Administrar

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Categoría: Mi cáncer

Post626 – Cómo me enteré - IV

.../...

Después de los buenos presagios, en la visita de enero me di cuenta de que las granulaciones estaban intranquilizando al Dr. Secades. Lógicamente, también a mí me preocuparon, y así se lo comenté a la Dra. Munar. Dolça me dijo que no me adelantara en suposiciones; y le contesté que no sabía la importancia que pudiera tener, pero que algo anormal había; y que a mí el Dr. Secades me resultaba bastante transparente. En la consulta de febrero, el día 15, el doctor me dijo que habían aumentado las granulaciones. En la historia anotó –lo he sabido por el informe que me dio al finalizar el proceso– : “Laringoscopia con muchas granulaciones.” Y pidió un nuevo TAC para evaluar lo que estaba apareciendo.

25-02-05 - A la espera26-02-05 - En la UCI27-02-05 - 36 horas después

En los días posteriores al TAC tuve algunos momentos de respiración dificultosa; de día y también de noche, a intervalos me faltaba el aire. Se lo dije a la Dra. Munar y me recetó un medicamento que tal vez podía ayudarme, pero resaltó el “tal vez” y me advirtió que estuviera preparado para ir a urgencias si la dificultad respiratoria se incrementaba.

La noche del 21 al 22 de febrero, no sé si con viento de norte o de levante, aunque sí fresco, me la pasé en una butaca junto al balcón con el 21-03-05 - En la habitación 626ventanal medio abierto. Por la mañana, Amalia y yo fuimos a urgencias. Me pusieron mascarilla de oxígeno, urbasón... y tenían ya el resultado TAC, que este mismo día tenía que recoger. Había un cáncer agresivo y rápido en la laringe que perforaba membrana y cartílago.

De urgencias pasé a una habitación. De la clínica avisaron al Dr. Secades. Mientras tanto me llevaron al consultorio del Dr. Murcia, que ya había hablado con el Dr. Secades, y aquél me miró con el endoscopio flexible, y me dijo que la afección era seria y que estaba en contacto con el Dr. Secades, que no tardaría en acudir.

Llegó el Dr. Secades, y me habló de dos posibilidades: la resección de la zona claramente atacada por el cáncer o la laringectomía total y, aunque aparentemente no estaban afectados, la resección de ganglios. El primer tipo de intervención conservaba parte de la laringe y era menos agresiva, pero comportaba notables riesgos de rebrote del cáncer. El segundo, la laringectomía total con vaciamiento cervical y, consecuentemente, con traqueotomía permanente, si bien era más complicada y sus secuelas notables, presentaba un alto porcentaje de posibilidad de pervivencia.

Mi respuesta, le dije al Dr. Secades, no admitía dudas. Yo daba por sentado que el Dr. Murcia coincidía con él en el diagnóstico, y que ambos estaban de acuerdo en que tenía que hacerse la laringectomía total y el vaciado de ganglios; por tanto, por mi parte, así lo aceptaba y me dejaba plenamente en sus manos.

El Dr. Secades dijo que la intervención sería lo más pronto posible. Prepararía con urgencia el equipo y quirófano para una operación previsible de unas seis o siete horas.

09-04-05 - Con Judit, la 1ª salida26-12-05 – Con Judit

Amalia estaba mucho más preocupada que yo, y además tendría que pasar, de momento, horas de espera y días de inquietud y de intranquilidad.

Y aquí estoy, escribiendo esto, con un cambio notable sobre el que ya he ido hablando, pero que posiblemente será oportuno contar algo más.

Para terminar, puede que no esté demás plantear algunas preguntas. ¿Por qué me ha venido el cáncer? ¿Por haber fumado hasta hacía unos ocho años? ¿Por la polución ambiental? ¿Por alimentación contaminada? ¿Por factores genéticos? (Actualmente se está investigando seriamente la influencia genética.) Puede que todos estos factores hayan contribuido. También es un factor de riesgo –no, en mi caso– la bebida alcohólica.

Vuelvo a algo que dije al principio de Cómo me enteré . Si fuera supersticioso, por lo menos supersticioso “negativo”, diría que lo he tenido por haber nacido en martes y trece. Como no soy supersticioso, no creo que sea por eso, o, en todo caso, si es que soy supersticioso “positivo”, por haber nacido en martes y trece, el cáncer no ha acabado conmigo, por lo menos hasta ahora.

Post626 – Cómo me enteré - III

.../...

Mientras tanto, después de la visita del día 7 de septiembre al Dr. Secades, hablo con la Dra. Munar y le explico que el Dr. Secades, a primera vista, ha encontrado algo que no le gusta. «Me alegro», me dice mi amiga de cabecera, se corta y con una mano se tapa la boca, y añade: «Bueno, no quería decir sino que espero que se haya encontrado la causa y se pueda poner remedio. Según lo que haya, podría ser peor prolongar la situación».

El día 5 de octubre entro en quirófano. Después el Dr. Secades me informa de que sólo ha sacado muestras para biopsia, y que ha solicitado la obtención urgente de los resultados, que el día 7 vaya a su consulta. Al ir ese día, todavía no tiene el resultado y mientras entramos al despacho se los pasan por fax. Mira el fax, me mira a mí, y dice: «No me ha sorprendido.» «Ni a mí tampoco», le respondo.

Estaba sentado y me arrellané en el sillón. Pensé: «me ha tocado; ahora veremos hasta qué punto o con qué gravedad». Pidió que me hicieran un TAC para ver la extensión y penetración antes de decidir el tipo de intervención. También se hizo con urgencia. Al Quirófano verlo, me indica en que mi caso –posibilidad que ya me había comentado–, lo más procedente es la resección con láser, ya que no se observan ramificaciones y la penetración no es excesiva. En ese momento, por teléfono, concierta la disponibilidad de quirófano y equipo.

