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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

El Infierno (II), ni Dante ni Catalina ni el abad

mirollull2 | 21 Octubre, 2006 17:15

La Divina Comedia

Si el Infierno y el Cielo, bastante citados en la Biblia, no tienen una existencia física, el Purgatorio, con más motivo, no puede quedar, como escribí, en un sí pero no; muy claramente queda en un no sin peros.

Y me embarga una gran tristeza, no porque ir al cielo hubiera podido ilusionarme ni, mucho menos, por no ir al infierno (que no me apetecería lo más mínimo), sino porque se va al traste una de las obras capitales de la cultura: el relato del viaje de Virgilio acompañando a Dante por el limbo, por el purgatorio y por el infierno, hasta dejarlo, al entrar en el cielo, en manos de Beatriz que, toda resplandeciente, le llevará a la contemplación divina.

¿Virgilio engañó a Dante? ¿O Dante sufrió una inmensa y exaltadísima alucinación? Una alucinación, la de Dante, de la cual, por no disponer de la fotografía, bastantes años después, Gustavo Doré dibujó unos tacos de madera que él y un equipo de manos privilegiadas grabaron y convirtieron en una admirable colección de xilografías que es una fidedigna y abrumadora ilustración del viaje de Dante.

Gustavo Doré. Xilografia
Gustavo Doré. Lámina 38 (Detalle). 1870. Xilografía
La Divina Comedia Montaner i Simón. Barcelona.

Toda La Divina Comedia, ahora lo sabemos, no es más que una invención -¿vana?- de Dante Alighieri, compartida con Gustavo Doré. Y también, sin ir más lejos, las tentaciones y visiones infernales de la valldemosina Catalina Thomàs y del protector de los animales, el abad San Antonio, eran visiones u obsesiones neuróticas?

Teresa de Ávila no condicionó su vida por miedo al infierno, pero, ¿y todos aquellos que a trancas y barrancas, han llevado una vida limitada y reprimida para no arder eternamente, serán ahora víctimas de una decepción y depresión incurables al ver la inutilidad de su esfuerzo?

Las revelaciones, hechas con tiara y báculo por Benedicto XVI, parece que serán la confirmación, ya iniciada por Juan Pablo II. El infierno no es un lugar físico con parrillas y tenazas; y todo aquello de las precipitaciones y bajadas al infierno no es más que alegoría. El infierno sólo es un estado, pero como que no puede ser como una migraña ni un dolor de muelas ni una ciática, ya que el alma no tiene cerebro, ni músculos, ni vísceras, es decir, no tiene ni un sistema fisiológico ni neurológico de ninguna clase, ¿cuál puede ser su estado? Pienso que ni tan sólo el de la oscuridad eterna.

Para acabar, ¿dónde podrá 'estar' ese 'estado'. Si por lo menos hubiera camastros, las almas podrían hacer largas dormidas. A menos que el verdadero tormento sea 'estar' eternamente despierto bostezando de aburrimiento.

...

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comentarios

  1. BUENO

    HOLA, ME PARECE INTERESANTE EL ARTÍCULO DE USTEDES, QUISIERA SABER COMO CONSEGUIR EL CROQUIS DE EL INFIERNO CON LOS CIRCULOS Y DONDE PORQUE HE BUSCADO MUCHO. GRACIAS BYE.

    JENNIFER | 17/01/2007, 01:53
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