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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año V - Partir serenamente

mirollull2 | 03 Abril, 2009 17:06

Fui al dermatólogo para revisión del cáncer de piel, que, entre una cosa y otra, y con la una o con la otra el cáncer de pulmón, se había quedado pendiente. Le pareció razonable el retraso; mi cáncer de piel, como me lo había comentado en su día, no es de los que matan, dijo; que vuelva dentro de un año.

Florecillas

Hoy, sin embargo, no pretendía hablar de esto, sino de quienes no cuentan con la posibilidad de curación y el cáncer, aún permitiendo momentáneos alientos, sigue pertinaz e inexorable.

Desde que empecé mi trato con el cáncer he tenido compañeros que, por recidiva o por metástasis, ya no están entre nosotros, y tres ya amigas, una de España y dos de Hispanoamérica, con las que he compartido desde una cercana distancia, la partida del padre en un caso y de la madre en dos.

Hace unas semanas recibí un correo que me impresionó profundamente y nubló mis ojos, como ahora mismo. Pensé, a diferencia de quien me lo enviaba, que es un testimonio positivo y alentador para ser publicado. Es éste:

Un saludo Señor Josep Maria Miró Llull.
Hace menos de un año descubrí su cuaderno de bitácora sobre el cáncer, en ese momento le escribí contando mi caso; a mi madre que ya había pasado por un cáncer de estómago hacía 20 años, le diagnosticaban un nuevo cáncer, esta vez, de laringe. Tras una operación de 9 horas donde le reconstruyeron la laringe y el esófago, tuvo la fuerza y el coraje de enfrentarse a su nueva situación (no hace falta que se la explique, la conoce de primera mano). Pero esa operación no se llevó su ilusión, su optimismo, al contrario, su voz quedó dormida, pero no sus ganas de vivir. Nunca se quejó, durante el mes y medio que estuvo ingresada, ella no paraba de hacer ganchillo (su gran pasión) y regalar collares y broches a todas las enfermeras que con tanto cariño la cuidaban.
Su vida dio un cambio, cada pequeña cosa de la vida le daba mayor alegría, más fuerza, en ningún momento se quejó de su situación, al contrario, no necesitaba su voz, hablaba con sus gestos, sus labios, sus sonrisas, sus miradas, incluso, podría afirmar, que hablaba más que nunca, parecía otra, le mostré su página, su vídeo en el que usted habla, con esa voz tan clara, ella se ilusionó muchísimo, repetía sus ejercicios (muchas gracias por ello). Incluso llegó a asistir a sesiones de logopedia, sabiendo que poder hablar sin esófago ni estomago resultaría muy costoso.
Nunca se desanimó, pero, desafortunadamente hace tan solo unos meses, le dijeron que tenía metástasis en los pulmones, y aún así, seguía diciendo: "Ya he podido con dos, podré una vez más", "vosotros tranquilos".
Era increíble verla en las sesiones de quimioterapia y radioterapia tan contenta, pero desgraciadamente, justo hace hoy una semana, luchó con todas sus fuerzas, quería aferrarse a la vida, pero le llegó el final. Nadie pensaba que se iría tan pronto, ni siquiera los médicos, no podían esperar que su fuerza se acabaría en un par de horas; nos queda el consuelo de que en ningún momento sufrió. Y se fue, como vivió toda su vida, sin quejarse, fue tan buena que su muerte fue como si se durmiera plácidamente.
No escribo este testimonio en su página web, porque no quiero desanimar a aquellos que, como yo hice un día, buscan información y consuelo, y que seguro que como yo lo encontrarán, pero he querido contárselo a usted para agradecerle el ánimo que me dio.
MUCHAS GRACIAS.
Supongo que también porque es mi manera de hacer un homenaje a mi madre; yo soy maestra y le puedo asegurar, que ella ha sido la mejor maestra (sin serlo) que me he podido encontrar en toda mi vida. No sé si ella fue consciente de ello, pero yo de mayor quisiera ser igual de fuerte que ella.
Un abrazo y muchas gracias por ayudar a tanta gente.

Publico este testimonio después de haber pedido poder hacerlo.
He aquí mi solicitud y la respuesta obenida:

Querida Montaña:
No sé por dónde empezar. No soy capaz de decir ninguna de las frases que se suelen decir. Es muy triste que una persona tan admirable como tu madre tenga que irse tan pronto. Y es para llenar de alegría el testimonio que deja por su fortaleza y serenidad; y, por lo que veo, la herencia que deja en su hija, la cual no es menos admirable.
¡Cuánto lamento no haber estado, personalmente, más en contacto contigo y a través de tí con ella! Frecuentemente me reprocho mi falta de atención con las personas por las que tendría que interesarme. Cómo única disculpa tengo la de que todos los días me voy a dormir y el tiempo no me ha dado para más.
La metástasis en los pulmones, en general, es de muy mal pronóstico. Mi cáncer de pulmón no fue realmente metástasis, sino lo que llaman un segundo primario por proximidad, y estos suelen ser resecables por cirugía.
Montaña, pienso de otra manera; creo que sí es perfectamente publicable el testimonio de tu madre, y que además es un testimonio que puede tener consecuencias positivas. Tengo compañeros y amigos que, sin que el cáncer se haya ensañado con ellos tanto como con tu madre, también han fallecido y algunos que no tienen un pronóstico nada esperanzador. Me gustaría que me autorizaras, aunque fuera sin citar nombres (y si se pueden citar, mejor), a reproducirlo en un próximo artículo.
Te agradezco de corazón que me hayas escrito.
Testimonios como el tuyo o semejantes me hacen sentir que mis cánceres no han sido en vano.
Espero tu respuesta.
Y, por favor, abandona el trato de usted.
Un abrazo muy fuerte y cariñoso.
Josep Maria

Querido Josep Maria Miró Llull.
Escribir mi carta era para agradecerte tu ayuda, para hacerle un homenaje a mi madre, pero supongo que fue también una manera de desahogarme.
No pensaba que pudiera servir de ayuda para nadie, pero si consideras que puede tener consecuencias positivas, le autorizo a publicarla, así devolveré el favor que me hizo con su página.
Me llamo María Montaña Hernández Carrera, tengo 28 años, mi madre se llamaba Juana Carrera González y tenía 53 años.
Supongo que con esos datos será suficiente y si no lo es, estaré dispuesta a ayudar.
Un saludo y avíseme si llega a publicarla.

comentarios

  1. NADA FUE EN VANO!

    Jose Maria tu seguramente no te alcanzas a imaginar la labor que has hecho al compartir tu situacion de salud, muchos que por pensar en las dudas que los agobian te han escrito preguntandote muchas cosas pero en su corazón al mismo tiempo agradecen encontrar tus oportunas respuestas, para nadie es fácil y aun sabiendo que un día no estaremos nos quedará la satisfacción de que nada de esto fue en vano...

    FUNDAVOZ | 19/08/2009, 19:32
  2. gracias

    hola hace timepo te escribi por la operacion de mi padre. la verdad le agradesco por que auque lejos,, por este medio he recibido y ha recibido mi padre laringectomizado mucha ayuda.. sobre todo que a travez de tu pagina ´le diste esperanza para reconbrar sus animos.. la verda lo que realizas es algo hermoso.... y estamos agradecidos.. de verdad di hay manera de que podamos ayudar tu labor sin duda solo pidelo... pronto te escribira mi padre... gracias

    erika | 11/11/2010, 04:14
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