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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

El inmarcesible símbolo de la “monarquía renovada”

mirollull2 | 21 Junio, 2014 19:36

monarquia renovada

Titular a gran espacio en más de un diario. ¿Lo más destacado del discurso del Rey Primero? ¿La frase que compendia su mensaje? “Una monarquía renovada para un tiempo nuevo”. Con esto tengo bastante; no necesito leer el discurso para pensar que lo conforma el aliento lampedusiano.

Más que monarquía renovada, parece el juego de “corre que te pillo”, pero en la versión “corre que nos pillan”; o, si se prefiere, “ahí va el cubo y achica, que esto hace aguas”. También, de las presencias y de las ausencias, se puede entender que lo renovado no es la monarquía sino la familia monárquica. Confiando que entre el jolgorio no se note, la familia real ha quedado hecha un cuadro (¿Ha sido Antonio López el Nostradamus borbónico?) con la aportación de apariencia democrática de unas pinceladas plebeyas.

Una mañana clara en un Madrid despejado, sin el menor apretujón en la Plaza de Oriente, con espacio amplio, entre las flores recién plantadas, adoquines cambiados y reyes petrificados, para que los curiosos y los devotos pudieran disfrutar a sus anchas de la bendición monárquica-plebeya desde la desangelada balconada.

El recorrido entre el Palacio de Congresos –con un estrado único y especial para esta solemne ocasión, desmontado a toda prisa después del acto– ha mostrado un Madrid amplio, silencioso –que ni en un día de fiesta en agosto se puede disfrutar–, con las avenidas ribeteadas por discretos grupos, ondeando algunas banderas, expectantes del paso de los penachos blancos flanqueando a la nueva pareja reinante, saludando a bordo del inmarcesible símbolo de la monarquía actual.

Boda Cristina de Borbón

El Rolls-Royce, un Phantom IV versión descapotable, de color negro y tapizado en cuero verde, que fue usado por primera vez en el Desfile de la Victoria de 1952.

El Phantom IV, portador y testigo en actos especiales de la primera familia Española, entre ellos la boda de Don Felipe de Borbón y Grecia (hoy Felipe VI) y de Doña Cristina de Borbón y Grecia (hoy en paradero nebuloso), tiene que ser, por el gran peso que le habrán aportado las ampliaciones del blindaje, un coche, con volante a la derecha, muy estable y seguro para trayectos de exhibición majestuosa y sosegada.

Boda de Felipe y Letizia
Felipe y Letizia el día de la boda

En concreto, tal y como reporta Auto Bild, la Corona española dispone de tres modelos Phantom IV, de los 18 que fueron fabricados por Rolls-Royce entre 1950 y 1956. El encargo a la marca inglesa fue realizado por el General Franco en 1948 y, a día de hoy, los vehículos forman parte del Patrimonio Nacional.

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