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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Categoría: Celestial

La Creación careció de un exorcista

El mejor escribano echa un borrón. ¿Pasó algo así en el Génesis? Es de suponer que sí. Por lo menos eso se puede pensar de la narración de la creación del mundo que un buen día Moisés fijo en escritura. No insinúo que el borrón fuera de Moisés –si bien éste, como escribano primerizo, pudo cometer varios–, porque en este caso no se trata de un lapsus calami, sino de un borrón debido al narrador, y no por un lapsus linguae o un lapsus memoriae al dictar lo que había que escribir; se debió a un lapsus acti: si en el acto creador se había omitido una particularidad, de ninguna manera podía figurar en los versículos descriptivos de la Creación.

Curación de un mudo poseso
Jesús cura un a mudo poseso por el demonio. G. Doré

Público.es, 30/5/2013. El canal TV2000 de los obispos italianos asegura que el papa Francisco ha realizado una plegaria de liberación del demonio en un niño enfermo que asistió el domingo a la misa de Pentecostés en la plaza de san Pedro del Vaticano.
El hecho, aseguraron varios expertos consultados por el programa Vade Retro del canal de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), que lo desvela en su página web, se produjo al final de la misa de Pentecostés, cuando el papa Bergoglio se acercó a saludar a un grupo de enfermos. El papa, sonriendo, se acercó a un muchacho y el sacerdote que le acompañaba se lo presentó, mientras le decía algunas palabras, que no se logran escuchar en el vídeo emitido por la TV de los obispos.
Vade Retro explicó que la cara del papa cambió de manera imprevista. Francisco se mostró "pensativo y concentrado, a la vez que extendió las manos sobre la cabeza del joven, rezando intensamente". En las imágenes se ve al niño, aunque con el rostro oscurecido por TV2000, como abre la boca, mientras el papa sigue rezando con las manos apoyadas en su frente. "Los exorcistas que han visto las imágenes no tienen dudas: se ha tratado de une plegaria de liberación del demonio o de un exorcismo", precisó TV2000”.

Sin embargo, «"El santo padre no ha realizado algún exorcismo, sino que, como hace frecuentemente con las personas enfermas y que sufren, rezó por una persona que sufre que le había sido presentada", afirmó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, en un escueto comunicado», rectificando que «Este lunes, el canal de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) aseguró que el papa Bergoglio realizó el domingo 18 "una plegaria de liberación del demonio o un auténtico exorcismo" en un niño enfermo que asistió a la misa de Pentecostés en la plaza de san Pedro del Vaticano.»

Sea o no cierto, ello en nada desmerece la imagen jesuítica atípica, con fuerte toque asisiano, que nos transmite –antes, en y después de ser elevado al solio pontificio– en actos y manifestaciones de variada índole para atraer a la grey mientras desconcierta –y remueve– a los jerarcas vaticanos, a la par que no se revela como experto teólogo.

«El Arzobispo de Buenos Aires y Primado de Argentina, Cardenal Jorge Mario Bergoglio, advirtió que, de aprobarse, el proyecto de ley para permitir "el matrimonio" entre personas del mismo sexo "puede herir gravemente a la familia". (BUENOS AIRES, 07 Jul. 10 / 09:46 pm (ACI))».

«”Los ateos son buenos si hacen el bien”, dice el Papa Francisco 22 de mayo de 2013. (Reuters, actualizado: 22-05-2013)».

«"Detrás de toda esta esclavitud, hay mafias... No pueden hacer esto, ellos no pueden hacer a nuestros hermanos esclavos, debemos orar al Señor para que estos mafiosos se conviertan a Dios", dijo el Papa. (The Christian Post > Iglesia y Ministerio|Mon, May. 27)»

Rouco Varela

El exorcismo, por otra parte, es de necesaria actualidad según el Cardenal Arzobispo de Madrid. Después de muchos años de desuso de esta piadosa práctica liberadora, han vuelto y se están incrementando en Madrid –y hay que deducir que en toda España– los casos de presencia y posesión diabólica. Se estima que la demanda de liberaciones diabólicas aumenta en las 69 diócesis españolas, y de ellas sólo unas 20 cuentan con exorcista oficial.

El exorcismo es una oración oficial de la Iglesia en la que se invoca a Jesús mediante y se dirige imperativamente al diablo 'para que deje de atormentar o de poseer a una persona' u objeto. El exorcismo solemne, llamado gran exorcismo, puede ser efectuado solamente por un presbítero autorizado por el obispo.

Se da por cierto que Rouco Varela ha sacado una primera hornada de ocho exorcistas, que han tenido que estudiar a marchas forzadas el Ritual renovado de Exorcismos, que, aprobado por Juan Pablo II en 1998, para adaptarlo al Concilio Vaticano II y a los avances en medicina mental, sustituyó el anterior que databa de 1614.

Llegados aquí podemos preguntarnos quiénes tienen que ser liberados del espíritu o espíritus malignos. Según el 'Rituale Romanum' del exorcismo, los signos que identifican a una persona que puede estar poseída por Satanás son “hablar idiomas desconocidos, expresar cosas lejanas u ocultas, mostrar una fuerza física que no se corresponde con la realidad de la edad o del estado de salud, así como mostrar una vehemente aversión hacia Dios, la Virgen, los Santos, la Cruz y las imágenes sagradas”. Aunque “estos signos pueden ser sólo un indicio y no significa necesariamente que provengan del diablo”; por ello se recomienda que los candidatos a ser exorcizados, antes sean examinados por un psiquiatra y, sólo si este no puede aportar la sanación, sean derivados al sacerdote.

Rouco Varela

Bien se dice que estos signos no provienen necesariamente del diablo; en medicina se conoce algo de esto. Pero, dejémoslo así. Y no voy a entrar ahora tampoco en buscar distinciones entre esoterismo y catolicismo.

Por otra parte, también tenemos explicaciones caseras: ¿no decimos que una persona lleva el diablo en el cuerpo? Mi bisabuela –una de mis bisabuelas; la que conocí– era dominadora, intolerante, malpensada, maliciosa, egoísta; tenía unos arranques que sólo parecían posibles si la reconcomían mil demonios; y, sin embargo, era una piadosa y santa mujer que, en el canterano de su alcoba, tenía a punto la mortaja y el crucifijo de marfil en cruz de ébano festoneada de plata y con un óvalo acristalado con una astilla del lignum crucis. Cómo me la recuerdan algunas fotografías del cardenal-arzobispo bendecidor de exorcistas: la faz de ambos, trazada por el mismo patrón.

Sobre la posesión demoniaca, uno de los pasajes en que Jesús se enfrentó a los demonios, se narra en los tres Evangelios sinópticos (Mt 8,28-34; Mc 5, 1-19; Lc 8,27-39); Mateo dice que los endemoniados que acometieron a Jesús eran dos, mientras que Marcos y Lucas se refieren a uno y lo describen más enfurecido, y estos dos últimos dan más detalles en el pasaje, sobre todo Marcos, del que lo tomo:

Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes». Es que él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos». Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.
Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos». Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara –unos 2.000– se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar.
Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.
Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti». El se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.
Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. (Mc 5, 1-19)

Aparte de que un evangelista se refiere a dos endemoniados y los otros, a uno, y de que Marcos precisa que los puercos eran 2.000, me llama la atención que los pobres cerdos tuvieran que pagar los platos rotos. Ya sé que para los judíos el cerdo era un animal inmundo, pero que Jesús se cebara en los cochinos, los ahogara en el Tiberíades y, a continuación, volviera a zarpar en su barca teniendo que retirar, él y sus apóstoles, con los remos, los animales muertos…

Al hilo de la proliferación de demonios y de la urgencia en proveer a las diócesis de exorcistas –pienso que entre los presbíteros habrá por lo menos 666 entre los que escoger los apropiados para cubrir la demanda–, se me ocurre que la historia de la humanidad habría sido distinta si Yahvé hubiera contado con un exorcista que librara a la serpiente de la posesión por Luzbel. Aunque, ¿dónde podía haber un exorcista si –como sagazmente precisó Mingote– la humanidad al principio eran dos: Adán y Eva, y ambos –añado yo– tenían definida su función en la escena de la higuera que se narra en el Génesis?

El oficio más antiguo y la manzana o el higo


Kenyon Cox, Caída y expulsión , c 1900, pintura

¿Es posible saber qué oficio tiene la primacía en la historia de la humanidad? Pienso que sí; y a pesar de que sea interesante conocerlo, no creo que nadie haya tenido la idea de aclararlo y de explicarlo: de escribir cuatro líneas, ¡vaya! En cambio, se han hecho tesinas y tesis sobre asuntos más insustanciales. Ya sé que mucha gente lo da por sabido, no en vano se señala uno como tal, y, siquiera que lo plantee, parecerá una tontería. Aunque, sí, me lo planteo, porque el negocio que popularmente se considera el oficio más antiguo no lo es.

Si aceptamos que el Génesis cuenta cómo Yahvé organizó todos los elementos que estaban confusos (el caos*) y a partir de ellos creó el mundo, veremos que en el versículo 7 del capítulo tercero aparece la costura. Si, perfilando más, lo que queremos encontrar es la primera actividad humana, antes que un oficio, nos topamos con una afición, un divertimento, lo que hoy en día, para ser más cosmopolitas, llamamos hobby. Este es la horticultura, la jardinería, no como un trabajo fatigoso sino como disfrute de la naturaleza. (Gn 2, 15) Y es que mientras Adán y Eva estaban desnudos, es decir, mientras vivían graciosamente sin tener que hacer ningún trabajo, sólo tenían que deleitarse sin envejecer ni morir nunca. Tenían alimentos en abundancia; ellos y otros seres vivientes. «Y dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento." (Gn 1,29).

Por tanto, en ese principio de la vida terrenal, nada de trabajo, y en consecuencia, ninguna necesidad de oficio.

Lógicamente, si hablamos de oficios humanos, aquellos que podríamos atribuir a Yahvé -hacer la bóveda del cielo, poner las luminarias, la ingeniería de mares y tierras, agrimensura, modelar terracota (el hombre, todos los animales salvajes y todos los pájaros)... - no debemos tenerlos cuenta: son actos pre-humanos.


Andrea Vaccaro, Adán y Eva (detalle),
c 1640, pintura

Ahora conviene ver por qué y cómo aparece la costura, eso que, no creo que nada se oponga, podemos afirmar que es el primer oficio de la humanidad. Lo conocemos por el propio texto del Génesis, aunque sobre un aspecto nos deja a oscuras. ¿Fue Adán el costurero o fue Eva la costurera, o fue un trabajo compartido? Lo cierto es que Adán y Eva, hicieron en la primera prenda de vestuario. En distintas versiones de La Biblia hay discordancia en la descripción de la forma que tenía la reducida vestimenta: taparrabos, cinto, faldones; de ocho ediciones que he comprobado, faldón es la más frecuente: «Entonces a ambos se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron hojas de higuera y se hicieron unos faldones.» (Gn 3,7). Si bien no podemos asegurar que la forma más apropiada fuera la aceptada, queda clara, sin embargo, su función: tapar los genitales, que, aunque de partida, el pene, la vulva, la nariz, las orejas, los ojos, la boca e incluso el ano eran partes distintas y específicas de la morfología humana y de su funcionamiento orgánico, y por tanto buenas, como iba viendo Yahvé todo lo que hacía; pero, ¡ay!, de repente, el pene y la vulva pasaron a ser abominables.

Una interpretación podría ser que Yahvé había previsto que Adán y Eva fueran inmortales y que sólo ellos dos, -testimonio de su imagen y semejanza, el hombre, y ayuda para apoyarle, la mujer- señoreasen el jardín del Edén, lugar privilegiado de la creación terrestre. Con todo, esta interpretación, deducida del segundo capítulo del Génesis, que establece un lapso de tiempo entre la creación del hombre, colocarle en el paraíso -«El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén»(Gn 2,15)- y la formación de la mujer para que no estuviera solo, no encaja con la narración del capítulo primero. No por la cuestión del tiempo pasado entre la creación del hombre y la de la mujer ya que ambos fueron creados el día sexto: y un día de la creación no era de veinte y cuatro horas de ahora, era simplemente una manera de marcar etapas que no tenían un tiempo determinado, sino porque se especifica: "Dios creó al hombre a su imagen, lo creó a imagen de Dios, creó al hombre y la mujer. Dios los bendijo, diciendo: Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla.» (Gn 1,27-28) Si es así, Yahvé no pensaba que sólo fueran dos para siempre. Consecuentemente surge un planteamiento: ¿debían multiplicarse por partenogénesis? ¿el alumbramiento se produciría por traspaso espontáneo de los tejidos del útero? No lo sabremos nunca porque esto no llegó a término.


Lorenzo Maitani,
Adán y Eva con la serpiente y la higuera,
1310, talla

Dejemos, por tanto, las cavilaciones y volvamos a La Biblia . Lo cierto es que una serpiente que hablaba abrió los ojos a Eva. Y la serpiente que hablaba era Lucifer, el más bello y jefe de un gran legión de ángeles. En esto no creo que haya duda, el Génesis no lo menciona, pero, como es normal en la exégesis, contamos con una confirmación muy posterior a los hechos: «Eres un modelo de perfección, lleno se cordura y de belleza acabada; habitabas en el Edén, el jardín de Dios.» (Ez 28,12-13) Lucifer, o la serpiente, (así respetamos el texto que nos ha llegado), dio a probar a Eva el fruto del árbol de en medio del jardín, lo que Dios había prohibido. Era el árbol del bien y del mal, también llamado de la sabiduría. No se dice qué tipo de árbol era, pero la tradición siempre habla de su fruto como de la manzana, y a veces del higo, en escritos, pinturas y esculturas. Incluso, muchas representaciones gráficas ponen cara o busto humanos a la serpiente, y una buena parte, de figura femenina. Todo concuerda, pues, con que el fruto era la manzana o el higo, y que Eva, por la enseñanza de la serpiente descubrió la sabiduría gozosa, y que ella la reveló y enseñó a Adam, y, como puede decirse, ambos alcanzaron la dicha celestial.

Yahvé, un Dios celoso e irascible, que no tenía ningún sentido del humor, cogió un berrinche de mil demonios, pero aún así, tuvo ánimo para sacar un rasgo lúdico -bastante malicioso, por cierto- y pasearse por el jardín, como quien juega al escondite –él, que lo ve todo, de sobras sabía dónde estaban-, exclamando: ¿Adán, Eva, donde estáis?

Como sigue la historia creo que todos lo conocemos suficientemente. El devenir del colectivo humano no es especialmente brillante; pero dejémoslo aquí.

Ahora, sólo relataré otro hecho que tiene que ver con el primer oficio. Es la costura llevada a modistería y sastrería. «Entonces el Señor Dios hizo túnicas de piel** y vistió al hombre y a la mujer." (Gn 3,21) Todo un detalle divino antes de expulsar del Edén a la pareja y condenarla, y también a su descendencia, a fatigas, dolor y muerte.

Notas:
  *-Desde antes de los Santos Padres, que Yahvé hubiese creado el mundo ordenando el caos enredó la madeja. ¿El caos era obra de un dios anterior a Yahvé?
** - ¿De dónde sacó la piel? ¿Cambió la dieta vegetariana y ya se podían desollar animales? Acaso esto es la metáfora para indicar que al expulsar a la pareja del jardín del Edén la puso en el paleolítico, vestida con piel velluda natural, para que pudieran seguir el camino de la evolución.

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El avatar del Espíritu y la Propaganda Fide

Creo que he leído un titular de periódico que decía «El Espíritu Santo elige Papa». Si ha sido así, espero que el Espíritu Santo esta vez no haya usado el avatar de la paloma, tan desacreditada la pobre y bastante cruel en su vida privada. Tiene, el Espíritu, otros avatares más propicios para guiar la decisión de los sencillos pastores reunidos en cónclave: lengua de fuego, viento y alguno más que no recuerdo.

Por otra parte, ha habido un mediador claro entre el Espíritu y el Cónclave: Propaganda Fide. El catolicismo necesita promoción, lo que ahora se llama marketing. Se viene hundiendo desde hace años por envejecimiento y deserción. Sin ir más lejos, dentro de quince años quedarán muy pocos de los setenta y siete (número evangélico) mitrados que con distintas indumentarias nuevas en función de la escena a representar paseaban, como niños con zapatos nuevos, los exactos vestidos cardenalicios y las bellísimas y fastuosas casullas pontificales todas iguales. De seguir la mengua vocacional, ni con hacer obispos y cardenales a los sobrinos y apadrinados, como sucedió en épocas florecientes y esplendorosas del papado, se cubrirá los sillones curiales.

En Europa poco puede hacer el pescador de hombres. Europa es vieja y va de capa caída. Y entre anglicanos, ortodoxos, otras ramas protestantes, unos cuantos adeptos a los últimos días, testigos, mormones y los católicos de boda, comunión y exequias fúnebres, el reducto más o menos afín al Vaticano lo cultivan los josemarías y los legionarios.

África cuenta con mucho mahometano y, hacia un lado, con los de sombrero negro y trencitas colgantes; por lo demás hay un amplio campo de siembra y recolecta, pero primero hay que repartir panes y peces, lo que, no habiendo un taumaturgo a disposición, tendría que hacerse con los fondos de las arcas eclesiales y la operación no sería rentable.

No consideremos ni Japón ni China ni la India: sus organizaciones religiosas son un mundo aparte y los católicos que allí habitan ya están acostumbrados a apañárselas a su manera. América del norte tiene sus propios sistemas y notablemente variados, de lo más tradicional a lo espectacular y bullanguero.