La intervención fue el 11 de octubre. Al salir del quirófano, el Dr. Secades informó de que, como era de esperar, la operación había ido bien, y de que estando en el quirófano, y antes de dar por finalizada la intervención, había sacado varias muestras de la zona contigua a lo extirpado y que el resultado era satisfactorio. A la mañana siguiente vino a la habitación, me explicó que me había quitado parte de las cuerdas vocales y de su comisura anterior; y que ya podía irme a casa, hablar a la medida de mis posibilidades y comer con discreción pero normalmente.

Después de la intervención tuve unas visitas de seguimiento y comprobación. Se observó que la cicatrización aparecieron unas ligeras granulaciones cuya importancia dependía de su estabilización o evolución. Y empecé sesiones –en el proceso de mi recuperación aparecía la logopeda Eulalia Juan– para reforzar la musculatura gutural y conseguir que lo que quedaba de las cuerdas vocales desarrollara su capacidad para emular a las cuerdas normales y elevar la potencia de la voz.

El 8 de diciembre entré de nuevo en quirófano para hacerme una microcirugía de revisión, es decir, sacar varias muestras para analizar: todas dieron resultado negativo. No había indicios de malignidad. Se habría una perspectiva tranquilizadora: había que continuar con revisiones y no podía considerarme curado hasta transcurridos cinco años, pero la cuenta había empezado.

../...

Post626 – Cómo me enteré - II

.../...

Mas he aquí que después de cierto tiempo, en el segundo trimestre de 2004, mi voz, más que otra veces, manifiesta problemas de afonía e interrupciones en la vocalización. El ORL me explora nuevamente y me dice que hay retracción e inflamación de una cuerda, que no ve una causa inmediata definida y que piensa que puede deberse a un reflujo gástrico.

A pesar de la medicación, de hacer la siesta con la espalda levantada por varias almohadas y de dormir con el cuello y pecho más altos que el estómago, no se produce mejoría. El ORL me pide que vaya al hospital Son Dureta, donde ya en otra ocasión me exploraron, un día en que esté él, para mirarme con el flexoscopio; Endoscopios estando allí, pide a un compañero ORL, al que manifiesta que conmigo está despistado, que me explore también él y dé su opinión. Coinciden en no detectar una causa definida, y mientras uno comenta la posibilidad del reflujo estomacal, el otro sugiere que puede deberse a un estado depresivo.

Continúo con medicación para el reflujo gastroesofágico, pero se mantienen los síntomas. Y entramos en período de vacaciones.

Mientras tanto sigo en contacto con mi médica de cabecera, que está preocupada al ver la persistencia de la situación de mi garganta, y me propone que acuda a otro ORL, cuyo nombre me sugiere. Estamos en agosto, y me dan cita para el 7 de septiembre.

Al llegar a la nueva consulta expongo mi proceso al ORL y le digo que la preocupación de la Dra. Munar me ha llevado a él. Después de escucharme y hacerme algunas preguntas, me pasa al sillón, me introduce el endoscopio flexible por vía nasal, llega a la glotis, no se entretiene nada en la exploración, extrae el tubo, y me dice que hay algo que no le gusta.

Le comento que cómo puede ser que algo más de dos meses atrás, dos OLR no vieran nada, ¿tan rápida puede ser la evolución? Obvia la respuesta. Me dice que piense qué voy a hacer, pero que su recomendación es que no pierda tiempo, que cuanto antes decida, mejor. Miro a Amalia, que asiente, y le contesto al doctor que ya está pensado; que él plantee lo que convenga hacer.

Su propuesta es entrar en quirófano lo más pronto posible y, según lo vea con el microscopio, decidirse por la extirpación con bisturí de la zona afectada o, simplemente, proceder a una biopsia y establecer un diagnóstico más preciso. Le digo que ¡adelante! –Amalia está de acuerdo–, y me extiende los volantes para las pruebas preoperatorias. Al llevárselas me da fecha para el 5 de octubre. La próxima vez, el Dr. Secades y yo, nos veremos en el quirófano.

../...

Post626 – Cómo me enteré - I

Me preguntas... ¿Qué es poesía? No, no es eso lo que me preguntas; eso es de una de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, que, si te interesa, la busco y te la envío. Lo que tú me preguntabas, Claudia, es cómo me enteré de que tenía cáncer. Lo explicaré, pero primero te diré cuándo me enteré: hace algo más de un año, después de nueve años de haber pensado que podía tenerlo.

 

Si fuera supersticioso, podría creer que tenía que ser así, ya que nací en martes y trece. Pero, bueno, voy a intentar resumir esta pequeña historia.

 

Desde muchos años atrás tuve –y digo tuve, porque ahora ya no lo tengo– días de irritación de garganta y cierta afonía; esas cosas que van y vienen; ¿podían ser antecedentes?; no lo sé. Lo cierto es que hace unos diez años, la afección se incrementó y Cuerdas vocalesse hizo persistente. Fui a un ORL –dicho con todas las letras: otorrinolaringólogo–, me puso el laringoscopio por la boca y exploró la glotis. Acto seguido, en el monitor que tenía conectado, reprodujo la grabación efectuada. Se veían, claramente, las dos cuerdas vocales. La derecha era normal; la izquierda estaba retractada, no vibraba correctamente y presentaba dos nódulos blancos.

 

La resolución inmediata fue que dejara de fumar y volviera en unos veinte días para observar la reacción. Ésta fue buena, la inflamación se había reducido. Después de varias visitas, en las que se vio que la mejoría se ralentizaba, consideró que había que recurrir a medicación. La cuerda fue mejorando hasta llegar a un punto en que no se recuperaba más y persistían los nódulos.

Entonces, me propuso la solución del bisturí, indicándome que a su entender no parecía que se tratara de pólipos cancerosos. Como es lógico, pasamos unos día de intranquilidad esperando el resultado de la biopsia. Los pólipos no fueron malignos. Después de la intervención estuve diez días haciendo vida normal, pero sin hablar.

Las cuerdas vocales volvieron a funcionar bien unos años, después de los cuales empezó de nuevo la afonía y se producían ciertos fallos de voz al hablar. Esta vez, el diagnóstico fue que en la cuerda izquierda habían aparecido unas adherencias, como costritas, y que podían ser de origen tuberculoso.

La prueba de la tuberculina fue positiva, aunque no podía tomarse como confirmación de tuberculosis, y mientras se hacían el resto de comprobaciones, pasamos una seria preocupación, pues habíamos tenido a Tomás, el nieto, que tendría unos tres años, mucho en casa.

Con buen criterio, el neumólogo nos dijo que no creáramos situaciones de alarma innecesaria, que no veía indicios, y que esperáramos a tener los resultados de las pruebas que nos tuvieron que efectuar a Amalia y a mí. No hubo nada de tuberculosis. Aunque sí, otra vez una estancia en quirófano, para limpiar las adherencias.

La intervención fue breve y la anestesia ligera. Al subir el cirujano a la habitación, éste me dijo que no había tenido que hacer nada, que en la cuerda vocal sólo quedaba una pequeña adherencia que se desprendió sólo con tocarla.

../...

Post626 – Sí, tengo cerebro.

Llevé a la Dra. Munar, para su conocimiento y archivo en mi expediente, fotocopia de los tres informes de TAC, craneal, cuello y tórax.

Estás de enhorabuena, me dijo al verlos, es una satisfacción que todo esté dentro de la normalidad.

 

Ha aparecido una hernia de hiato intratorácica que desconocíamos, añadí. Y también señala arteromatosis del cayado aórtico, me dijo, y unos cambios óseos en la columna vertebral, pero nada de ello es preocupante, se debe al proceso lógico de la edad.

De acuerdo, seguí, pero lo que no veo es que mencione Una sección del TAC cranealque tengo cerebro.

¡Borrico!, me espetó mi amiga de cabecera. Se menciona claramente: el parénquima cerebral.

Bueno, mi cultura no da para tanto.

Lo que pasa es que tú no eres médico y no conoces la terminología.

Como es de suponer, yo no dudaba de la existencia de mi cerebro. Si bien a la Dra. Munar no le llevé las ocho placas, con múltiples imágenes, de los TAC, yo sí las había visto. En una de las hojas, se ve que hay un cerebro, y en cada sección de la misma figuran mi nombre y otros datos.

Además, de faltarme el cerebro, ya lo hubiera advertido el Dr. Secades al revisar los TAC en mi última visita para comprobar los resultados.

Post626 - Los 3 TAC

El miércoles pasado, en los pasillos de Son Llàtzer hablé con el Dr. Bonilla. Le conté que había llevado al Dr. Secades los resultados de los tres TAC y que los tres son satisfactorios: no hay manifestación de indicios malignos. «En tu carrera de obstáculos, ya has superado otro; hay que seguir adelante» –me dijo.

También le comentéDetalle de TAC que por la revisión con el flexoscopio por vía nasal y la observación del estoma y de la tráquea, se ve una buena evolución, y que la fibrosis de ambos lados del cuello tardará en suavizarse y será, en mayor o menor grado, un recuerdo permanente de la intervención.

El Dr. Bonilla añadió que algunas secuelas de rigidez y el edema submentoniano, en algunos casos requieren años para mitigarse o desaparecer, y que determinados movimientos de hombros y brazos nunca volverán a ser los mismos de antes de la operación, y que también la posibilidad de levantar y desplazar objetos pesados normalmente queda reducida.

De todas maneras, desde que empecé a moverme por la habitación 626 y subir los brazos por la pared “caminando” con los dedos hasta hoy, que ya puedo girar bastante bien la cabeza, hacer prácticamente toda clase de movimientos y caminar a buen paso, la diferencia es muy notable.

A ello han contribuido tres factores: el paso del tiempo, unas noventa sesiones de rehabilitación y una alimentación, variada, equilibrada y adecuada (¡cuántos quebraderos de cabeza de Amalia para conseguirlo), ajustada a la evolución de mis posibilidades de masticar y tragar.

Todo ello, “sazonado” con varios medicamentos y con el control y vigilancia de la Dra. Munar, Dolça, mi médica de cabecera.

¡No puedo pedir más!

Post626 – El último en oír mi voz

Anteayer hubo quien me dijo que debió de ser la última persona en oír mi voz.

No fue la última, pero casi. Es el enfermero que me bajo en camilla al quirófano el 25 de febrero pasado. Antes de ir al quirófanoDespués de con él, algo hablé en el quirófano con el Dr. Secades, con una enfermera y con el anestesista.

Ha sido el mismo enfermero que me atendió para realizarme tres TAC con contraste: uno craneal, uno cervical y uno de tórax. Son parte del seguimiento de control postoperatorio, al medio año de la radioterapia, para comprobar, confiando en que no la haya, la posible existencia de indicios de rebrote maligno.

El aspecto del “paciente” y su recuperación son aparentemente buenos e inducen al optimismo, pero hay que cerciorarse.

Si no recuerdo mal, es la tercera vez que me inyectan “contraste”. En esta ocasión, sí, he sentido brevemente un ligero calor en la cara y los brazos, posiblemente debido a que la dosis, al hacerse tres exploraciones sucesivas, ha tenido que aumentarse entre las dos primeras y la tercera.

Volviendo al tema inicial, el enfermero también me preguntó cómo se lleva el quedarse sin voz. Le dije que, desde que salí de la UCI, donde estuve muy poco tiempo, me he defendido bien con la escritura.

Sin embargo, tengo que añadir que lo más duro es la convivencia diaria con Amalia; y a ella le ha tocado la peor parte. No es posible expresar todo con papel y bolígrafo en casa, en la mesa, por la calle... Ella puede hablarme, pero yo me quedo limitado al no poder contestarle o hacer algún comentario. En muchos momentos, no es posible el bolígrafo y tampoco basta un solo “sí” o un “no”, para mantener el diálogo.

Sobre el resultado. El resultado de los TAC los tendré la semana próxima. Y ya que estamos en este asunto, puedo explicar algo que, por comentarios recibidos, no quedó suficientemente claro en mi artículo “Post626 – Entre dos humos”. Allí escribí: «existen principalmente dos puntos susceptibles de una nueva manifestación del mal: los pulmones, donde tendría serias repercusiones, y otro lugar en el cual no suele durar demasiado». El “otro lugar” al que me refería es la zona cervical y craneal, de ahí que a mí, para obtener mayor seguridad de supervivencia, me sometieran a laringectomía total y vaciado cervical: una metástasis en ese lugar suele tener consecuencias irreversibles y de “corta duración”.

Post626 - ¿Quién hablará primero, Milena o yo?

El año 2005, Amalia y yo, lo hemos tenido un poco movido. Mas, ¡qué diferencia, la mía, mejorando lenta pero progresivamente, desde la laringectomía!

La Noche Vieja la pasamos los dos, sin malas uvas ni uvas tontas, tranquilamente, como nos conviene alCalendario Nagase no ser ya ningunos “chavales”. Y hemos entrado en el 2006 con la esperanza de tener un cierto sosiego, aunque ambos hemos de afrontar algunos controles y remiendos.

Con Tomás, nuestro nieto, ya puedo hablar algo con mi voz baja, también llamada susurrada, ya que al recuperar totalmente la gesticulación facial y bucal, es audible y entendible; con Milena, que ya tiene dos años, lo entiende todo y se explica claramente, pero que como, igual que a mí no le es imprescindible, parece que no se decide a hablar –sólo dice algunas palabras–, hoy he pensado cuál de los dos lo hará primero. Mi hija, su madre, me dice que, por el camino que llevamos, ella hablara antes que yo. Me tendré que esforzar; a ver si, al menos, consigo igualarla.

Como veis, todo va muy bien, y se podría decir que perfectamente si no fuera porque el cuello y el hombro izquierdo todavía acusan rigidez y tensión; el edema submentoniano se ha reducido pero no desaparecido; mastico y como de todo, incluso guirlache –hecho por Amalia, que está riquísimo–, pero con un poco de atasco al tragar, el cual, al no interferir la respiración, resuelvo empujando un bocado con el siguiente o con un trago de agua (tengo algo de estenosis producida por la reubicación del esófago y posiblemente ayudada por la radioterapia); y persiste el dolor de cabeza, al que me he referido en otros escritos, que continúa intermitente y a ratos, u horas, bastante incordiante: con él me acuesto y con el me levanto... (lo de las esquinitas de la cama se quedó ya muy lejano).

Todo esto, después de lo pasado en el año 2005, lo puedo contar. Y confío que 2006 discurra mansamente como los meses-río del calendario de Nagase que, hecho por Marta Montcada en su última estancia en Japón, me ha mandado Hiromi.

Post626 - Carta a María al volver de Burundi

Querida María:

Has vuelto conmocionada de tu estancia breve en Burundi. La vida que allí has visto te ha dejado impresionada y seguramente por bastante tiempo.

Y eso, teniendo en cuenta que además de enfermera eres monja, o que eres monja y también enfermera, como quieras, y que por añadidura, conoces muy bien el mundo de los enfermos y has vivido entre gente con muchas carencias.

Dices: «Burundi bello y muy doloroso; no sé cómo pueden vivir con tan poco».

Fíjate que he escrito: “la vida que allí has visto”. ¿No has hallado vida y hasta alegría en medio de tanta indigencia?

Eso de “vivir con tan poco” es muy relativo. Ya sé que hay mucha diferencia entre tener poco y demasiado. Sin embargo, ¿no has encontrado más esperanza y ganas de vivir en aquel lugar de África que en este mundo nuestro donde la apetencia mayor no es de vivir, sino de tener, de “consumir”?

Ya sé que igualmente habrás encontrado desastres y habrás visto de cerca las consecuencias de la irracionalidad, muy cruel por ser directa y rudimentaria, pero, hasta en esto, más auténtica que la refinada y mercantil de los países avanzados, que hacen de la explotación y la guerra un buen negocio.

Tal vez yo mismo, con cuatro herramientas para construir habitáculos, tallar madera y esculpir piedra, también podría vivir allí. Al menos, también hubiera podido vivir hasta que el cáncer me perforó la glotis, ya que no hubiera tenido ni equipo médico ni clínico para continuar vivo.

Quizá me dirás que allí los problemas son otros, que la gente de Burundi no llega a poder tener un cáncer. No lo sé. Podremos comentarlo.

