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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Categoría: Celestial

El nacimiento de Cristo, el 23 de noviembre, según el testimonio de Ana Catalina Emmerick. ¿Verosímil o verídico?

El cristianismo forma parte de las clasificadas como religiones mistéricas. Esta aserción puede no ser compartida, pero merece tanto crédito como considerarla una religión monoteísta por provenir del judaísmo al igual que la religión islámica, que de él se derivó –y precisamente también por la intervención del arcángel Gabriel, que originó, por delegación del Espíritu, la fecundación y nacimiento del hijo del Padre, José y María–.

La escritura sagrada del judaísmo, la Torah (los cinco primeros libros), y el resto de libros que en su conjunto total llamamos la Biblia, en su amalgama y compendio de formas literarias –historia, leyendas tradicionales, fábulas, ciencia ficción, poesía, hazañas bélicas, relatos licenciosos...– se refiere, usando distintos nombres, a un único dios en el Antiguo Testamento; en el Nuevo Testamento y su exégesis –relatos y cartas y simbología onírica– se cubre la apariencia monoteísta recurriendo al Dios Uno y Trino –una Trinidad que ya estuvo en entredicho en el primer siglo de la era cristiana por entenderse que le faltaban personas– y se llegó a plantear que la trilogía tenía que ser tetralogía, pentalogía o más. Yo tengo mis razones para decantarme por la tetralogía, no pertinentemente explicables en este momento.

El Nuevo Testamento, a pesar de que pertenece a una época de la que existen documentos históricos confiables, es históricamente incierto –Tácito y Flavio Josefo sólo mencionan la existencia de Juan el Bautista– y su contenido, confuso, con notables incongruencias y ciertas contradicciones, que no sé si se deben a la errónea selección que se hizo para fijar el cuerpo doctrinal canónico, relegando los otros por apócrifos en el sentido de falsos, o a que entre tantos textos escritos tardíamente sobre recuerdos y relatos más o menos verídicos, no podía conseguirse mejor coherencia.

Saúlo, el judío perseguidor de cristianos, después llamado Pablo, que no conoció a Jesús, cuyas cartas son anteriores a la redacción de los evangelios, fue el gran impulsor y organizador del cristianismo, que luego, por el connubio de éste con Constantino, adquirió relevancia estatal y los santos padres, con el de Hipona y el Aquinatis elevaron a un complejo nivel epistemológico sólo explicable y entendible por reducción a dogma. Y así continuamos en el siglo xxi, a pesar de contar con explicaciones y testimonios sencillos y claros.

Por qué, por ejemplo no se difunde la obra, indudablemente esclarecedora de Ana Catalina Emmerick, que, en quince libros, describe, con especificaciones y amplitud nunca conocidas antes de ella, la historia de la humanidad que figura en la Biblia, desde la caída de los ángeles y la creación del mundo hasta la asunción de María, de la que, en sus visiones, va siendo testigo excepcional por designio divino durante cinco años; al principio de este período, el escritor Clemente Brentano ingresa en el monasterio de Dülmen (Westfalia), y en régimen de clausura y como su secretario, redacta, y acota debidamente, lo que ella va relatando.

Ana Catalina Emmerick (1774-1824) fue una monja canonesa agustina, mística y escritora alemana. Nació en Flamske, una comunidad agraria, actualmente en la diócesis de Münster, en Westfalia, y murió en Dülmen a los 49 años. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004.

Y vayamos ya a la descripción del especial alumbramiento de María, que según ella comprobó no fue en diciembre, sino el 23 de noviembre. La narración de la salida de Nazaret de José y María, ella en un burro muy bien pertrechado, hasta la marcha de los reyes después de sus días de estancia en Belén, a la que no falta detalle, ocupa sesenta y cinco páginas de La vida oculta de la virgen María, de la que tomo unos párrafos.

NACIMIENTO DE CRISTO EN NOVIEMBRE

[En octubre se anuncian el censo y el impuesto de César Augusto. Preparativos de la Santísima Virgen para el nacimiento de Cristo.] La época real del nacimiento de Cristo, tal como siempre la he visto fue cuatro semanas antes de cuando la celebra la Iglesia; tiene que ser hacia la fiesta de Santa Catalina. La Anunciación siempre la he visto a fines de febrero. Ya a fines de octubre vi que se dio a conocer en la Tierra Prometida el censo y el tributo que había ordenado el César. A partir de este momento vi mucha gente viajando de acá para allá por todo el país.  

EL NACIMIENTO DE CRISTO

El resplandor en torno a la Santísima Virgen se hacía cada vez mayor y ya no se veía la luz de la lámpara que había encendido José. La Santísima Virgen estaba vuelta a Oriente y arrodillada sobre su colcha de dormir, con su amplio vestido suelto y extendido en torno a ella. A las doce de la noche se quedó arrobada en oración; la vi elevarse sobre la Tierra de modo que podía verse el suelo debajo. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho y en torno a ella seguía aumentando el resplandor. Todo estaba entrañable y jubilosamente agitado, incluso las cosas inanimadas, la roca del techo, las paredes, el techo y el suelo de la gruta estaba como viva dentro de aquella luz. Entonces ya no vi más el techo de la gruta, y una vía de luz se abrió entre María y lo más alto del Cielo con un resplandor cada vez más alto. En esta vía de luz apareció un maravilloso movimiento de glorias que se interpenetraban y se acercaban perceptiblemente en forma de coros de espíritus celestiales. Pero la Santísima Virgen, que levitaba en éxtasis, rezaba ahora mirando hacia abajo, al suelo, a su Dios en cuya madre se había convertido, que yacía ante ella en el suelo como un recién nacido desvalido. Vi a Nuestro Salvador como un niño muy pequeño y refulgente cuya luz sobrepasaba la del esplendor circundante, acostado en la manta delante de las rodillas de la Santísima Virgen. Para mí era como si fuera muy pequeñito y se fuera haciendo más grande ante mis ojos. Pero todo esto solo era un movimiento del otro resplandor tan grande, que no puedo decir con seguridad cómo lo he visto. La Santísima Virgen estuvo así arrobada todavía un rato y vi que le puso al niño un paño, pero no lo tomó en brazos ni lo levantó. Al cabo de un largo rato vi que el niño rebullía y lo oí llorar, y entonces fue como si María volviera en sí: levantó al niñito de la alfombra y lo envolvió en el pañal que le había puesto encima y lo sostuvo en brazos junto a su pecho. Luego se sentó y envolvió completamente al niño en su velo: creo que María daba de mamar al Salvador. Entonces vi en torno a ella ángeles de figura totalmente humana adorando con el rostro en el suelo. Ya habría pasado más de una hora desde el nacimiento cuando María llamó a José, que todavía estaba en oración. Cuando se acercó, se postró sobre su rostro con fervor, alegría y humildad, y solo se levantó cuando María le pidió varias veces que lo apretara contra su corazón y diera gracias alegremente por el sagrado regalo del Altísimo. Entonces José se incorporó, recibió en sus brazos al niño Jesús y alabó a Dios con lágrimas de gozo. Entonces la Santísima Virgen envolvió al niño en pañales. En este momento no recuerdo la forma de envolverlo en pañales, solo sé que uno era rojo, y sobre él una envoltura blanca hasta debajo de los bracitos y otro pañalito más por arriba hasta la cabecita. María solamente tenía cuatro pañales. Luego vi a María y José sentados en el suelo desnudo con las piernas cruzadas uno junto a otro. No hablaban y parecían sumidos en contemplación. Sobre la alfombra delante de María yacía envuelto como un bebé, Jesús recién nacido, hermoso y radiante como un relámpago. ¡Ay!, pensé, este lugar contiene la salvación del mundo entero y nadie tiene ni la menor idea.


El proceso de beatificación de la venerable Ana Catalina Emmerick comenzó en 1892 y se tuvo que prorrogar varias veces principalmente debido a diferentes interpretaciones acerca de lo histórico y teológico de sus visiones y testimonios, y fue suspendido en 1928. Se reabrió en 1973 por una curación milagrosa de 1880 atribuida a su intercesión. En el año 2004, fue beatificada por el papa Juan Pablo II. Sin embargo, al igual que en casos semejantes, la cuestión de sus visiones fue separada del proceso y su causa fue solamente juzgada atendiendo a su propia santidad y virtudes. Extraña decisión, pienso; pues sería motivo suficiente para invalidar la causa de elevación a los altares considerar que las uniones y cópulas místicas con el amado celestial, que les otorga otorga esta clarividencia que se refleja en sus relatos, no son más que efectos de alteraciones neuronales como la epilepsia y la esquizofrenia. ¿Qué decir, en tal caso, de la Beata Ludovica Albertoni, de Santa Gema Galgani, amén de otras, y especialmente de la Santa de Ávila, reconocida Doctora de la Iglesia por Pablo VI en 1970.

 

Cenizas y polvos

¡Vaya revuelo de cenizas ha armado la instrucción, seguramente mandato, del papa blanco –que no se pueden lanzar al mar, que no se pueden esparcir en un bosque, que no se puede darlas al viento... y que no se puede custodiarlas en casa en una bonita y siniestra urna–¡ Hasta hay parroquias, civiles y religiosas, que se han soliviantado y habilitado parterres floreados para diseminarlas respetuosamente.

Tapón de emergencia

Pienso que la del vicario divino es una decisión ajustada a la doctrina tomasiana y que es ineludible para el correcto desenvolvimiento del control del almario celestial. Ítem más, seguramente se debe a una propuesta o exigencia del jefe del registro de las almas por la introducción en un fichero informático. Esto habrá puesto de manifiesto que desde que entró la moda de la incineración, muchas almas se quedan con la casilla de la ubicación del cuerpo en blanco porque el libre arbitrio humano ha imposibilitado asignar un código de aglutinación a cada mota de ceniza previamente a su dispersión; y las que se guardan en urnas domiciliarias, cambian de lugar sin control o, en el peor de los casos, las cenizas son usadas con limón para abrillantar cazos de cobre y candelabros de latón, si no, que también se da, se espolvorean en la cazuela, como otra especie, para sazonar un guiso.

Se me podrá objetar que quedarán fuera de control los cuerpos correspondientes a las almas de quienes mueren en un terremoto, en una inundación, en un huracán y, hasta si se quiere, en conflictos bélicos o pruebas nucleares. He de responder que no es lo mismo. Puede que en estos acontecimientos el control sea laborioso, pero no imposible. No queda ninguna duda de que se lleva a cabo: «6 ¿No se venden cinco gorriones por dos monedas de cobre? Y sin embargo, ni uno de ellos es olvidado por Dios. 7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues; de más estima sois que muchos pajarillos.» (Lucas: 12, 6-7)

Por lo tanto, si la soberbia humana no desbarata lo dispuesto por Dios, los cuerpos de estos muertos por designio divino, serán puntualmente hallados por las propias almas al sonar las trompetas de la resurrección.

¿Qué pasará, por el contrario, con las almas que no puedan encontrar su cuerpo? Pienso que tendrán que vagar eternamente en las inodoras, incoloras e invisibles esferas de la Nada.

Por eso, y por congruencia con la doctrina que imparte, la admonición del vicario de la divinidad da en el clavo. Y se puede equiparar, en cuanto a comisión de pecado, con disposiciones del Decálogo. ¿No está suficientemente claro que no hay que echar polvos en el pajar?

Actualización del rito del sacramento del matrimonio

 

Llaves San Pedro

Radio Vaticania ha difundido el Breve Papal que L’Obserbatore Ronamo publica en su edición de hoy. En este Breve su Pontificia Santidad, en uso de sus atribuciones divinas y en armonía con el Jubileo de la Misericordia, manda que, en el ritual de la celebración sacramental del matrimonio, se modifique el sintagma «hasta que la muerte nos separe». La palabra ‘muerte’ será substituida por la de ‘vida’, menos tremebunda y, por otra parte, alentadora de un renacer del sagrado amor instituido como enlace evangélico en las Bodas de Caná. En el Breve encomienda a la Sacra Congregación de Vigilancia, Preservación y Adaptación del Canon Ritual y Ornamental, la actualización de los libros litúrgicos, y que, mientras se proceda a efectuar las nuevas ediciones, temporalmente se cubra con ‘típex’ el vocablo ‘muerte’ y se sobrescriba la palabra ‘vida’.

 

En el Breve, el Santísimo Padre manifiesta que, en el Jubileo de la Misericordia, promovido en la religión del amor, no puede separarse de la Iglesia –es un despropósito– a quienes celebran sucesivos actos de unión por amor.

El Breve, informa L’Obserbatore, esta refrendado por el NIHIL OBSTAT del Espíritu Santo y el IMPRIMATUR de Dios Padre.

Un libro conveniente sobre María

Investigación sobre María es un libro importante para formar una idea clara de cómo una chica de dieciséis años que alumbró sin padre conocido devino, sin duda, en la más notable de las madres vírgenes de dioses. Una joven de la que hay poca información, y la que se tiene, proviene de las fuentes llamadas apócrifas en mayor abundancia que de las canónicas –las que son las aceptadas como verdaderas–, sin que unas u otras sean rigurosamente más verídicas.

María
La verdadera historia
de la joven que
se convirtió en mito

«Entre las diferentes figuras celestiales, divinas y semidivinas santificadas por las religiones mundiales María es, sin lugar a dudas, la más compleja, tierna y conmovedora. Una muchacha judía que recibió la visita del ángel, que se comprometió y se casó con un hombre que no era el padre de su hijo, virgen y madre de Dios, símbolo de la gracia y mater dolorosa, que sufre el terrible destino de ver morir a la criatura que ha engendrado, poco citada en los evangelios y poco menos que ausente en los Hechos de los Apóstoles y en la carta de Pablo a los Gálatas, objeto de un culto inigualable, concebida sin pecado original y que ascendió al cielo: comprender a María significa penetrar en el corazón de la fe católica.
»En Investigación sobre María Corrado Augías dialoga con una gran estudioso de música y de las religiones, Marco Vannini, para profundizar en el mito de la Virgen y en su significado histórico, tocando todos los aspectos que sitúan a María en el centro de la experiencia cultural y religiosa de nuestra civilización: las fuentes (de los evangelios canónicos a los apócrifos), las hipótesis sobre si biografía, la relación con las mujeres de Palestina de hace dos mil años, con las demás mujeres de la Biblia y con la mitología de la Gran Madre, el nacimiento de los dogmas y el desarrollo del culto, los milagros y apariciones, la presencia constante de la Virgen en la cultura y el arte. El resultado es un volumen sin precedentes que, en tono narrativo, responde a las preguntas cruciales de los creyentes y de los no creyentes, indaga las bases místicas de nuestra cultura y mentalidad, y compone el relato de una extraordinaria historia humana.»

Pero es que, además, esta virgen gozó de otra concesión divina: la de su inmaculada concepción, que Pio IX elevó a dogma en la bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854:
«...Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho.»

La fiesta de la Inmaculada fue fiesta de guardar en todos los reinos de su Majestad Católica, es decir, en todo el Imperio español, desde 1644; y se declaró fiesta de guardar en toda la Iglesia desde 1708 por orden del papa Clemente XI.

España celebra a la Inmaculada como patrona y protectora, siendo fiesta de carácter nacional. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul, otorgado por la Santa Sede en 1864, como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.

Cristo como Sol
Mosaico del Sol en el Mausoleo M
en la necrópolis bajo la
Basílica de San Pedro (Ciudad del Vaticano).
Algunos interpretan
que representa a Cristo.

Que María fuera concebida sin pecado no ha sido aceptado por algunas sectas o ramas del cristianismo, no obstante, no parece imposible que así sea, encontramos antecedentes siglos antes del nacimiento de María. Hay referencias de que Buda gozó de esta gracia, y Mircea Elíade/Ioan P. Couliano, en Diccionario de las religiones la recogen: «…según las versiones docetas del nacimiento de Buda, su concepción y gestación fueron inmaculadas y el alumbramiento virginal.»

Otros precedentes, si no de concepción inmaculada, sí, por lo menos, de madres vírgenes figuran en las tradiciones religiosas, los que vale la pena considerar:

HORUS (Mitología egipcia). Nació de la virgen Isis-Meri.
MITRA (Mitología persa). Nació de una virgen llamada Madre de Dios.
ATTIS (Mitología romana). Nacido de la virgen Nana y crucificado y resucitado al tercer día.
DIONISIO (Mitología griega). Nacido de una virgen.
KRISHNA (Mitología hindú). Fue hijo de la virgen Devaki.
HERACLES (Mitología griega). Hijo de una virgen.
ZOROASTRO (Mitología persa). Nacido de una virgen.

Además, comúnmente se les asigna a todos el 25 de diciembre como fecha del nacimiento, cuando hasta de Jesús, que es el más reciente, se ignora qué día nació. En el calendario Juliano, el 25 de diciembre era el del solsticio de invierno, día del renacimiento del Sol, un día adecuado para el nacimiento de divinidades.

El toreo tiene origen religioso y el rito sacrificial del toro conforma la eucaristía católica

 De lo que voy a exponer no sabe nada, es de suponer, ningún regidor de los que han declarado la ciudad de Palma antitaurina. A estos, si es que leen, igual que lo hago a quienes puedan tener interés en conocer la importancia del toro en civilizaciones y culturas ancestrales –en la Mallorca talayótica, por ejemplo–, les recomiendo la presentación que María Ángeles Sánchez escribió, titulada Toros de Costitx, como “Pieza del mes”, en el ciclo «Creencias, símbolos y ritos religiosos» del Museo Arqueológico Nacional, digno albergue de las tres cabezas bovinas y otras piezas relacionadas que las acompañan.

Cena pascual
Cena pascual de Giorgio Vasari

La autora, de inicio, describe las cabezas de los toros, cuyos cuernos fueron fundidos aparte y ensartados a resaltes del testuz con pasadores, pasando a explicar el entorno cultural en que fueron realizadas y la proliferación que, en bronce o en barro, de figuras de reducido tamaño, se da en distintos lugares de culto religioso, en la isla de Mallorca.

El culto al toro en el mediterráneo, dice, con su «divinización, simbología y ritos», «sirvió de base para su sacralización», y añade que, como en Anatolia, Mesopotamia, Egipto y el Egeo, desde época muy temprana, este animal quedó ligado a cultos de fertilidad. En Egipto el dios Apis y la diosa Hathor adquirieron forma taurina, y en Mesopotamia fue el dios Marduk el que se identificó con un toro.

«Durante la Edad del Bronce, este culto alcanza su mayor desarrollo, difundiéndose por todo el Mediterráneo; en zonas como el Egeo tuvo un gran arraigo, especialmente en el mundo cretense, donde este animal aparece ligado a cualquier manifestación de la vida minoica. En ella, cobra especial relieve la práctica de juegos taurinos, de significado religioso, en los que jóvenes de ambos sexos, hacían ejercicios acrobáticos sobre un toro, que precedían a su sacrificio, cuya sangre debía fecundar simbólicamente la tierra.»

