mirollull2 | 22 Noviembre, 2006 22:57

Hay gente que no tolera nada. No está bien reprochar a don Guillem Ginard, director general de Cultura del Consell Insular, que diga públicamente, con la complacencia del la Consejera de Cultura, que presidía el acto, que el Requiem de Mozart es una "pieza de ópera".
Y tampoco está bien que los componentes del coro del Teatro Principal reventaran de risa.
Los integrantes del coro y todas las personas cultas, entre las cuales me cuento, distinguen entre una misa y una ópera. Pero, ¿por qué hemos de querer que lo tenga que hacer un político? (Mozart compuso más de 700 obras musicales; de ellas, 4 son óperas serias, 8, óperas bufas y 19 son misas.)
Esta exigencia desaforada equivale a que un director de Medio Ambiente tuviera que distinguir las cucarachas de los escarabajos, o que un Director General de Circulación tuviera que conocer todas las señales viarias, y un director general de Seguridad tuviera que atracar bancos para saber el modus operandi de los facinerosos.
Que un político pilote una avioneta, por mucho que le subvencione el Consell Insular, se ha de considerar una actividad privada y particular, no una actividad electoral; igualmente que un jefe de Atracos se dedique a atracar organizaciones delictivas. Tanto el aviador como el jefe de Atracos (aunque esta denominación induzca a pensar lo contrario de lo que quiere expresar) que atraca, no hacen otra cosa que cultivar un violín de Ingres en horas libres o fuera de servicio. Igual que un director general de Cultura, como ocio personal, puede ser aficionado a la música orquestal o tocar la flauta. Exigirle que, por su cargo, distinga una misa de una ópera, y que, además, sepa que Mozart antes que un personaje del cine es uno de los grandes músicos de todas las eras conocidas, ¡es pedir demasiado!
Josep Maria Miró Llull (Palma, Mallorca, 1937) Escritor, grabador y pintor. Directivo empresarial jubilado.
Laringectomizado en febrero de 2005
http://mirollull.com
"I tanmateix cal viure; / no quedar estès a la primera caiguda; / tenir el cor obert a una esperança inaccessible. "| « | Enero 2009 | » | ||||
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ESTAR PARA HABLAR
Tina | 15/09/2007, 01:22
Triste es que alguien pueda hacer caso de las falsedades y campañas de desprestigio pagadas a determinado medio de comunicación a causa de intereses políticos inconfesables. Yo estuve en el concierto y no paso nada de eso. Ginard no dijo que el Requiem fuera una ópera, sino que el Requiem era unjo de los conciertos incluidos en el programa de la Temporada de Ópera. Más triste aun publicar casi dos semanas después (a eso se le llama nocturnidad y alevosía) una noticia que, de ser verdad habría aparecido en otros medios de comunicación que sí estaban presentes en el concierto. No es de extrañar que políticos que han demostrado con creces su valía ante injurias y calumnias de esta categoría abandonen y nos quedemos solamente con los que tienen más cara que espalda. Ánimo Guillem Ginard porque cuentas con el apoyo y el reconocimiento de todos los que realmente te conocemos