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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Triste “Dulce Cataluña”

mirollull2 | 21 Enero, 2006 21:14

Dulce Cataluña donde he tenido y tengo muy buenos amigos.

Triste Cataluña que tiene un nieto del Maragall que en 1898 comenzaba la Oda a Espanya con «Escucha, España, la voz de un hijo / que te habla en lengua no castellana», acabando con «¡Adiós, España!», y cambiaba de tono en el Himne Ibèric de 1906, donde escribió: «En cada playa canta la oleada, / y tierra adentro se oye un sólo eco, / que de un extremo al otro al amor invita / y se va tornando un canto de hermandad; / ¡Iberia! ¡Iberia! te llega de los mares la vida, / ¡Iberia! ¡Iberia! dale a los mares el amor».(1)

Desventurada Cataluña, donde el Maragall de ahora y un Pérez reciclado son adalides de la inconsciencia.

Ahora transcribo: «si se trata en serio de presentar con este Estatuto el problema catalán para que sea resuelto de una vez para siempre, de presentarlo al Parlamento y a través de él al país, adscribiendo a ello los destinos de régimen, ¡ah!, entonces yo no puedo seguir adelante, sino que, frente a este punto previo, frente a este modo de planteamiento radical del problema, yo hinco bien los talones en tierra, y digo: ¡alto!, de la manera más enérgica y taxativa. Tengo que negarme rotundamente a seguir, sin hacer antes una protesta de que se presente en esta forma radical el problema catalán a nuestra Cataluña y a nuestra España, porque estoy convencido de que es ello, por unos y por otros, una ejemplar inconsciencia. ¿Qué es eso de proponernos conminativamente que resolvamos de una vez para siempre y de raíz un problema, sin parar en las mientes de si ese problema, él por sí mismo, es soluble, soluble en esta forma radical y fulminante? ¿Qué diríamos de quien nos obligase sin remisión a resolver de golpe el problema de la cuadratura del círculo? Sencillamente diríamos que, con otras palabras, nos había invitado al suicidio.»

Aquí lo dejo. Quien quiera saber adónde llega la disección hecha por el bisturí, lo puede leer en el libro José Ortega y Gasset y Manuel Azaña. Dos visiones de España. Barcelona, 2005. Círculo de Lectores, Galaxia Gutemberg. El fragmento La Opiniónque he transcrito es del discurso de Ortega y Gasset, en 1932, en las Cortes Constituyentes sobre el Estatuto de Cataluña.

Se pueden encontrar varios párrafos más en La Opinión. A Coruña digital, de hoy, dia 21 de Enero de 2006.

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(1) Traducción a vuela pluma

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