Administrar

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

El nítido poliedro de Carme Chaparro

mirollull2 | 08 Mayo, 2017 02:22

Desde Nada, El Jarama y Primera Memoria no recuerdo haber comprado novelas con premios. Después de aquellos tiempos fue rumor que en los concursos literarios más llamativos, la novela premiada había sido presentada, previo acuerdo expreso, a solicitud del editor otorgante para contar con un autor de renombre en su palmarés, y que la obra que quedaba en segundo lugar, la finalista, era considerada la que merecía la preferencia literaria.

No soy un monstruo

No soy un monstruo la compré por los buenos comentarios que leí sobre la obra de Carme Chaparro y por la curiosidad de saber qué narración larga había escrito la periodista que me gustaba por sus artículos y por lo manifestado en alguna entrevista que había leído, lo cual había despertado mi simpatía por ella. Que hubiera obtenido el Premio Primavera lo supe al tener el libro en mis manos y darle una primera ojeada. Como primer aspecto, me resultó atractivo el diseño de las páginas por la tipografía y el interlineado, de cómoda lectura.

Su escritura, desde las primeras páginas me transmitió un aliento ágil y vivo; y este se mantuvo en todo el relato y más allá del punto final. Lo que iba leyendo –¿vale la metáfora?– se me figuraba como si, sentado a la sombra tranquila de unos chopos, diáfano el día, estuviera junto a un arroyo que descendía, plácido su rumor, brillante y limpia su corriente, por un sinuoso pedregal luciendo reflejos del sol y lanzando destellos al dar en recovecos y saltar los empedrados desniveles. Mojado y con las plumas de las alas y de la cola pegadas chorreando, un mirlo se debatía, corriente abajo, buscando el asidero del cobijo de una revuelta, de unos troncos, de un saliente para salvar la deriva, alcanzar terreno seco, sacudir el plumaje y reponerse al sol. En el cielo, azul y límpido, de detrás de unos montes de cumbres suaves, surgían unas nubes grises que se expandían y se acercaban.

Carme Chaparro&
Carme Chaparro

Iniciada así la narración –con este símil; aunque no así exactamente– aparece una periodista y a continuación una inspectora jefa de policía, en torno de las cuales salen a escena otros personajes y se teje esta historia, bueno, una novela, que tiene más visos de veracidad que de verosimilitud. Porque la trama es invención indudable; pero los seres que por ella discurren son tan concretos y tan creíble su comportamiento y su sentir que sus actos y los hechos en que participan tienen más visos de certeza que de ficción.

Poliedro

La narración, que despierta un interés especial en el lector y le lleva a este a dejar el libro lo imprescindible, va formando –otra metáfora– un poliedro compacto y firme de caras diáfanas y de perfectos perfiles y vértices.

Y «no soy un monstruo», la aserción que cierra el capítulo 50 y que da título al libro, ante la veraz diafanidad y consistencia de la historia narrada, no veo otra posibilidad que dejarla al juicio del lector. ¿Es la pretensión de la autora? Bien podría ser. Y así lo pienso, no en vano la narración no está definida por el Ying y el Yang, sino que discurre por el ámbito sinuoso y ambiguo de un retazo del devenir humano.

 
Powered by Life Type - Design by BalearWeb - Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS