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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Categoría: General

“Sexconsulta”, marcha atrás

Soy un mal pensado, no lo puedo remediar. Y a veces no acierto. Como hoy, que al coger el diario –El Mundo / El Día de Baleares, que a mi no me ensucia las manos ni el cerebro– me he dicho: ¡ya estamos, otra vez!, cuando de en primera plana he leído: « El PP exigirá que ningún español pueda ser perseguido por utilizar su lengua».

Pero no, me había anticipado: no era otra frase “sacada de contexto” como las que ha venido publicando sobre la guía culinario-sexual educativa cireriana.

Ahora el diario ha dejado de hablar de la guía, quiero pensar que porque el ayuntamiento la ha retirado, igual que entre ayer y hoy, ha quitado los carteles grandes de las paradas de la EMT y los pequeños de las cristaleras de las tiendas.

¿Cómo es posible que una cosa tan útil, bien pensada, y de finalidad educativa oportuna y necesaria, y que además se ha lanzado con una costosa campaña publicitaria, por cuatro críticas absurdas y retrógradas que recibe, el dignísimo ayuntamiento de Palma dé marcha atrás?

Yo esperaba tener más aclaraciones por el diario –a mi edad ya no es probable que recibiera un ejemplar–, para ver si, como sospecho, sólo le podía hacer un reproche: no ser completa, cosa que es presumible habiendo leído las manifestaciones de la alcaldesa sobre la hace poco legislada, la un poco rara, especie matrimonial.

Me quedaré sin saber si esta guía es un poco machista y si deja de lado la pertinente referencia educadora para lesbianas y gays.

Rapaces: aclaración

No me refería a la alcaldesa de Palma. He de aclararlo, porque ha habido quien me ha interpretado mal.

En un párrafo del artículo “El halcón del Rey”, escribí: «el halcón peregrino, un ave de rapiña, cuya hembra, como es habitual entre las rapaces, tiene un tamaño y un peso muy superior al del macho».

No creo que la alcaldesa de Palma tenga nada de ave de rapiña; yo me refería al tamaño y peso de la capacidad rapaz.

Pienso que todos conocemos ejemplos; los diarios han hablado y hablan de ello, y los hay de quienes son o han sido alcaldesas, pero no de Palma, sino de municipios cuyo nombre empieza con la letra c.

¿El teniente de alcalde de Educación lo tiene afeitado?

Creo que el Ayuntamiento de Palma ha dado en el clavo distribuyendo una guía “Sexconsulta” para quitar a los jóvenes de 15 a 35 años el complejo de minifalo. Por eso, entre otras instrucciones, les recomienda la solución de afeitarse el pelo púbico, porque así les parecerá que el falo es más grande. Y añade «(los pornostars lo saben)».

Espero que el proyecto ahora iniciado con este manual, tal como ha anunciado la Concejalía, continuará adecuadamente. Yo sugeriría que entre los manuales futuros, hicieran uno sobre la conveniencia de afeitarse una franja de 2 a 5 cm aquellos a quienes los cabellos les llegan demasiado cerca de las cejas. De esta manera podrán tener la sensación de ser más inteligentes.

Una frente amplia, dicen, es indicio de una buena inteligencia: encontramos una comprobación en la fotografía del teniente de alcalde de Educación, Cultura, Juventud y Deportes (los pornostars no lo saben, ni falta que les hace).

La guía también explica maneras inadecuadas, ineficaces y peligrosas para conseguir un agrandamiento del utensilio. No previene, en cambio, del peligro de afeitarse con navaja o herramientas que puedan rebanar el pene. En esto se ha de ir con mucho cuidado, porque la pieza sólo les podría servir, con tres mondadientes clavados a guisa de flechas, para reproducir el insinuante cartel de las fiestas de San Sebastián de este año.

La conveniencia y seriedad de la guía está avalada por el patrocinio de la Fundació Sa Nostra, el fabricante de preservativos Durex y el Instituto de Trabajo y Servicios Sociales.

El halcón del Rey

Parece el título de cuento, pero no lo es del todo.

Creo haber leído que para ahuyentar a los estorninos que invaden ciertos lugares de Palma se quieren usar halcones; no sé si se trata de una chanza o va en serio. Porque de esta manera, o los estorninos huyen asustados o los halcones se quedan agotados con tantas voladas.