Los párrafos anteriores entrecomillados son del escrito de María Ángeles Sánchez, de la cual es también el siguiente:

«En los ritos sacros de las culturas Mediterráneas, el sacrificio de un animal como el toro, tuvo un significado religioso muy especial. Implicaba la comunión con la divinidad y el beneficio de sus poderes, ya que una parte de la víctima era quemada en el altar y el resto era comido por los fieles. El ejemplar destinado al sacrificio debía ser joven, de raza pura, y se marcaba con un signo (manos pintadas, rosetas, estrellas, etc.), que le confería un carácter singular. En el mundo griego y romano, se le conducía especialmente adornado ante el altar de sacrificio.»

Cristianismo y Mitraísmo
Sacrificio salvador en en dos ritos, el de Mitra y el de Cristo

¿Qué podemos colegir de estas afirmaciones? Pues que así como hay que admitir que los toros tienen origen religioso, el fundamento de la religión católica tiene origen taurino. Si la humanidad, a través de la historia conocida, uno de cuyos vestigios es la Epopeya de Gilgamesh, ha buscado explicaciones a lo desconocido y ha querido congraciarse con las divinidades, llegando incluso a ofrecerles sacrificios de animales y humanos, la religión mitríaca y la católica son las que coinciden en la celebración de un rito expiatorio con un banquete (ágape, eucaristía, comunión) en el que la divinidad se une a los fieles para proporcionarles la vida eterna. En este sentido lo expresa Alfred Loisy en Los misterios paganos y los misterios cristianos, Barcelona, Paidós, 1990: «…no es excesivamente temerario pensar que el bajo-relieve de Mitra tauróctono presenta el sacrificio del toro como principio de la vida bienaventurada prometida al iniciado, así como de la virtud que hay en el banquete sagrado para la obtención de esa inmortalidad.»

Según María Ángeles Sánchez parte del toro era comido por los fieles. Pudo ser así al principio, pero también hallamos que otros autores hablan de pan y agua, que pasó a ser pan y vino; pudo darse el rito mitríaco adoptara las especies cristianas, aunque se puede pensar que fue al revés. La religión mitríaca, procedente de Siria y Grecia, sin bien fue coetánea del cristianismo durante unos tres siglos, era mucho más antigua. Curiosamente, hay notables y abundantes datos fehacientes, de que el cristianismo y la religión católica se nutrieron de cuanto pudieron servirse de las religiones precedentes. En el caso de Mitra, basta señalar, como muestra, aparte de lo más importante, ya mencionado, el bautismo y el día del Sol como fecha –realmente desconocida– del nacimiento del Cristo llamado Jesús.

En el siglo IV de nuestra Era, en el que los enfrentamientos por la prevalencia religiosa y social de las facciones cristianas que habían surgido, Constantino –adepto al culto de Mitra que se convirtió al cristianismo al fin de su vida– , sumándose al concilio de Nicea (325 e.C.), dio el espaldarazo a los cristianos, que, saliendo de la clandestinidad, pudieron profesar oficialmente su religión y desempeñar cargos públicos, y los adeptos al mitriatismo o se incorporaron al cristianismo o fueron proscritos, como los arrianos y otros grupos. Pero sobre esto no me voy a extender: forma parte de las continuas e infinitas cornadas que los humanos se han dado y nos damos en la historia y hay muchos estudios sobre ello.


Encuentro ‘amistoso’ de toros en el desencajonado

 

Francisco pide perdón por los crímenes del solio pontificio

«El papa Francisco ha pedido "humildemente perdón" no sólo por "las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América", durante su encuentro con los movimientos sociales en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.»

 

Islas Chafarinas
Francisco en Río de Janeiro. EFE

Las emotivas y ejemplares manifestaciones de este papa que supera a cuantos, hasta ahora, se han disculpado por las maldades eclesiásticas y religiosas, merecen figurar en letras de oro en un lugar destacado de la crónica de su pontificado. Sin embargo, también podría mencionar el gran bien que la expansión del cristianismo ha reportado a los pueblos indígenas de América. Si no hubiera sido por la gran labor que la cruz y la espada llevaron a cabo para asentar y difundir la fe representada hoy por tan insólito vicario divino y desacreditar a los falsos dioses indígenas, no habría sido posible que ahora, mientras bendice y pastorea la grey católica americana desde su tarima en el carro con transparente cubierta protectora de la lluvia y el granizo, pidiera perdón por masacres llevadas a cabo hace quinientos años, cuando, al fin y al cabo eran normales y bendecidas por mitras y tiaras.

 

«…y hubo otros muchos muertos, porque esta guerra fue cosa de Dios.»

«El Papa Francisco ha asegurado sentirse "pasmado y consternado" por las noticias procedentes de Irak, y ha condenado la violencia "de todo tipo" y la destrucción, "por todas partes, de casas, patrimonios religiosos, históricos y culturales". "Todo esto ofende gravemente a Dios y a la humanidad. No se odia en nombre de Dios. No se hace la guerra en nombre de Dios", ha aseverado.» (ROMA, 10 (EUROPA PRESS)

Las Cruzadas
Gustavo Doré. Grabado de las Cruzadas

El Papa Francisco cuida la imagen de buena persona. Y ello le induce a ser poco riguroso en sus manifestaciones y en no pocas ocasiones da la impresión de estar en las nubes, y de que los cúmulos, los cirros y los estratos lo envuelven en algodón y obnubilan su raciocinio sobre la historia de los pueblos que han hollado y huellan esta esferita que tiene que ser ilocalizable para quienes no vivimos en ella. Porque, de otro modo, no se entiende que pueda “sentirse pasmado y consternado”. ¿No es el devenir de la humanidad un amplio repertorio de todas las formas de agresiones entre grupos (llámense familiares, barrios, cofradías, pueblos o naciones)? Y entre ellas destacan por mérito horrendo propio las llamadas “cruzadas” y las de conversión y exterminación de infieles tan procuradas y bendecidas en nombre de sus Dioses por las religiones monoteístas.

No creo que sea necesario buscar ejemplos nada ejemplares incluso de papas guerreros.

En estos afanes piadosos, dignos herederos de la tradición bíblica, se hallan los llamados judíos; tienen reconocido prestigio las gestas de la cruz y la espada; y subsisten, como inmejorables avasalladores y depredadores los observantes de la Sharia.

Quizá el Papa Francisco conoce de sobra todo lo que he expuesto. Y no quería decir que “No se hace la guerra en nombre de Dios”, sino que no hay que hacerla en nombre de Dios. A pesar de que hasta ahora Dios está y ha he estado desde tiempo inmemorial incitando, cuando no ordenado, la guerra, protegiendo a su bando, otorgándole sus bendiciones y celebrando las victorias.

Sin afán exhaustivo y a vuela pluma, aquí van citas bíblicas:

«Moisés dijo al pueblo: –Escoged hombres de entre vosotros y armadlos para la guerra; atacarán a Madián para ejecutar en ellos la venganza del Señor.» Nm 31,3
«¿Intentó algún dios acudir a sacarse un pueblo de en medio de otro con pruebas, signos y prodigios, en son de guerra, con mano fuerte y brazo extendido, con terribles portentos, como hizo el Señor, vuestro Dios, con vosotros contra los egipcios, ante vuestros ojos?» Dt 4,34
« Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó.» Jue 11,32
« Se pusieron en camino hacia Betel y consultaron a Dios: –¿Quién de nosotros irá el primero a la guerra contra los benjaminitas? El Señor respondió: –Judá.» Jue 20,18
« Durante todo el reinado de Saúl hubo guerra abierta contra los filisteos. A todo mozo valiente y aguerrido que veía, Saúl lo enrolaba en su ejército.» 1 Sm 14,52
«–Tú sabes que mi padre, David, no pudo construir un templo en honor del Señor, su Dios, debido a las guerras en que se vio envuelto, mientras el Señor iba poniendo a sus enemigos bajo sus pies.» 1 Re 5,17
«…y hubo otros muchos muertos, porque esta guerra fue cosa de Dios. Se establecieron en su territorio hasta el destierro.» 1 Cr 5,22 «Entonces clamaron al Señor, los sacerdotes tocaron las trompetas, la tropa lanzó el grito de guerra y en aquel momento Dios derrotó a Jeroboán y a los israelitas ante Abías y Judá.» 2 Cr 13,15 «Dios lo ayudó en la guerra contra los filisteos, los árabes que habitaban en Gur-Baal y los meunitas.» 2 Cr 26,7 «Pero llegará un tiempo –oráculo del Señor– en que haré resonar en Rabat Amón el alarido de guerra: se convertirá en collado de escombros y sus ciudades serán incendiadas; entonces Israel heredará al heredero –lo dice el Señor–.» Jr 49,2 «Llamad a guerra santa a las naciones, a los reyes medos, con sus gobernadores y alcaldes y toda la tierra de sus dominios.» Jr 51,28 «–¿Quién es ese Rey de la Gloria? –El Señor, héroe valeroso, el Señor, héroe de la guerra.» Sal 24,8

Sean Connery, Karl Marx o Dios

Cuenta LAVANGUARDIA.COM que, según explica el Daily Mail en su edición digital, Jeremy Fletcher, de 56 años, que paseaba a la orilla del mar en el condado británico de Norfolk, tomó una serie de fotografías de un rostro aparecido en el cielo después de una tormenta, que el señor Fletcher, una persona que se declara no religiosa, piensa que puede ser de Sean Connery o Karl Marx. Otros, en cambio, defienden que este rostro es la imagen de Dios. Sea como sea, ambas opiniones hemos de entender que coinciden en una cuestión importante: en el cielo –que, por lo que se ve, existe como tal– las almas invisibles y los espíritus puros tienen rostro. Y si no se trata del cielo sino del infierno, donde parece más lógico que esté Karl Marx, no deja de ser una confirmación religiosa de primer rango. LAVANGUARDIA.COM también dice: «Para Charles Joyce, concejal del condado Norfolk, la imagen es la confirmación a algo que todo el mundo sabe. "Todo el que vive aquí sabe que Norfolk es un poco especial y ahora parece que se ha confirmado desde arriba"». Esto es más que probable: un país cuya máxima autoridad civil y religiosa coincide en la reina, tiene la solidez y la dignidad sobradas para que Dios le tenga una consideración especial, y más en unos momentos cruciales en la que la sedicente iglesia cierta del Dios único y verdadero anda como hetaira por los rastrojos de Babilonia.

La imagen de la fotografía no ofrece duda alguna: tiene que ser la imagen de Dios, aunque sea la del Dios local de Norfolk. Y es, ahora, un auténtico privilegio, porque, según los libros sagrados "nadie ha visto la cara de Dios". E incluso, según los teólogos, no la tiene.

Y atrás puede haber quedado y quizá derogado, lo que sobre ello dicen las escrituras:
«No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir.» Éxodo 33,20
«A Dios nadie le vio jamás.» Juan 1,18

¿Este Dios local es el Dios único y verdadero? He ahí un trabajo para los investigadores. ¿Es el Padre del Hijo? ¿Es sólo uno de los dioses de la historia de la humanidad? ¿Es un Dios hasta ahora nunca revelado? ¿Es el Dios Padre que procreó al Hijo con la chica María por la inseminación del Espíritu Santo sin intermediarios o por un acto delegado en el Arcángel Gabriel?

La manifestación de este rostro entre nubes del “cielo” o de “los cielos”, también así llamados en los escritos sacros, llevará a toda la "diosología" de las religiones a tener que someterse una revisión muy importante y trascendental. 

Coda:
Las costumbres y leyes sociales del pueblo hebreo en aquellos tiempos, como aún lo son las de ciertas populosas comunidades extremadamente religiosas, diferían de las actuales. Ahora el embarazar a una menor no está muy bien visto, aunque sea por un pajarito volandero; y puede considerarse abuso de menores y hasta estupro. 

Nota:
¿Que Dios sea un espíritu etéreo y por ello invisible, a pesar de la sapiencia teologal de los doctos eclesiásticos, parece que no es óbice para que tenga rostro. Juan sólo dice que “nadie le vio jamás”; y en el Éxodo se afirma que quien lo vea, morirá. Esto era así, si bien la manifestación del rostro en Norfolk puede reflejar un cambio de las intenciones divinas. O ser el aviso de la venida del Mesías que tanto anuncian los pastores, profetas y embaucadores de las más de once mil religiones que hacen su agosto todo el año.

En los Evangelios Sinópticos no hay lavatorio de pies

…se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. (Jn. 13, 4-5)

De los cuatro evangelios canónicos, tres, los sinópticos, no mencionan el lavatorio de los pies a los discípulos. ¿Por qué omiten un pasaje en el que Jesús quiere elevar una anécdota a categoría para expresar que el Maestro no es más que el discípulo, ni el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía?

¿Será que Mateo no lo relata porque no lo cree relevante a pesar de haber tenido que estar presente? Que Marcos y Lucas no lo mencionen, parece lógico, pues ambos, con algunas variantes, siguen el relato de Mateo. Y también es lógico que por su coherencia entre sí, a Mateo, Marcos y Lucas se les considerara veraces y, por lo tanto –entre la setentena de evangelios, cartas y apocalipsis considerados falsos–, junto con los Hechos de los Apóstoles, la ciencia-ficción terrorífica del Apocalipsis de Juan (que aporta un toque de trascendencia inspirada) y el Evangelio a nombre de éste, se aceptara y consolidara el Nuevo Testamento canónico.

He aquí los versículos del capítulo 13 del Evangelio según Juan:

Logopedas con paciente
Lavatorio de los pies. Grafito

«1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. 2 Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, 3 sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, 4 se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. 5 Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. 6 Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?» 7 Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde». 8 Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». 9 Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza». 10 Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos». 11 Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos». 12 Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13 Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. 15 Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. 16 «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía.»

Los versículos precedentes corresponden a una versión canónica del Evangelio de San Juan; con otras sólo hay diferencias de matiz en la traducción: en esta Jesús se quitó los vestidos y se ciñó la toalla, en otras, se quitó el manto o se sacó el manto.

Hay por otra parte, un evangelio considerado falso, coetáneo del de Juan, que ese sí también explica el lavatorio de pies: es el de Bernabé. ¿Por qué este pasaje figura en Juan y Bernabé? ¿Ambos bebieron de las mismas fuentes? ¿O fue porque los dos, al ser discípulos de Jesús, fueron testigos presenciales de la llamada última cena y, a diferencia de Mateo, estimaron que el hecho merecía reseñarse? En el Evangelio de Bernabé, se lee:

«213.- Habiendo llegado el día para comer el cordero, Nicodemo envío en secreto el cordero al jardín para Jesús y sus discípulos, anunciando todo lo que había sido decretado por Herodes por el gobernador y el sumo sacerdote. Entonces Jesús se alegró en espíritu, diciendo: Bendito sea Tu santo Nombre, oh señor, porque Tú no me has separado del número de tus siervos que han sido perseguidos y matados por el mundo. Te agradezco, mi Dios, porque yo he cumplido Tu obra. Y volviéndose a Judas, le dijo: ¿Amigo mío, por qué te quedas? Mi hora está cerca, así que ve y haz lo que tienes que hacer. Los discípulos pensaron que Dios estaba enviando a Judas a comprar algo para el día de la Pascua; pero Jesús sabía que Judas lo estaba traicionando. »Judas contestó: Señor, permíteme comer, e iré. Comamos, dijo Jesús, porque yo he deseado mucho comer este cordero antes de que yo parta de vosotros. Y habiéndose levantado, él tomó una toalla y se la amarró a la cintura, y habiendo puesto agua en una palangana, él se puso a lavar los pies de sus discípulos.

»Empezando con Judas, Jesús llegó a Pedro: Señor, vas tú a lavar mis pies? Jesús respondió: Lo que yo sé tú no lo sabes, pero lo sabrás después. Pedro contestó: Tú nunca lavarás mis pies. Entonces Jesús se levantó, y dijo: Ni tú vendrás entonces en mi compañía en el Día del Juicio. Pedro contestó: No sólo lava mis pies, Señor, sino mis manos y mi cabeza.

»Cuando los discípulos fueron lavados y se sentaron a la mesa a comer, Jesús dijo: Yo os he lavado, pero no todos estáis limpios; ya que toda el agua del mar no lavará al que no crea en mí. Esto dijo Jesús, ya que él sabía quién lo estaba traicionando. Los discípulos se entristecieron por estas palabras, y Jesús dijo otra vez: En verdad os digo, que uno de vosotros me traicionará, de manera tal que seré vendido como un cordero; pero hay de él, porque él cumplirá todo lo que nuestro padre David dijo de ése, que "caerá en el hoyo el que lo había preparado para otros".

»Entonces los discípulos se miraron unos a otros, diciendo con pena: ¿quién será el traidor? Judas dijo entonces: ¿Seré yo, oh maestro? Jesús contestó: Tú lo has dicho quien será el que me traicionará, pero los once apóstoles no lo oyeron. Cuando el cordero fue comido, el Demonio vino a la espalda de Judas, y él salió de la casa, diciendo Jesús otra vez: Lo que has de hacer, hazlo pronto.»

El Evangelio de Bernabé, –considerado canónico en los primeros siglos del cristianismo y del que dejó constancia, al igual que del de Juan, el obispo Ireneo– escrito por quien parece tener información de primera mano y hasta haber sido testigo de los años públicos de Jesús, coincide en muchos de los pasajes de Juan y también de los sinópticos, pero, además aporta información adicional tan verídica como la de cualquiera de los otros. Incluso podría darse que, a este texto, al haber sido marginado no se le haya prestado atención y no haya sido, como los canónicos, revisado, analizado y perfeccionado en sucesivas traducciones que preservaran su fidelidad, no ya cristiana, sino católica, de mensaje divino y eclesial.

Es evidente que Bernabé da una versión distinta de la canónica en cuanto a la crucifixión de Jesús se refiere, pero es congruente con la existencia terrenal de éste. Es más, la premisa de Pablo de Tarso halla en ello su confirmación: 14 «Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe.» (1 Cor. 15, 14)

Según Bernabé, Jesús, ante la inminencia del apresamiento, fue arrebatado por cuatro ángeles que lo sacaron por una ventana y Judas pasó a tener la figura, los gestos y la voz de Jesús, tan es así, que sus discípulos no advirtieron el cambio y hasta María, su madre, sufrió las penalidades de la pasión y crucifixión de Judas creyendo que era Jesús el ajusticiado.

Parece absurdo e inconcebible lo que acabo de describir, pero si leemos con atención todo el Nuevo Testamento, y a esta lectura sumamos todas las creencias admitidas que derivan de otros escritos considerados apócrifos, ninguna objeción seria lo invalida. Y Bernabé no está exento de credibilidad: fue unos de los doce, y acompañó a Pablo a Antioquía, de quien posteriormente se separó por no considerarlo veraz.

