Administrar

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año X – Nos miran con curiosidad, me dice Maite

mirollull2 | 09 Junio, 2014 23:31

–Nos miran, con curiosidad, unos; otros, con extrañeza. –Me dice Maite.
–No lo he notado, no me fijo. –Respondo.


J. Fuster. Sa mola de Son Pacs
c. 1912. Óleo/tela, 60x68cm

No es por el idioma: nos cruzamos con grupos de diversos países, algunos conducidos por guías que llevan un cartelito informativo prendido en la blusa con un imperdible o con unas pinzas en el bolsillo del pecho si lo tienen (el bolsillo). A otros viandantes que, seguro que nos entienden, también les sorprende, porque nuestra voz de misterioso timbre gutural tiene un tono audible. Y es que si por una parte ya llama la atención oír a una persona con esta voz, más lo hace una pareja que habla tranquila y fluidamente por plazuelas y callejas yendo a la Miranda para contemplar a lo lejos la ciudad de Palma más allá del descendente vergel sobre el que se elevan Na Fàtima y Sa mola de son Pacs, los dos montes que conforman s'estret (desfiladero), por el que baja –o asciende, según se mire– la empinada y sinuosa carretera que une la altitud de 400 m con la llanura.

El día anterior, Maite me había preguntado cuál era la línea de autobuses para Valldemossa, pues deseaba ir. Acordamos que la recogería en el hotel e iríamos juntos.

Dos días antes, yo había terminado de leer Sendas de Oku, uno de los libros de viajes o peregrinación de Mathsuo Bashoo, cuya prosa y haikus todavía reverberan en mi ánimo y han marcado mi nueva ida a Valldemossa, ésta en día laborable, es decir, con su vestimenta de pueblo souvenir, tan lejana de la de hace cincuenta años y, no digamos, de cuando la cartuja la habitaban frailes.

Sin proponérmelo, me surgió la intención de que este corto viaje revelara la Valldemossa que subyace bajo su piel turística, la de sus calles más bien cortas, estrechas, entreveradas, empinadas: auténtico deslizadero la que baja, dejando la de la iglesia a la izquierda, por donde se halla la casita de Catalina Thomás, la santa valldemosina con la que el diablo, antes de que ella vistiera los hábitos,

mantenía una relación juguetona, saliéndole por el desagüe de la pila de la cocina y quebrándole el cántaro cuando iba a la fuente a por agua, entre otras travesuras; la del antiguo lavadero, que se conserva limpio e intacto, ya que si alguien ha tenido la ocurrencia de usarlo como dispensador de refrescos, no habrá prosperado.

Valldemossa, aún así, y a pesar de que, según he comprobado, se incrementan los garajes y parte de las viviendas dedicados a tiendas para turistas, mantiene algo de lo que encontraron allí Chopin, Rubén Darío, Unamuno, Jovellanos (encarcelado en la Cartuja), por no citar sino a los más renombrados, y aunque su entorno paisajístico es avasallado por nuevas edificaciones que conservan un cierto respeto con la ancestral arquitectura rústica.

Ya que habíamos subido a Valldemossa y puesto que Bashoo era una incitación, valía la pena recordar lo escrito por Octavio Paz en la edición del libro citado: «La idea del viaje –viaje desde las nubes de esta existencia hacia las nubes de la otra– está presente en toda la obra de Bahsoo.»


Miró Llull. Escalons a Son Marroig
1976. Acuarela/papel, 38x28cm

Pues ahí andábamos nosotros, buscando algo más duradero que la simple circunstancia actual, cuando me sobrevino la percepción de que, hallándose cerca, debíamos acudir al que sin duda alguna –Bashoo describe visitas similares– es el templo de la diosa protectora de los laringectomizados. Su templo sigue intacto, guardado por vientos, oleajes, tempestades y el sol vigoroso; no así, el mirador, desde donde lo oteamos, en lo alto de los riscos, que ha perdido belleza y naturalidad; sólo un detalle: la corta escalinata que pinté a la acuarela hace varias décadas, hoy son unos peldaños abandonados y terrosos sin el verdor que los adornaba, que dan a un bancal con un cajón basurero y montones de ramas desvencijadas y secas.