Lo que sí es cierto es que se ha montado una honorable mascarada medieval desde Porto Pi hasta el Palacio del Consell.

En la Sang, en honor del halcón del Rey, Melita, adornado con un vistoso pompón sobre el capuchón, donde fue bendecido eclesiásticamente, se celebró un emotivo oficio religioso, y cinco nuevos halconeros hicieron el juramento de fidelidad al Rey. Melita, que acompañaban otros ocho halcones, era portada por el Halconero Mayor del Reino, que vestía casaca negra ribeteada de blanco y lucía medallas y colgante.

A continuación, en el Palacio del Consell, donde este fue nombrado Protector del Real Gremio de Halconeros, Melita reposó en el atento y muy honorable brazo enguantado de la Presidenta.

En resumen, un fastuoso y bello retorno de una tradición, iniciada por Carlos I de España, en torno de un ave emblemática, que, domesticada, se pasa parte de la vida con los ojos tapados: el halcón peregrino, un ave de rapiña, cuya hembra, como es habitual entre las rapaces, tiene un tamaño y un peso muy superiores al del macho.

El Cabildo catedralicio, también

La aportación del millón para hacer los vitrales de la Catedral ya no será como dijeron hace unos días.

O el señor Matas y la señora Cirer no habían llegado al acuerdo publicado o, pensándolo mejor y no queriendo malgastar tanto dinero se han echado atrás.

De todas formas, la anunciada aportación no ha sido en balde; ha servido para remover la solidaridad de otras entidades que puedan participar en la construcción de los cinco vitrales y también pagar el proyecto adicional, todavía no presupuestado, de la iluminación eléctrica del receptáculo.

«Esta capilla será de las pocas dedicadas al Santísimo con temática eucarística» ha dicho, según la prensa, mosén Llabrés. Una afirmación que me hace pensar que yo no sé de la misa la media –tal vez por haber salido demasiado pronto del seminario– o que él está en éxtasis y tiene visiones.

Tal vez convenga destacar que el Cabildo catedralicio ha decidido formar parte de la Fundació Art a la Seu y pagará uno de los vitrales de esta obra –en palabras de Llabrés– «suntuaria» «de culto y adoración». (!!??).

La capilla embarrada

El excelentísimo señor Miquel Barceló, Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Doctor Honoris Causa por la U.I.B. y Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, en la feria de Frankfurt, ha presentado el libro La catedral bajo el mar . Un título que nada tiene que ver con La catedral sumergida del músico Debussy ni con el de los escritores Augusto Casola y Manuel Orestes.

El de Barceló es un libro con fotografías de Agustí Torres que recorren el proceso de realización de la magna obra que el artista felanigense más trabajador y de más categoría mundial y el pintor mejor promocionado internacionalmente, ha levantado sobre las piedras de San Pedro (de la capilla de San Pedro, quiero decir).

La obra, basada en el milagro de los panes y los peces del Evangelio de San Juan, rebasando la intención primigenia se ha convertido, según las fotografías que se han podido ver, en un ingente compendio bíblico-cultural que no sólo incluye los panes y los peces, sino también un montón de pasajes y acontecimientos: desde las jarras de la conversión del agua en vino de las bodas de Caná, los pulpos del mar mediterráneo, el gran pez que engulló a Jonás, las catacumbas mortuorias, la cueva de Alí Baba... y, sobre todo, la transfiguración en el Tabor. Foto de 1951Escena, esta última, que alteró el ánimo de mi condiscípulo mosén Llabrés por una cuestión cercana a la del sexo de los ángeles.

Existía una gran preocupación por poder llegar a descolgar el cortinón negro que oculta la obra. El autor del desatino ha dicho que es lamentable que aún no se pueda ver, y el mosén, que no se ha de mostrar hasta que no esté acabada. Ahora, sin embargo, parece que se ha encarrilado el final y que no quedará a medias como el campanario.

Los diarios han informado de que se ha acordado que Matas y Cirer aportarán el millón de euros para poder hacer los cinco vitrales, que no sé quién ha dicho que son imprescindibles para iluminar y dar color a toda la embarradura. ¡Si los vitrales han de salvar la obra, vamos listos!

Con todo, lo importante es que se ha conseguido que los baleares, incluidos los que tienen la Catedral de Ciudadela y la de Ibiza, sean generosos con la Catedral de Mallorca; eso sí, en proporciones distintas: todos los baleares con la parte aportada por Matas; los mallorquines con la parte de Matas y de Munar; y los palmesanos por triplicado, la parte de Matas, la de Munar y la de Cirer.

