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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año III - Otro cáncer, aunque poco preocupante

mirollull2 | 17 Julio, 2007 17:49


Un jipi japa por el sol

¿Qué pasaba en otros tiempos? ¿Existía ya el cáncer pero no contaba todavía en el repertorio de enfermedades conocidas y no se podían determinar sus efectos? ¿O el ser humano tenía que conformarse con la peste, el cólera, el ‘cólico misere’, la picadura de la mosca tse-tse, y la temida por contagiosa, pero poética y romántica, tuberculosis?

Tal vez el cáncer, enfermedad de diagnóstico reciente y amplia investigación actual, que desborda la capacidad de control y regulación ejercida por los linfocitos, se ha expandido como consecuencia de un sistema de vida tecnificado en el que el progreso modifica el hábitat rústico y elemental no excesivamente lejano en el tiempo, y contamina sobremanera tanto el ámbito respiratorio como el sector, vegetal, animal y acuífero, alimentario; altera la termodinámica terrestre, descompensa los campos gravitatorios, genera inmensas redes radioactivas: todo ello, a una velocidad tan desaforada que el ritmo de adaptación –o si se quiere, la evolución de la especie– de la fisiología humana no puede asimilar.

El cáncer, además, como buena anomalía somática moderna, ha diversificado su principio básico –tan simple como que una célula que tiene que acabar su ciclo vital (muy breve por cierto) permanezca, se transforme y desarrolle en cadena ocupando agresivamente un espacio que no le corresponde– y se multiplica tumoralmente, unas veces lenta y otras rápidamente, y en algunas, si no se usan a tiempo controles de prevención, según sea el órgano anatómico afectado, resulta de imposible curación y, con poco riesgo de error temporal, de fatal predicción.

Con todo, hay que adoptar una actitud positiva y vital ante un diagnóstico de cáncer. Y, sin merma del respeto que merece, hay que perderle el miedo a la palabra que socialmente, en gran manera, todavía es sinónimo de muerte anunciada y quienes la llevan consigo son marginados y considerados condenados. Sin embargo, ¿es mayor la posibilidad de muerte por cáncer que la que existe por la ‘enfermedad’ de la carretera?


Extirpación por bisturí eléctrico
1. 31/1/2007 – La verruga, después de décadas de crecimiento lento, sangra ligeramente con frecuencia.
2. 1/2/2007 – Después de la intervención con bisturí eléctrico.
3. 1/2/2007 – Cicatriz dejada por el bisturí eléctrico.
4. 8/2/2007 – La cicatriz 7 días después.
5. 9/2/2007 – Betadine sobre el resto de la cicatriz.
6. 3/3/2007 – Tejido prácticamente regenerado.
7. 16/5/2007 – Ligera tumoración aparecida al consolidarse la piel, que se somete a biopsia e indica la posibilidad de carcinoma de células basales.

Ya sé que hay, en el cáncer, distintos grados de peligrosidad y que se me podrá decir que en casa, Amalia y yo, hemos sido unos afortunados y que, por ello, me es muy fácil hablar como lo hago. En parte es así: ha habido suerte, pero también prevención. El día que, después de pasar una noche y sobre todo la madrugada incrementándoseme la dificultad de respirar, acudí a urgencias sabía que esto tendría que hacer si, como era muy probable, no respondía a la medicación por los primeros síntomas de disnea y ésta se repetía. Ese mismo día –lo he relatado en los artículos Post626 – Cómo me enteré– tenía que recoger el resultado de un TAC, efectuado porque habían surgido granulaciones sospechosas, y en urgencias se contó inmediatamente con él. El diagnóstico era claro. Y ya no salí de la clínica hasta después de la laringectomía total.

De ello han pasado casi dos años y medio, y aquí estoy contándolo. Y lo mismo pueden hacer muchos laringectomizados. También he conocido más de doce casos de cáncer de mama –con resección parcial, mastectomía total y doble mastectomía total, algunos de hace varias décadas– cuyas afectadas, salvo una que en pocos años tuvo complicaciones y falleció, que lo han superado y sólo les han quedado las secuelas normales. También he conocido afectados de cáncer que han corrido peor suerte: Ricardo Calvo, médico y destacado ajedrecista, nos comunicó que se le había detectado un cáncer de esófago; y su previsión de medio año para el final se cumplió exactamente. Francisca Cuart, Joan Mas y Tomás Reynés tuvieron cánceres reincidentes de los difíciles o imposibles de extirpar y cuyo tratamiento por quimioterapia es, además de muy molesto, de dudosa eficacia. Son familiares y amigos que se han ido.

En cambio, el doctor Albert Jovell –al cual me referí en mi artículo ”Mi cáncer”, ¿título desmesurado?–, con un cáncer de timo, sigue aportando animosamente su experiencia como paciente y médico: le vi hace poco en televisión y su aspecto ha mejorado notablemente.

Baltasar Porcel, con el que me une el año de nacimiento y, desde que paseábamos por el Paseo de Sagrera compartiendo inquietudes literarias y sus primeros éxitos de Sol negre y Els Condemnats, después de años de sólo vernos en Barcelona, en Madrid y en algún viaje a la isla, nos ha unido también la experiencia del cáncer, si bien el suyo, linfático, de tratamiento más complicado que los míos, le ha resultado notablemente agresivo en su aspecto fisonómico, mientras que a mí, muy visible, sólo me ha quedado el Año II - Cuello de ganso. Baltasar, según la prensa, ha dicho que el cáncer le ha hecho comprender que su vida es su trabajo, y ahí está, continuando animoso con la escritura.


Resección por bisturí y restauración plástica
1. 22/5/2007 – Aspecto después de la resección efectuada con anestesia local.
2. 25/5/2007 – Cicatriz y restos de edema.
3. 31/5/2007 – Evolución de la cicatriz
4. 2/6/2007 – Cicatriz a los 11 días
5. 7/6/2007 – Cicatriz a los 16 días.
6. 6/7/2007 – En vías de normalización dérmica.

Y aquí estoy yo, que he dicho ‘los míos’, superando un carcinoma de piel entre la nariz y el ojo derecho, venturosamente de pocas consecuencias, que dejará poca huella y que, al lado del de laringe con su complicada extirpación y sus secuelas, viene a ser como un cáncer ‘de juguete’. Éste puede resurgir, pero las posibilidades de que así suceda se estiman muy bajas y, si se produjera, muy poco alarmantes; como puede tener metástasis el de laringe, que tiene como zonas preferidas para ello los pulmones y la zona cervical, pero todos los controles efectuados hasta ahora –y lo mismo confío con el previsto para este mes– han resultado satisfactorios.

comentarios

  1. Re: Año III - Otro cáncer, aunque poco preocupante

    Dentro de la dificultad, me alegra que haya sido poco preocupante.

    Fabián | 17/07/2007, 19:34
  2. Los lunares son feos.

    Mi peor enemigo es el lunar yo si pagaria para que me lo quitara yo quiero que mi piel no tenga ni un lunar.

    Melissa | 30/04/2009, 05:31
  3. A Melissa

    ¿Estás segura? Hay lunares graciosos y atractivos. Si lo viera, te podría decir qué me parece a mí. De todas maneras, un dermatólogo sabe lo que se pueda hacer.

    Josep Maria | 01/05/2009, 12:06
  4. curacion

    eso se puede evitar ustedes agarra todas las mañana cuando valla a orinar su primer miado agarra y dejen q caiga en su mano y luego se la pasan por toda la cara tero eso si todas las mañanas ok

    darlenys arzolay | 13/10/2013, 16:48
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