Post626 – Dormir en el quirófano

A estas horas, hace diez meses, estaba durmiendo plácidamente. Horas antes, en la pantalla iluminada, los cirujanos colgaban dos placas de TAC y, mientras ellos las revisaban, una enfermera de quirófano me cogía la mano derecha, en la izquierda me ponían una vía y el anestesista preparaba la dosis.

Estábamos hablando tranquilamente. Sabía que eran las últimas palabras con mis cuerdas vocales y que de allí, por una intervención larga, tenía que salir con una laringectomía total, vaciado cervical y, lógicamente, respirando por un tubo blanco que entraba en la tráquea por donde antes hubo la nuez de Adán.

Ya tenía una cierta experiencia en hacer “siestas” en quirófanos; y esta vez, aunque iba a ser algo más que una siesta, no sentía la menor preocupación. Confiaba plenamente en el Dr. Secades y en el equipo que él había preparado.

Me desperté en la UCI, donde pasé la noche, y al día siguiente me trasladaron a la habitación 626 en la que, pocos días después, empecé estos escritos.

Hoy, día de Navidad, tengo todavía secuelas y sé que durarán algún tiempo mientras se van paliando.

El Dr. Bonilla –que participó en la sesión de “corte y confección”–, al encontrarnos, hace unos meses en la sala de espera de Son Llàtzer, me dijo que me veía muy bien. Ante mis comentarios sobre lo que estaba teniendo, me dijo: «No te preocupes. Estás en una carrera de obstáculos y todavía tardarás en llegar al final». Hoy le puedo decir: «Alfonso, ya queda menos, creo que bastante menos. Y espero que los tres TAC (de tórax, cervical y craneal) que me van hacer en enero, transcurridos seis meses del final de la radioterapia, den resultados satisfactorios».

Post626 – Entre dos humos

No hay bien que por mal no venga. (Es al revés, ya lo sé, pero aquí cuadra mejor así.)

El 1 de Enero será un gran día para empezar una época que distraiga de cuestiones nacionales más importantes.

La fastidiosa campaña publicitaria de la ley antitabaco –el prefijo “anti” siempre es peyorativo y puede comportar repercusiones nefastas–, ayudada por la oferta de cigarrillos a bajo precio, va consiguiendo buenos resultados: la juventud, clientela con mucho futuro, se está pasando al humo y la venta del tabaco, dicen, aumenta un treinta por ciento.

Hace poco he leído en el libro de José Luis Sampedro Escribir es vivir que una campaña periodística para desacreditar el uso de anticonceptivos la promovieron los fabricantes de preservativos. En el caso del tabaco, ¿están detrás del alboroto levantado las tabaqueras o la Hacienda Pública?: ¿tal vez unas y otra? “Chi lo sa”, que diría un francés que quisiera hablar italiano.

Todo esto a qué viene, pensaréis. Os lo diré, es muy sencillo. Hace años, cerca de diez, la voz se me enronquecía frecuentemente. El otorrinolaringólogo después de explorarme me enseñó la grabación hecha en un monitor. Había una cuerda vocal retractada y tenía dos pólipos. La recomendación fue que dejara de fumar y volviera a la consulta pasadas cuatro semanas. Dicho y hecho, desde que salí del despacho aquel día, no he vuelto a fumar. Repetí las visitas periódicamente. La afección fue bajando, primero por no fumar, luego ayudada por medicación, pero aún así fue necesario acabar en el quirófano. El análisis de los pólipos no indicó ninguna malignidad.

Como es lógico, seguí sin fumar. A pesar de todo, sin embargo, me llegó la hora del cáncer.

Ahora no tengo laringe y respiro por el estoma.

Desde la operación he podido evitar los lugares donde se fuma. Estaba en mi mano. Pero ahora me lo ponen difícil. El número de gente que fuma por la calle y junto al portal de negocios, oficinas y hospitales y clínicas se está incrementando día a día.

Y me hallo entre dos humos: el del tabaco y el de los coches y motocicletas.

Podría pensarse que si no tengo laringe, ya no tengo que preocuparme por los humos. Con todo, no es así; ahora, el aire que respiro me entra directamente en los pulmones. Y después de la extirpación del cáncer de laringe –si me equivoco los profesionales que me leen me pueden corregir– existen principalmente dos puntos susceptibles de una nueva manifestación del mal: los pulmones, donde tendría serias repercusiones, y otro lugar en el cual no suele durar demasiado.

Post626 – Derrota imprevista

Este nuevo modo de comunicación que se denomina “bloc”, “blog” y “bitácora”, en mi caso está siendo, para una parte de mis escritos, verdaderas páginas del cuaderno de bitácora de una derrota imprevista, con su riesgo de encontrar arrecifes o verse envuelto en una tempestad, pero en ningún caso una navegación solitaria con las comunicaciones cortadas.

La nueva radiotelegrafía me mantiene en contacto, sin límite de horario ni distancia, aquende y allende la mar mediterránea y, tanto en mis singladuras como en las estancias en puerto, recibo demostraciones de afecto y solidaridad, palabras de aliento y gratitud y, también, no voy a ocultarlo, aunque me parezca excesivo, de respeto admirativo.

Si habéis leído el artículo ‘Post626 – Puedo soplar’ después del día 16 pasado, habréis podido leer el añadido de Andrea, que vive en Córdoba (Argentina) y dice «ya terminé de rendir en la facultad», del que entresaco: «sus comentarios me son de muchísima utilidad... si usted supiera cuánto. [...] día a día aprendo algo bueno de Vd.»