Que la figura de Jesús, real o celestial, uno de los cristos que figura en la historia conocida, ha marcado decisivamente una parte de las civilizaciones y culturas de los veinte siglos últimos de la humanidad no presenta ninguna duda. Que su paraninfo de una divinidad mayor y otras menores (¿es un henoteísmo la religión cristiana?) haya ocasionado efectos benévolos y malévolos, amén de expandir las tan deseadas creencias irracionales, es incuestionable. Y la transmisión de leyendas, aparentemente absurdas, pero posiblemente tan difíciles de demostrar como de negar, es un hecho. ¿No es sorprendente la que nos llegó del Japón? En El Heraldo, de Honduras, el 27 de diciembre se publicó:

Tumba de Jesús en Japón
Supuesta tumba de Jesús en Japón


Las dos sepulturas en Japón
(De 1.bp.blogspot.com)

MISTERIO EN JAPÓN. Un fragmento del libro Supernatural and Misterious Japan. Spirits, Hauntings, and Paranormal Phenomena de Catrien Ross, indica que "Dos cruces de madera marcan el lugar. Mirando una a la otra en un monte sombrío al cual se puede llegar gracias a una serie de escalones, mientras cada cruz está rodeada de una cerca blanca. Estas cruces son algo inusual en Japón, una nación Shintoista y Budista donde solo el 1% de su población es cristiana. Pero mas inusual es la historia detrás de estas cruces.

Al pie del pequeño monte hay unos pizarrones con indicaciones en japonés e inglés, explicando que este sitio en una remota villa japonesa es la tumba verdadera de Jesucristo. De acuerdo con la información en japonés, Cristo llegó a Japón a la edad de 21 años a estudiar teología.

Cuando cumplió los 31 años volvió a Judea y trató de predicar el mensaje de Dios, mas la gente, en vez de escucharlo, quiso matarlo. Pero fue el hermano menor de Cristo el que fue crucificado y murió en la cruz en vez de él. Cristo logró escapar y, después de un problemático viaje, regresó a Japón y a esta villa, donde vivió hasta la edad de 106 años. La tumba de Cristo está marcada por la cruz a la derecha, mientras la que está a la izquierda, pertenece a su hermano Iskiri, o más bien, el lugar donde descansan sus orejas, que fue lo único que Cristo trajo consigo.

Estos hechos, menciona el pizarrón, están basados en el testamento de Cristo. De cara a las cruces están las lápidas de los descendientes japoneses de Cristo, los cuales son la familia Sawaguchi, que ha tomado la estrella de David en su escudo familiar".

¿San Valentín o el emparejamiento de los pájaros?

«San Valentín, presbítero, se hallaba en Roma en el reinado del emperador Claudio II, hacia el año del Señor de 270. El universal elevado crédito de su virtud y sabiduría le habían granjeado la veneración, no sólo de los cristianos, sino aún de los mismos gentiles. Mereció el renombre de padre de los pobres por su grande caridad; y su celo por la Religión era tanto más eficaz, cuanto se mostraba más puro y más desinteresado. La humildad, la dulzura, la solidez de su conversación y cierto aire de santidad que se derramaba en todos sus modales, hechizaba a cuantos le trataban: ganaba primero los corazones para sí, y después los ganaba para Jesucristo.»

San

Y a raíz de su fama, el Emperador quiso conocerle, y manifestarle que un hombre a quien tanto estimaba «no podía llevar en paciencia que profesara una religión enemiga de los dioses del imperio, y consiguientemente de los emperadores. » «Valentín que, por su compostura, su grato semblante y por su modestia había cautivado al Emperador, le respondió poco más o menos con estos términos: «Si conocierais, señor, el don de Dios y quién es aquel a quien yo adoro, y a quien sirvo, os tendrías por feliz en reconocer a tan soberano Dueño, y detestando el culto que ciegamente rendís a los demonios, adoraríais como yo al solo Dios verdadero, Criador del cielo, de la tierra y de todo cuanto se contiene en este vasto universo, juntamente con su único Hijo Jesucristo, Redentor de todos los mortales, igual en todo a su Padre. Gran señor, a la benignidad de este único supremo Númen debéis el ser que tenéis, y el imperio que gozáis: el solo os puede hacer feliz a Vos y a todos vuestros vasallos.»

Como se puede pensar, Valentín, estaba imbuido por la persuasión divina, y el Emperador le escuchaba con respeto.

Pero «al oír esto un cierto doctor idólatra, que tenía oficio en palacio, y se hallaba a la sazón en el cuarto del Emperador, le preguntó: “Pues ¿y qué juicio haces de nuestros grandes dioses Júpiter y Mercurio? –El juicio que yo hago, respondió el santo, es el mismo que tú propio debes hacer; quiero decir, que no hubo en el mundo hombres más malvados que esos a quienes vosotros dais el nombre de dioses”». Más dijo todavía Valentín, dio razones de la perversidad de los dioses del imperio, lo que, si bien el Emperador no acogió mal, hubo revuelo y griterío contra Valentín, y por evitar revueltas y males peores, el Prefecto Calcurnio «mandó que le metiesen en la cárcel y encargó al juez Asterio que le hiciese la causa como cristiano, y como uno de los mayores enemigos de los dioses de imperio.» «Asterio, que había sido testigo de la grande impresión que habían hecho en el Emperador las palabras de Valentín, le hizo llevar a su casa y le pidió una prueba de que decía verdad. Si curaba la ceguera innata de su hija, aceptaría al Dios de los Cristianos. «Animado Valentín de una viva fe, hizo traer a la doncella; y haciendo sobre sus ojos la señal de la cruz, dirigió al cielo esta oración fervorosa: “Señor mío Jesuscristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, que disteis vista a una ciega desde su nacimiento, y que queréis la salvación de todos los hombres, dignaos oir la oración de este pobre pecador, y de curar a esta pobre doncellita.” A estas palabras recobró su vista la niña. Asterio y su mujer se arrojaron a los pies de Valentín, pidiéndole el Bautismo. Catequízolos el Santo por algunos días, y los bautizó en número de cuarenta y cuatro personas, cuya mayor parte tuvo la dicha de recibir a pocos días después la corona del martirio.»

La fortuna, no obstante, se torció para Valentín, pues temiendo el Emperador una sedición del pueblo por sospecharle cristiano, no se atrevió a impedir que fuera condenado según las leyes, y Valentín, estando en prisión fue apaleado muchas veces y al fin degollado.

Con estos antecedentes parece que San Valentín tendría que ser el patrón de los oftalmólogos o, en todo caso, de los cuchilleros de Albacete. Y si no es así, es porque Valentín, en contra de las leyes, –aunque no consta en la hagiografía publicada en 1853, que tengo a mano, pero sí en otra publicación pía– «según dice una tradición, San Valentín arriesgaba su vida para casar cristianamente a las parejas durante el tiempo de persecución.» Y por eso « tiene la dicha de ser el patrón de los enamorados.»

Cupido
Parmigianino
Cupido preparando el arco

La fiesta de San Valentín fue declarada por primera vez alrededor del año 498 por el papa Gerlasio II. Según la Enciclopedia Católica, el santo cuya festividad cayó en la fecha conocida hoy como Día de San Valentín, fue posiblemente uno de los tres mártires ejecutados en el año 270 dc durante el reinado del Emperador Claudio I.

Tres santos mártires romanos del s. III, de existencia discutida, que vivieron en la antigua Roma. La festividad de san Valentín era celebrada por la Iglesia Católica Romana cada 14 de febrero hasta 1969 en el calendario litúrgico tradicional, cuando fue eliminada esta fecha del calendario postconciliar, y quedó traspasada a la Santa Sociedad del Consumo.

De todas formas, que no se desanimen sus devotos, según he leído recientemente, el sorprendente papa en activo, quiere rescatar a San Valentín del postconciliar desván de santos inventados, dudosos u fantasmales. Seguramente lo hará refundiendo en uno a los tres Valentín que figuran en la leyenda eclesial: a) un médico romano que se hizo sacerdote, decapitado en el 270. b) un obispo al que se levantó una basílica en Terni (que parece ser el mismo mencionado antes como sacerdote). c) Un mártir de la provincia romana.

Sin embargo, poco se sabe sobre las vidas de estos tres hombres, cuyas leyendas fueron probablemente inventadas en la Edad Media.

Según otra leyenda es patrono de los enamorados porque su fiesta coincide con el momento del año en que los pájaros empiezan a emparejarse.

Si fuera cristiano, el patrono de los enamorados podría ser Cupido, muy bien documentado en Grecia y Roma.

San Blas, ¿por qué, patrón de los laringectomizados?

“San Blas, patrón de los laringectomizados”: así figura en el pie de una estampa con su efigie. Supongo que debe de ser la advocación actualizada por algún devoto, pues en el santoral católico –indudable autoridad en tales atribuciones– consta como “patrón de enfermedades de la garganta y laringólogos”.

San

Pero, ¿Quién fue ese Blas –también llamado Blasius– , que tiempos ha fue conocido por su don de curación milagrosa, tanto que, haciendo vida eremítica en una cueva del Monte Argeus, «se le acercaban también animales enfermos para que les curase, pero no le molestaban en su tiempo de oración»?

Se cuenta que cuando, por orden de Agrícola, al haberse negado a apostatar, le llevaban a sufrir tormento, «salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta.» «San Blas le colocó sus manos sobre la cabeza al niño y rezó por él.» «Apenas acabó el Santo su oración, cuando el muchacho arrojó la espina, y quedó del todo sano.»

A San Blas, que ya era santo pero que aún no le distinguían con el “San”, «Agrícola le hizo apalear con tanta crueldad y por tan largo tiempo, que no se creyó pudiese sobrevivir a este suplicio; pero presto se conoció por la extraordinaria alegría de su venerable semblante, que alguna fuerza superior y sobrenatural le sostenía. Lleváronle a la cárcel, y en ella obró tantos milagros, que entrando el Gobernador en una especie de furia, mandó le despedazasen las carnes con uñas aceradas, añadiendo heridas a heridas.» Después de otras cuitas que Blas siempre superaba, «avergonzado el Gobernador de verse siempre vencido, mandó que le ahogasen en la misma laguna. […] Armóse el santo Mártir con la señal de la cruz, y comenzó a caminar sobre las aguas sin hundirse. […] oyó san Blas una voz que le convidaba a salir de la laguna para recibir la corona del martirio. Hízolo al instante, y apenas salió a tierra, cuando el Gobernador, centelleando de cólera, le mandó cortar la cabeza el año del Señor de 316.»

Con tan hermoso y edificante testimonio, no dudo de que Blasius atesore méritos más que suficientes para ostentar un patronazgo, pero no entiendo, que, como parecer ser, éste sea el de las enfermedades de la garganta y de los laringólogos por liberar de la espina al niño. Sería más lógico por haber sido degollado. Al fin y al cabo, Blasius era –así se nos dice– filósofo y médico. Y siendo médico, muy bien pudo extraer la espina de la garganta, o coger al niño por los tobillos y alzarlo y hacerle toser, y de esta forma –como se explica en la narración– «el muchacho arrojó la espina».

De todas formas, creo más idóneo para patrón de los laringectomizados a Alejandro Magno. En su curriculum vitae consta que salvó la vida de un soldado practicándole la traqueotomía con la punta de la espada. Lo cual puede que no sea milagroso, pero se le parece mucho, y mejor mérito tiene para la designación que San Blas de Sebaste.

Se me podrá argüir que Alejandro Magno no está en la nómina santoral. De acuerdo. Pero, San Blas, «según el Diccionario de los Santos, las Actas de este mártir carecen de consistencia histórica, pero fueron muy populares a partir del alto medievo, tanto en Oriente como en Occidente, donde llegaron a través de diversas traducciones latinas de un texto griego.»

El Dios Único. ¿De Akhenatón, de Moisés, de Pablo de Tarso... ?

Ofrenda de Akhenatón a Atón
Ofrenda de Akhenatón a Atón

Hasta donde llegan los conocimientos que hoy en día tenemos de culturas y civilizaciones que han poblado la Tierra, no es absurdo pensar que la creencia en (o la invención de) un Dios Único no es obra de Moisés. A Moisés, sí se le atribuye la imposición del monoteísmo a una población nómada que sobre 1.250 años antes de la era actual –según se cuenta en el Éxodo- vivía y recorría, buscando donde asentarse, un entorno asiático del mundo habitado que se conocía por aquellas tierras.

Este Dios Único se manifestó, por primera vez físicamente, a Moisés, llameante en una zarza que ardía sin consumirse. Así está escrito: «Me acercaré a contemplar este espectáculo extraordinario». «Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba para mirar, lo llamó desde la zarza: -Moisés, Moisés! El respondió: -Estoy aquí. Dios le dijo:-No te acerques. Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es sagrado. Y añadió: -Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Moisés se tapó la cara porque tenía miedo de mirar a Dios.»

Y Moisés contó a su pueblo -quizás bastaría decir tribu- que el Dios que se llamaba «Yo soy» los mandaba salir de Egipto y que para que no dudaran de su poder hiciera ante los hebreos la magia que le había enseñado: Echar en tierra el bastón, que se convertiría en una serpiente, que lo recogiera por la cola y volvería a ser un bastón; meterse una mano en el pecho y sacarla llena de lepra, blanca con la nieve, que volviera a ponerse la mano en el pecho y la sacaría intacta como antes, y si con esto todavía no le creían, que fuese a buscar agua del Nilo y la esparciese por tierra y se tornaría sangre. También, «Yo soy», anunció que haría prodigios para convencer al faraón para dejarlos partir.

Los efectos mágicos servían para deslumbrar a los hebreos, pero no a los egipcios, que de eso sabían mucho. Cuando Moisés empezó a tratar con el faraón la liberación de los hebreos tuvo que competir con los magos. Pasada esta prueba ya fue «Yo soy» quien tuvo que recurrir a los prodigios, y, según figura en la Biblia, sin ningún miramiento. Y llama un poco la atención que un suceso de cierta importancia como es el éxodo del grupo hebreo, con los dolores de cabeza que dio al faraón y los estragos que hizo en sus territorio y población, no lo mencionen las fuentes egipcias.

Akhenatón y Nefertiti
Akhenatón y Nefertiti
Museo del Louvre

He empezado diciendo que el monoteísmo se atribuye a Moisés. Supongo que por interés de uno de los sistemas religiosos que tienen una notable influencia en una parte, no mayoritaria, de la población terráquea. No obstante, mucho antes que Moisés, la figura de un Dios único, la erigió el faraón Akhenatón. Y la apoyó su principal esposa, Nefertiti. El Dios único era Atón, un dios resplandeciente y cegador. (Se ha dicho que Nefertiti tuvo glaucoma por querer mirarlo a menudo.) Atón, personificado en el Sol, es un dios presente e importante en todas las religiones. ¿El dios Atón, llama incombustible, es el mismo que Moisés no osaba mirar?

De todos modos, el dios de Moisés ha sido más perdurable que el de Akhenatón. Akhenatón fue considerado hereje. Los egipcios no aceptaban un solo dios: querían, como era costumbre inveterada en las religiones mesopotámicas, que los atributos divinos estuvieran repartidos, y volvieron al politeísmo, que, después, en Grecia y en Roma, sería insustituible.

El Dios de Moisés, sí se mantuvo firme. No en vano era suficientemente fuerte y celoso para aniquilar a aquellos que no creían en Él. Moisés y Josué, principalmente, cumplieron fielmente este deseo divino de exterminio.

Con el tiempo, sin embargo, la humanidad no volvería a conformarse con un Dios único. Ya lo pudo constatar el propio Moisés, a quien el monoteísmo acarreó serios disgustos. Más tarde, de acuerdo con la tendencia ancestral, la religión cristiana solventó lo del politeísmo con la difusión de templos y altares a 'dioses' complementarios y asignando devotas advocaciones –igual que habían hecho los sumerios– a una misma divinidad.

Por otra parte, incluso la poesía no muy lejana ha dejado constancia de la divinidad del astro rey.

Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Reyes que venís de Oriente
al Oriente del sol solo,
que más hermoso que Apolo,
sale del alba excelente.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas

No busquéis la estrella ahora,
que su luz ha oscurecido
este sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.

Son cuatro de las estrofas que escribió Lope de Vega.

Virgen y Luna
Virgen y Luna

Y también, ¿no se ha establecido una relación piadosa, literaria e iconográfica entre la Luna y la Virgen? He aquí una invocación, precisa y adecuada, a la Reina del Cielo: «... más poderosa que todos los monarcas, tienes las riendas de todos los reyes. Antorcha brillante del Cielo y la Tierra, resplandor de todas las comarcas, acepta mi genuflexión, escucha mi ruego, mírame siempre con bondad... ». Esta impetración la encontramos en las oraciones y cánticos de alabanza y celebración sumerios de sólo hace más de cuatro mil años, dedicada a Irnini, «Señora de Señoras, Diosa de Diosas!». ¡De verdad, que no desdice nada en un florilegio mariano!

El Vaticano programa 527 milagros

En los primeros tiempos del cristianismo, más o menos en la época de los Santos Padres y un poco después, los santos eran subidos a los altares por aclamación popular y, si se trataba de cristianos que hubieran muerto de martirio por causa de la fe, la santificación resultaba automática. Su muerte era testimonio bastante de la fe (mártir viene del griego «μάρτυρας», «testigo»). El proceso, si bien ahora requiere una cierta burocracia, es sin embargo más sencillo que un proceso de beatificación por vida virtuosa: no precisa la previa declaración de 'venerable' a propuesta de la Congregación de Ritos ni tiene la exigencia de la realización de un milagro. De todos modos, la Iglesia ahora actúa con más seriedad que tiempo atrás; quizás encontró que la criba de entonces tenía la malla demasiado ancha e, incluso, que había santos que parecían inventados; de ellos sólo se conocía el nombre, las virtudes mágicas que les atribuían, pero poco más: no se sabía ni de dónde eran ni si tenían padre ni madre, ni por dónde habían morado.

El paraíso, G.Doré

Y la Iglesia decidió poner orden y fijar protocolos con unas normas que sólo se puedan ablandar por un motivo justificado y con la aquiescencia jerárquica preceptiva. Respetando, claro, que la muerte cruenta en testimonio de la fe, de por si, es garantía más que sobrada para la beatificación; después de ésta, para alcanzar la canonización sí se requiere un milagro fehacientemente probado.

Ha habido épocas y papas que no han sido propensos a definir santidades. Las proclamaciones han sido mínimas y las que se han producido, con una cierta aceleración de los trámites, se han debido a unas virtudes 'especiales' de los santificables y a la meritoria aportación pecuniaria de los promotores de la sagrada causa.

En el caso de los 527 próximos beatos, ya que el martirio es garantía suficiente, y que se ha sobrepasado el plazo previsto para iniciar el proceso, que, según las reglas, va de cinco años después del martirio hasta los cincuenta años posteriores, se podría haber prescindido de la beatificación y proclamar directamente la canonización. Una flor no hace verano. Y la condescendencia no hubiera ido en detrimento de la rectitud canónica.

Ya sé que la supresión del milagro que cada beatificado debe hacer para acceder a la declaración de santidad privaría de la curación o de la resolución de enfermedades o carencias a los ilusionados receptores del don. Pero, una cosa por la otra, también podría evitar una pesadumbre porque no llegasen a 527 los milagros. Más de un mártir podría no dar la talla o salir estéril.

Juan XXIII, Juan Pablo II y María Goretti.

María Goretti
María Goretti, v m

He leído que en el mes de abril se va a elevar a los altares a Juan XXIII y a Juan Pablo II. Es una decisión oportuna para dar lustre a una institución, la papal, cuyo barco está zozobrando, con un capitán retirado a una cueva, como San Jerónimo, para orar, hacer penitencia y dedicarse al estudio de las letras sacras, y otro capitán al que tanto le da largar la mesana como girar el timón; es decir, un capitán que tanto sirve para un roto como para un descosido.

Martirio de Úrsula y 11 m vírgenes
Martirio de Úrsula y 11 m vírgenes
(detalle) Pedro Pablo Rubens

Para mayor aprovechamiento de los escenarios y festejos que con motivo de la doble canonización se montarán, sugiero que se haga entrega de medallas de San Sebastián al colectivo que se arma unos días de orgullo fantoche, para que lo celebre con recato, en una procesión a doble banda, el suelo alfombrado de pétalos de rosa (como el día del Corpus), y cada uno con el cirio en la mano. Item más, ¿no se podría declarar patrona y protectora de las violentadas por género a Santa María Goretti, la que de haber estado en el candelero de la admiración ha pasado a ser ignorada? Puede que ya haya una patrona, ignoro si lo es Santa Úrsula, pero, aunque así fuera, no sobraría el refuerzo, porque desde que Jardiel Poncela difundió la especie de que no podía haber habido nunca once mil vírgenes, ya que es una cifra notable que no se esfuma en cuatro días y que alguna quedaría, por la insidia de don Enrique, que pudo ser azuzada por otros factores, se ha generalizado el descrédito de la virginidad. Jardiel Poncela argüía que los apóstoles sólo fueron doce y queda clara constancia de ellos. El señor Jardiel o pecó de ligereza o no sabía latín. La inscripción decía “Úrsula y XI m vírgenes” (lo transcribo traducido). O sea, una menos que los apóstoles. La [m] no significaba “mil” sino “mártires”. Además, hay que tener en cuenta que la virginidad es un atributo perecedero, en cambio, la condición apostólica es indeleble.

El Cielo (III), ¿dónde está y quién hay?

Volvemos al Cielo. Quiero decir que yo vuelvo al Cielo; hace tiempo siento el impulso de escribir unas consideraciones que redondeen lo escrito en los dos artículos dedicados al Cielo. Ahora hará siete años -número bíblico- que hice una exégesis casera del limbo, el purgatorio, el infierno y el cielo. Fueron siete artículos -lo he comprobado ahora- también de cifra sagrada. ¿Qué me ha empujado a prescindir del hechizo del número anterior y convertirlo en ocho? Acaso que el 8, y sobre todo si se le tumba, se puede convertir en la banda de Moebius, que, por muchas de vueltas que dé, siempre queda invertida y confusa?

En los siete artículos expuse argumentos, siempre de las escrituras, de la patrística y de la doctrina eclesiástica que tanto servirían para demostrar la cara como la cruz de la moneda; e incluso, si la moneda quedara de canto, éste aún podría aportar alguna señal para una posible interpretación aceptable; más, ya que no hay moneda, no podemos sacar ninguna aclaración de esta martingala. Por tanto, deberé seguir valiéndome de las fuentes reconocidas.

Xilografía de 1863
La resurrección (detalle), 1863, xilografía

Antes de seguir, quisiera rectificar una valoración. En el artículo sobre el limbo expresé que «la humanidad llevaba muchos miles de siglos rodando». Esta afirmación no tiene ni pies ni cabeza en el entorno de las escrituras. Nada de siglos rodando. Como mucho, entre 4.000 y 7.000 años. Este cálculo, reduce notablemente, por la simple razón de las personas que pueden nacer y morir en setenta siglos, el número de almas que estaban en lista de espera.

También quiero puntualizar que, si bien es verdad que los avances de la doctrina eclesiástica niegan el purgatorio y suprimen el fuego del infierno, esto sencillamente puede ser una estrategia para quitar el miedo y hacer atractiva -ahora que tanta falta hace- la predicación promocional. No obstante, no podemos olvidar que la revelación de Dante en la Divina Comedia puede ser tanto o más inspirada que el Apocalipsis y que todos los libros canónicos, y que, además, hay indicios que confirman tanto la ubicación del purgatorio y el infierno como la existencia del fuego. Sin buscar demasiado, encontramos: a) la orden carmelitana -lo escribí en el artículo correspondiente- enseña que aquellos que han sido investidos del escapulario de Nuestra Señora del Carmen y que lo llevan en el momento de morir, como mucho, pasarán seis días en el purgatorio: el primer sábado siguiente a la muerte terrenal serán liberados y transportados al cielo, b) el infierno es claramente mencionado en el Nuevo Testamento; e incluso San Pedro, en la carta segunda, dice : "Dios no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que los hundió en los abismos tenebrosos del infierno". c) También la profesión de fe por excelencia, el Credo, afirma que «descendió a los infiernos»; bien, eso depende: según el Credo Apostólico, sí; en el Credo de Nicea-Constantinopla, que con todo es más explícito, esta frase no está.

Si de estas manifestaciones, destacamos que se habla de bajada, hundimiento en abismos, y que en el interior de la tierra hay fuego, ¿no tenemos motivos suficientes para creer no sólo que el infierno existe sino incluso dónde está situado? ¿Y el purgatorio? Más evidente aún. ¿Nadie ha pensado que la lava de los volcanes no es más que la liberación periódica de las almas que ya han quedado purificadas y se desprenden de todo el calor y la ceniza?

Pero llegamos a la cuestión capital de este artículo. ¿Dónde está y quién hay en el cielo? Todas las referencias lo sitúan yendo hacia arriba desde la tierra. Jacob vio una escalera con una puerta arriba, de la que salían los ángeles que bajaban y subían. Las aclaraciones que da son mínimas: en el Génesis (28,17) se cuenta que Jacob ve la casa de Dios y la puerta del cielo, y nada más. También Jesús ascendió al cielo, a la Virgen la subieron los ángeles y una nube la ocultó, y, mucho tiempo atrás, Elías también se elevó con el carro de fuego. Todas las indicaciones sitúan el cielo divino dentro de la atmósfera, la estratosfera o más lejos. Que no lo podamos divisar es muy normal: ya que sus habitantes son incorpóreos y por tanto ingrávidos e invisibles, ¿no parece lógico que su territorio sea indimensionable y etéreo? Y considerado así, es normal que tampoco podamos concretar su ubicación; sólo tenemos un parámetro, que es alargar un radio de la circunferencia terráquea, pero ¿cuál? ¿a qué altitud y qué latitud? Y entonces todavía quedaría la incógnita de la distancia. Seguimos a oscuras.

Pasamos por tanto, a otro aspecto que creo más importante. ¿Quién permanece en el cielo? Dios, los ángeles y los bienaventurados, estos, incorpóreos, hasta que en el Juicio Final se les dé un cuerpo glorioso; ahora bien, un cuerpo glorioso que prescindirá de toda función fisiológica y, en consecuencia, seguirán siendo inmateriales.

Las escrituras, en este aspecto no son congruentes, incluso son contradictorias. Sólo en el nombre ya hay ambivalencias: firmamento, paraíso, gloria, cielo. En la escena principal de la Pasión, el buen ladrón pide a Jesús que se acuerde de él cuando llegue a su Reino. Y obtiene respuesta: "Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso". (Lc 23,40-43) Pero según la Biblia catalana esto no sería posible, en una de las anotaciones aclara que "el cielo es el lugar de estancia de los ángeles y Dios". Otra afirmación menos estricta dice que "del cielo se puede venir y se puede ir", pero no especifica quién lo ha hecho o lo hace y si es frecuente; ¿son los arcángeles haciendo de recaderos? En el Eclesiástico (44,16) se manifiesta: «Henoc agradó al Señor y fue trasladado al cielo». Y queda escrito en el Apocalipsis (4,1): «después de esto, vi una puerta abierta en el cielo...»

Hasta aquí ¿qué hemos sacado en limpio? Si el cielo no necesita cumplir las tres dimensiones de la materia y está habitado por espíritus, muy bien puede estar fuera de nuestra visión, de la visión y del tacto aunque le tengamos delante. Si fuera así, ¿dónde están Elías, Enoc y la Virgen (esta, asunta en cuerpo y alma según una leyenda elevada a dogma por el impoluto Pío XII)? Ninguno de ellos murió y subieron al cielo con su corporeidad. La cuestión de Jesús es distinta, él existía de toda la eternidad, por lo tanto era un espíritu consustancial al Padre y al Espíritu Santo. ¿En la tierra seguía siendo un espíritu con apariencia humana?

El evangelista Juan afirma rotundamente, (3,13): «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo». Esta aserción podemos entender que confirma la inmaterialidad de Jesús, algo que no han resuelto ni los santos padres, ni el tomismo ni los concilios.

Juan, sin embargo, resuelve una cuestión y complica otras: ¿Dónde están Elias, Enoc y la Virgen? ¿En el ascenso, se liberó su alma de la materia? Al llegar a una determinada zona del espacio los seres humanos se desintegran (todos recordamos el vuelo fatídico de los astronautas) y así, libres del cuerpo, ¿pudieron traspasar el portal del cielo? Una puerta nada fácil de ubicar. Nos han dicho que la han visto, pero no dónde.

 

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ARTÍCULOS DE LA SERIE

El limbo y el río Jordán, 12 octubre 2006
2006 El Purgatorio, en rebajas por liquidación total, 14 octubre, 2006
El Infierno (I) no es la caldera de Pedro Botero, 18 octubre, 2006
El Infierno (II), ni Dante ni Catalina ni del Abad, 21 octubre, 2006
El Infierno (III), glosa antes de ir al cielo, 22 octubre, 2006
El Cielo (I), introducción al paraíso, 02 novembre, 2006
El Cielo (II ), la puerta, 08 noviembre, 2006
El Cielo (III), ¿dónde está y quién es?, 1 octubre, 2013

Papa Francisco, ¿fuera, también, la medicina paliativa?

Job en el estercolero
Doré. Job en el esterecolero

El Papa Francisco ha recibido a un grupo de ginecólogos católicos y les ha dado algunas recomendaciones doctrinales sobre el aborto y la eutanasia. El aborto, tal vez lo ha conocido en los círculos eclesiásticos. Sobre la eutanasia no creo que tenga noticias directas, ya que en la historia de la iglesia, en el entorno papal, más bien se ha practicado el asesinato.

Me da un poco de repeluzno, sin embargo, eso de ginecólogos católicos: ¿no sería mejor decir católicos ginecólogos?

El Papa también podría recibir, si le pidiera la audiencia, a un grupo de pedicuros católicos. ¿Los recibiría como pedicuros o como católicos? Bueno, siempre contaría con el recurso de hablarles de la grandeza apostólica del lavatorio de pies.

Hay, por otro lado, unos profesionales con los que no sé cómo se las arreglaría. ¿Qué les podría decir? Me estoy refiriendo a los oncólogos. ¿Les exhortaría a que a los enfermos de cáncer clarísimamente terminales no se les dé medicina paliativa y les sigan aplicando hasta el último momento la agresividad ya inútil de la quimioterapia o cirugía experimental? Pienso que tendría que rechazar los opiáceos y la morfina. No es lógico, que al menos los enfermos católicos –y por ventura también a los no creyentes, que podrían tener un momento de iluminación y abrazar la fe– les privara del beneficio de la aceptación y ofrecimiento del dolor y sufrimiento para redimir sus pecados y pasar el excedente a otras almas necesitadas.

Las florecillas del buen papa Juan y el jardín del papa Francisco

Las florecillas

En el año 1964, aniversario de la muerte de Juan XXIII, se publicó, con anécdotas, frases y pensamientos suyos, el libro de Henry Fesquet Les fioretti du bon pape Jean, editado en España por Editorial Estela. Al paso que vamos, del papa Francisco, se podrá publicar un jardín.

A los obispos ya les ha requerido a la moderación y a la austeridad: aparte de otras ostentaciones, le habrá llamado la atención que todos vistieran ternos iguales recién estrenados con capas pluviales bien cortadas y mitras relucientes.

Dejando de lado la ornamentación, el atrezo y los vistosos decorados con amplio despliegue de pantallas para que llegara a todos su omnipresencia, me llaman la atención otros aspectos más trascendentales en la manifestación de la doctrina católica.

Se muestra benevolente con quienes profesan otras creencias y les sugiere que atiendan su recomendación de incorporarse al buen camino; es, sin embargo, contundente con los predicadores evangélicos (También fue una preocupación de Pablo de Tarso) que extravían a los creyentes; ellos tienen que cesar en su error y sus seguidores replantearse su actitud.

Ternos nuevos iguales

Ha sorprendido, y contentado a muchos, y ha sido muy aireada, una de sus sentencias: «"si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarla?». Pues sí, será así, pero ha dicho más, y el Vaticano (EFE, 30/7/2013)lo señala: «Sin embargo, el Papa Bergoglio con la frase que siguió a la anterior: "el Catecismo de la Iglesia Católica explica y dice que no se debe marginar a esas personas y que deben ser integradas en la sociedad", mostró que no hay nada nuevo en sus palabras, salvo tal vez la forma y el tono, sencillo, llano, de decir lo mismo.
»El catecismo dice en el apartado 2357 que un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas y que "esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba".
"Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición", señala el Catecismo.»El papa Bergoglio siguió esa línea a la hora de expresarse sobre los gays y no manifestó ningún comentario que fuese contrario o supusiese un cambio radical a lo que dice el Catecismo.»

Es decir, que la doctrina cristiana, surgida de Pablo de Tarso, sigue “firmiter in re, suaviter in modo”. ¡Ángela María!

El judío converso, con la habitual propia terquedad de los conversos, predicaba:

«Primera carta a los Corintios
Cap 6
(9) ¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, (10) ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios.
(11) Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.»
«Primera carta a Timoteo
Cap 1
(8) Sí, ya sabemos que la Ley es buena, con tal que se la tome como ley, (9) teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, (10) adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina, (11) según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado.»

El cardenal Bergoglio, en julio de 2010, acomodaba a nuestros días la doctrina paulina condenando el matrimonio gay: «No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios», dijo el cardenal Jorge Bergoglio, en una carta privada dirigida a las Carmelitas. «No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento)», continuó el Cardenal, «sino de una "movida" del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios». El texto alienta a las religiosas a rezar para evitar que se apruebe el matrimonio homosexual: «Clamen al Señor para que envíe su Espíritu a los Senadores», dice, y agrega: «Que no lo hagan movidos por el error o por situaciones de coyuntura sino según lo que la ley natural y la ley de Dios les señala». El texto fue escrito por Bergoglio para las Carmelitas, pero se filtró a la prensa, según confirmaron a TN.com.ar desde el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires.»

Otra flor del Jardín de Francisco es el papel de la las mujeres en la Iglesia. El Papa ha manifestado que a las mujeres hemos de reconocerles los mismos derechos que a los hombres, que tienen que ser algo más que monaguillo o presidente de Cáritas (en realidad ya son más, cuidan, hasta donde alcanzan, de la limpieza y el decoro del altar y de las macetas y el ornato floral). «Su papel no es sólo la maternidad, ser madre de familia. Es más fuerte, es el icono de la Virgen, la que ayuda a crecer a la Iglesia», dijo Francisco. La Virgen María -subrayó- «era más importante que los obispos y curas». El Papa intenta explicar que las mujeres, como la Virgen, están por encima de los obispos y que no necesitan estar ordenadas sacerdotes; abogó por un mayor papel para ellas en la Iglesia, pero rechazó que puedan acceder al sacerdocio al señalar que sobre ese tema «la Iglesia ha hablado y ha dicho no».

Me pregunto: ¿constará en los anales vaticanos alguna mala experiencia de la actuación de las diaconisas que hubo en los inicios del cristianismo? Aunque fuera así, es imposible que supere el mal rastro que los hombres han dejado en toda la escala clerical, incluso entre los que han llevado la triple corona de la tiara.

El papa Francisco sonríe en Brasil

No tengo el don de la profecía y mi bola de cristal, de vidrio soplado, no creo que sirva para la adivinación. En el mes de marzo pasado, al calzarse el nuevo Papa los cómodos por ahormados zapatos viejos, expuse llanamente un pronóstico que brotaba espontáneo del diagnóstico de la situación del vaticanismo y del currículo del mitrado. Escribí: “El catolicismo necesita promoción, lo que ahora se llama marketing”. Y añadí, después de no considerar parajes propicios para el programa expansivo a Europa, África, Japón, China, la India ni América del Norte: “Queda Centroamérica y Sudamérica. Tierras de gran población, con un gran sentimiento ‘religioso’ cuya superstición sólo necesita ser encauzada. La marca católica bien gestionada y contando con un emblema de primer orden elevado a categoría mundial tiene el campo trillado para una buena cosecha”.

bola de cristal

No es de extrañar que con tan evidente diagnóstico, el país elegido haya sido Brasil, con Río de Janeiro, que cuenta con la segunda basílica mayor del mundo, como epicentro. Para el evento el papa Francisco ha escogido el marco de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, enlazando con Pablo de Tarso, fundador del Cristianismo, con cuya doctrina sintoniza, para realizar el viaje apostólico de difusión y expansión del Evangelio.

El papa sonriente ha bajado del avión con buen pie, calzado con unos zapatos negros similares, aunque más pulcros, a los que lucía en las fotografías de la elección; se ha mostrado llano, próximo y afable; le hemos visto circular en un automóvil ostensiblemente pequeño; se desplaza en un nuevo todoterreno blanco –sustituto de la bombonera blindada– que lleva una arboladura que soporta un parabrisas de cristal especial que se curva y alarga hasta cubrir el techo; y para posibles emergencias, cuenta con otro vehículo igual de color verde.

Las gentes se agolpan junto a él, que camina, tiende las manos, abrazan, besa. Los jóvenes brincan de entusiasmo, se transmutan, lloran, gritan, ríen; unos han acudido desde países próximos o lejanos en místico peregrinaje aéreo; todos vibran ante la presencia magnética y las palabras de su divo rodeado de corifeos en el magno escenario. Disfrutan de un momento especial y se extasían como ante el Elvis Presley de turno.

Consagración
Ojos entornados, mirada especulativa: ¿La sombra de una duda?

Que «Jesús se una a tantos jóvenes que perdieron la confianza en las instituciones políticas, por su egoísmo y corrupción, o a quienes perdieron la fe en la Iglesia y hasta en Dios, por la incoherencia de cristianos y ministros del Evangelio», proclama el Papa. Pablo, en sus cartas y viajes, también reprendía a los a los adeptos y sacerdotes que daban mal ejemplo en sus comunidades, desacreditan la fe y ahuyentaban a los creyentes. Y como el de Tarso, advierte y previene contra los falsos predicadores “evangélicos”.

El papa Francisco, consciente de su misión promotora de la fe cristiana, no es restrictivo en el alcance de su magisterio, y su visión amplia se extiende del integrismo paulino (ambos coinciden, entre otros aspectos, en la apreciación de la homosexualidad) a la teología de la liberación e incluso hace un guiño incitante a los “indignados”; esto puede resultar desconcertante para algunos, pero responde a su actitud coherente de integración en una fe verdadera común.

El amplio programa de sus días de estancia, se ha preparado con meticulosidad, y pienso, que como Pablo de Tarso cuando iba o enviaba a algún apóstol u obispo, habrá tenido que dar las indicaciones precisas para que no faltara la aportación pecuniaria de la comunidad visitada, y que, de producirse remanente, se destine a otras comunidades necesitadas. Esta circunstancia me ha venido a la cabeza ahora, pues, cuando se anunció del proyecto del viaje, de los sesenta millones de euros presupuestados quedaban por cubrir unos treinta y cuatro.

Las actividades papales, puede decirse que han seguido una agenda apretada. Reuniones, visitas, ágapes, misas, oficios, homilías. Entre los actos anecdóticos y significativos, a vuela pluma, recuerdo la bendición de las banderas olímpicas de 2016 en el Palacio de la Ciudad de Río de Janeiro; la veneración de la imagen de Nuestra Señora de la Concepción de Aparecida, cuyo patrocinio ha extendido a los países de América Latina; la Confesión de algunos jóvenes de varios países de la XXVIII JMJ en el Parco de la Quinta da Boa Vista, Río de Janeiro (a mi modo de ver, simulacro innecesario ya que había dispuesto otorgar indulgencia plenaria a los asistentes); visitó una de las comunidades más pobres del Brasil, la favela Varginha, que, como es costumbre con ocasión de la visita de algún dignatario, debió de ser objeto de una limpieza y aseo tanto material como humano, e invocó un mensaje de esperanza e hizo un llamado a trabajar por un mundo más justo y solidario; y ya de cara al fin del viaje, hoy, último día, celebrará una multitudinaria misa en Guaratiba, a 80 km de Río de Janeiro, a la que está prevista la asistencia de la presidente argentina Cristina Kirchner y otros indignos altos dignatarios.

Concluirá el viaje y el papa sonriente subirá la escalerilla del avión en el que regresará a Roma.

 

Desde Juan XXIII, no habíamos visto sonreír a un papa. Juan XXIII tenía un gesto bondadoso que quizá por esto resultaba naturalmente sonriente. Parecía un alma bendita que creía en lo que hacía y que a punto estuvo de dar un vuelco eclesial de incalculables consecuencias. A Pablo VI, la herencia de Juan XXIII, le cortó toda posibilidad de sonrisa. Juan Pablo I, nunca sabremos si murió por una embolia clerical, o si se quiso evitar que siguiera las pasos de Juan XIII. Juan Pablo II no tenía la musculatura facial propicia a la sonrisa, y Benedicto XXVI, procedente del legado de la Inquisición ¿cómo va sonreír?

Los papas anteriores a los ahora mencionados, no sé cómo iban de sonrisas. Quizá fueron conscientes de que su dignidad requería seriedad. De estos sólo conocí a Pio XII, y ¡qué apostura! Lo recuerdo claramente como urna de santidad viva; vera efigie del pontífice del nazionalcatolicismo que culminó una época.

El papa Francisco, lo habitual es que sonría –salvo momentos de lógico gesto serio–; es el papa sonriente –ya le llaman así–; pero qué distinto sonreír del del papa bueno –que así le llamaban–. La sonrisa del papa actual puede ser innata, sin embargo, para mí, tiene el sello de haber sido aprendida o mejorada en una escuela de relaciones públicas.

Corrupción: el Papa y San Pedro, de acuerdo


Alegoría del Papa liberando al Espíritu Santo

El Papa activo, con sus hechos y dichos, debe de poner la piel de gallina al Papa pasivo. No sé por cuánto tiempo, porque al Papa retirado poco le puede faltar para tener un infarto o el Papa activo puede sufrir un acortamiento biográfico imprevisto. Por otra parte, Deo volente, así como cierto día se cumplió el derribo profetizado del Templo de Salomón, el Papa Francisco puede ser la mano divina para el cumplimiento de la tercera profecía de Fátima: el hundimiento de la estructura eclesial vaticana.

Ahora, por ejemplo, aunque yo piense que se ha liando un poco, porque creo que el pecado es corrupción y la corrupción, un conjunto de pecados, es muy posible que el Papa tenga toda la razón al decir que el pecado es perdonable pero que la corrupción es imperdonable.

Basta que leamos unos versículos de los Hechos de los Apóstoles:

También un hombre llamado Ananías, junto con Safira, su mujer, vendió una propiedad. Después, de acuerdo con ella, se reservó una parte del dinero, y depositó el resto a los pies de los apóstoles. Pedro le dijo: –Ananías, ¿por qué has dejado que Satanás invadiera tu corazón? Reservándote una parte del dinero del terreno, has mentido al Espíritu Santo. Cuando aún era tuyo, eras libre de quedártelo, y, cuando lo has vendido, podías disponer como quisieras del dinero. ¿Por qué has maquinado algo así? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
Luego que Ananías oyó estas palabras, cayó al suelo y expiró. Un gran temor se apoderó de todos los que lo oyeron contar. Los jóvenes amortajaron el cuerpo y lo llevaron para enterrarlo.
Al cabo de unas tres horas llegó su mujer, sin saber nada de lo que había pasado. Pedro le preguntó: -Dime, ¿es verdad que vendisteis el campo por tal precio? Ella respondió: -Sí, por tal precio. Pedro le dijo: -¿Cómo es que os habéis puesto de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los que vienen de enterrar a tu marido ya están a la puerta y te llevarán también a ti.
Al instante, la mujer cayó a los pies de Pedro y expiró. (Ac 5,1-10)

Como se puede ver, contra la corrupción, ni Pedro ni mucho menos el Espíritu Santo no tenían ninguna contemplación. Si se participaba en la comunidad de los discípulos, debía ser con todas las consecuencias. De otro modo: condena fulminante.

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma, y ninguno de ellos consideraba como propios los bienes que poseía, sino que todo estaba al servicio de todos.(Ac 4,32) Nadie de entre ellos no vivía en la indigencia, porque todos los que poseían tierras o casas, las vendían, llevaban el producto de la venta, y lo ponían a los pies de los apóstoles. Después era distribuido según las necesidades de cada uno. (Ac 4,34-35)

La Creación careció de un exorcista

El mejor escribano echa un borrón. ¿Pasó algo así en el Génesis? Es de suponer que sí. Por lo menos eso se puede pensar de la narración de la creación del mundo que un buen día Moisés fijo en escritura. No insinúo que el borrón fuera de Moisés –si bien éste, como escribano primerizo, pudo cometer varios–, porque en este caso no se trata de un lapsus calami, sino de un borrón debido al narrador, y no por un lapsus linguae o un lapsus memoriae al dictar lo que había que escribir; se debió a un lapsus acti: si en el acto creador se había omitido una particularidad, de ninguna manera podía figurar en los versículos descriptivos de la Creación.

Curación de un mudo poseso
Jesús cura un a mudo poseso por el demonio. G. Doré

Público.es, 30/5/2013. El canal TV2000 de los obispos italianos asegura que el papa Francisco ha realizado una plegaria de liberación del demonio en un niño enfermo que asistió el domingo a la misa de Pentecostés en la plaza de san Pedro del Vaticano.
El hecho, aseguraron varios expertos consultados por el programa Vade Retro del canal de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), que lo desvela en su página web, se produjo al final de la misa de Pentecostés, cuando el papa Bergoglio se acercó a saludar a un grupo de enfermos. El papa, sonriendo, se acercó a un muchacho y el sacerdote que le acompañaba se lo presentó, mientras le decía algunas palabras, que no se logran escuchar en el vídeo emitido por la TV de los obispos.
Vade Retro explicó que la cara del papa cambió de manera imprevista. Francisco se mostró "pensativo y concentrado, a la vez que extendió las manos sobre la cabeza del joven, rezando intensamente". En las imágenes se ve al niño, aunque con el rostro oscurecido por TV2000, como abre la boca, mientras el papa sigue rezando con las manos apoyadas en su frente. "Los exorcistas que han visto las imágenes no tienen dudas: se ha tratado de une plegaria de liberación del demonio o de un exorcismo", precisó TV2000”.

Sin embargo, «"El santo padre no ha realizado algún exorcismo, sino que, como hace frecuentemente con las personas enfermas y que sufren, rezó por una persona que sufre que le había sido presentada", afirmó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, en un escueto comunicado», rectificando que «Este lunes, el canal de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) aseguró que el papa Bergoglio realizó el domingo 18 "una plegaria de liberación del demonio o un auténtico exorcismo" en un niño enfermo que asistió a la misa de Pentecostés en la plaza de san Pedro del Vaticano.»

Sea o no cierto, ello en nada desmerece la imagen jesuítica atípica, con fuerte toque asisiano, que nos transmite –antes, en y después de ser elevado al solio pontificio– en actos y manifestaciones de variada índole para atraer a la grey mientras desconcierta –y remueve– a los jerarcas vaticanos, a la par que no se revela como experto teólogo.

«El Arzobispo de Buenos Aires y Primado de Argentina, Cardenal Jorge Mario Bergoglio, advirtió que, de aprobarse, el proyecto de ley para permitir "el matrimonio" entre personas del mismo sexo "puede herir gravemente a la familia". (BUENOS AIRES, 07 Jul. 10 / 09:46 pm (ACI))».

«”Los ateos son buenos si hacen el bien”, dice el Papa Francisco 22 de mayo de 2013. (Reuters, actualizado: 22-05-2013)».

«"Detrás de toda esta esclavitud, hay mafias... No pueden hacer esto, ellos no pueden hacer a nuestros hermanos esclavos, debemos orar al Señor para que estos mafiosos se conviertan a Dios", dijo el Papa. (The Christian Post > Iglesia y Ministerio|Mon, May. 27)»

Rouco Varela

El exorcismo, por otra parte, es de necesaria actualidad según el Cardenal Arzobispo de Madrid. Después de muchos años de desuso de esta piadosa práctica liberadora, han vuelto y se están incrementando en Madrid –y hay que deducir que en toda España– los casos de presencia y posesión diabólica. Se estima que la demanda de liberaciones diabólicas aumenta en las 69 diócesis españolas, y de ellas sólo unas 20 cuentan con exorcista oficial.

El exorcismo es una oración oficial de la Iglesia en la que se invoca a Jesús mediante y se dirige imperativamente al diablo 'para que deje de atormentar o de poseer a una persona' u objeto. El exorcismo solemne, llamado gran exorcismo, puede ser efectuado solamente por un presbítero autorizado por el obispo.

Se da por cierto que Rouco Varela ha sacado una primera hornada de ocho exorcistas, que han tenido que estudiar a marchas forzadas el Ritual renovado de Exorcismos, que, aprobado por Juan Pablo II en 1998, para adaptarlo al Concilio Vaticano II y a los avances en medicina mental, sustituyó el anterior que databa de 1614.

Llegados aquí podemos preguntarnos quiénes tienen que ser liberados del espíritu o espíritus malignos. Según el 'Rituale Romanum' del exorcismo, los signos que identifican a una persona que puede estar poseída por Satanás son “hablar idiomas desconocidos, expresar cosas lejanas u ocultas, mostrar una fuerza física que no se corresponde con la realidad de la edad o del estado de salud, así como mostrar una vehemente aversión hacia Dios, la Virgen, los Santos, la Cruz y las imágenes sagradas”. Aunque “estos signos pueden ser sólo un indicio y no significa necesariamente que provengan del diablo”; por ello se recomienda que los candidatos a ser exorcizados, antes sean examinados por un psiquiatra y, sólo si este no puede aportar la sanación, sean derivados al sacerdote.

Rouco Varela

Bien se dice que estos signos no provienen necesariamente del diablo; en medicina se conoce algo de esto. Pero, dejémoslo así. Y no voy a entrar ahora tampoco en buscar distinciones entre esoterismo y catolicismo.

Por otra parte, también tenemos explicaciones caseras: ¿no decimos que una persona lleva el diablo en el cuerpo? Mi bisabuela –una de mis bisabuelas; la que conocí– era dominadora, intolerante, malpensada, maliciosa, egoísta; tenía unos arranques que sólo parecían posibles si la reconcomían mil demonios; y, sin embargo, era una piadosa y santa mujer que, en el canterano de su alcoba, tenía a punto la mortaja y el crucifijo de marfil en cruz de ébano festoneada de plata y con un óvalo acristalado con una astilla del lignum crucis. Cómo me la recuerdan algunas fotografías del cardenal-arzobispo bendecidor de exorcistas: la faz de ambos, trazada por el mismo patrón.

Sobre la posesión demoniaca, uno de los pasajes en que Jesús se enfrentó a los demonios, se narra en los tres Evangelios sinópticos (Mt 8,28-34; Mc 5, 1-19; Lc 8,27-39); Mateo dice que los endemoniados que acometieron a Jesús eran dos, mientras que Marcos y Lucas se refieren a uno y lo describen más enfurecido, y estos dos últimos dan más detalles en el pasaje, sobre todo Marcos, del que lo tomo:

Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes». Es que él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos». Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.
Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos». Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara –unos 2.000– se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar.
Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.
Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti». El se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.
Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. (Mc 5, 1-19)

Aparte de que un evangelista se refiere a dos endemoniados y los otros, a uno, y de que Marcos precisa que los puercos eran 2.000, me llama la atención que los pobres cerdos tuvieran que pagar los platos rotos. Ya sé que para los judíos el cerdo era un animal inmundo, pero que Jesús se cebara en los cochinos, los ahogara en el Tiberíades y, a continuación, volviera a zarpar en su barca teniendo que retirar, él y sus apóstoles, con los remos, los animales muertos…

Al hilo de la proliferación de demonios y de la urgencia en proveer a las diócesis de exorcistas –pienso que entre los presbíteros habrá por lo menos 666 entre los que escoger los apropiados para cubrir la demanda–, se me ocurre que la historia de la humanidad habría sido distinta si Yahvé hubiera contado con un exorcista que librara a la serpiente de la posesión por Luzbel. Aunque, ¿dónde podía haber un exorcista si –como sagazmente precisó Mingote– la humanidad al principio eran dos: Adán y Eva, y ambos –añado yo– tenían definida su función en la escena de la higuera que se narra en el Génesis?

El oficio más antiguo y la manzana o el higo


Kenyon Cox, Caída y expulsión , c 1900, pintura

¿Es posible saber qué oficio tiene la primacía en la historia de la humanidad? Pienso que sí; y a pesar de que sea interesante conocerlo, no creo que nadie haya tenido la idea de aclararlo y de explicarlo: de escribir cuatro líneas, ¡vaya! En cambio, se han hecho tesinas y tesis sobre asuntos más insustanciales. Ya sé que mucha gente lo da por sabido, no en vano se señala uno como tal, y, siquiera que lo plantee, parecerá una tontería. Aunque, sí, me lo planteo, porque el negocio que popularmente se considera el oficio más antiguo no lo es.

Si aceptamos que el Génesis cuenta cómo Yahvé organizó todos los elementos que estaban confusos (el caos*) y a partir de ellos creó el mundo, veremos que en el versículo 7 del capítulo tercero aparece la costura. Si, perfilando más, lo que queremos encontrar es la primera actividad humana, antes que un oficio, nos topamos con una afición, un divertimento, lo que hoy en día, para ser más cosmopolitas, llamamos hobby. Este es la horticultura, la jardinería, no como un trabajo fatigoso sino como disfrute de la naturaleza. (Gn 2, 15) Y es que mientras Adán y Eva estaban desnudos, es decir, mientras vivían graciosamente sin tener que hacer ningún trabajo, sólo tenían que deleitarse sin envejecer ni morir nunca. Tenían alimentos en abundancia; ellos y otros seres vivientes. «Y dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento." (Gn 1,29).

Por tanto, en ese principio de la vida terrenal, nada de trabajo, y en consecuencia, ninguna necesidad de oficio.

Lógicamente, si hablamos de oficios humanos, aquellos que podríamos atribuir a Yahvé -hacer la bóveda del cielo, poner las luminarias, la ingeniería de mares y tierras, agrimensura, modelar terracota (el hombre, todos los animales salvajes y todos los pájaros)... - no debemos tenerlos cuenta: son actos pre-humanos.


Andrea Vaccaro, Adán y Eva (detalle),
c 1640, pintura

Ahora conviene ver por qué y cómo aparece la costura, eso que, no creo que nada se oponga, podemos afirmar que es el primer oficio de la humanidad. Lo conocemos por el propio texto del Génesis, aunque sobre un aspecto nos deja a oscuras. ¿Fue Adán el costurero o fue Eva la costurera, o fue un trabajo compartido? Lo cierto es que Adán y Eva, hicieron en la primera prenda de vestuario. En distintas versiones de La Biblia hay discordancia en la descripción de la forma que tenía la reducida vestimenta: taparrabos, cinto, faldones; de ocho ediciones que he comprobado, faldón es la más frecuente: «Entonces a ambos se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron hojas de higuera y se hicieron unos faldones.» (Gn 3,7). Si bien no podemos asegurar que la forma más apropiada fuera la aceptada, queda clara, sin embargo, su función: tapar los genitales, que, aunque de partida, el pene, la vulva, la nariz, las orejas, los ojos, la boca e incluso el ano eran partes distintas y específicas de la morfología humana y de su funcionamiento orgánico, y por tanto buenas, como iba viendo Yahvé todo lo que hacía; pero, ¡ay!, de repente, el pene y la vulva pasaron a ser abominables.

Una interpretación podría ser que Yahvé había previsto que Adán y Eva fueran inmortales y que sólo ellos dos, -testimonio de su imagen y semejanza, el hombre, y ayuda para apoyarle, la mujer- señoreasen el jardín del Edén, lugar privilegiado de la creación terrestre. Con todo, esta interpretación, deducida del segundo capítulo del Génesis, que establece un lapso de tiempo entre la creación del hombre, colocarle en el paraíso -«El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén»(Gn 2,15)- y la formación de la mujer para que no estuviera solo, no encaja con la narración del capítulo primero. No por la cuestión del tiempo pasado entre la creación del hombre y la de la mujer ya que ambos fueron creados el día sexto: y un día de la creación no era de veinte y cuatro horas de ahora, era simplemente una manera de marcar etapas que no tenían un tiempo determinado, sino porque se especifica: "Dios creó al hombre a su imagen, lo creó a imagen de Dios, creó al hombre y la mujer. Dios los bendijo, diciendo: Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla.» (Gn 1,27-28) Si es así, Yahvé no pensaba que sólo fueran dos para siempre. Consecuentemente surge un planteamiento: ¿debían multiplicarse por partenogénesis? ¿el alumbramiento se produciría por traspaso espontáneo de los tejidos del útero? No lo sabremos nunca porque esto no llegó a término.


