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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

El oficio más antiguo y la manzana o el higo

mirollull2 | 01 Mayo, 2013 17:23


Kenyon Cox, Caída y expulsión , c 1900, pintura

¿Es posible saber qué oficio tiene la primacía en la historia de la humanidad? Pienso que sí; y a pesar de que sea interesante conocerlo, no creo que nadie haya tenido la idea de aclararlo y de explicarlo: de escribir cuatro líneas, ¡vaya! En cambio, se han hecho tesinas y tesis sobre asuntos más insustanciales. Ya sé que mucha gente lo da por sabido, no en vano se señala uno como tal, y, siquiera que lo plantee, parecerá una tontería. Aunque, sí, me lo planteo, porque el negocio que popularmente se considera el oficio más antiguo no lo es.

Si aceptamos que el Génesis cuenta cómo Yahvé organizó todos los elementos que estaban confusos (el caos*) y a partir de ellos creó el mundo, veremos que en el versículo 7 del capítulo tercero aparece la costura. Si, perfilando más, lo que queremos encontrar es la primera actividad humana, antes que un oficio, nos topamos con una afición, un divertimento, lo que hoy en día, para ser más cosmopolitas, llamamos hobby. Este es la horticultura, la jardinería, no como un trabajo fatigoso sino como disfrute de la naturaleza. (Gn 2, 15) Y es que mientras Adán y Eva estaban desnudos, es decir, mientras vivían graciosamente sin tener que hacer ningún trabajo, sólo tenían que deleitarse sin envejecer ni morir nunca. Tenían alimentos en abundancia; ellos y otros seres vivientes. «Y dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento." (Gn 1,29).

Por tanto, en ese principio de la vida terrenal, nada de trabajo, y en consecuencia, ninguna necesidad de oficio.

Lógicamente, si hablamos de oficios humanos, aquellos que podríamos atribuir a Yahvé -hacer la bóveda del cielo, poner las luminarias, la ingeniería de mares y tierras, agrimensura, modelar terracota (el hombre, todos los animales salvajes y todos los pájaros)... - no debemos tenerlos cuenta: son actos pre-humanos.


Andrea Vaccaro, Adán y Eva (detalle),
c 1640, pintura

Ahora conviene ver por qué y cómo aparece la costura, eso que, no creo que nada se oponga, podemos afirmar que es el primer oficio de la humanidad. Lo conocemos por el propio texto del Génesis, aunque sobre un aspecto nos deja a oscuras. ¿Fue Adán el costurero o fue Eva la costurera, o fue un trabajo compartido? Lo cierto es que Adán y Eva, hicieron en la primera prenda de vestuario. En distintas versiones de La Biblia hay discordancia en la descripción de la forma que tenía la reducida vestimenta: taparrabos, cinto, faldones; de ocho ediciones que he comprobado, faldón es la más frecuente: «Entonces a ambos se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron hojas de higuera y se hicieron unos faldones.» (Gn 3,7). Si bien no podemos asegurar que la forma más apropiada fuera la aceptada, queda clara, sin embargo, su función: tapar los genitales, que, aunque de partida, el pene, la vulva, la nariz, las orejas, los ojos, la boca e incluso el ano eran partes distintas y específicas de la morfología humana y de su funcionamiento orgánico, y por tanto buenas, como iba viendo Yahvé todo lo que hacía; pero, ¡ay!, de repente, el pene y la vulva pasaron a ser abominables.

Una interpretación podría ser que Yahvé había previsto que Adán y Eva fueran inmortales y que sólo ellos dos, -testimonio de su imagen y semejanza, el hombre, y ayuda para apoyarle, la mujer- señoreasen el jardín del Edén, lugar privilegiado de la creación terrestre. Con todo, esta interpretación, deducida del segundo capítulo del Génesis, que establece un lapso de tiempo entre la creación del hombre, colocarle en el paraíso -«El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén»(Gn 2,15)- y la formación de la mujer para que no estuviera solo, no encaja con la narración del capítulo primero. No por la cuestión del tiempo pasado entre la creación del hombre y la de la mujer ya que ambos fueron creados el día sexto: y un día de la creación no era de veinte y cuatro horas de ahora, era simplemente una manera de marcar etapas que no tenían un tiempo determinado, sino porque se especifica: "Dios creó al hombre a su imagen, lo creó a imagen de Dios, creó al hombre y la mujer. Dios los bendijo, diciendo: Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla.» (Gn 1,27-28) Si es así, Yahvé no pensaba que sólo fueran dos para siempre. Consecuentemente surge un planteamiento: ¿debían multiplicarse por partenogénesis? ¿el alumbramiento se produciría por traspaso espontáneo de los tejidos del útero? No lo sabremos nunca porque esto no llegó a término.


Lorenzo Maitani,
Adán y Eva con la serpiente y la higuera,
1310, talla

Dejemos, por tanto, las cavilaciones y volvamos a La Biblia . Lo cierto es que una serpiente que hablaba abrió los ojos a Eva. Y la serpiente que hablaba era Lucifer, el más bello y jefe de un gran legión de ángeles. En esto no creo que haya duda, el Génesis no lo menciona, pero, como es normal en la exégesis, contamos con una confirmación muy posterior a los hechos: «Eres un modelo de perfección, lleno se cordura y de belleza acabada; habitabas en el Edén, el jardín de Dios.» (Ez 28,12-13) Lucifer, o la serpiente, (así respetamos el texto que nos ha llegado), dio a probar a Eva el fruto del árbol de en medio del jardín, lo que Dios había prohibido. Era el árbol del bien y del mal, también llamado de la sabiduría. No se dice qué tipo de árbol era, pero la tradición siempre habla de su fruto como de la manzana, y a veces del higo, en escritos, pinturas y esculturas. Incluso, muchas representaciones gráficas ponen cara o busto humanos a la serpiente, y una buena parte, de figura femenina. Todo concuerda, pues, con que el fruto era la manzana o el higo, y que Eva, por la enseñanza de la serpiente descubrió la sabiduría gozosa, y que ella la reveló y enseñó a Adam, y, como puede decirse, ambos alcanzaron la dicha celestial.

Yahvé, un Dios celoso e irascible, que no tenía ningún sentido del humor, cogió un berrinche de mil demonios, pero aún así, tuvo ánimo para sacar un rasgo lúdico -bastante malicioso, por cierto- y pasearse por el jardín, como quien juega al escondite –él, que lo ve todo, de sobras sabía dónde estaban-, exclamando: ¿Adán, Eva, donde estáis?

Como sigue la historia creo que todos lo conocemos suficientemente. El devenir del colectivo humano no es especialmente brillante; pero dejémoslo aquí.

Ahora, sólo relataré otro hecho que tiene que ver con el primer oficio. Es la costura llevada a modistería y sastrería. «Entonces el Señor Dios hizo túnicas de piel** y vistió al hombre y a la mujer." (Gn 3,21) Todo un detalle divino antes de expulsar del Edén a la pareja y condenarla, y también a su descendencia, a fatigas, dolor y muerte.

Notas:
  *-Desde antes de los Santos Padres, que Yahvé hubiese creado el mundo ordenando el caos enredó la madeja. ¿El caos era obra de un dios anterior a Yahvé?
** - ¿De dónde sacó la piel? ¿Cambió la dieta vegetariana y ya se podían desollar animales? Acaso esto es la metáfora para indicar que al expulsar a la pareja del jardín del Edén la puso en el paleolítico, vestida con piel velluda natural, para que pudieran seguir el camino de la evolución.

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