Claudia, que lleva unos años en Puerto Ordaz (Venezuela), con la que además del bloc, tenemos contacto por correo electrónico, me escribe: «CUÁNTA AYUDA ¡¡¡¡¡INVALORABLE!!!!! Claudia, tiene su primer paciente laringectomizado como logopeda y fisioterapeuta, y nuestros intercambios le sirven de contraste en el tratamiento que aplica y en la valoración de síntomas.

De aquí mismo, Gloria me escribe: «Tus reflexiones sobre el proceso por el que atraviesas me parecen de gran utilidad porque contienen rigor, humanidad y hasta un pelín de ironía. Estoy de acuerdo con tu otorrino en que tendrían que pasar al papel en alguna revista científica (o no científica) para que no sólo otros pacientes, también los profesionales aprendamos un poco más sobre como se ven las cosas desde el otro lado del estoma.»

También Andrea, en su primer comentario decía que le había mostrado la parte humana.

Margaret, personalmente, me dijo hace poco, que por mis escritos se está enterando de cosas que desconocía y aprendiendo. Le tengo que responder: Y yo, ¡faltaría más! Y estoy creciendo en sabiduría , lo que constituye un buen estímulo en esta navegación no precisamente de cabotaje, sino de alta mar y de rumbo incierto.

Post626 – Puedo soplar

Desde casa - 24

¿Recordáis el artículo ‘Post626 – Soplar’ ? soplar y aspirarPues lo que allí dije no era verdad. Me lo creía, sólo eso. Pero, como casi todas las verdades, no era cierto. Y digo como ‘casi’ todas las verdades, y no, todas, para no caer en otra afirmación que pueda no ser cierta.

Con todo, no fue en vano que escribiera aquello. Sirvió para que el miércoles siguiente, en nuestra sesión de aprendizaje erigmofónico (o sea, hacer del estrechamiento superior del esófago una neoglotis, cuya explicación dejo para otro día), la logopeda nos diera un pompomcito esférico, un tubito y una plaquita a cada uno para que nos ejercitáramos en soplar y aspirar por la boca.

Con el aire del estoma, que sale de los pulmones, era fácil empujar la bolita; con el de la boca ya resultaba más difícil.

Con este aparente juego aprendíamos a llenar lo boca de aire, un aire imprescindible para conseguir la voz esofágica.

Ahora, aunque no, lógicamente, con la fuerza de antes de la traqueotomía, ya puedo desplazar la bolita, expulsar una miga de la boca y apagar una vela.

Utilizando la boca como fuelle, he vuelto a soplar.

Post626 – La utilidad de mi cáncer

Pienso que no es frecuente que quienes leéis mis artículos volváis a ellos. A veces, sin embargo, alguien les añade un comentario que merece la pena ser leído, y no sólo por mí, que evidentemente lo hago, pues recibo aviso automático cada vez que se incluye uno.

Hoy, aparte de deciros que voy mejorando –el edema submentoniano se va reduciendo; la rigidez y dolores musculares, por la rehabilitación y el tiempo, también van cediendo; y la radioterapia sólo me ha afectado el empaste de un diente, que ayer me fue restablecido– quiero hablaros de la satisfacción que me produce recibir muestras de la utilidad de los escritos referentes a mi operación y a la evolución y recuperación que voy teniendo; además, claro, de manifestaciones de afecto, como la de JLS y OL: «recibo tus noticias y nos alegramos de que sean “tranquilizadoras” y lo pongo entrecomillado porque, precisamente por ser del gremio, creo lo que creo y no más» (del gremio, aunque no en la laringe).

En cuanto a lo que yo considero utilidad, he recibido comentarios de los cuales merecen ser destacados dos.

Uno es de Andrea, estudiante de fonoaudiología, que escribe: «Un hermoso domingo por la tarde de Noviembre, buscando información para ampliar un poco mi conocimiento sobre temas de estudios, y otro poco por curiosidad, llego, gracias a los avances de la tecnología (internet) a leer unos escritos de una persona que no conozco pero me resultan de sumo interés, tanto es así que pasé toda la tarde leyendo. [...] Busco información sobre distintas áreas en las que me podría especializar, y por la que me siento atraída es en la rehabilitación de laringectomizados. [...] Quiero agradecerle porque hoy vi una parte que no se tiene muy en cuenta cuando se está en frente de una persona, la parte humana, en definitiva es eso lo que me moviliza a querer continuar mi especialización relacionada con traqueotomía. Voy a seguir sus escritos diarios y espero que su recuperación sea según lo esperado.»

El otro, de Claudia, que, en ‘Post626 – Pero sí, un poco’ comenta: «En el artículo anterior no se habla de la alimentación. Me gustaría saber si presenta un inconveniente grave o ... solamente "no es para tanto "... ». Y en unos correos que nos hemos cruzado, me informa de que es fonoaudióloga y añade: «Ahora tengo un paciente adulto laringectomizado. Y no me siento totalmente segura en el tratamiento que le brindo ya que no tengo mucha experiencia. Sé toda la teoría, leí todos los sitios referentes, pero me falta el contacto con más pacientes que no sean sólo los que rehabilité en la facultad.» «El bloc en español, lo conozco y de hecho antes de contactarme contigo ya lo había guardado en "favoritos" por lo valioso que me pareció. Ése lo descubrí navegando en la red.»

El interés despertado entre amigos y desconocidos me alienta a continuar la crónica de mis avatares y aportar los datos de mi experiencia.

En Internet hay bastantes referencias sobre laringectomía, pero, por lo que hasta ahora he visto, suelen ser desde el punto de vista profesional de la descripción de la patología y del tratamiento; la mía, contrastada con otros compañeros en esta “navegación”, es lo que Andrea llama «la parte humana» y Claudia, «ampliación de la experiencia».