Maite ante Na Foradada

Seguramente, desde mucho antes de Nuredduna, la sacerdotisa que fue lapidada por su propio pueblo por dejar escapar al extranjero y a sus compañeros apresados y librarlos de ser sacrificados a los dioses, otra virgen, sibila o sacerdotisa, fue laringectomizada y traqueostomizada y convertida en diosa firme y eterna que, con el dosel celeste permanece acostada en el mar verdiazul y acunada al atardecer por las esplendorosas puestas de sol: Na Foradada.

Así como el incierto San Blas es patrón protector de las enfermedades de garganta, Na Foradada, diosa gallarda y recia, podría ser el símbolo vivificante de los laringectomizados, y acudir a su templo, ocasión de acopio de energía.

La tarde que Maite Arenas y yo estuvimos charlando en la terraza del hotel abierta al luminoso puerto de Palma, y la mañana del día siguiente de peregrinaje por tierras de Valldemossa y Deià, de paisaje frondoso de pinos, encinas, algarrobos y longevos olivos retorcidos frente al sereno y azul mar Mediterráneo, dio mucho de sí para comentar y opinar sobre la afección que nos ha dañado y en cuyo entorno aportamos nuestra experiencia y conocimientos adquiridos. Ahora me limito a incidir en un aspecto de cuya importancia coincidimos: es primordial que los facultativos (médicos –incluidos los especialistas ORL–, logopedas, enfermeros, terapeutas…) amplíen su formación sobre los distintos procesos de laringectomía, y, además, del específico postoperatorio en clínica, y de la imprescindible y compleja recuperación y rehabilitación.

comentarios

  1. precioso

    Precioso artículo y evocadores paisajes para alguien que vive rodeado de Monegros desde hace 25 años. Abrazos. Joan Miró

    Joan Miró | 10/06/2014, 13:16
  2. Bonito viaje

    Un placer contemplaros juntos por esos parajes.
    Recuerdo el viaje que hicimos en coche desde Palma hasta Soller por toda la costa con esos paisaje frondosos y abruptos que tanto me gusta.
    Preciso

    Juan Toledo | 10/06/2014, 13:19
  3. Re: Año X – Nos miran con curiosidad, me dice Maite

    Espléndida, Na Foradada!, buena diosa protectora!

    Aránzazu Miró | 10/06/2014, 17:21
  4. Re: Año X – Nos miran con curiosidad, me dice Maite

    Espléndida, Na Foradada!, buena diosa protectora!

    Aránzazu Miró | 10/06/2014, 17:21
  5. Re: Año X – Nos miran con curiosidad, me dice Maite

    MUY AGRADABLE Y FACIL DE ENTEMDER EL SENTIDO DEL COMENTARIO ME GUSTO MUCHO C.L. AROCHA DE PIÑANGO

    CARM EN LUISA AROCHA DE PIÑANGO | 10/06/2014, 18:32
  6. La normalidad en nuestra vida es garantía de una buena rehabilitación

    Gracias Pep por esa estupenda excursión q hubo de todo , conocer nuevos sitios mientras hablamos como dos paseantes más y siendo observados por gente q seguramente nunca habían visto dos laringectomizados en total normalidad. Dejarnos ver es fundamental para q la sociedad nos acepte . Volveré a recorrer esos parajes maravillosos

    Maite | 10/06/2014, 21:09
Añadir comentario
Para evitar el spam, no se permite escribir http en los comentarios.

Los comentarios son moderados para evitar spam. Esto puede hacer que tu escrito tarde un poco en ser visible.

 
Powered by Life Type - Design by BalearWeb - Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS