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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Hab. 626 – Cáncer, emperador romano

mirollull2 | 28 Marzo, 2005 12:52

En el reino hemos tenido ministros divertidos –de todos los sexos, no hago exclusiones-. Y entre ellos hay uno, cuyo nombre no recuerdo ni falta que hace, que además tuvo mala suerte. Sólo con que el bichito se le hubiera caído y se hubiera matado, ¡cuánto dolor, muertes, lisiados hubiera podido evitar! Pero el bichito no se cayó y por tanto no se mató, y los muertos y afectados crearon muchos problemas que seguramente no se han solucionado ni acabado todavía.

Si el cáncer fuera otro de estos bichitos que se matan al caerse, supongo que en algún laboratorio ya se habría intentado darle el empujoncito, por lo menos para experimentar una forma más de combatirlo. Pero, ahí estamos con el bichito que, como corresponde a su buen hacer profesional, destruye células útiles para una vida sana y como bien adiestrada bélica falange, avanza y ataca sin tregua.

Por su parte, los doctores se las ven y se las desean para diagnosticar su ubicación, su agresividad, sus instintos expansivos, y ver cómo y dónde pueden parar su avance o dejarlo fuera de combate e, incluso, arrancarlo de cuajo.

Y sin embargo, ¡cuánta gente mira hacia otro lado o cambia de conversación ante lo que muchos consideran una palabra tabú!

Sólo un día al año muchos aceptan la palabra nefanda, pero es que ese día hay unas mesitas y, normalmente, unas voluntarias que lucen sus galas recaptando óbolos para la lucha contra el cáncer, como si de algo de un lejano mundo se tratara. Algo así como un domund más o menos: el día de los chinitos.

Y mientras tanto, a algunos, los más afortunados, nos llevan varias veces al quirófano, y nos dan, tras una drástica operación y unos postoperatorios que no son ninguna fiesta, largas expectativas de vida o de curación.

Tú, Olga Lucas, me lo has dicho clara y sencillamente: “Desde luego lamentamos tener que darte la bienvenida al club porque el cáncer es una putada aunque vaya bien, como es mi caso, pero estamos rodeados de amigos, vecinos, parientes y conocidos que lo padecen. Ya da miedo abrir el correo. Afortunadamente, los avances nos permiten vencerlo o sobrellevarlo a casi todos. Como sabemos bien lo que es, te ahorraremos los paños calientes. En lugar de soltarte los tópicos al uso, que personalmente me irritan sobremanera, nos limitaremos a intentar transmitirte nuestra solidaridad, el apoyo moral que supone la amistad y a animarte en pedirnos lo que sea, si en algún momento piensas que te podemos servir de ayuda.”

,Por mi parte, con mi doctora de cabecera Dolça Munar, que ha vigilado constantemente mis síntomas y ha guiado mis actuaciones, y con el OTR Dr. Secades, siempre he tenido claro a qué nos enfrentábamos y qué pasos convenía dar.

Según Jardiel Poncela, el cáncer tiene nombre de emperador romano. ¿Con eso qué quiere decir? ¿Que hemos de tomaros el cáncer en serio, o que es él, el cáncer que nos toma en serio a nosotros? Tal vez Jardiel Poncela quiere recordarnos que los emperadores romanos no se andaban con chiquitas, sobre todo con su juego de pulgar.

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Nota: Estoy recibiendo comentarios a favor de “Salven La Real”; por lo que se ve, yo no entiendo de que va la farsa; en uno incluso se me tilda de ¡INCONSCIENTE! Inevitablemente me recuerdan a Jacinto Benavente con su título “Los intereses creados”.

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