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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Baltasar Porcel, responsable de sus actos

mirollull2 | 09 Julio, 2009 21:10

«Dios nos coja sin confesar y que cada cual sea responsable de sus actos.». La frase es de Baltasar Porcel. Figura en uno de sus libros, no estoy seguro, aunque que no sé si tal como la he escrito. Lo cierto es que el dicho es suyo, sea de un libro, de una entrevista o de una conversación. Ahora, sin duda alguna, Baltasar lo ratificaría.

Los actos, las obras, son nuestra verdadera realidad, hacen que la energía se individualice en carne y huesos constituyendo una figura personal, eso que llamamos vida humana.
Y el acontecer humano realizado en actos y obras, tangibles e intangibles, desarrollados con coherencia progresiva, configuran, en un punto y un ahora de la eternidad, la substanciación de lo que definimos como vida terrenal: un trayecto de gozos y sombras (Torrente Ballester), de recuerdos y de olvidos, que dejan un rastro, en unos casos débil y de significación reducida, más amplio en otros y en algunos importantes y transcendentes, mientras llega la hora de traspasar el espejo que, engullendo la corporeidad, mantiene, al otro lado del azogue, lo que siempre ha sido y siempre será: una chispa del aliento vital del Universo, que en la medida y capacidad propia tendrá más o menos resonancia.

Después de escribir un artículo en el cual hablaba del linfoma de Baltasar, que yo creía superado –él me envió un correo-e agradeciendo el escrito y diciendo que no se había enterado de mis cánceres–, no se me ocurrió imaginar que, con el buen aspecto que había recuperado, tan pronto le rebrotase la enfermedad y las consecuencias fueran definitivas.

Unos años, los primeros de nuestro conocimiento y antes de que él marchara a Barcelona, nos veíamos a menudo y charlábamos largamente. Luego, él en Barcelona y yo en Madrid, sólo nos encontrábamos por viajes de uno o del otro o de regresos coincidentes a la isla y, siempre, no obstante, vibraba una íntima cuerda afectiva. Y él, que tenía una memoria excelente –la mía es más precaria– me preguntaba por la mujer y por los hijos, y de estos recordaba qué estaban haciendo.


Desde la derecha: Baltasar, Maria Àngels, Amalia i yo

En diciembre de 2008, en un artículo-entrevista, “Recuerdos de Miró”, de Miguel Vicens en Diario de Mallorca, Baltasar Porcel dijo: «A mí el primero que me habló de él ya en el año 50 fue el pintor y poeta mallorquín Josep Maria Miró i Llull, aunque en la isla lo que interesaba en aquellos años eran principalmente los pintores paisajistas y los postimpresionistas». Tenía que haber un malentendido del periodista; el 50 los dos teníamos 13 años y no nos conocíamos. El habría dicho los años 50. Y me lo confirmó: «¡Sí, decía años 50!». Fue la última vez que hablamos.

Ahora, después de 72 años de estancia simultánea de ambos en el lado visible del espejo, la íntima cuerda afectiva ya resonará por siempre en el gran vacío del cual, sin cómputo del tiempo, brota la energía del cosmos y se asume definitivamente la responsabilidad de los propios actos.

comentarios

  1. Sobre Baltasar Porcel

    Un artículo exquisito

    jaime | 11/07/2009, 10:26
  2. Sobre Porcel

    És un escrit rodò

    Joan | 11/07/2009, 12:30
  3. B. Porcel

    Me ha gustado mucho el artículo

    Eli | 11/07/2009, 15:23
  4. Responsable dels seus actes

    Un escrit preciós. M'ha emocionat.

    haiku1952 | 11/07/2009, 17:08
  5. Bo

    Es un article molt, però molt bo. M'ha agradat llegirlo.

    MariaA | 11/07/2009, 18:21
  6. Porcel

    L'article dedicat al teu amic Porcel es fantàstic.

    Faust | 13/07/2009, 17:38
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