Lorenzo Maitani,
Adán y Eva con la serpiente y la higuera,
1310, talla

Dejemos, por tanto, las cavilaciones y volvamos a La Biblia . Lo cierto es que una serpiente que hablaba abrió los ojos a Eva. Y la serpiente que hablaba era Lucifer, el más bello y jefe de un gran legión de ángeles. En esto no creo que haya duda, el Génesis no lo menciona, pero, como es normal en la exégesis, contamos con una confirmación muy posterior a los hechos: «Eres un modelo de perfección, lleno se cordura y de belleza acabada; habitabas en el Edén, el jardín de Dios.» (Ez 28,12-13) Lucifer, o la serpiente, (así respetamos el texto que nos ha llegado), dio a probar a Eva el fruto del árbol de en medio del jardín, lo que Dios había prohibido. Era el árbol del bien y del mal, también llamado de la sabiduría. No se dice qué tipo de árbol era, pero la tradición siempre habla de su fruto como de la manzana, y a veces del higo, en escritos, pinturas y esculturas. Incluso, muchas representaciones gráficas ponen cara o busto humanos a la serpiente, y una buena parte, de figura femenina. Todo concuerda, pues, con que el fruto era la manzana o el higo, y que Eva, por la enseñanza de la serpiente descubrió la sabiduría gozosa, y que ella la reveló y enseñó a Adam, y, como puede decirse, ambos alcanzaron la dicha celestial.

Yahvé, un Dios celoso e irascible, que no tenía ningún sentido del humor, cogió un berrinche de mil demonios, pero aún así, tuvo ánimo para sacar un rasgo lúdico -bastante malicioso, por cierto- y pasearse por el jardín, como quien juega al escondite –él, que lo ve todo, de sobras sabía dónde estaban-, exclamando: ¿Adán, Eva, donde estáis?

Como sigue la historia creo que todos lo conocemos suficientemente. El devenir del colectivo humano no es especialmente brillante; pero dejémoslo aquí.

Ahora, sólo relataré otro hecho que tiene que ver con el primer oficio. Es la costura llevada a modistería y sastrería. «Entonces el Señor Dios hizo túnicas de piel** y vistió al hombre y a la mujer." (Gn 3,21) Todo un detalle divino antes de expulsar del Edén a la pareja y condenarla, y también a su descendencia, a fatigas, dolor y muerte.

Notas:
  *-Desde antes de los Santos Padres, que Yahvé hubiese creado el mundo ordenando el caos enredó la madeja. ¿El caos era obra de un dios anterior a Yahvé?
** - ¿De dónde sacó la piel? ¿Cambió la dieta vegetariana y ya se podían desollar animales? Acaso esto es la metáfora para indicar que al expulsar a la pareja del jardín del Edén la puso en el paleolítico, vestida con piel velluda natural, para que pudieran seguir el camino de la evolución.

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El avatar del Espíritu y la Propaganda Fide

Creo que he leído un titular de periódico que decía «El Espíritu Santo elige Papa». Si ha sido así, espero que el Espíritu Santo esta vez no haya usado el avatar de la paloma, tan desacreditada la pobre y bastante cruel en su vida privada. Tiene, el Espíritu, otros avatares más propicios para guiar la decisión de los sencillos pastores reunidos en cónclave: lengua de fuego, viento y alguno más que no recuerdo.

Por otra parte, ha habido un mediador claro entre el Espíritu y el Cónclave: Propaganda Fide. El catolicismo necesita promoción, lo que ahora se llama marketing. Se viene hundiendo desde hace años por envejecimiento y deserción. Sin ir más lejos, dentro de quince años quedarán muy pocos de los setenta y siete (número evangélico) mitrados que con distintas indumentarias nuevas en función de la escena a representar paseaban, como niños con zapatos nuevos, los exactos vestidos cardenalicios y las bellísimas y fastuosas casullas pontificales todas iguales. De seguir la mengua vocacional, ni con hacer obispos y cardenales a los sobrinos y apadrinados, como sucedió en épocas florecientes y esplendorosas del papado, se cubrirá los sillones curiales.

En Europa poco puede hacer el pescador de hombres. Europa es vieja y va de capa caída. Y entre anglicanos, ortodoxos, otras ramas protestantes, unos cuantos adeptos a los últimos días, testigos, mormones y los católicos de boda, comunión y exequias fúnebres, el reducto más o menos afín al Vaticano lo cultivan los josemarías y los legionarios.

África cuenta con mucho mahometano y, hacia un lado, con los de sombrero negro y trencitas colgantes; por lo demás hay un amplio campo de siembra y recolecta, pero primero hay que repartir panes y peces, lo que, no habiendo un taumaturgo a disposición, tendría que hacerse con los fondos de las arcas eclesiales y la operación no sería rentable.

No consideremos ni Japón ni China ni la India: sus organizaciones religiosas son un mundo aparte y los católicos que allí habitan ya están acostumbrados a apañárselas a su manera. América del norte tiene sus propios sistemas y notablemente variados, de lo más tradicional a lo espectacular y bullanguero.

Queda Centroamérica y Sudamérica. Tierras de gran población, con un gran sentimiento ‘religioso’ cuya superstición sólo necesita ser encauzada. La marca católica bien gestionada y contando con un emblema de primer orden elevado a categoría mundial tiene el campo trillado para una buena cosecha. En Argentina y posiblemente en otros lugares ya ha habido las primeras reacciones favorables y manifestaciones de gozo, no sólo porque el nuevo Vicario Divino sea bonaerense, o porteño, sino porque dicen que es sencillo, austero y preocupado por los pobres. El pueblo, y especialmente la plebe ve con muy buenos ojos esta actitud del hasta hoy su cardenal. ¿A pesar de la buena disposición mostrada en la elección del nombre de Francisco –contradictorio con su origen jesuita– podrá mantener su propósito? ¿La Capilla Sixtina como también la parafernalia y diplomacia (astucia en palabra comedida) de la cúpula vaticana no le aprisionarán antes de que el gallo cante tres veces? Porque, suponiendo que él sea distinto, no puede pensarse que vaya a tener gran apoyo de quienes saben más por viejos que por diablos –aunque por esto también– y son los que le han votado en representación de una organización que tiene sus intereses y sus normas. Y respecto al Espíritu Santo, echando la vista atrás, hemos de pensar que hace tiempo que se ha retirado y no le va ser fácil al Papa Francisco I recuperar su dedicación.

Bueno, puede que el Espíritu haya dejado de inmiscuirse en la gestión terrenal de la divinidad, aunque tal vez, y parece que puede que así sea, ha querido, aunque sin entrar en la Capilla Sixtina, otear la magna representación. En una imagen televisiva se ha podido ver una paloma sobre la chimenea de las fumatas. No quiero ser ave de mal agüero. Me asalta sin embargo la duda de si será un signo profético en el orden de Malaquías. La paloma sólo cuida de una cría; a la que pueda sobrar en el nido la mata a picotazos.

La gran lección de Benedicto XVI

San Malaquías hizo una lista de papas, asignando un lema a cada uno. El de Benedicto XVI es "Gloria Olivae" (La gloria de la oliva), y es el número 111 desde Celestino II.

Según la profecía de los papas, el próximo papa "Petrus Romanus" (Pedro Romano), el 112, es el último de la relación.
"En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus, quien alimentará a su rebaño en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas será destruida y el temible juez juzgará a su pueblo. Fin".

El vedell d’0r
Miró Llull. El becerro de oro, 1975, acuarela.

No creo que haya que pensar que se refiere al fin del tiempo, ya que habla de 'su pueblo', sino que más bien la advertencia o premonición concuerda con el tercer secreto de Fátima, que no anunciaba un atentado al Pontífice, como se dijo cuando se hizo público; más bien la señora blanca pequeña auguró la aniquilación de la estructura eclesial. Parece que la interpretación correcta va por ahí. ¿Lo confirma el rayo que dio en la cúpula del Vaticano poco después de comunicar Benedicto XVI su retirada? No en vano en la cima del Sinaí, sede divina, coronada de nubes, el suceso principal de la ley mosaica fue confirmado por rayos y truenos, especialmente en la segunda estancia de Moisés, cuando el Señor Yahvé, debido a la idolatría de Aaron con su gente, le dijo que conduciría al pueblo hebreo a la tierra prometida, pero que él, el conductor, no llegaría.

Hace casi ocho años, el papado de Juan Pablo II, terminó de manera contraria a la que quiere tener Benedicto XVI. Por entonces, en la tranquilidad del postoperatorio de la laringectomía, publiqué un artículo titulado oHab. 626 - El divino patético, del que copio estos párrafos: «Las opiniones son encontradas. Para unos, la imagen del papa deshaciéndose en añicos es degradante y de mal efecto. Inclusivo son muchos quienes piensan que no tiene la presencia requerida para ostentar el papado, que es una mala representación de la Iglesia y que debiera dejar en manos sucesorias sus funciones.
»Hay argumentos suficientes en pro y en contra. Los míos, creo que acordes con la enseñanza eclesiástica, tal vez un tanto radicales.
»¿Puede su santidad, un hombre que desde hace años no es sólo hombre, sino el designado por la divinidad para ejercer y organizar sus designios "urbi et orbi" desmoronarse por unos achaques corporales y enfrentarse con el "non serviam" a quien le ha le ha hecho su vicario en la tierra?
»Podrá pensarse que su decisión de empecinarse en seguir en el, ejercicio de su puesto es una manifestación orgullosa de creerse imprescindible, pero no es más que la consecuencia de servir a quien le ha elevado a tan alta e ineludible responsabilidad, hasta el final de sus fuerzas, y, en eso sí, con el orgullo de la máxima entrega.
»Pero tampoco debemos olvidar que si su misión es la de pilotar la nave de la Iglesia, su mano, a su vez, es el instrumento movido por designios superiores y supremos. Y en el actúa el "espíritu que sopla donde quiere". ¿No es lógico que mantenga el timón sabiendo que su brazo, hasta el último momento, será sustentado por la mano divina?
»Estos son los razonamientos que cualquier Católico debería hacerse. ¿No es ésta la enseñanza de la propia Iglesia? Si no lo aceptamos así, ¿qué tenemos que pensar?
»¿O es que la razón está de parte de quienes ya están maniobrando indigna y aviesamente para sucederle en su altísimo solio, y así, cargando con la responsabilidad del poder eclesiástico, detentar el inmenso y abrumador peso de la tiara?»

Tres vistas de la residencia papal en Castelgandolfo
Tres vistas de la residencia papal en Castelgandolfo

Quizás ahora, ante la renuncia pontificia de Benedicto XVI, es oportuno plantear la validez de mis aserciones en el artículo de 2005. Benedicto XVI ha dicho que ha reflexionado seriamente antes de decidir retirarse a Castelgandolfo para orar, estudiar y escribir en silencio y recogimiento, ya que no le quedan fuerzas ni humanas ni espirituales para gobernar la barca de Pedro. Y nadie mejor que él para tomar un decisión ortodoxa, él, que desde el año 1981 hasta el 2005 presidió la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo colegiado del Vaticano para custodiar la correcta doctrina católica en la iglesia, que antes había sido Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición y Sagrada Congregación del Santo Oficio.

Además, Benedicto XVI más que un hombre de acción es un intelectual de cerebro avezado al análisis y la exégesis, y debe haber comprendido que la crisis que en muchos aspectos afecta la Iglesia no es temporal, es un desbarajuste, un nudo de víboras, la concentración de los peores defectos de una multinacional y la hipocresía y perversión con mitras y capas pluviales.

¿Qué es lo que realmente ha hecho caer la balanza del lado de la renuncia? Yo me atrevería a señalar la angustia de ver cómo la acción de la carcoma, de la herrumbre y del moho van hundiendo un edificio que tiene los cimientos en la entelequia que propulsó un iluminado judío converso. Analizar la historia a la luz de la razón y sin partir de conclusiones previas muestra las cosas muy claras. ¿Benedicto XVI ha caído del caballo, pero por el otro lado? Parece que sí. Y el Espíritu Santo de la patrística, el tomismo y la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe queda en el propio Vaticano para elegir un nuevo Papa que continúe, tanto como sea posible, la administración de la pompa y circunstancia del negocio de la salvación, mientras Benedicto XVI, libre del Vicariato de Cristo, -que deja entender que no es más que un inconsistente emblema divino que no crea carácter- se va a los casales y jardines de Castelgandolfo con el Espíritu de la Razón. Como Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico que se retiró al Monasterio de Yuste, afectado de gota, para hacer vida monástica.

Tanto es así, que después de una buena parte de vida vaticana, el papa cesante ha tenido la iluminación y la clarividencia para retirarse del pináculo eclesiástico. Incluso, acaso, para separarse de la Iglesia Católica Apostólica Romana de la manera menos traumática.

Ésta, en mi opinión, es la gran lección de Benedicto XVI.

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Artículos relacionados:

Hab. 626 - El divino Patético, 31 de marzo 2005
El Papado en el buen "Camino", 04 de abril 2005
Benedicto XVI y "Camino", 21 de abril 2005
La economía de la salvación, 22 de agosto 2011
Sobre el tercer secreto de Fátima y jerarquías celestiales, 02 de noviembre 2012 Benedicto XVI no sabe dónde dejo la burra José, 03 de diciembre 2012

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La Biblia, palabra de Dios, ¿sí o no?

Los escritores tienen curiosas ocurrencias, como la tuvo el señor Raúl del Pozo, pero no todas son buenas. Mira que escribir, como lo hizo en la doble columna titulada Ángel exterminador, publicada en El Mundo del día de 25 de julio *, "como escribió Payne, llamar a la Biblia Palabra de Dios es una blasfemia", no es nada serio. ¿Dónde está la blasfemia si blasfemia es: "Expresión ofensiva contra la divinidad, contra algún símbolo religioso o contra alguna realidad que sea objeto de adoración, de veneración o de culto religioso".

Formación
G. Doré, La formación de Eva
1865, xilografiía, 24,5x19,2mm

¿Bien claros han dejado exegetas, teólogos y apologistas el origen sagrado y la directa inspiración divina en los libros bíblicos que han sido verificados como auténticos. Que el conjunto de libros que forman La Biblia sea un compendio divertido, espeluznante, incoherente, contradictorio no quiere decir que no sea la Palabra de Dios. ¿Unos textos tan diversos, primero transmitidos oralmente, escritos a lo largo de milenios, concatenados por sucesivas traducciones revisadas y conservados con el exquisito cuidado de pulirlos y perfeccionarlos, pueden ser una invención humana?

No se trata de una simple leyenda como lo son La Eneida o La Odisea. La Biblia es mucho más compleja, es el relato, por medio de eventos, metáforas, sucesos escalofriantes y tiernas conmiseraciones, de la inmensidad y plenitud de los atributos divinos de un Dios tan omnipotente que, aunque no lo necesitara -por sí mismo era completo y suficiente-, tuvo la ocurrencia, por otra parte generosa, de poner en marcha la historia de la humanidad. Una creación y evolución que pueblos -quizás podemos decir civilizaciones- que no participan de las creencias bíblicas hebreas, explican en sus tradiciones ancestrales, también recogidas documentalmente, de una manera no alejada del Pentateuco, especialmente en unos episodios cruciales, como por ejemplo el diluvio universal.

El Diluvio
G. Doré, Noé envia un palomo,
1865, xilografía, 24,5x19,2 mm

Es verdad que sólo al abrir el libro de los libros, ya llama la atención que los tres primeros capítulos son redundantes y embarullados, carentes de fluidez narrativa. Pero esto puede ser debido a diferentes motivos: el primero, que a Moisés (era la primera vez que escribía) le costara seguir el dictado y Yahvé tuviera que recomenzar el relato varias veces; segundo, que Moisés tomara de memoria las palabras divinas y luego, en otro momento, las transcribiera así como iba recordándolas; y el tercero, que el Señor estuviera afectado y desconcertado por la maldad de Eva y la flaqueza de Adán. Porque Yahvé había previsto una vida plácida sin fin para su proyecto terráqueo en el centro del Universo: «[27] Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. [28] Y los bendijo Dios y les dijo: –Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra. [29] Y dijo Dios: –Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; [30] y a todos los animales de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra –a todo ser que respira–, la hierba verde les servirá de alimento. Y así fue. [31] Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.» (Génesis, 1).

Mas, un deleite tan placentero y de duración indefinida, quedó interrumpido de repente. Y Yahvé no tuvo más remedio que convertirse en un Dios severo, despiadado, incluso podemos decir intolerante y vengativo. ¿Cómo podía admitir que unas simples criaturas suyas se igualasen a él por haber probado el fruto del Árbol de la Sapiencia? Tenía que rehacer totalmente su benévolo proyecto y sentenciar a Adán y Eva (también a su descendencia) a una vida de trabajos, penurias y sufrimientos, en la que no sólo dejaban de tener primacía, sino que, desde aquel momento deberían luchar y vivir amenazados por los seres inferiores y por las fuerzas de la naturaleza, y también, entre sí, los seres de la propia especie.

Yahvé, por esta adversidad, perdió por mucho tiempo la placidez y el gozo de la vida celestial; será así hasta que suenen las trompetas apocalípticas y con el juicio final se cumpla el fin de los tiempos. No en vano Yahvé tuvo una eficaz precaución; el hombre, en contra de lo previsto, ya no sería inmortal: «[22] Y el Señor Dios dijo: –Si el hombre es ya como uno de nosotros, versado en el bien y el mal, ahora sólo le falta echar mano al árbol de la vida, tomar, comer y vivir para siempre. [23] Y el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de donde lo había sacado. [24] Echó al hombre, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y la espada llameante que oscilaba para cerrar el camino del árbol de la vida. » (Génesis, 3)


* Este escrito fue comenzado en julio de 2011, quedó entre bits, como una aguja en un pajar, y ahora ha salido y lo he acabado.

De San Nicolás a Papá Noel

Desde hace algunos lustros, en el mes de diciembre abundan, sobre todo en centros comerciales, los papás noel. No es malo que así sea; San Nicolás, celebrado por su generosidad, tiene que ver con buenos ojos que, por llevar melenas y barbas blancas y vestirse de rojo y blanco, una tropa de ganapanes y gente sin trabajo pueda hacerse con un magro estipendio en estos días de bambalinas, oropeles, luces innecesarias y jolgorio de calendario.

Santa Claus. Dibujo japonés, 1914
Santa Claus, 1914, dibujo japonés, wikipendia

Se ha dicho que el atuendo rojo y blanco de ese personaje proviene de una, aunque no recomendable, muy difundida bebida que en 1931 lo juntó con su marca en una campaña de publicidad; no parece verosímil tal coyunda: la vestimenta roja y blanca del Papá Noel es anterior a la fecha indicada y es verosímil que responda al atuendo obispal y que la mitra se convirtiera en gorro. He leído que hacia 1823 hubo un poema navideño en Estados Unidos, que describe a Santa Claus con barba blanca, traje de pieles y trineo arrastrado por ocho renos; que en 1881 se divulgó un dibujo en el que aparece con el traje rojo actual; y, también con este atuendo, aparece en una ilustración japonesa de 1914.

El llamado Papá Noel, que viene de las nieves acarreando regalos en su trineo ingrávido tirado por renos celestes, tiene variados nombres y cunas; los primeros: San Nicolás y Turquía. Hoy, en oriente se le conoce como San Nicolás de Mira, de donde fue obispo, pero en occidente es conocido por San Nicolás de Bari, ya que cuando, en 1807, los musulmanes invadieron el territorio antes griego y que hoy es Turquía, los cristianos lograron sacar en secreto sus reliquias y llevarlas a la ciudad italiana. En la ciudad de Bari se obtuvieron tantos milagros al rezarle al santo que rápidamente su popularidad se extendió por toda Europa. Hay cientos de templos en todo el mundo dedicados a su figura. Ya en el año 550, en Roma se erigió uno en su honor.

