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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

La capilla embarrada

mirollull2 | 14 Noviembre, 2005 13:25

El excelentísimo señor Miquel Barceló, Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Doctor Honoris Causa por la U.I.B. y Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, en la feria de Frankfurt, ha presentado el libro La catedral bajo el mar . Un título que nada tiene que ver con La catedral sumergida del músico Debussy ni con el de los escritores Augusto Casola y Manuel Orestes.

El de Barceló es un libro con fotografías de Agustí Torres que recorren el proceso de realización de la magna obra que el artista felanigense más trabajador y de más categoría mundial y el pintor mejor promocionado internacionalmente, ha levantado sobre las piedras de San Pedro (de la capilla de San Pedro, quiero decir).

La obra, basada en el milagro de los panes y los peces del Evangelio de San Juan, rebasando la intención primigenia se ha convertido, según las fotografías que se han podido ver, en un ingente compendio bíblico-cultural que no sólo incluye los panes y los peces, sino también un montón de pasajes y acontecimientos: desde las jarras de la conversión del agua en vino de las bodas de Caná, los pulpos del mar mediterráneo, el gran pez que engulló a Jonás, las catacumbas mortuorias, la cueva de Alí Baba... y, sobre todo, la transfiguración en el Tabor. Foto de 1951Escena, esta última, que alteró el ánimo de mi condiscípulo mosén Llabrés por una cuestión cercana a la del sexo de los ángeles.

Existía una gran preocupación por poder llegar a descolgar el cortinón negro que oculta la obra. El autor del desatino ha dicho que es lamentable que aún no se pueda ver, y el mosén, que no se ha de mostrar hasta que no esté acabada. Ahora, sin embargo, parece que se ha encarrilado el final y que no quedará a medias como el campanario.

Los diarios han informado de que se ha acordado que Matas y Cirer aportarán el millón de euros para poder hacer los cinco vitrales, que no sé quién ha dicho que son imprescindibles para iluminar y dar color a toda la embarradura. ¡Si los vitrales han de salvar la obra, vamos listos!

Con todo, lo importante es que se ha conseguido que los baleares, incluidos los que tienen la Catedral de Ciudadela y la de Ibiza, sean generosos con la Catedral de Mallorca; eso sí, en proporciones distintas: todos los baleares con la parte aportada por Matas; los mallorquines con la parte de Matas y de Munar; y los palmesanos por triplicado, la parte de Matas, la de Munar y la de Cirer.

Y es curioso pensar que todo este enredo empezó con una propuesta desinteresada del excelentísimo señor Barceló y ha finalizado –o así parece– con el regalo de un espacio privilegiado para lucirse el artista haciendo –por descontado bajo contrato y estipendio– un amasijo inoportuno e inadecuado para la Catedral.

En relación al millón que hemos de aportar ahora, podríamos darnos por satisfechos si sirviera para llegar a un buen final de este asunto: limpiar la capilla de San Pedro y trasladar la obra barceloniana a qualquiera de las rotondas que van floreciendo por el paisaje mallorquín. La Catedral resultaría beneficiada, el Doctor Honoris Causa con el prestigio del libro solo saldría ganando y los baleares, ¡qué queréis que os diga!, como otros, ya nos vamos acostumbrando a pagar y callar.

comentarios

  1. Re: La capilla embarrada
    ets un fastigós que no mereix dir-se mallorquí.
    Jaume | 22/02/2006, 11:05
  2. excelentisimo

    ets repugnant

    g | 24/02/2007, 15:24
  3. excelentisimo

    ets repugnant

    g | 24/02/2007, 15:25
  4. excelentisimo

    ets repugnant

    g | 24/02/2007, 15:25
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