Queda Centroamérica y Sudamérica. Tierras de gran población, con un gran sentimiento ‘religioso’ cuya superstición sólo necesita ser encauzada. La marca católica bien gestionada y contando con un emblema de primer orden elevado a categoría mundial tiene el campo trillado para una buena cosecha. En Argentina y posiblemente en otros lugares ya ha habido las primeras reacciones favorables y manifestaciones de gozo, no sólo porque el nuevo Vicario Divino sea bonaerense, o porteño, sino porque dicen que es sencillo, austero y preocupado por los pobres. El pueblo, y especialmente la plebe ve con muy buenos ojos esta actitud del hasta hoy su cardenal. ¿A pesar de la buena disposición mostrada en la elección del nombre de Francisco –contradictorio con su origen jesuita– podrá mantener su propósito? ¿La Capilla Sixtina como también la parafernalia y diplomacia (astucia en palabra comedida) de la cúpula vaticana no le aprisionarán antes de que el gallo cante tres veces? Porque, suponiendo que él sea distinto, no puede pensarse que vaya a tener gran apoyo de quienes saben más por viejos que por diablos –aunque por esto también– y son los que le han votado en representación de una organización que tiene sus intereses y sus normas. Y respecto al Espíritu Santo, echando la vista atrás, hemos de pensar que hace tiempo que se ha retirado y no le va ser fácil al Papa Francisco I recuperar su dedicación.

Bueno, puede que el Espíritu haya dejado de inmiscuirse en la gestión terrenal de la divinidad, aunque tal vez, y parece que puede que así sea, ha querido, aunque sin entrar en la Capilla Sixtina, otear la magna representación. En una imagen televisiva se ha podido ver una paloma sobre la chimenea de las fumatas. No quiero ser ave de mal agüero. Me asalta sin embargo la duda de si será un signo profético en el orden de Malaquías. La paloma sólo cuida de una cría; a la que pueda sobrar en el nido la mata a picotazos.

La gran lección de Benedicto XVI

San Malaquías hizo una lista de papas, asignando un lema a cada uno. El de Benedicto XVI es "Gloria Olivae" (La gloria de la oliva), y es el número 111 desde Celestino II.

Según la profecía de los papas, el próximo papa "Petrus Romanus" (Pedro Romano), el 112, es el último de la relación.
"En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus, quien alimentará a su rebaño en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas será destruida y el temible juez juzgará a su pueblo. Fin".

El vedell d’0r
Miró Llull. El becerro de oro, 1975, acuarela.

No creo que haya que pensar que se refiere al fin del tiempo, ya que habla de 'su pueblo', sino que más bien la advertencia o premonición concuerda con el tercer secreto de Fátima, que no anunciaba un atentado al Pontífice, como se dijo cuando se hizo público; más bien la señora blanca pequeña auguró la aniquilación de la estructura eclesial. Parece que la interpretación correcta va por ahí. ¿Lo confirma el rayo que dio en la cúpula del Vaticano poco después de comunicar Benedicto XVI su retirada? No en vano en la cima del Sinaí, sede divina, coronada de nubes, el suceso principal de la ley mosaica fue confirmado por rayos y truenos, especialmente en la segunda estancia de Moisés, cuando el Señor Yahvé, debido a la idolatría de Aaron con su gente, le dijo que conduciría al pueblo hebreo a la tierra prometida, pero que él, el conductor, no llegaría.

Hace casi ocho años, el papado de Juan Pablo II, terminó de manera contraria a la que quiere tener Benedicto XVI. Por entonces, en la tranquilidad del postoperatorio de la laringectomía, publiqué un artículo titulado oHab. 626 - El divino patético, del que copio estos párrafos: «Las opiniones son encontradas. Para unos, la imagen del papa deshaciéndose en añicos es degradante y de mal efecto. Inclusivo son muchos quienes piensan que no tiene la presencia requerida para ostentar el papado, que es una mala representación de la Iglesia y que debiera dejar en manos sucesorias sus funciones.
»Hay argumentos suficientes en pro y en contra. Los míos, creo que acordes con la enseñanza eclesiástica, tal vez un tanto radicales.
»¿Puede su santidad, un hombre que desde hace años no es sólo hombre, sino el designado por la divinidad para ejercer y organizar sus designios "urbi et orbi" desmoronarse por unos achaques corporales y enfrentarse con el "non serviam" a quien le ha le ha hecho su vicario en la tierra?
»Podrá pensarse que su decisión de empecinarse en seguir en el, ejercicio de su puesto es una manifestación orgullosa de creerse imprescindible, pero no es más que la consecuencia de servir a quien le ha elevado a tan alta e ineludible responsabilidad, hasta el final de sus fuerzas, y, en eso sí, con el orgullo de la máxima entrega.
»Pero tampoco debemos olvidar que si su misión es la de pilotar la nave de la Iglesia, su mano, a su vez, es el instrumento movido por designios superiores y supremos. Y en el actúa el "espíritu que sopla donde quiere". ¿No es lógico que mantenga el timón sabiendo que su brazo, hasta el último momento, será sustentado por la mano divina?
»Estos son los razonamientos que cualquier Católico debería hacerse. ¿No es ésta la enseñanza de la propia Iglesia? Si no lo aceptamos así, ¿qué tenemos que pensar?
»¿O es que la razón está de parte de quienes ya están maniobrando indigna y aviesamente para sucederle en su altísimo solio, y así, cargando con la responsabilidad del poder eclesiástico, detentar el inmenso y abrumador peso de la tiara?»

Tres vistas de la residencia papal en Castelgandolfo
Tres vistas de la residencia papal en Castelgandolfo

Quizás ahora, ante la renuncia pontificia de Benedicto XVI, es oportuno plantear la validez de mis aserciones en el artículo de 2005. Benedicto XVI ha dicho que ha reflexionado seriamente antes de decidir retirarse a Castelgandolfo para orar, estudiar y escribir en silencio y recogimiento, ya que no le quedan fuerzas ni humanas ni espirituales para gobernar la barca de Pedro. Y nadie mejor que él para tomar un decisión ortodoxa, él, que desde el año 1981 hasta el 2005 presidió la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo colegiado del Vaticano para custodiar la correcta doctrina católica en la iglesia, que antes había sido Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición y Sagrada Congregación del Santo Oficio.

Además, Benedicto XVI más que un hombre de acción es un intelectual de cerebro avezado al análisis y la exégesis, y debe haber comprendido que la crisis que en muchos aspectos afecta la Iglesia no es temporal, es un desbarajuste, un nudo de víboras, la concentración de los peores defectos de una multinacional y la hipocresía y perversión con mitras y capas pluviales.

¿Qué es lo que realmente ha hecho caer la balanza del lado de la renuncia? Yo me atrevería a señalar la angustia de ver cómo la acción de la carcoma, de la herrumbre y del moho van hundiendo un edificio que tiene los cimientos en la entelequia que propulsó un iluminado judío converso. Analizar la historia a la luz de la razón y sin partir de conclusiones previas muestra las cosas muy claras. ¿Benedicto XVI ha caído del caballo, pero por el otro lado? Parece que sí. Y el Espíritu Santo de la patrística, el tomismo y la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe queda en el propio Vaticano para elegir un nuevo Papa que continúe, tanto como sea posible, la administración de la pompa y circunstancia del negocio de la salvación, mientras Benedicto XVI, libre del Vicariato de Cristo, -que deja entender que no es más que un inconsistente emblema divino que no crea carácter- se va a los casales y jardines de Castelgandolfo con el Espíritu de la Razón. Como Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico que se retiró al Monasterio de Yuste, afectado de gota, para hacer vida monástica.

Tanto es así, que después de una buena parte de vida vaticana, el papa cesante ha tenido la iluminación y la clarividencia para retirarse del pináculo eclesiástico. Incluso, acaso, para separarse de la Iglesia Católica Apostólica Romana de la manera menos traumática.

Ésta, en mi opinión, es la gran lección de Benedicto XVI.

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Hab. 626 - El divino Patético, 31 de marzo 2005
El Papado en el buen "Camino", 04 de abril 2005
Benedicto XVI y "Camino", 21 de abril 2005
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Sobre el tercer secreto de Fátima y jerarquías celestiales, 02 de noviembre 2012 Benedicto XVI no sabe dónde dejo la burra José, 03 de diciembre 2012

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La Biblia, palabra de Dios, ¿sí o no?

Los escritores tienen curiosas ocurrencias, como la tuvo el señor Raúl del Pozo, pero no todas son buenas. Mira que escribir, como lo hizo en la doble columna titulada Ángel exterminador, publicada en El Mundo del día de 25 de julio *, "como escribió Payne, llamar a la Biblia Palabra de Dios es una blasfemia", no es nada serio. ¿Dónde está la blasfemia si blasfemia es: "Expresión ofensiva contra la divinidad, contra algún símbolo religioso o contra alguna realidad que sea objeto de adoración, de veneración o de culto religioso".

Formación
G. Doré, La formación de Eva
1865, xilografiía, 24,5x19,2mm

¿Bien claros han dejado exegetas, teólogos y apologistas el origen sagrado y la directa inspiración divina en los libros bíblicos que han sido verificados como auténticos. Que el conjunto de libros que forman La Biblia sea un compendio divertido, espeluznante, incoherente, contradictorio no quiere decir que no sea la Palabra de Dios. ¿Unos textos tan diversos, primero transmitidos oralmente, escritos a lo largo de milenios, concatenados por sucesivas traducciones revisadas y conservados con el exquisito cuidado de pulirlos y perfeccionarlos, pueden ser una invención humana?

No se trata de una simple leyenda como lo son La Eneida o La Odisea. La Biblia es mucho más compleja, es el relato, por medio de eventos, metáforas, sucesos escalofriantes y tiernas conmiseraciones, de la inmensidad y plenitud de los atributos divinos de un Dios tan omnipotente que, aunque no lo necesitara -por sí mismo era completo y suficiente-, tuvo la ocurrencia, por otra parte generosa, de poner en marcha la historia de la humanidad. Una creación y evolución que pueblos -quizás podemos decir civilizaciones- que no participan de las creencias bíblicas hebreas, explican en sus tradiciones ancestrales, también recogidas documentalmente, de una manera no alejada del Pentateuco, especialmente en unos episodios cruciales, como por ejemplo el diluvio universal.

El Diluvio
G. Doré, Noé envia un palomo,
1865, xilografía, 24,5x19,2 mm

Es verdad que sólo al abrir el libro de los libros, ya llama la atención que los tres primeros capítulos son redundantes y embarullados, carentes de fluidez narrativa. Pero esto puede ser debido a diferentes motivos: el primero, que a Moisés (era la primera vez que escribía) le costara seguir el dictado y Yahvé tuviera que recomenzar el relato varias veces; segundo, que Moisés tomara de memoria las palabras divinas y luego, en otro momento, las transcribiera así como iba recordándolas; y el tercero, que el Señor estuviera afectado y desconcertado por la maldad de Eva y la flaqueza de Adán. Porque Yahvé había previsto una vida plácida sin fin para su proyecto terráqueo en el centro del Universo: «[27] Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. [28] Y los bendijo Dios y les dijo: –Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra. [29] Y dijo Dios: –Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; [30] y a todos los animales de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra –a todo ser que respira–, la hierba verde les servirá de alimento. Y así fue. [31] Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.» (Génesis, 1).

Mas, un deleite tan placentero y de duración indefinida, quedó interrumpido de repente. Y Yahvé no tuvo más remedio que convertirse en un Dios severo, despiadado, incluso podemos decir intolerante y vengativo. ¿Cómo podía admitir que unas simples criaturas suyas se igualasen a él por haber probado el fruto del Árbol de la Sapiencia? Tenía que rehacer totalmente su benévolo proyecto y sentenciar a Adán y Eva (también a su descendencia) a una vida de trabajos, penurias y sufrimientos, en la que no sólo dejaban de tener primacía, sino que, desde aquel momento deberían luchar y vivir amenazados por los seres inferiores y por las fuerzas de la naturaleza, y también, entre sí, los seres de la propia especie.

Yahvé, por esta adversidad, perdió por mucho tiempo la placidez y el gozo de la vida celestial; será así hasta que suenen las trompetas apocalípticas y con el juicio final se cumpla el fin de los tiempos. No en vano Yahvé tuvo una eficaz precaución; el hombre, en contra de lo previsto, ya no sería inmortal: «[22] Y el Señor Dios dijo: –Si el hombre es ya como uno de nosotros, versado en el bien y el mal, ahora sólo le falta echar mano al árbol de la vida, tomar, comer y vivir para siempre. [23] Y el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de donde lo había sacado. [24] Echó al hombre, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y la espada llameante que oscilaba para cerrar el camino del árbol de la vida. » (Génesis, 3)


* Este escrito fue comenzado en julio de 2011, quedó entre bits, como una aguja en un pajar, y ahora ha salido y lo he acabado.

De San Nicolás a Papá Noel

Desde hace algunos lustros, en el mes de diciembre abundan, sobre todo en centros comerciales, los papás noel. No es malo que así sea; San Nicolás, celebrado por su generosidad, tiene que ver con buenos ojos que, por llevar melenas y barbas blancas y vestirse de rojo y blanco, una tropa de ganapanes y gente sin trabajo pueda hacerse con un magro estipendio en estos días de bambalinas, oropeles, luces innecesarias y jolgorio de calendario.

Santa Claus. Dibujo japonés, 1914
Santa Claus, 1914, dibujo japonés, wikipendia

Se ha dicho que el atuendo rojo y blanco de ese personaje proviene de una, aunque no recomendable, muy difundida bebida que en 1931 lo juntó con su marca en una campaña de publicidad; no parece verosímil tal coyunda: la vestimenta roja y blanca del Papá Noel es anterior a la fecha indicada y es verosímil que responda al atuendo obispal y que la mitra se convirtiera en gorro. He leído que hacia 1823 hubo un poema navideño en Estados Unidos, que describe a Santa Claus con barba blanca, traje de pieles y trineo arrastrado por ocho renos; que en 1881 se divulgó un dibujo en el que aparece con el traje rojo actual; y, también con este atuendo, aparece en una ilustración japonesa de 1914.

El llamado Papá Noel, que viene de las nieves acarreando regalos en su trineo ingrávido tirado por renos celestes, tiene variados nombres y cunas; los primeros: San Nicolás y Turquía. Hoy, en oriente se le conoce como San Nicolás de Mira, de donde fue obispo, pero en occidente es conocido por San Nicolás de Bari, ya que cuando, en 1807, los musulmanes invadieron el territorio antes griego y que hoy es Turquía, los cristianos lograron sacar en secreto sus reliquias y llevarlas a la ciudad italiana. En la ciudad de Bari se obtuvieron tantos milagros al rezarle al santo que rápidamente su popularidad se extendió por toda Europa. Hay cientos de templos en todo el mundo dedicados a su figura. Ya en el año 550, en Roma se erigió uno en su honor.

San Nicolás nació en el año 225 ó 280(¿?) y falleció en 342, 345 ó 352. Se desconoce la fecha de su elevación a los altares, pues durante siglos –hasta que en 1584 se hizo oficial el Martirologio Romano y la oficina del santoral– se accedía a la dignidad derivada y participada con Cristo, el único que es Santo, por canonización espontanea, y mejor si mediaba el martirio, debido a los prodigios y señales divinos que adornaban una vida ejemplar. Y en esto, Nicolás, resplandeció desde la niñez.

De su admirable hagiografía, concordante con distintas fuentes y en sintonía con las que narran las sublimes vidas de los elegidos –la suya sobremanera colmada de actos devotos y milagrosos–, trascribo unos párrafos del Año Cristiano, que recoge el Martirologio Romano:

SAN NICOLÁS, OBISPO.
San Nicolás, obispo de Mira en Licia, tan célebre en todo el universo por el resplandor de sus virtudes, por el número de sus milagros y por la confianza de los pueblos en su intercesión, nació en Pátara, ciudad de la Licia en el Asia Menor. Sus padres eran muy ricos, pero todavía eran más piadosos; habían perdido toda esperanza de tener hijos cuando su madre se halló embarazada; lo que se miró desde luego como un don del cielo, y como el fruto de las grandes limosnas de sus padres, a quienes llamaban en el país padres de los pobres. Dios le previno tan visiblemente con sus bendiciones desde su nacimiento, que se asegura no fue posible hacerle mamar jamás los miércoles y viernes, como si hubiera comenzado desde entonces a ayunar estos dos días de la semana, que eran días de abstinencia y de ayuno en la Iglesia oriental. Su tío Nicolás, obispo de Mira, que le había puesto su nombre, y había ido a la iglesia a dar gracias a Dios por haber dado a su familia un heredero, tuvo, durante su oración, una revelación en que se le manifestó que el niño que Dios les había dado sería un astro luminoso que alumbraría con su virtud a toda la tierra.
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Año Cristiano, o ejercicios devotos para todos los días del año - Diciembre, Barcelona, Librería Religiosa, 1854.

San Nicolás, por todas su virtudes benéficas, y en especial por su dadivosidad y amparo a los niños, fue tomado como protector y abogado de numerosos oficios y actividades*, y designado patrono de varios países y lugares (Rusia; Nápoles y Sicilia, Italia; Campen, Holanda; Freiburg en Suiza; Lorena; la Diócesis de Liège; también en ciudades de Alemania, Austria y Bélgica). Y, al trascender su fama a tierras del norte de Europa, pasó a ser el portador de regalos la noche de Navidad. Inicialmente se auxiliaba de un paje negro, aunque realmente no era tal, sino un joven que se manchaba de hollín al entrar en las casas por la chimenea. El santo, después de ejercer su función navideña en Rusia, Alemania y en Holanda, donde, en consecuencia con su credo protestante, le cambiaron su atributo católico de santo por el del bonachón barbiblanco montado en trineo, y su nombre Sint Nikolaas derivó en Sinterklaas, y pasó a ser Sint Klaes, Santa Claus, al ser llevado a Nueva Amsterdam (Nueva York) por los holandeses emigrantes.