Pienso, por el derrotero emprendido, que tendré que llevar a buen puerto la sugerencia que mi cirujano ORL hizo a mi logopeda: que estos escritos en la Red pasen al papel y mi bitácora pueda servir para orientar y animar a otros, dicho sin eufemismos, mutilados de voz.

Post626 – Pero sí, un poco

En el artículo No es para tanto decía que lo escrito no presuponía que la traqueotomía no presente inconvenientes, no requiera cuidados especiales, no comporte limitaciones ni pueda causar problemas, pero que escribir sobre esto lo dejaba para otro día.

A nadie se le oculta que el primer inconveniente o limitación que origina, puesto que la traqueotomía permanente es consecuencia de la laringectomía –por tanto de la extirpación de las cuerdas vocales–, es la imposibilidad del habla, sólo en cierta medida recuperable ejercitando recursos sustitutivos de la glotis.

Otras limitaciones son el ejercicio normal de algunas actividades que exigen agilidad respiratoria y, no cabe duda, la natación, la cual, en todo caso, puede llevarse a cabo usando algún artilugio respiratorio ajustado al estoma. También hay que prescindir de navegar en pequeñas embarcaciones por el riesgo de una caída al mar o del vuelco de las mismas.

Entre los cuidados especiales, está el de proteger el estoma contra la entrada de cuerpos extraños –polvo, mosquitos... – y de agua en el aseo personal. Todo esto, en caso de producirse, muchas veces queda resuelto, simple y desagradablemente, con el agobio y una buena expulsión por tos.

Igualmente hay que evitar las cercanía de gases perniciosos e irritantes, incluidos los líquidos y aerosoles cosméticos, que puedan producir irritaciones. También pueden producir molestias los cambios bruscos de temperatura, ya que el aire que entra en los pulmones, al no pasar por los filtros naturales del organismo, tampoco es regulado en cuanto a temperatura y humedad.

Por lo mismo pueden producirse o resultar más intensas que en una situación normal, alteraciones del aparato respiratorio, como la constricción pulmonar por la inspiración de aire muy frío, la retención y adherencia y tapones de mucosidades, la resecación del aparato respiratorio, etc.

Para paliar o solventar todo ello hay que recurrir a cubre-estomas o baberos de tejido que no desprenda pelusa, y al uso de nebulizadores que puedan aplicar a la entrada del estoma, además de suero fisiológico o agua, en caso necesario, medicamentos por prescripción facultativa.

Evidentemente, tampoco hay que descuidar la higiene del estoma, y cualquier medio que se utilice para su protección, en el vestir tiene que ser lo suficientemente accesible para recoger las mucosidades salidas o expectoradas en la respiración normal y en los estornudos.

Por lo que podéis ver “no es para tanto”, como escribí, pero sí, para un poco: hay “algunos” inconvenientes.

Post626 – No es para tanto

«Algo que siempre me había parecido penoso y digno de lástima en otros –este agujero en la tráquea– sé ahora personalmente qué es y me toca vivir con él» escribí en mi artículo Mi silencio y yo de este bloc.

Ahora, meses después, he de decir que no es para tanto.

El traqueostoma, también llamado simplemente estoma –este orificio en el cuello que comunica los pulmones y los bronquios a través de la tráquea– , no es otra cosa que un medio más –quirúrgico, claro– para comunicar el funcionamiento del organismo humano con su entorno.

En contra de lo que me imaginaba, no tiene nada de repulsivo y es sencillamente un complemento de la nariz. En el reparto de funciones, después de la laringectomía, la nariz se ha quedado con el olfato y ligeras mucosidades y el estoma, con la respiración y la salida de las secreciones pulmonares.

Los días siguientes a la operación impresiona e impone bastante, con la cara y el cuello muy hinchados, el conjunto de vendaje, gasas y la cánula insertada en el quirófano. Con el estoma a la vistaEsta aparatosidad desaparece antes de salir de la clínica al pasar a usarse la cánula de plata, menos espectacular, aunque todavía algo llamativa, y que, salvo casos en que se produzca alguna complicación, en los que la llevamos sólo nos causa alguna incomodidad, el trabajo de limpiar diariamente los dos tubos –para lo que es conveniente tener dos juegos– y tantas veces como sea necesario, el tubo interior o “fiola”, y el acostumbrarse a quitarla y ponerla. Generalmente, a partir de los seis meses de la operación se deja de usar la cánula de plata. Y el estoma, mientras, por el contacto con el aire libre, se van curtiendo su borde y la pared interior de la tráquea, se queda cumpliendo su función respiratoria sin aditamentos.

Visto de cerca, y sobre todo conviviendo con él, el estoma ni impresiona ni causa rechazo visual alguno, en especial, como es mi caso, si es casi imperceptible la cicatriz que, de oreja a oreja, recorre el cuello pasando por el estoma.

Con lo escrito no quiero decir que la traqueotomía no presente inconvenientes, que no requiera cuidados especiales, que no comporte limitaciones ni pueda causar problemas, pero de todo esto escribiré otro día.

Post626 – Los pulmones al aire libre

Salí de la habitación 626 el 11 de abril, a pocos días de la entrada de la primavera. Y aunque los fríos desde finales de febrero los había pasado en la clínica y el tiempo era ya más templado, yo acusaba el frescor del aire, especialmente de sus corrientes, al respirar; y eso que llevaba el traqueostoma cubierto por una gasa y la placa de la cánula y la tráquea protegida por los ocho centímetros de su doble tubo de plata.

