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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

I · Muerte del moro Infantilla

mirollull2 | 12 Septiembre, 2008 22:35

“Entre tanto que los nuestros tenian apretados á los de la ciudad, un moro principal de la montaña, llamado Infantilla ó Fatilla, determinó quitar el agua al ejército de los cristianos. Hay distante de la ciudad, segun arriba se dijo, casi una legua, una fuente principal, cuyos manantiales son tan continuos y caudalosos, que bastan para el sustento de una tan gran poblacion como es esta, sin el ordinario riego de los campos y huertos circunvecinos.


Historia General
del Reino de Mallorca. 1840

Habíanse alojado los cristianos junto á la acequia de esta fuente, por su comodidad y regalo. Juzgando este moro que causaria un daño irreparable á todo el ejército de los nuestros, si les quitaba el agua, saliendo secretamente de la ciudad juntó hasta quinientos montañeses de á pie con otros ciento de á caballo, (Desclot no pone mas de quinientos) y se apoderó del cerro donde sale esta fuente, que hoy se dice de Canet, y divirtió el agua por otro arroyo. Viendo el Rey el peligro evidente que por la falta del agua podia redundar á todo el ejército, mandó á D. Nuño que con trescientos caballeros, entre los cuales fueron Guillen de Cervellon y Francisco de San-Martin, con otros de á pié, moviese hácia el cerro de Canet. Aquí se trabó una sangrienta refriega, en que murieron de los enemigos mas de quinientos con su caudillo. Desclot escribe que no escapó ninguno de los moros, y quedó la fuente por los nuestros. Fué esto con tanta diligencia, que el mismo dia que se habia perdido, se cobró. Vueltos los cristianos al campo con tan insigne victoria, mandó el Rey á los moros de paz, que le trujesen todas las cabezas de los muertos y despeñados; y así le presentaron cuatrocientas y doce, todas las cuales por orden del Rey se echaron con los trabucos en la ciudad. Atemorizó este espectáculo á los enemigos, los cuales no creyendo que entre ellos estuviese la del príncipe Fatilla, para certificarse mejor, enviaron un capitan con cuarenta moros. Estos subiendo á la sierra, tuvieron aviso de la muerte de Fatilla y de los suyos: mas queriendo volverse con aquella tan triste nueva, dieron en el escuadron de los nuestros, los cuales pasaron á cuchillo á treinta y siete de ellos, y cautivaron á los demas. Desclot cuenta este suceso algo diferentemente: á mí me ha parecido seguir la Historia real y á otros autores que ponen esta refriega, segun aquí se ha referido.”

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