En Europa, en ciertas ocasiones se le había visto cruzar los cielos montado a caballo. Con el trineo pudo ampliar fronteras. Así, el 24 de diciembre, está en Europa, en las Américas y en donde haya un niño protegido por él, como los tres que volvió a la vida después de que fueran descuartizados, al que lleva juguetes y regalos, quizá en conmemoración de las tres jovencitas que, una tras otra, libró de la prostitución a que les inducía su padre, arruinado, para obtener la dote y poder casarlas: unos dicen que por la ventana, otros que por la chimenea, echó una bolsas de monedas de oro que cayeron junto a los calcetines.

Se le atribuyen cientos de milagros e intervino con éxito en cuestiones muy dispares: en una situación de hambre, obtuvo de un barco que recaló una buena parte de la carga de trigo asegurando al capitán que al llegar a destino no le faltaría ni un grano, y así fue; evitó naufragios por tempestades, y en una de ellas anduvo sobre el agua para recoger el timón que se había desprendido de la nave; salvó de la muerte a inocentes condenados; un día que en Mira, el recaudador de impuestos avisó que la tasa actual –ya difícil de pagar– se multiplicaría por 50, a petición de los ciudadanos Nicolás acudió personalmente a Constantino y le propuso una cantidad razonable –inferior a la actual–, que el emperador aceptó. Esta intervención de Nicolás, junto con la de las tres doncellas, ha hecho de este santo un habitual intercesor en asuntos económicos. Por ejemplo, el Opus Dei acude a San Nicolás en estas dificultades.

San Nicolás
San Nicolás (de eltestigofielorg)

A pesar de tal exuberancia de méritos –cabe destacar que, desde su fallecimiento hasta nuestros días, brota del sepulcro del santo un aceite aromático suave y benéfico que cura a muchos enfermos (de aquí procede que también sea patrono de perfumistas y farmacéuticos)–, a pesar de ello, un papa del Medievo puso en duda la autenticidad de tan preclara tradición de santidad y en 1969, por el Motu proprio Mysterii Paschalis del papa Pablo VI se ‘rebajó’ la festividad de San Nicolás en el Calendario Romano General, como la de otros personajes legendarios, cuyas vidas estaban poco documentadas, a la cuarta y última categoría de celebración, la de ‘memoria libre’. Por lo que he leído, San Nicolás causaba una extraña preocupación sobre Pablo VI, si no, siendo Bari un lugar de continua peregrinación para venerar y obtener favores del santo, por qué, en 1970, envió sus supuestos restos al obispo de Brooklyn (Nueva York); que éste, en 1972, cedió a la Iglesia católica ortodoxa de la misma ciudad.

No sé si, para compensar a los nicolases, Pablo VI canonizó a Nicolás Tavelic (†1391) y a Nicolás de Owen (†1606).

De todas maneras, ahí está él, San Nicolás, ataviado de Santa Claus o Papá Noel, repartiendo felicidad, sonrisas, a veces sonando una campanilla, y regalos y juguetes, en especial y con generosidad a los niños cuyos padres pueden pagar los encargos que ellos le hacen. Algo así como los reyes magos, pero en otra fecha y con más rango. A los reyes magos, ya se les ha bajado de la dinastía real y, por otra parte, carecen del halo de la santidad.

*Patrono de decenas de oficios y profesiones, entre los que están los siguientes: boticarios y farmacéuticos, arqueros, panaderos, toneleros, barqueros, fabricantes de cerveza, novias, novios y recién casados, cautivos, niños, jueces, pescadores, portuarios, harineros, estibadores, comerciantes, asesinos arrepentidos, perfumeros, solteronas, prestamistas, pobres, encarcelados, viajeros.

¿Juan era primo o tío de Jesús?

Me explico: al releer y buscar textos sobre la concepción inmaculada de María me ha surgido la duda que da título a este escrito. Pienso que podía ser tío, pero no encuentro datos para afirmarlo. El que Isabel y Ana, ambas de avanzada edad, fueran primas, me parece más cronológicamente posible que las primas fueran Isabel y una jovencita.

Sí, en cambio, he encontrado argumentos sobre la inmaculada concepción, unos en contra, otros a favor y uno concluyente.

El primer fundamento escriturístico, serio aunque no categórico, que expone la Iglesia Católica es: «Dijo Dios a la serpiente en el paraíso: 'Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza'. (Gén 3,15).»

Hay algún otro versículo en el Antiguo Testamento que también anuncia esta excepción divina del pecado original, pero poco más, salvo en el primer capítulo del evangelio de Lucas. En este capítulo, aunque no se menciona la concepción de María, sí se narra la de su parienta vieja Isabel, cuyo esposo, el sacerdote Zacarías, ante sus ruegos al Señor por tener un hijo recibió la respuesta por mediación de un ángel. «Al verlo, Zacarías se asustó y quedó desconcertado. El ángel le dijo: –No temas, Zacarías, que tu petición ha sido escuchada, y tu mujer Isabel te dará un hijo, a quien llamarás Juan. Te llenará de gozo y alegría y muchos se alegrarán de su nacimiento. Será grande a juicio del Señor; no beberá vino ni licor. Estará lleno del Espíritu Santo desde el vientre materno y convertirá a muchos israelitas al Señor su Dios. Irá por delante, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos, a los rebeldes con el sentir de los honrados; así preparará para el Señor un pueblo bien dispuesto. Zacarías respondió al ángel: –¿Qué garantía me das de eso? Pues yo soy anciano y mi mujer de edad avanzada. Le replicó el ángel: –Yo soy Gabriel, que sirvo a Dios en su presencia: me ha enviado a hablarte, a darte esta Buena Noticia.» (Lc 1,12-19) Salto varios versículos, después de los cuales sigue Lucas: «El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: –Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Al oírlo, ella se turbó y discurría qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: –No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reinado no tenga fin. María respondió al ángel: –¿Cómo sucederá eso si no convivo con un varón? El ángel le respondió: –El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te hará sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. Pues nada es imposible para Dios. Respondió María: –Aquí tienes a la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue. Entonces María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre; Isabel, llena de Espíritu Santo, exclamó con voz fuerte: –Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura dio un salto de gozo en mi vientre. ¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció. María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, mi espíritu festeja a Dios mi salvador, porque se ha fijado en la humildad de su esclava y en adelante me felicitarán todas las generaciones. Porque el Poderoso ha hecho proezas, su nombre es sagrado. Su misericordia con sus fieles continúa de generación en generación. Su poder se ejerce con su brazo, desbarata a los soberbios en sus planes, derriba del trono a los potentados y ensalza a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos. Socorre a Israel, su siervo, recordando la lealtad, prometida a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y su linaje por siempre. María se quedó con ella tres meses y después se volvió a casa.» (Lc 1, 26-56)

S Joaquín y Sta Ana
Muntaner, grabado al buril
61 x 90 mm

Sobre la concepción de María, y sobre Ana y Joaquín, sus padres, así como de la hermana menor de María, nada refieren los evangelios canónicos. Los evangelios apócrifos, sobre el período que estoy considerando, son más prolíficos, y muy acordes entre sí; sólo he hallado dos divergencias importantes. El Evangelio armenio de la infancia dice que María fue sietemesina, en cambio, El protoenvangelio de Santiago y El evangelio del seudo-Mateo afirman que nació a los nueve meses; los demás no mencionan el tiempo de gestación. La otra discrepancia está en la hermana de María, que, entre todas las escrituras, sólo figura en El Evangelio armenio de la infancia. «Y, pasado algún tiempo, los esposos se dijeron entre sí: Conduzcámosla a la casa del Señor, para que viva en su presencia, conforme a nuestro voto. Pero Ana advirtió a Joaquín: Esperemos a que adquiera conciencia de sí misma. Y, en aquellos mismos días, Ana quedó encinta, y trajo al mundo una niña que llamó Parogithä, diciendo: María será del Señor, y Parogithü constituirá nuestras delicias (phurgäiä) en lugar de María.»

Los evangelios apócrifos que he comparado son: El protoevangelio de Santiago, El evangelio del seudo-Mateo, El evangelio de Taciano y El evangelio armenio de la infancia. Hay que notar que en el pasaje ausente en los canónicos, en los apócrifos también está presente el ángel Gabriel. ¿El arcángel Gabriel, que unos siglos más tarde, aparece dictando el Corán a Mahoma, en las concepciones de María, de Juan y de Jesús, fue, por encargo del Espíritu Santo, un iniciador de la fecundación in vitro o de la inseminación asistida?

Por su interés, transcribo, unos versículos del capítulo I de El evangelio armenio de la infancia:
«5. Mas Joaquín, después de haber hecho sus ofrendas ordinarias, tomó un cordero, y, haciendo primero su oblación, lo sacrificó después sobre el altar. Y todos vieron por un prodigio inesperado salir de la arteria una especie de leche blanca en lugar de sangre. Ante tan singular espectáculo, los sacerdotes y todo el pueblo quedaron atónitos, sorprendidos y maravillados. Porque jamás se había visto un prodigio semejante al que se verificara en tal sacrificio. Y Eleazar, el Gran Sacerdote, requirió a Joaquín para que dijese en nombre de qué había presentado en ofrenda y en sacrificio aquel cordero sobre el altar.
»6. Y Joaquín respondió: Las primeras ofrendas las prometí al Señor, como un voto que debía cumplir. Pero este último cordero lo ofrecí en nombre de mi vástago futuro, y a él lo reservé. Y el Gran Sacerdote dijo: ¿Sabes lo que implica ese signo que el Señor te ha mostrado en nombre de tu vástago futuro? La leche que acaba de salir de esa arteria tiene una significación precisa. Porque lo que nacerá del vientre de su madre, será una hembra, una virgen impecable y santa. Y esta virgen concebirá sin intervención de hombre, y nacerá de ella un hijo varón, que llegará a ser un gran monarca y rey de Israel. Y, al oír estas cosas, todos los que estaban presentes, fueron presa de la mayor admiración. Joaquín se dirigió en silencio a su casa, y contó a su esposa los prodigios que habían ocurrido. Y, dando gracias a su Dios, se regocijaron, y dijeron al Altísimo: Hágase tu voluntad
»7. Y, cuando el embarazo de Ana alcanzó los doscientos diez días, lo que hace siete meses, súbitamente, a la hora séptima, Ana trajo al mundo a su santa hija, durante el día 21 del mes (de ...), que es el 8 de septiembre. El primer día preguntó a la partera: ¿Qué he traído al mundo? Y la partera contestó: Has traído al mundo una hija extremadamente bella, graciosa y radiante a la vista, sin tacha ni mancilla alguna. Y Ana exclamó: Bendito sea el Señor Dios de Israel, que ha escuchado las súplicas de sus siervos, que nos ha mostrado su amplia misericordia, y que ha hecho por nosotros grandes cosas, que han inundado de gozo nuestra alma. Ahora mi corazón está sólidamente establecido en el Señor, y mi esperanza ha sido exaltada en Dios mi Salvador.»

Con todo, lo antes expuesto no ha sido suficiente para aceptar como cierta la concepción inmaculada de María. Las iglesias protestantes, que niegan la autoridad de los obispos, del papa y de la tradición, y cuya doctrina suprema son las Escrituras interpretadas personalmente, no creen ni en la inmaculada concepción ni en la asunción de María.

Y además, también en la iglesia católica ha habido sensatas discrepancias ante tan elevada cuestión.

Copio a continuación –así me evito redactar mi explicación, que sería con menos florituras– un texto de cómo se llegó a la definición de la Inmaculada Concepción.

«No bastan estos textos [Gén 3,15, Lc 1,28; 1,42; 1,49] para probar por sí mismos el privilegio de la concepción inmaculada de María. Pero la bula Ineffabilis Deus, por la que Pío IX definió el dogma de la Inmaculada, los cita como remota alusión escriturística al singular privilegio de María.
»b) LOS SANTOS PADRES. Estos eximios varones, representantes auténticos de la tradición cristiana, fueron elaborando poco a poco la doctrina de la concepción inmaculada de María, que no siempre brilló en la Iglesia con la misma claridad. En la historia y evolución de este dogma pueden distinguirse los siguientes principales períodos: .
»1) PERÍODO DE CREENCIA IMPLÍCITA Y TRANQUILA
Se extiende hasta el concilio de Éfeso (año 431). Los Santos Padres aplican a María los calificativos de santa, inocente, purísima, intacta, incorrupta, inmaculada, etc. En esta época sobresalen en sus alabanzas a María San Justino, San Ireneo, San Efrén, San Ambrosio y San Agustín. .
»2) PERÍODO INICIAL DE LA PROCLAMACIÓN EXPLÍCITA
Se extiende hasta el siglo XI. La fiesta de la Inmaculada comienza a celebrarse en algunas iglesias de Oriente desde el siglo VIII; en Irlanda, desde el IX, y en Inglaterra, desde el XI. Después se propaga a España, Francia y Alemania.
3) PERÍODO DE LAS GRANDES CONTROVERSIAS (s.XII XIV)
Nada menos que San Bernardo, San Anselmo y grandes teólogos escolásticos del siglo XIII y siguientes, entre los que se encuentran Alejandro de Hales, San Buenaventura, San Alberto Magno, Santo Tomás, Enrique de Gante y Egidio Romano, negaron o pusieron en duda el privilegio de María por no hallar la manera de armonizarlo con el dogma de la Redención universal de Cristo, que no admite una sola excepción entre los nacidos de mujer. A pesar de su piedad mariana, intensísima en la mayor parte de ellos, tropezaron con ese obstáculo dogmático, que no supieron resolver, y, muy a pesar suyo, negaron o pusieron en duda el singular privilegio de María. Sin duda alguna, todos ellos lo hubieran proclamado alborozadamente si hubieran sabido resolver ese aparente conflicto en la forma clarísima con que se resolvió después.
»4) PERÍODO DE REACCIÓN Y DE TRIUNFO DEL PRIVILEGIO (s.XIV-XIX)
Iniciado por Guillermo de Ware y por Escoto, se abre un período de reacción contra la doctrina que negaba o ponía en duda el privilegio de María, hasta ponerlo del todo en claro y armonizarlo perfectamente con el dogma de la Redención universal de Cristo. Con algunas alternativas, la doctrina inmaculista se va imponiendo cada vez más, hasta su proclamación dogmática por Pío IX el 8 de diciembre de 1854.
»5) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
He aquí el texto emocionante de la declaración dogmática de Pío IX:
'Después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las súplicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda la corte celestial e invocando con gemidos el Espíritu Paráclito e inspirándonoslo él mismo:
Para honor de la santa e individua Trinidad, para gloria y ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra propia, declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, por gracia y privilegio singular de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles.
Por lo cual, si algunos –lo que Dios no permita– presumieren sentir en su corazón de modo distinto a como por Nos ha sido definido, sepan y tengan por cierto que están condenados por su propio juicio, que han naufragado en la fe y que se han separado de la unidad de la Iglesia' (D 1641).»(*)

Con lo expuesto, queda de manifiesto que –fuera o no María inmaculada en su concepción, como debió de serlo el nacimiento de Adán y Eva– la Iglesia Vaticana ha ido desgranando su doctrina, a veces como desvelada Penélope, con la misma verosimilitud, aunque siempre con pompa y abalorios, que la más alambicada ciencia-ficción.

Como conclusión, pienso que la filigrana de la declaración de inmaculada puede entrar en conflicto con la doctrina vaticana misma: la hipóstasis de María pone en entredicho la coherencia de la Santísima Trinidad. El simbólico triángulo tendría que convertirse en rombo. Pero ésta es materia para tratar en otro momento.

(*)Padre Antonio Royo Marín, O.P., “La Inmaculada Concepción de María” en www mariología org. (Conocí a este padre predicando unos ejercicios espirituales. Se comportó como un energúmeno. En la Inquisición hubiera sido un espléndido martillo de herejes y, al parecer, se creía un triturador de pecadores.)

Benedicto XVI no sabe dónde dejó la burra José

Suele ser normal que una minucia convertida en titular levante una polvareda entre redactores y comentaristas de lo que ahora se llama –debido a su diversidad técnica– medios de comunicación, y que el pueblo, por ello, sienta sacudidos los apoyos de su mitología emotiva.

La infancia de Jesús

Recientemente, la inquietud, se ha producido por unas afirmaciones que –según informan– ha efectuado Benedicto XVI en su libro La infancia de Jesús: en el portal de Belén no había ni mula ni buey, que la estrella queda en entredicho, que los pastores no cantaron y los reyes no eran tales.

Como es de suponer, lo manifestado por Benedicto XVI, no puede resumirse tan ligeramente; él razona lo que expone, somete la infancia de Jesús a una exégesis a la luz de citas precisas de las escrituras, las del Nuevo y del Antiguo Testamento, cuya correlación prueba y explica el cumplimiento del designio divino. «Jesús asume en sí la humanidad entera, toda la historia de la humanidad, y le da un nuevo rumbo, decisivo, hacia un nuevo modo de ser persona humana(sic)» (pag. 18). «Tampoco se trata sólo de Israel. Se dirige a toda la humanidad. El signo que Dios mismo anuncia no se ofrece a una situación política determinada, sino que concierne al hombre y su historia en su conjunto.» (pag. 56). «La historia de la elección de Dios, limitada hasta entonces a Israel, entra en toda la amplitud del mundo, de la historia universal. Dios, que es el Dios de Israel y de todos los pueblos, se demuestra como el verdadero guía de la historia.» (pag. 71-72). Su exégesis, por encima de detalles que pueden considerarse anecdóticos, muestra el entramado que une el Antiguo Testamento con el Nuevo, tan es así, que ambos, no sólo se complementan, sino que ninguno de los dos está completo ni es entendible sin el otro. «Los relatos de Mateo y Lucas no son mitos ulteriormente desarrollados. Según su concepción de fondo están firmemente asentados en la tradición bíblica del Dios creador y redentor.» (pag. 59). Benedicto XVI señala abundantes versículos en los que queda patente esta trabazón. Y su discurso muestra que la salvación del hombre iniciada en Abraham alcanza su perfeccionamiento en Jesús y que, a la inversa, la acción salvífica del hijo de Dios y su encarnación en una virgen estaba ya revelada en las escrituras desde antes de que Moisés iniciara con su pueblo el camino hacia la tierra prometida. «Es la gran fuerza de la esperanza en medio de un mundo que tan a menudo parece estar abandonando a Dios. El Reino del Hijo de David, Jesús, no tiene fin, porque en él reina Dios mismo, porque en él entra el reino de Dios en este mundo. La promesa que Gabriel transmitió a la Virgen María es verdadera. Se cumple siempre de nuevo.» (pag. 39).

Portal de Belén

Que los pastores no cantaron no he leído que lo haya afirmado; ¿tenía que referirse a los pastorcillos cantando villancicos? Benedicto XVI ha precisado que en los Evangelios consta que unos ángeles se aparecieron a los pastores, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas…». Y, sin negar que hubiera pastores, puntualiza que quienes cantaban eran los ángeles, porque éstos no ‘dicen’ sino que ‘cantan’, aclara. Otro sí: que los reyes no eran reyes, ni siquiera magos, –la palabra magos puede llevar connotaciones malignas–, sino sabios que habían descifrado el lenguaje de los astros. Sobre el buey y la mula, expone: «Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”.» (Pag. 76). Benedicto XVI añade: «En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3.2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.» (pag. 76-77).

De todas maneras, yo tengo que pensar que el exégeta, en este caso, ha hilado muy fino y sus conclusiones son un paradigma de la elucubración; es más probable que la iconología del belén no tenga otro motivo que la síntesis alegórica de la cristología popular. En los evangelios llamados apócrifos, que, creo, tienen tanta verosimilitud como los canónicos, el buey y el asno, o la mula, están claramente expresados. Y es posible que las seudoescrituras, por no ser objeto de uso y valoración, hayan sufrido menos o pocas alteraciones de copia, transcripción y traducción que los libros definidos como canónicos, que han pasado por manos, incluso bienintencionadas, que han pretendido mejorarlos, completarlos, enriquecerlos y engarzar entre sí las nuevas con las veterotestamentarias, denominación, ésta, que el blancosotanado utiliza con afección.

Con todo, sea o no intención del exégeta, hay que admitir que con su análisis, al pretender ajustar la leyenda a la veracidad, deja, lógicamente, desestructurada (en palabra moderna) la instalación de un belén que se corresponde con la tradición y la verosimilitud que durante muchos siglos han testimoniado la mayoría de los libros piadosos.(cf. Mn. Antoni Mª Alcover, Rondaies mallorquines, Editorial Moll, Mallorca, 2005, tomo V, pag. 7).

No había buey: es posible; no había mula, aceptémoslo, aunque hay motivo para creer que sí la había. «Y, llegados a mitad de camino, María dijo a José: Bájame de la burra, porque lo que llevo dentro me abruma, al avanzar. Y él la bajó de la burra, y le dijo: ¿Dónde podría llevarte, y resguardar tu pudor? Porque este lugar está desierto.» (Protoevangelio de Santiago, XVII, 3). «Y encontró allí mismo una gruta, e hizo entrar en ella a María. Y, dejando a sus hijos cerca de ésta, fue en busca de una partera al país de Bethlehem.» (Ib, XVIII, 1) Aceptemos que: «La conjunción astral de los planetas Júpiter y Saturno en el signo zodiacal de Piscis, que tuvo lugar en los años 7-6 a. C. –considerado hoy como el verdadero año del nacimiento de Jesús– habría sido calculada por los astrónomos babilónicos y les habría indicado la tierra de Judá y un recién nacido “rey de los judíos”.» (pag. 100), y que este suceso astral se ha transformado en la estrella en el acervo popular. Así vamos reduciendo la iconografía belenística; porque tampoco pudieron estar en el portal los tres sabios: desde que vieron la señal astronómica, se consultaron y se pusieron en marcha desde distintos lugares de Oriente, precisaron de varios meses, quizás más de un año, para alcanzar su destino. Y en ese tiempo, la Sagrada Familia ya vivía en su casa de Nazaret. Si, además, consideramos que ni Marcos ni Juan mencionan el nacimiento y la infancia de Jesús, y que Mateo les dedica 28 versículos y Lucas 51, es lógico que se recurra a los evangelios no canónicos, cuyo relato es más amplio.

Hay un aspecto mencionado por Benedicto XVI que quiero, por lo menos, destacar. Él lo trata de pasada y lo considera elucidado. Se refiere a si el nacimiento virginal es un mito o una verdad histórica, ya que en la historia de la religiones (egipcia, persa, budista, hindú, griega, romana y también en el judaísmo antiguo) se describen dioses y profetas nacidos de vírgenes, y dice: «Una lectura atenta deja claro que, ni en el primer caso ni en el segundo, existe un verdadero paralelismo con el relato del nacimiento virginal de Jesús. Lo mismo vale para los textos procedentes del ambiente grecorromano, que se creía poder citar como modelos paganos de la narración de la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. […] La diferencia de concepciones es efectivamente tan profunda que no se puede hablar de auténticos paralelos.» (pag. 58). Por mi parte, creo existen paralelos, además de la concepción virginal, que merecen atención y estudio (nacimientos en 25 de diciembre, estrellas anunciadoras, grutas, tres reyes, milagros, caminar sobre las aguas, ajusticiamiento o crucifixión, resurrección a los tres días...).

Uno de los argumentos de autoridad sobre la virginidad de María es un versículo tomado de Isaías 7,14: «Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa: “Dios-con-nosotros”». Según exégetas modernos, este versículo no parece referirse a María, aunque Mateo 1,23 lo incluya en su descripción del nacimiento, y además contiene una palabra asignada erróneamente. La palabra que fue traducida por ‘virgen’ significa ‘joven’. La subsanación ya figura en varias ediciones de la Biblia, aunque solamente en Isaías; en Mateo no se ha corregido esta cita de Isaías.

Divina pastora de las almas

Benedicto XVI, sin embargo, no centra su disquisición en la historicidad de los hechos, más bien la eleva a discurso de apologética teologal. «Los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No representan únicamente a las personas que han encontrado la vía que conduce hasta Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de las religiones y de la razón humana al encuentro de Cristo.» (pag. 102). «Al entrar en el mundo pagano, la fe cristiana debía volver a abordar la divinidad de las divinidades astrales. Por eso Pablo insiste con vehemencia en sus cartas desde el cautiverio a los Efesios y a los Colosenses en que Cristo resucitado ha vencido a todo el principado y poder del aire y domina todo el universo. También el relato de la estrella de los magos está en esta línea: no es la estrella la que determina el destino del Niño, sino el Niño quien guía a la estrella. Si se quiere, puede hablarse de una especie de punto de inflexión antropológico: el hombre asumido por Dios –como se manifiesta aquí en el Hijo unigénito– es más grande que todos los poderes del mundo material y vale más que el universo entero.» (pag. 107).

En conclusión, el libro de la infancia de Jesús, tiene dos lecturas: la piadosa, que como es normal en estos libros y más si, como éste, están bien escritos y son de lectura ágil, edifica a los devotos; y la analítica, que induce a la comprensión de un pensamiento teológico y religioso que, aunque ya en declive, ha marcado para bien y para mal el devenir de Occidente y aledaños.

A lo expuesto por Benedicto XVI, quizá disquisición crucial, que copio nuevamente: «La historia de la elección de Dios, limitada hasta entonces a Israel, entra en toda la amplitud del mundo, de la historia universal. Dios, que es el Dios de Israel y de todos los pueblos, se demuestra como el verdadero guía de la historia.» (pag. 71-72), se puede objetar que el Dios de Israel, que se supone que es el Dios de la Iglesia Católica, no tan sólo no ha llegado a ser el “de todos los pueblos”, sino que cada día está más lejos de serlo. Vayan unas cifras ilustrativas: en la población mundial, que ronda los 7 000 millones de humanos, en la actualidad hay unos 2 000 millones de seguidores del cristianismo, de los cuales más de la mitad son católicos. Las distintas ramificaciones islámicas alcanzan un número parejo al de los católicos, 1 200/1 300 millones. Al hinduismo se le atribuyen 1.000 millones de seguidores. Y el resto, entre las que se cuentan unos 13 millones de judíos, son filiaciones religiosas menores.

