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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

El lapiz rojo del censor

mirollull2 | 30 Abril, 2006 12:24

Una portada nunca publicada del suplemento dominical del Diario de Mallorca de día 8 de mayo de 1960, revisando una carpeta, ha vuelto casualmente a mis manos.

Esta primera plana (la parte superior) la rehice con una prueba del fotograbado y con la galerada del texto, pegados sobre la que fue la página publicada.

La portada, la tuve que cambiar a toda prisa; el director, don Antonio Sabater, me telefoneó para decirme que el censor había cruzado la fotografía y su comentario con dos rayas rojas.

Portada censurada

La imagen que suficientemente clara en la reproducción. El texto, que es ilegible, es el siguiente:

«Muchos hombres se reunieron en torno a mesas largas y repletas de suculentos y variados manjares.
Todos estaban contentos y hablaban mientras fámulos diligentes entraban y salían por las puertas del fondo.
Se acallaron las palabras. Y los hombres, lado a lado, frente por frente, olvidados unos de otros, engullían golosamente las viandas bien aderezadas.
Los pasos de los criados aumentaban y sus manos avezadas escanciaban los vinos escogidos.
Todos parecían atareados, muy atareados... El banquete se prolongó hasta avanzada la tarde.
A la hora en que se disgregaban los convidados, pesados y soñolientos, una multitud arrastraba la indigencia de sus estómagos vacíos.
Muchos de los comensales no se explicaban aquellos hombres hambrientos. ¿No habían estado todos en el banquete? ¿No habían comido hasta hartarse?
Aquellos hombres no lo entendían. También ahora muchos se quedan sin entender. Y lo cierto es que el hambre sigue paralela a los convites fastuosos.»

La página censurada me recordó que tengo la maqueta del libro de Joan Triadú Els sonets de Shakespeare. La maqueta que, tanbién el año 1960, me regaló y dedicó el autor, tiene la peculiaridad de llevar el número y el sello, éste una mancha imprecisa, de la censura previa estatal ineludible para la publicación.

Por otra casual coincidencia he leído estos días en una ficción situada en la misma época, que el director de El Diario de La Paz se alegra de una actuación del censor porque evita que el protagonista se despida de los lectores.

García Márquez, en Memoria de mis putas tristes, escribe que al director «La nota le parecía magnífica, y todo lo que decía de la vejez era de lo mejor que había leído nunca, y no tenía sentido terminarla con una decisión que parecía más bien una muerte civil. Por fortuna, dijo El Abominable Hombre de las Nueve la leyó cuando ya estaba armada la página editorial, y le pareció inadmisible. Sin consultarlo con nadie la tachó de arriba abajo con su lápiz de Torquemada. Cuando lo supe esta mañana ordené mandar una nota de protesta a la Gobernación. Era mi deber, pero entre nos, puedo decirle que estoy muy agradecido por la arbitrariedad del censor».

Vuelo a la parte de página no publicada. Una noche, al salir de la redacción coincidí con el censor Ramírez que, como era costumbre, había revisado las galeradas de última hora. Le dije que creía exagerada la censura que me había hecho. Y me respondió: «¿Qué querías, que pagásemos las consecuencias ambos, tú y yo? Estos días había una cena oficial organizada por el Gobernador».

Els sonets de Shapeskeare

comentarios

  1. tu també cennsures
    tu censures aquells que et fan comentaris que no t'agraden i no es deixes llegir el teu bloc. quantes ip censurades tens?
    miquel | 30/04/2006, 14:14
  2. curioso comentario
    Ni sé a qué se refiere, ni entiendo lo que que quiere decir miquel. ¿Alguien sabe de qué va?
    mirollull | 30/04/2006, 20:56
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