Ahora ya no tengo la protección de la cánula. Y la nariz y la faringe han dejado de ser, para mí, el filtro natural y el regulador de temperatura del aire de la respiración. Dicho de otra manera, tengo “los pulmones al aire libre”, o, por lo menos, “el tubo” que conecta con los bronquios.

Por ello tengo que valerme de un babero de tela transpirable que evite la entrada de polvo y de cuerpos extraños y, además, forme un receptáculo intermedio que, en alguna medida, temple y humedezca el aire a respirar. Aún así, ayer, paseando por el dique del Oeste, tuve que resguardarme por el viento que soplaba fuerte y muy fresco.

Sé que la superficie de la tráquea se irá endureciendo y curtiendo por su contacto directo con el exterior, aunque siempre requerirá, en el desenvolvimiento diario, algún modo de protección que no obstruya la respiración y no dificulte la expectoración, y también tendré que evitar ambientes polvorientos y gases irritantes; y cuidar la limpieza y buen funcionamiento de los pulmones con el uso de un nebulizador.

Pero, como no todo tienen que ser inconvenientes, para dormir no necesito ninguna protección especial. En la cama no tengo el riesgo de inhalaciones extrañas y la temperatura del aire se mantiene adecuada.

Post626 - Albahaca

Tengo unas albahacas floreciendo y otras en pleno vigor, de brotes recios y apretados de hojas, que al agitarlos difunden su perfume intenso. Y esto, hoy, 29 de octubre. Será que Albahacano todas las plantas de albahaca son iguales o que a cada una la condiciona su situación ambiental.

Tampoco son iguales en su resección ni en las consecuencias todas las operaciones de laringe. Tras la intervención, en diferentes grados y por lo general temporalmente, puede ser afectada por su pérdida o disminución, la capacidad olfativa. Otra consecuencia posible, también normalmente temporal, ésta debida especialmente a la aplicación de radioterapia, es la alteración del sentido del gusto; en unos casos también por su pérdida o disminución y en otros por la intensificación de los sabores fuertes: salados, picantes, ácidos.

Yo no he sufrido cambios importantes. Sólo un ligero incremento de sabores picantes y salados, y, durante algún tiempo, una mínima disminución del olfato.

A este comentario, oportuno sobre los laringectomizados, me ha inducido un aroma, el de la albahaca, que, en su tiempo o a destiempo, huele de maravilla.

Post626 - Dos meses de evolución

Desde el 19 de agosto no he contado nada de mi situación. Por tanto han pasado dos meses que se añaden al período de recuperación. Puedo repetir una frase del escrito anterior: «sigo el ritmo normal de recuperación lenta, disminuyen también “sin prisas” los dolores musculares y continúan intermitentes los de cabeza». Por tanto se va produciendo una mejoría progresiva. En este tiempo, he tenido dos revisiones, de las periódicas previstas, del ORL Dr. S y este considera que la evolución es positiva, y, después de haber usado la cánula durante unas semanas sólo para dormir y de haber prescindido de ella durante períodos alternos de varios días, me ha confirmado que ya puedo dejar de usarla totalmente.
Hay que reconocer que, al quitarle a uno el paso normal de la laringe para respirar, eso del traqueoestoma –el orificio en el cuello– es un buen recurso para poder seguir respirando; aunque, claro, sea un sistema un poco incordiante.
Durante estos dos meses he tenido, por otra parte, una bajada del "humor", que influyó en mis pocas ganas de ponerme al teclado para dar noticias y escribir "anotaciones más o menos impertinentes", pero la Dra. D me recetó una pócima que estoy tomando y ha subido el "tono".
Ahora estoy metido en otro proyecto. Un proyecto que definitivamente me esoy tomando en serio: poner en funcionamiento mi capacidad erigmofónica: hablar con el esófago. Un compañero laringectomizado que ha puesto comentarios a mis artículos me ha indicado que a él le está dando muy buen resultado un laringófono que aumenta el volumen de la voz erigmofónica o esofágica. (Por cierto Felix, te envié un mensaje y he de dudar de que lo hayas recibido. Si quieres, puedes escribirme a mirollullXmallorcaweb.net, cambiando lógicamente la X por la @, ya que no la pongo en su sitio para evitar que los rastreadores de internet detecten la dirección para enviar publicidad o para otros fines.)
En fin, aquí están otra vez algunas noticias sobre mi situación. Alguien las ha reclamado, gracias.

Post626 – “Submentoniano”

Han vuelto a pasar los días, pero al fin voy a explicar qué es el edema submentoniano. Una guía para laringectomizados lo describe así: «El edema submentoniano o del cuello es debido al vaciamiento ganglionar que se realizó cuando Vd. Fue operado y el edema se verá potenciado por la irradiación [radioterapia]; generalmente disminuye a los 6-12 meses de haber finalizado el tratamiento. El grado de edema fluctúa a lo largo del día y le provocará sensación de opresión.»

Y un edema, según un diccionario, es la inflamación de una parte del cuerpo debida a la acumulación de líquido.

En mi caso, y así supongo que sucede normalmente a otros operados, después de estar acostado es cuando se siente más la presencia del edema: da la sensación de tener el cuello oprimido por almohadillas.

Por lo demás, sigo el ritmo normal de recuperación lenta, disminuyen también “sin prisas” los dolores musculares y continúan intermitentes los de cabeza.

He terminado una tanda de sesiones de rehabilitación, pero el ORL (otorrinolaringólogo) opina que en septiembre tengo que continuar con más sesiones; y que, también, tengo que hacer todo el ejercicio posible y andar, a fin de regenerar la musculatura y tejidos afectados por la operación y tratamientos.

«Anterior   1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11  Siguiente»
 
Powered by Life Type - Design by BalearWeb - Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS