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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

La gaviota y las habas

mirollull2 | 15 Diciembre, 2012 18:17

La danza de la gaviota

–¿Cómo que no? ¿Un subsecretario comiendo con un mafioso del calibre de Franco Sinagra?
–¡Sí, figúrate qué escándalo, qué vergüenza! ¡Hagan lo que hagan, ahora nuestros honorables diputados se pasan por el forro a la opinión pública! Se drogan, van de putas, roban, trapichean, se venden, cometen perjurio, hacen negocios con la mafia, ¿y qué puede pasar? Como mucho, que se hable en los periódicos durante tres días. Luego todos se olvidan de ellos. Pero ellos de ti, que has levantado el escándalo, no se olvidan, de eso puedes estar seguro, y te lo hacen pagar. ?
–Se le podría pedir a Tomaseo autorización para interceptar las llamadas entre Sinagra y…?
–¿Y el honorable diputado Di Santo? Pero ¿se puede saber en qué mundo vives? Hoy por hoy, ningún magistrado te concedería esa autorización, y aunque estuviera dispuesto, tampoco podría hacerlo, porque esa gente sabe blindarse bien; antes tiene que dar el visto bueno el Parlamento. ¡Y ya puedes esperar sentado que lo dé! (pág. 206)
Andrea Camilieri, La danza de la gaviota, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2012.

En Nota del autor, A.C. puntualiza: «Al parecer no es superfluo señalar que los nombres y apellidos de los personajes, situaciones, episodios y ambientes pertenecen a mi fantasía y no a la realidad. Aunque, cuando se escribe, incluso inventado, ¿no se hace siempre referencia a la realidad?»

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