San Nicolás nació en el año 225 ó 280(¿?) y falleció en 342, 345 ó 352. Se desconoce la fecha de su elevación a los altares, pues durante siglos –hasta que en 1584 se hizo oficial el Martirologio Romano y la oficina del santoral– se accedía a la dignidad derivada y participada con Cristo, el único que es Santo, por canonización espontanea, y mejor si mediaba el martirio, debido a los prodigios y señales divinos que adornaban una vida ejemplar. Y en esto, Nicolás, resplandeció desde la niñez.

De su admirable hagiografía, concordante con distintas fuentes y en sintonía con las que narran las sublimes vidas de los elegidos –la suya sobremanera colmada de actos devotos y milagrosos–, trascribo unos párrafos del Año Cristiano, que recoge el Martirologio Romano:

SAN NICOLÁS, OBISPO.
San Nicolás, obispo de Mira en Licia, tan célebre en todo el universo por el resplandor de sus virtudes, por el número de sus milagros y por la confianza de los pueblos en su intercesión, nació en Pátara, ciudad de la Licia en el Asia Menor. Sus padres eran muy ricos, pero todavía eran más piadosos; habían perdido toda esperanza de tener hijos cuando su madre se halló embarazada; lo que se miró desde luego como un don del cielo, y como el fruto de las grandes limosnas de sus padres, a quienes llamaban en el país padres de los pobres. Dios le previno tan visiblemente con sus bendiciones desde su nacimiento, que se asegura no fue posible hacerle mamar jamás los miércoles y viernes, como si hubiera comenzado desde entonces a ayunar estos dos días de la semana, que eran días de abstinencia y de ayuno en la Iglesia oriental. Su tío Nicolás, obispo de Mira, que le había puesto su nombre, y había ido a la iglesia a dar gracias a Dios por haber dado a su familia un heredero, tuvo, durante su oración, una revelación en que se le manifestó que el niño que Dios les había dado sería un astro luminoso que alumbraría con su virtud a toda la tierra.
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Año Cristiano, o ejercicios devotos para todos los días del año - Diciembre, Barcelona, Librería Religiosa, 1854.

San Nicolás, por todas su virtudes benéficas, y en especial por su dadivosidad y amparo a los niños, fue tomado como protector y abogado de numerosos oficios y actividades*, y designado patrono de varios países y lugares (Rusia; Nápoles y Sicilia, Italia; Campen, Holanda; Freiburg en Suiza; Lorena; la Diócesis de Liège; también en ciudades de Alemania, Austria y Bélgica). Y, al trascender su fama a tierras del norte de Europa, pasó a ser el portador de regalos la noche de Navidad. Inicialmente se auxiliaba de un paje negro, aunque realmente no era tal, sino un joven que se manchaba de hollín al entrar en las casas por la chimenea. El santo, después de ejercer su función navideña en Rusia, Alemania y en Holanda, donde, en consecuencia con su credo protestante, le cambiaron su atributo católico de santo por el del bonachón barbiblanco montado en trineo, y su nombre Sint Nikolaas derivó en Sinterklaas, y pasó a ser Sint Klaes, Santa Claus, al ser llevado a Nueva Amsterdam (Nueva York) por los holandeses emigrantes.

En Europa, en ciertas ocasiones se le había visto cruzar los cielos montado a caballo. Con el trineo pudo ampliar fronteras. Así, el 24 de diciembre, está en Europa, en las Américas y en donde haya un niño protegido por él, como los tres que volvió a la vida después de que fueran descuartizados, al que lleva juguetes y regalos, quizá en conmemoración de las tres jovencitas que, una tras otra, libró de la prostitución a que les inducía su padre, arruinado, para obtener la dote y poder casarlas: unos dicen que por la ventana, otros que por la chimenea, echó una bolsas de monedas de oro que cayeron junto a los calcetines.

Se le atribuyen cientos de milagros e intervino con éxito en cuestiones muy dispares: en una situación de hambre, obtuvo de un barco que recaló una buena parte de la carga de trigo asegurando al capitán que al llegar a destino no le faltaría ni un grano, y así fue; evitó naufragios por tempestades, y en una de ellas anduvo sobre el agua para recoger el timón que se había desprendido de la nave; salvó de la muerte a inocentes condenados; un día que en Mira, el recaudador de impuestos avisó que la tasa actual –ya difícil de pagar– se multiplicaría por 50, a petición de los ciudadanos Nicolás acudió personalmente a Constantino y le propuso una cantidad razonable –inferior a la actual–, que el emperador aceptó. Esta intervención de Nicolás, junto con la de las tres doncellas, ha hecho de este santo un habitual intercesor en asuntos económicos. Por ejemplo, el Opus Dei acude a San Nicolás en estas dificultades.

San Nicolás
San Nicolás (de eltestigofielorg)

A pesar de tal exuberancia de méritos –cabe destacar que, desde su fallecimiento hasta nuestros días, brota del sepulcro del santo un aceite aromático suave y benéfico que cura a muchos enfermos (de aquí procede que también sea patrono de perfumistas y farmacéuticos)–, a pesar de ello, un papa del Medievo puso en duda la autenticidad de tan preclara tradición de santidad y en 1969, por el Motu proprio Mysterii Paschalis del papa Pablo VI se ‘rebajó’ la festividad de San Nicolás en el Calendario Romano General, como la de otros personajes legendarios, cuyas vidas estaban poco documentadas, a la cuarta y última categoría de celebración, la de ‘memoria libre’. Por lo que he leído, San Nicolás causaba una extraña preocupación sobre Pablo VI, si no, siendo Bari un lugar de continua peregrinación para venerar y obtener favores del santo, por qué, en 1970, envió sus supuestos restos al obispo de Brooklyn (Nueva York); que éste, en 1972, cedió a la Iglesia católica ortodoxa de la misma ciudad.

No sé si, para compensar a los nicolases, Pablo VI canonizó a Nicolás Tavelic (†1391) y a Nicolás de Owen (†1606).

De todas maneras, ahí está él, San Nicolás, ataviado de Santa Claus o Papá Noel, repartiendo felicidad, sonrisas, a veces sonando una campanilla, y regalos y juguetes, en especial y con generosidad a los niños cuyos padres pueden pagar los encargos que ellos le hacen. Algo así como los reyes magos, pero en otra fecha y con más rango. A los reyes magos, ya se les ha bajado de la dinastía real y, por otra parte, carecen del halo de la santidad.

*Patrono de decenas de oficios y profesiones, entre los que están los siguientes: boticarios y farmacéuticos, arqueros, panaderos, toneleros, barqueros, fabricantes de cerveza, novias, novios y recién casados, cautivos, niños, jueces, pescadores, portuarios, harineros, estibadores, comerciantes, asesinos arrepentidos, perfumeros, solteronas, prestamistas, pobres, encarcelados, viajeros.

¿Juan era primo o tío de Jesús?

Me explico: al releer y buscar textos sobre la concepción inmaculada de María me ha surgido la duda que da título a este escrito. Pienso que podía ser tío, pero no encuentro datos para afirmarlo. El que Isabel y Ana, ambas de avanzada edad, fueran primas, me parece más cronológicamente posible que las primas fueran Isabel y una jovencita.

Sí, en cambio, he encontrado argumentos sobre la inmaculada concepción, unos en contra, otros a favor y uno concluyente.

El primer fundamento escriturístico, serio aunque no categórico, que expone la Iglesia Católica es: «Dijo Dios a la serpiente en el paraíso: 'Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza'. (Gén 3,15).»

Hay algún otro versículo en el Antiguo Testamento que también anuncia esta excepción divina del pecado original, pero poco más, salvo en el primer capítulo del evangelio de Lucas. En este capítulo, aunque no se menciona la concepción de María, sí se narra la de su parienta vieja Isabel, cuyo esposo, el sacerdote Zacarías, ante sus ruegos al Señor por tener un hijo recibió la respuesta por mediación de un ángel. «Al verlo, Zacarías se asustó y quedó desconcertado. El ángel le dijo: –No temas, Zacarías, que tu petición ha sido escuchada, y tu mujer Isabel te dará un hijo, a quien llamarás Juan. Te llenará de gozo y alegría y muchos se alegrarán de su nacimiento. Será grande a juicio del Señor; no beberá vino ni licor. Estará lleno del Espíritu Santo desde el vientre materno y convertirá a muchos israelitas al Señor su Dios. Irá por delante, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos, a los rebeldes con el sentir de los honrados; así preparará para el Señor un pueblo bien dispuesto. Zacarías respondió al ángel: –¿Qué garantía me das de eso? Pues yo soy anciano y mi mujer de edad avanzada. Le replicó el ángel: –Yo soy Gabriel, que sirvo a Dios en su presencia: me ha enviado a hablarte, a darte esta Buena Noticia.» (Lc 1,12-19) Salto varios versículos, después de los cuales sigue Lucas: «El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: –Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Al oírlo, ella se turbó y discurría qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: –No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reinado no tenga fin. María respondió al ángel: –¿Cómo sucederá eso si no convivo con un varón? El ángel le respondió: –El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te hará sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. Pues nada es imposible para Dios. Respondió María: –Aquí tienes a la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue. Entonces María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre; Isabel, llena de Espíritu Santo, exclamó con voz fuerte: –Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura dio un salto de gozo en mi vientre. ¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció. María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, mi espíritu festeja a Dios mi salvador, porque se ha fijado en la humildad de su esclava y en adelante me felicitarán todas las generaciones. Porque el Poderoso ha hecho proezas, su nombre es sagrado. Su misericordia con sus fieles continúa de generación en generación. Su poder se ejerce con su brazo, desbarata a los soberbios en sus planes, derriba del trono a los potentados y ensalza a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos. Socorre a Israel, su siervo, recordando la lealtad, prometida a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y su linaje por siempre. María se quedó con ella tres meses y después se volvió a casa.» (Lc 1, 26-56)

S Joaquín y Sta Ana
Muntaner, grabado al buril
61 x 90 mm

Sobre la concepción de María, y sobre Ana y Joaquín, sus padres, así como de la hermana menor de María, nada refieren los evangelios canónicos. Los evangelios apócrifos, sobre el período que estoy considerando, son más prolíficos, y muy acordes entre sí; sólo he hallado dos divergencias importantes. El Evangelio armenio de la infancia dice que María fue sietemesina, en cambio, El protoenvangelio de Santiago y El evangelio del seudo-Mateo afirman que nació a los nueve meses; los demás no mencionan el tiempo de gestación. La otra discrepancia está en la hermana de María, que, entre todas las escrituras, sólo figura en El Evangelio armenio de la infancia. «Y, pasado algún tiempo, los esposos se dijeron entre sí: Conduzcámosla a la casa del Señor, para que viva en su presencia, conforme a nuestro voto. Pero Ana advirtió a Joaquín: Esperemos a que adquiera conciencia de sí misma. Y, en aquellos mismos días, Ana quedó encinta, y trajo al mundo una niña que llamó Parogithä, diciendo: María será del Señor, y Parogithü constituirá nuestras delicias (phurgäiä) en lugar de María.»

Los evangelios apócrifos que he comparado son: El protoevangelio de Santiago, El evangelio del seudo-Mateo, El evangelio de Taciano y El evangelio armenio de la infancia. Hay que notar que en el pasaje ausente en los canónicos, en los apócrifos también está presente el ángel Gabriel. ¿El arcángel Gabriel, que unos siglos más tarde, aparece dictando el Corán a Mahoma, en las concepciones de María, de Juan y de Jesús, fue, por encargo del Espíritu Santo, un iniciador de la fecundación in vitro o de la inseminación asistida?

Por su interés, transcribo, unos versículos del capítulo I de El evangelio armenio de la infancia:
«5. Mas Joaquín, después de haber hecho sus ofrendas ordinarias, tomó un cordero, y, haciendo primero su oblación, lo sacrificó después sobre el altar. Y todos vieron por un prodigio inesperado salir de la arteria una especie de leche blanca en lugar de sangre. Ante tan singular espectáculo, los sacerdotes y todo el pueblo quedaron atónitos, sorprendidos y maravillados. Porque jamás se había visto un prodigio semejante al que se verificara en tal sacrificio. Y Eleazar, el Gran Sacerdote, requirió a Joaquín para que dijese en nombre de qué había presentado en ofrenda y en sacrificio aquel cordero sobre el altar.
»6. Y Joaquín respondió: Las primeras ofrendas las prometí al Señor, como un voto que debía cumplir. Pero este último cordero lo ofrecí en nombre de mi vástago futuro, y a él lo reservé. Y el Gran Sacerdote dijo: ¿Sabes lo que implica ese signo que el Señor te ha mostrado en nombre de tu vástago futuro? La leche que acaba de salir de esa arteria tiene una significación precisa. Porque lo que nacerá del vientre de su madre, será una hembra, una virgen impecable y santa. Y esta virgen concebirá sin intervención de hombre, y nacerá de ella un hijo varón, que llegará a ser un gran monarca y rey de Israel. Y, al oír estas cosas, todos los que estaban presentes, fueron presa de la mayor admiración. Joaquín se dirigió en silencio a su casa, y contó a su esposa los prodigios que habían ocurrido. Y, dando gracias a su Dios, se regocijaron, y dijeron al Altísimo: Hágase tu voluntad
»7. Y, cuando el embarazo de Ana alcanzó los doscientos diez días, lo que hace siete meses, súbitamente, a la hora séptima, Ana trajo al mundo a su santa hija, durante el día 21 del mes (de ...), que es el 8 de septiembre. El primer día preguntó a la partera: ¿Qué he traído al mundo? Y la partera contestó: Has traído al mundo una hija extremadamente bella, graciosa y radiante a la vista, sin tacha ni mancilla alguna. Y Ana exclamó: Bendito sea el Señor Dios de Israel, que ha escuchado las súplicas de sus siervos, que nos ha mostrado su amplia misericordia, y que ha hecho por nosotros grandes cosas, que han inundado de gozo nuestra alma. Ahora mi corazón está sólidamente establecido en el Señor, y mi esperanza ha sido exaltada en Dios mi Salvador.»

Con todo, lo antes expuesto no ha sido suficiente para aceptar como cierta la concepción inmaculada de María. Las iglesias protestantes, que niegan la autoridad de los obispos, del papa y de la tradición, y cuya doctrina suprema son las Escrituras interpretadas personalmente, no creen ni en la inmaculada concepción ni en la asunción de María.

Y además, también en la iglesia católica ha habido sensatas discrepancias ante tan elevada cuestión.

Copio a continuación –así me evito redactar mi explicación, que sería con menos florituras– un texto de cómo se llegó a la definición de la Inmaculada Concepción.

«No bastan estos textos [Gén 3,15, Lc 1,28; 1,42; 1,49] para probar por sí mismos el privilegio de la concepción inmaculada de María. Pero la bula Ineffabilis Deus, por la que Pío IX definió el dogma de la Inmaculada, los cita como remota alusión escriturística al singular privilegio de María.
»b) LOS SANTOS PADRES. Estos eximios varones, representantes auténticos de la tradición cristiana, fueron elaborando poco a poco la doctrina de la concepción inmaculada de María, que no siempre brilló en la Iglesia con la misma claridad. En la historia y evolución de este dogma pueden distinguirse los siguientes principales períodos: .
»1) PERÍODO DE CREENCIA IMPLÍCITA Y TRANQUILA
Se extiende hasta el concilio de Éfeso (año 431). Los Santos Padres aplican a María los calificativos de santa, inocente, purísima, intacta, incorrupta, inmaculada, etc. En esta época sobresalen en sus alabanzas a María San Justino, San Ireneo, San Efrén, San Ambrosio y San Agustín. .
»2) PERÍODO INICIAL DE LA PROCLAMACIÓN EXPLÍCITA
Se extiende hasta el siglo XI. La fiesta de la Inmaculada comienza a celebrarse en algunas iglesias de Oriente desde el siglo VIII; en Irlanda, desde el IX, y en Inglaterra, desde el XI. Después se propaga a España, Francia y Alemania.
3) PERÍODO DE LAS GRANDES CONTROVERSIAS (s.XII XIV)
Nada menos que San Bernardo, San Anselmo y grandes teólogos escolásticos del siglo XIII y siguientes, entre los que se encuentran Alejandro de Hales, San Buenaventura, San Alberto Magno, Santo Tomás, Enrique de Gante y Egidio Romano, negaron o pusieron en duda el privilegio de María por no hallar la manera de armonizarlo con el dogma de la Redención universal de Cristo, que no admite una sola excepción entre los nacidos de mujer. A pesar de su piedad mariana, intensísima en la mayor parte de ellos, tropezaron con ese obstáculo dogmático, que no supieron resolver, y, muy a pesar suyo, negaron o pusieron en duda el singular privilegio de María. Sin duda alguna, todos ellos lo hubieran proclamado alborozadamente si hubieran sabido resolver ese aparente conflicto en la forma clarísima con que se resolvió después.
»4) PERÍODO DE REACCIÓN Y DE TRIUNFO DEL PRIVILEGIO (s.XIV-XIX)
Iniciado por Guillermo de Ware y por Escoto, se abre un período de reacción contra la doctrina que negaba o ponía en duda el privilegio de María, hasta ponerlo del todo en claro y armonizarlo perfectamente con el dogma de la Redención universal de Cristo. Con algunas alternativas, la doctrina inmaculista se va imponiendo cada vez más, hasta su proclamación dogmática por Pío IX el 8 de diciembre de 1854.
»5) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
He aquí el texto emocionante de la declaración dogmática de Pío IX:
'Después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las súplicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda la corte celestial e invocando con gemidos el Espíritu Paráclito e inspirándonoslo él mismo:
Para honor de la santa e individua Trinidad, para gloria y ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra propia, declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, por gracia y privilegio singular de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles.
Por lo cual, si algunos –lo que Dios no permita– presumieren sentir en su corazón de modo distinto a como por Nos ha sido definido, sepan y tengan por cierto que están condenados por su propio juicio, que han naufragado en la fe y que se han separado de la unidad de la Iglesia' (D 1641).»(*)

Con lo expuesto, queda de manifiesto que –fuera o no María inmaculada en su concepción, como debió de serlo el nacimiento de Adán y Eva– la Iglesia Vaticana ha ido desgranando su doctrina, a veces como desvelada Penélope, con la misma verosimilitud, aunque siempre con pompa y abalorios, que la más alambicada ciencia-ficción.

Como conclusión, pienso que la filigrana de la declaración de inmaculada puede entrar en conflicto con la doctrina vaticana misma: la hipóstasis de María pone en entredicho la coherencia de la Santísima Trinidad. El simbólico triángulo tendría que convertirse en rombo. Pero ésta es materia para tratar en otro momento.

(*)Padre Antonio Royo Marín, O.P., “La Inmaculada Concepción de María” en www mariología org. (Conocí a este padre predicando unos ejercicios espirituales. Se comportó como un energúmeno. En la Inquisición hubiera sido un espléndido martillo de herejes y, al parecer, se creía un triturador de pecadores.)

Benedicto XVI no sabe dónde dejó la burra José

Suele ser normal que una minucia convertida en titular levante una polvareda entre redactores y comentaristas de lo que ahora se llama –debido a su diversidad técnica– medios de comunicación, y que el pueblo, por ello, sienta sacudidos los apoyos de su mitología emotiva.

La infancia de Jesús

Recientemente, la inquietud, se ha producido por unas afirmaciones que –según informan– ha efectuado Benedicto XVI en su libro La infancia de Jesús: en el portal de Belén no había ni mula ni buey, que la estrella queda en entredicho, que los pastores no cantaron y los reyes no eran tales.

Como es de suponer, lo manifestado por Benedicto XVI, no puede resumirse tan ligeramente; él razona lo que expone, somete la infancia de Jesús a una exégesis a la luz de citas precisas de las escrituras, las del Nuevo y del Antiguo Testamento, cuya correlación prueba y explica el cumplimiento del designio divino. «Jesús asume en sí la humanidad entera, toda la historia de la humanidad, y le da un nuevo rumbo, decisivo, hacia un nuevo modo de ser persona humana(sic)» (pag. 18). «Tampoco se trata sólo de Israel. Se dirige a toda la humanidad. El signo que Dios mismo anuncia no se ofrece a una situación política determinada, sino que concierne al hombre y su historia en su conjunto.» (pag. 56). «La historia de la elección de Dios, limitada hasta entonces a Israel, entra en toda la amplitud del mundo, de la historia universal. Dios, que es el Dios de Israel y de todos los pueblos, se demuestra como el verdadero guía de la historia.» (pag. 71-72). Su exégesis, por encima de detalles que pueden considerarse anecdóticos, muestra el entramado que une el Antiguo Testamento con el Nuevo, tan es así, que ambos, no sólo se complementan, sino que ninguno de los dos está completo ni es entendible sin el otro. «Los relatos de Mateo y Lucas no son mitos ulteriormente desarrollados. Según su concepción de fondo están firmemente asentados en la tradición bíblica del Dios creador y redentor.» (pag. 59). Benedicto XVI señala abundantes versículos en los que queda patente esta trabazón. Y su discurso muestra que la salvación del hombre iniciada en Abraham alcanza su perfeccionamiento en Jesús y que, a la inversa, la acción salvífica del hijo de Dios y su encarnación en una virgen estaba ya revelada en las escrituras desde antes de que Moisés iniciara con su pueblo el camino hacia la tierra prometida. «Es la gran fuerza de la esperanza en medio de un mundo que tan a menudo parece estar abandonando a Dios. El Reino del Hijo de David, Jesús, no tiene fin, porque en él reina Dios mismo, porque en él entra el reino de Dios en este mundo. La promesa que Gabriel transmitió a la Virgen María es verdadera. Se cumple siempre de nuevo.» (pag. 39).

Portal de Belén

Que los pastores no cantaron no he leído que lo haya afirmado; ¿tenía que referirse a los pastorcillos cantando villancicos? Benedicto XVI ha precisado que en los Evangelios consta que unos ángeles se aparecieron a los pastores, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas…». Y, sin negar que hubiera pastores, puntualiza que quienes cantaban eran los ángeles, porque éstos no ‘dicen’ sino que ‘cantan’, aclara. Otro sí: que los reyes no eran reyes, ni siquiera magos, –la palabra magos puede llevar connotaciones malignas–, sino sabios que habían descifrado el lenguaje de los astros. Sobre el buey y la mula, expone: «Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”.» (Pag. 76). Benedicto XVI añade: «En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3.2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.» (pag. 76-77).

De todas maneras, yo tengo que pensar que el exégeta, en este caso, ha hilado muy fino y sus conclusiones son un paradigma de la elucubración; es más probable que la iconología del belén no tenga otro motivo que la síntesis alegórica de la cristología popular. En los evangelios llamados apócrifos, que, creo, tienen tanta verosimilitud como los canónicos, el buey y el asno, o la mula, están claramente expresados. Y es posible que las seudoescrituras, por no ser objeto de uso y valoración, hayan sufrido menos o pocas alteraciones de copia, transcripción y traducción que los libros definidos como canónicos, que han pasado por manos, incluso bienintencionadas, que han pretendido mejorarlos, completarlos, enriquecerlos y engarzar entre sí las nuevas con las veterotestamentarias, denominación, ésta, que el blancosotanado utiliza con afección.

Con todo, sea o no intención del exégeta, hay que admitir que con su análisis, al pretender ajustar la leyenda a la veracidad, deja, lógicamente, desestructurada (en palabra moderna) la instalación de un belén que se corresponde con la tradición y la verosimilitud que durante muchos siglos han testimoniado la mayoría de los libros piadosos.(cf. Mn. Antoni Mª Alcover, Rondaies mallorquines, Editorial Moll, Mallorca, 2005, tomo V, pag. 7).

No había buey: es posible; no había mula, aceptémoslo, aunque hay motivo para creer que sí la había. «Y, llegados a mitad de camino, María dijo a José: Bájame de la burra, porque lo que llevo dentro me abruma, al avanzar. Y él la bajó de la burra, y le dijo: ¿Dónde podría llevarte, y resguardar tu pudor? Porque este lugar está desierto.» (Protoevangelio de Santiago, XVII, 3). «Y encontró allí mismo una gruta, e hizo entrar en ella a María. Y, dejando a sus hijos cerca de ésta, fue en busca de una partera al país de Bethlehem.» (Ib, XVIII, 1) Aceptemos que: «La conjunción astral de los planetas Júpiter y Saturno en el signo zodiacal de Piscis, que tuvo lugar en los años 7-6 a. C. –considerado hoy como el verdadero año del nacimiento de Jesús– habría sido calculada por los astrónomos babilónicos y les habría indicado la tierra de Judá y un recién nacido “rey de los judíos”.» (pag. 100), y que este suceso astral se ha transformado en la estrella en el acervo popular. Así vamos reduciendo la iconografía belenística; porque tampoco pudieron estar en el portal los tres sabios: desde que vieron la señal astronómica, se consultaron y se pusieron en marcha desde distintos lugares de Oriente, precisaron de varios meses, quizás más de un año, para alcanzar su destino. Y en ese tiempo, la Sagrada Familia ya vivía en su casa de Nazaret. Si, además, consideramos que ni Marcos ni Juan mencionan el nacimiento y la infancia de Jesús, y que Mateo les dedica 28 versículos y Lucas 51, es lógico que se recurra a los evangelios no canónicos, cuyo relato es más amplio.

Hay un aspecto mencionado por Benedicto XVI que quiero, por lo menos, destacar. Él lo trata de pasada y lo considera elucidado. Se refiere a si el nacimiento virginal es un mito o una verdad histórica, ya que en la historia de la religiones (egipcia, persa, budista, hindú, griega, romana y también en el judaísmo antiguo) se describen dioses y profetas nacidos de vírgenes, y dice: «Una lectura atenta deja claro que, ni en el primer caso ni en el segundo, existe un verdadero paralelismo con el relato del nacimiento virginal de Jesús. Lo mismo vale para los textos procedentes del ambiente grecorromano, que se creía poder citar como modelos paganos de la narración de la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. […] La diferencia de concepciones es efectivamente tan profunda que no se puede hablar de auténticos paralelos.» (pag. 58). Por mi parte, creo existen paralelos, además de la concepción virginal, que merecen atención y estudio (nacimientos en 25 de diciembre, estrellas anunciadoras, grutas, tres reyes, milagros, caminar sobre las aguas, ajusticiamiento o crucifixión, resurrección a los tres días...).

Uno de los argumentos de autoridad sobre la virginidad de María es un versículo tomado de Isaías 7,14: «Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa: “Dios-con-nosotros”». Según exégetas modernos, este versículo no parece referirse a María, aunque Mateo 1,23 lo incluya en su descripción del nacimiento, y además contiene una palabra asignada erróneamente. La palabra que fue traducida por ‘virgen’ significa ‘joven’. La subsanación ya figura en varias ediciones de la Biblia, aunque solamente en Isaías; en Mateo no se ha corregido esta cita de Isaías.

Divina pastora de las almas

Benedicto XVI, sin embargo, no centra su disquisición en la historicidad de los hechos, más bien la eleva a discurso de apologética teologal. «Los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No representan únicamente a las personas que han encontrado la vía que conduce hasta Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de las religiones y de la razón humana al encuentro de Cristo.» (pag. 102). «Al entrar en el mundo pagano, la fe cristiana debía volver a abordar la divinidad de las divinidades astrales. Por eso Pablo insiste con vehemencia en sus cartas desde el cautiverio a los Efesios y a los Colosenses en que Cristo resucitado ha vencido a todo el principado y poder del aire y domina todo el universo. También el relato de la estrella de los magos está en esta línea: no es la estrella la que determina el destino del Niño, sino el Niño quien guía a la estrella. Si se quiere, puede hablarse de una especie de punto de inflexión antropológico: el hombre asumido por Dios –como se manifiesta aquí en el Hijo unigénito– es más grande que todos los poderes del mundo material y vale más que el universo entero.» (pag. 107).

En conclusión, el libro de la infancia de Jesús, tiene dos lecturas: la piadosa, que como es normal en estos libros y más si, como éste, están bien escritos y son de lectura ágil, edifica a los devotos; y la analítica, que induce a la comprensión de un pensamiento teológico y religioso que, aunque ya en declive, ha marcado para bien y para mal el devenir de Occidente y aledaños.

A lo expuesto por Benedicto XVI, quizá disquisición crucial, que copio nuevamente: «La historia de la elección de Dios, limitada hasta entonces a Israel, entra en toda la amplitud del mundo, de la historia universal. Dios, que es el Dios de Israel y de todos los pueblos, se demuestra como el verdadero guía de la historia.» (pag. 71-72), se puede objetar que el Dios de Israel, que se supone que es el Dios de la Iglesia Católica, no tan sólo no ha llegado a ser el “de todos los pueblos”, sino que cada día está más lejos de serlo. Vayan unas cifras ilustrativas: en la población mundial, que ronda los 7 000 millones de humanos, en la actualidad hay unos 2 000 millones de seguidores del cristianismo, de los cuales más de la mitad son católicos. Las distintas ramificaciones islámicas alcanzan un número parejo al de los católicos, 1 200/1 300 millones. Al hinduismo se le atribuyen 1.000 millones de seguidores. Y el resto, entre las que se cuentan unos 13 millones de judíos, son filiaciones religiosas menores.

Como conclusión final, considero que Benedicto XVI ha hecho un fino encaje de bolillos, con los hilos convenientes –Virgilio incluido, con su cuarta égloga de las Bucolicas–, siguiendo la tradición iniciada por Pablo de Tarso y continuada por la patrística y el tomismo hasta nuestros días: una construcción ingeniosa para demostrar la racionalidad de lo que por definición –fe, creencia, dogma– es irracional.
Ya llega la última edad anunciada en los versos de la Sibila de Cumas; ya empieza de nuevo una serie de grandes siglos. Ya vuelven la virgen Astrea y los tiempos en que reinó Saturno; ya una nueva raza desciende del alto cielo. Tú, ¡oh casta Lucina!, favorece al recién nacido infante, con el cual concluirá, lo primero, la edad de hierro y empezará la de oro en todo el mundo; ya reina tu Apolo. Bajo tu consulado, ¡oh Polión!, tendrá principio esta gloriosa edad y empezarán a correr los grandes meses; mandando tú, desaparecerán los vestigios, si aún quedan, de nuestra antigua maldad, y la tierra se verá libre de sus perpetuos terrores. Este niño recibirá la vida de los dioses, con los cuales verá mezclados a los héroes, y entre ellos le verán todos a él, y regirá el orbe, sosegado por las virtudes de su padre.
De la IV Égloga de Las Bucólicas, Publio Virgilio Marón (70 a.C. – 19 a.C.)

Sobre el tercer secreto de Fátima y las jerarquías celestiales

 

V de Monserrat
Virgen de Montserrat

Se dijo que el tercer secreto de Fátima anunciaba una agresión mortal contra el Papa y se relacionó con el atentado que sufrió Juan Pablo II. Del texto escrito por Lucía dos Santos antes de morir no es tan simple la interpretación, más bien da a entender el augurio del derrumbamiento de la jerarquía vaticana y consecuentemente el final de la estructura católica. Cosa bien posible; basta ver la consunción por envejecimiento de este organismo eclesial.

¿Cómo es posible que esto que acabo de escribir sea factible si cada día hay más gente que anhela el amparo religioso? Sí, es así. Una buena muestra la tenemos en Facebook, donde va en aumento diario la publicación de oraciones, de jaculatorias, de estampas dulces y floridas pidiendo y dando gracias al santo de turno, a una de las muchas advocaciones marianas y a jesuses de cara dulce y cabellera ondulada. Y van creciendo diversas iglesias o comunidades, unas que arropan a gentes sencillas y otras que, prioritariamente, reúnen a personas selectas. Todas, no faltaría más, las agrupaciones, enriqueciendo su patrimonio y procurando el digno bienestar de sus jerarquías terrenales. Este hecho del crecimiento de las creencias supersticiosas y esotéricas, sin embargo, puede ser el indicio del cumplimiento del tercer anuncio de la "señora luminosa" a los pastorcitos en Cova d’Iria, que, en las primeras manifestaciones dieron una descripción de la señora de poco más de un metro de estatura y una vestimenta peculiar, que pronto fue cambiada y adaptada a los designios de las autoridades eclesiásticas.

Señora de Fátima
Pequeña señora luminosa de Fátima
según la descripción de los pastorcillos

En este escrito hablo de religiones, esoterismos y actos mágicos y milagreros de Europa y América, pero no de Ásia y de África, que tienen peculiaridades muy distintas y en el caso del islamismo, una intransigencia agresiva muy notable.

Estas reflexiones las ha originado el tercer secreto de Fátima con el augurio de la desaparición de la rama católica del cristianismo. Este hecho dejaría desamparada a una inmensa cantidad de devotos de las diversas advocaciones divinas y de un incontable santoral para proteger todas las actividades humanas, paliar carencias, curar enfermedades y bendecir las cosechas y el ganado.

Mirando atrás, vemos que las culturas que nos preceden directamente no tuvieron tan abundante protección celestial como ha llegado a tener el catolicismo.

La religión egipcia, que duró un poco más de tres mil años, tuvo suficiente con una veintena de deidades principales que cubrían todos los aspectos de la existencia humana: desde Ra, "gran Dios", símbolo de de la luz solar, dador de vida y responsable del ciclo de la muerte y la resurrección, pasando por Nut, la diosa del cielo, que se la representa revestida de estrellas, y por Isis, madre y reina de los dioses, diosa de la maternidad y el nacimiento, presumiblemente inmaculada, ya que los egipcios no fueron creados por el dios de Adán y Eva, hasta llegar a Thot, dios de la escritura, la lengua, las bibliotecas, los números, los hechizos, las matemáticas y la astronomía. Egipto sabía mucho más que lo que nos imaginamos, sobrepasaba al pueblo hebreo y su poso se manifiesta en la mitología cristiana.

Isis
Isis, la diosa de la
maternidad y nacimiento

Roma acoge a los dioses griegos, los rebautiza y los pone más cerca de la vida terrena, tanto es así que los integra a la vida familiar añadiendo toda una iconología casera que participa de la vida diaria: dioses lares, que cuidan la salud de la familia y la concordia entre todos los miembros, dioses penates, guardianes de la despensa; dioses manes, espíritus de los antepasados muertos; y en el atrio, el centro de la casa, se rinde culto a Vesta, manteniendo el fuego encendido, símbolo del hogar.

Immaculada
La Inmaculada Concepción
revestida d’estrellas
como la diosa Nut

El catolicismo, procedente del cristianismo-y éste, de las cultos anteriores-ha devuelto el prestigio divino y misterioso a la religión, y ha elevado a los altares, después de enrolarlos a los círculos celestiales de los Serafines, Querubines, Tronos, Dominacions, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles, un inmenso y hasta ahora creciente santoral que deja insignificante cualquier cuidado y protección proporcionados por las religiones que he mencionado antes.

Roma nunca pudo imaginar cómo sus dioses lares, penates, manes y Vesta serían superados holgadamente por la graciosa voluntad divina del Dios católico conferida a su vicario Vaticano. No sé ahora, pero hace muchos años, las fábricas de imágenes de Olot tenían representada en sus catálogos una buena selección del estamento divino, donde quien quisiera podía encontrar el protector (o protectores) conveniente para tenerlo en su casa. De su bondad o eficacia deberíamos tratarlo en otro momento. Ahora sólo puedo decir que yo, siendo aún un adolescente, dejé de ir a ponerme el óleo bendito de San Blas y, muchos años después, el cáncer de laringe lo tuvo que arreglar la cirugía médica. Tal vez alguien me dirá que si no hubiera sido por aquellos óleos de San Blas, la medicina no habría resuelto el mal y ahora no escribiría este artículo. ¡Vete a saber! Acaso los Santos Padres y Santo Tomás puedan dar la respuesta. Por ahora, que quede así.

La Biblia, ¿palabra de Dios?

Don Raúl del Pozo, tiene curiosas ocurrencias, pero no todas son buenas. Mira que escribir, como lo ha hecho en la doble columna titulada Ángel exterminador, publicada en El Mundo del día de 25 de julio, que "como escribió Payne, llamar a la Biblia Palabra de Dios es una blasfemia", tiene bastante de burla. Pero nada de blasfemia.

 

"El

 El diluvio. G. Doré. Xilografía

Si blasfemia es: "Expresión ofensiva contra la divinidad, contra algún símbolo religioso o contra alguna realidad que sea objeto de adoración, de veneración o culto religioso", ¿dónde está la blasfemia? Exegetas, teólogos y apologistas han dejado paladinamente claros el origen sagrado y la directa inspiración divina en los libros que han sido verificados y admitidos como auténticos. Que el conjunto de libros que forman la Biblia son un compendio divertido, desgarrador, incoherente, contradictorio no quiere decir que no sea la Palabra de Dios. Unos textos tan diversos, escritos a lo largo de milenios, concatenados y conservados con tanto esmero, no pueden ser una obra humana. No se trata de una simple historia como lo son La Eneida o La Odisea. La Biblia es mucho más compleja: es la exposición, por medio de acontcimientos, metáforas, sucesos estrecedores y tiernas conmiseraciones, de la inmensidad y plenitud de un Dios –Jehová, Yahvé, el Señor– tan omnipotente y perfecto que, forzosamente, no puede carecer de ninguno de los atributos transmitidos y manifestados en su creación: Sol, estrellas, día, noche, ángeles, demonios, y, en especial, la culminación de su obra, a imagen y semejanza suya, el hombre, un ser que va de las máximas alturas de la virtud y bondad a las simas más hondas de la maldad y la degradación. En todo caso, si existe blasfemia, será la de quienes dicen "que el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza". Estos vienen a decir que la Biblia es la Palabra del Hombre.

 
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