Como conclusión final, considero que Benedicto XVI ha hecho un fino encaje de bolillos, con los hilos convenientes –Virgilio incluido, con su cuarta égloga de las Bucolicas–, siguiendo la tradición iniciada por Pablo de Tarso y continuada por la patrística y el tomismo hasta nuestros días: una construcción ingeniosa para demostrar la racionalidad de lo que por definición –fe, creencia, dogma– es irracional.
Ya llega la última edad anunciada en los versos de la Sibila de Cumas; ya empieza de nuevo una serie de grandes siglos. Ya vuelven la virgen Astrea y los tiempos en que reinó Saturno; ya una nueva raza desciende del alto cielo. Tú, ¡oh casta Lucina!, favorece al recién nacido infante, con el cual concluirá, lo primero, la edad de hierro y empezará la de oro en todo el mundo; ya reina tu Apolo. Bajo tu consulado, ¡oh Polión!, tendrá principio esta gloriosa edad y empezarán a correr los grandes meses; mandando tú, desaparecerán los vestigios, si aún quedan, de nuestra antigua maldad, y la tierra se verá libre de sus perpetuos terrores. Este niño recibirá la vida de los dioses, con los cuales verá mezclados a los héroes, y entre ellos le verán todos a él, y regirá el orbe, sosegado por las virtudes de su padre.
De la IV Égloga de Las Bucólicas, Publio Virgilio Marón (70 a.C. – 19 a.C.)

Sobre el tercer secreto de Fátima y las jerarquías celestiales

 

V de Monserrat
Virgen de Montserrat

Se dijo que el tercer secreto de Fátima anunciaba una agresión mortal contra el Papa y se relacionó con el atentado que sufrió Juan Pablo II. Del texto escrito por Lucía dos Santos antes de morir no es tan simple la interpretación, más bien da a entender el augurio del derrumbamiento de la jerarquía vaticana y consecuentemente el final de la estructura católica. Cosa bien posible; basta ver la consunción por envejecimiento de este organismo eclesial.

¿Cómo es posible que esto que acabo de escribir sea factible si cada día hay más gente que anhela el amparo religioso? Sí, es así. Una buena muestra la tenemos en Facebook, donde va en aumento diario la publicación de oraciones, de jaculatorias, de estampas dulces y floridas pidiendo y dando gracias al santo de turno, a una de las muchas advocaciones marianas y a jesuses de cara dulce y cabellera ondulada. Y van creciendo diversas iglesias o comunidades, unas que arropan a gentes sencillas y otras que, prioritariamente, reúnen a personas selectas. Todas, no faltaría más, las agrupaciones, enriqueciendo su patrimonio y procurando el digno bienestar de sus jerarquías terrenales. Este hecho del crecimiento de las creencias supersticiosas y esotéricas, sin embargo, puede ser el indicio del cumplimiento del tercer anuncio de la "señora luminosa" a los pastorcitos en Cova d’Iria, que, en las primeras manifestaciones dieron una descripción de la señora de poco más de un metro de estatura y una vestimenta peculiar, que pronto fue cambiada y adaptada a los designios de las autoridades eclesiásticas.

Señora de Fátima
Pequeña señora luminosa de Fátima
según la descripción de los pastorcillos

En este escrito hablo de religiones, esoterismos y actos mágicos y milagreros de Europa y América, pero no de Ásia y de África, que tienen peculiaridades muy distintas y en el caso del islamismo, una intransigencia agresiva muy notable.

Estas reflexiones las ha originado el tercer secreto de Fátima con el augurio de la desaparición de la rama católica del cristianismo. Este hecho dejaría desamparada a una inmensa cantidad de devotos de las diversas advocaciones divinas y de un incontable santoral para proteger todas las actividades humanas, paliar carencias, curar enfermedades y bendecir las cosechas y el ganado.

Mirando atrás, vemos que las culturas que nos preceden directamente no tuvieron tan abundante protección celestial como ha llegado a tener el catolicismo.

La religión egipcia, que duró un poco más de tres mil años, tuvo suficiente con una veintena de deidades principales que cubrían todos los aspectos de la existencia humana: desde Ra, "gran Dios", símbolo de de la luz solar, dador de vida y responsable del ciclo de la muerte y la resurrección, pasando por Nut, la diosa del cielo, que se la representa revestida de estrellas, y por Isis, madre y reina de los dioses, diosa de la maternidad y el nacimiento, presumiblemente inmaculada, ya que los egipcios no fueron creados por el dios de Adán y Eva, hasta llegar a Thot, dios de la escritura, la lengua, las bibliotecas, los números, los hechizos, las matemáticas y la astronomía. Egipto sabía mucho más que lo que nos imaginamos, sobrepasaba al pueblo hebreo y su poso se manifiesta en la mitología cristiana.

Isis
Isis, la diosa de la
maternidad y nacimiento

Roma acoge a los dioses griegos, los rebautiza y los pone más cerca de la vida terrena, tanto es así que los integra a la vida familiar añadiendo toda una iconología casera que participa de la vida diaria: dioses lares, que cuidan la salud de la familia y la concordia entre todos los miembros, dioses penates, guardianes de la despensa; dioses manes, espíritus de los antepasados muertos; y en el atrio, el centro de la casa, se rinde culto a Vesta, manteniendo el fuego encendido, símbolo del hogar.

Immaculada
La Inmaculada Concepción
revestida d’estrellas
como la diosa Nut

El catolicismo, procedente del cristianismo-y éste, de las cultos anteriores-ha devuelto el prestigio divino y misterioso a la religión, y ha elevado a los altares, después de enrolarlos a los círculos celestiales de los Serafines, Querubines, Tronos, Dominacions, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles, un inmenso y hasta ahora creciente santoral que deja insignificante cualquier cuidado y protección proporcionados por las religiones que he mencionado antes.

Roma nunca pudo imaginar cómo sus dioses lares, penates, manes y Vesta serían superados holgadamente por la graciosa voluntad divina del Dios católico conferida a su vicario Vaticano. No sé ahora, pero hace muchos años, las fábricas de imágenes de Olot tenían representada en sus catálogos una buena selección del estamento divino, donde quien quisiera podía encontrar el protector (o protectores) conveniente para tenerlo en su casa. De su bondad o eficacia deberíamos tratarlo en otro momento. Ahora sólo puedo decir que yo, siendo aún un adolescente, dejé de ir a ponerme el óleo bendito de San Blas y, muchos años después, el cáncer de laringe lo tuvo que arreglar la cirugía médica. Tal vez alguien me dirá que si no hubiera sido por aquellos óleos de San Blas, la medicina no habría resuelto el mal y ahora no escribiría este artículo. ¡Vete a saber! Acaso los Santos Padres y Santo Tomás puedan dar la respuesta. Por ahora, que quede así.

La Biblia, ¿palabra de Dios?

Don Raúl del Pozo, tiene curiosas ocurrencias, pero no todas son buenas. Mira que escribir, como lo ha hecho en la doble columna titulada Ángel exterminador, publicada en El Mundo del día de 25 de julio, que "como escribió Payne, llamar a la Biblia Palabra de Dios es una blasfemia", tiene bastante de burla. Pero nada de blasfemia.

 

"El

 El diluvio. G. Doré. Xilografía

Si blasfemia es: "Expresión ofensiva contra la divinidad, contra algún símbolo religioso o contra alguna realidad que sea objeto de adoración, de veneración o culto religioso", ¿dónde está la blasfemia? Exegetas, teólogos y apologistas han dejado paladinamente claros el origen sagrado y la directa inspiración divina en los libros que han sido verificados y admitidos como auténticos. Que el conjunto de libros que forman la Biblia son un compendio divertido, desgarrador, incoherente, contradictorio no quiere decir que no sea la Palabra de Dios. Unos textos tan diversos, escritos a lo largo de milenios, concatenados y conservados con tanto esmero, no pueden ser una obra humana. No se trata de una simple historia como lo son La Eneida o La Odisea. La Biblia es mucho más compleja: es la exposición, por medio de acontcimientos, metáforas, sucesos estrecedores y tiernas conmiseraciones, de la inmensidad y plenitud de un Dios –Jehová, Yahvé, el Señor– tan omnipotente y perfecto que, forzosamente, no puede carecer de ninguno de los atributos transmitidos y manifestados en su creación: Sol, estrellas, día, noche, ángeles, demonios, y, en especial, la culminación de su obra, a imagen y semejanza suya, el hombre, un ser que va de las máximas alturas de la virtud y bondad a las simas más hondas de la maldad y la degradación. En todo caso, si existe blasfemia, será la de quienes dicen "que el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza". Estos vienen a decir que la Biblia es la Palabra del Hombre.

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