Y es curioso pensar que todo este enredo empezó con una propuesta desinteresada del excelentísimo señor Barceló y ha finalizado –o así parece– con el regalo de un espacio privilegiado para lucirse el artista haciendo –por descontado bajo contrato y estipendio– un amasijo inoportuno e inadecuado para la Catedral.

En relación al millón que hemos de aportar ahora, podríamos darnos por satisfechos si sirviera para llegar a un buen final de este asunto: limpiar la capilla de San Pedro y trasladar la obra barceloniana a qualquiera de las rotondas que van floreciendo por el paisaje mallorquín. La Catedral resultaría beneficiada, el Doctor Honoris Causa con el prestigio del libro solo saldría ganando y los baleares, ¡qué queréis que os diga!, como otros, ya nos vamos acostumbrando a pagar y callar.

Reparto de medallas

En nuestras islas, cuando yo era niño, no era difícil que te dieran una medalla. Por la calle, la de San Nicolás mismo, parabas a una monjas –siempre iban dos juntas–, besabas la correa, el cordón o el rosario que pendía de la cintura sobre el hábito, y te podían dar una medalla del Corazón de Jesús o de la Milagrosa, que, encima, estaba bendita.

Unos años más tarde supe que también en el Salón de Otoño se concedían medallas a las obras de arte consideradas mejores, y que algunas instituciones y entidades otorgaban el honor de una medalla a personas o agrupaciones por actitudes y actuaciones relevantes.

Ahora, puesto que las cosas han cambiado y no es fácil encontrar una monja que te dé una medalla y Medalla de plata XXXII Salón de Otoñoel Salón de Otoño ya no existe, santos organismos de la administración autonómica y local han retomado, más que indignamente y con gran entusiasmo, el reparto de medallas, con una mezcolanza desigual y confusa –y de ahora sí, ahora no– de destinatarios y con una inadecuada y anticipada publicidad de listas.

Quizá hemos alcanzado un sistema generosamente “democrático” de concesión, pero tengo una duda: la actual manera de reparto ¿añade algún honor a quien recibe la medalla o ha rebajado la credibilidad de la distinción?

No quisiera que este he escrito se atribuyera a resentimiento por mi parte. Ni por asomo. Yo no me puedo quejar: me dieron medallas benditas y tengo una del Salón de Otoño.

Un delicado detalle: “Elionor”

Ahora que estamos armando la gorda para tirarnos los trastos a la cabeza, y que el libro de Américo Castro Los españoles y cómo llegaron a serlo se tenga que completar con «y cómo dejaron de serlo», el señor Pascual Maragall ha tenido el delicado detalle de admitir, y en cierto aspecto rendirle vasallaje, a una futurible reina de España, enviando la felicitación al príncipe Felipe por el nacimiento de la infanta “Elionor”.

Si no, ¿qué significa esta presurosa adopción del nombre en catalán? ¿Que piensa que España seguirá siendo España? ¿Que el catalán será la “primera” de las lenguas cooficiales de España y que Cataluña tendrá la sede de la metrópoli?

Porque quizá ya sería demasiado mal pensar creer que, subliminalmente, ha querido recordar que la primera reina peninsular con este nombre, hija de Alfonso VIII de Castilla, fue reina por poco tiempo. Jaime I, el Conquistador, hizo anular su matrimonio con ella y se casó con Violante. Y Leonor se retiró en el convento de Las Huelgas.

El estafermo del cardenal

Me imaginé, al enterarme, que eso del cardenal Despuig sería una tontería. Sin embargo, un artículo de Antonio Alemany en El Mundo/El Día de Baleares loando la escultura y la colocación, me hizo dudar de mi suposición; aunque no del todo, ya que en el artículo también se refería, con una valoración que no comparto, al Ramón Llull portuario de Horacio de Eguía.

Aún no había visto la estatua y hete aquí que otro artículo, este de José Carlos Llop en el Diario de Mallorca (7 agosto 2005), me retornaba, y la apoyaba, a mi suposición. Llop escribía: «Una de las transformaciones de la Palma reciente ha venido de la mano de una difusa y confusa fiebre escultórica. [...] Y no me refiero a Miró o Calder, precisamente, que ojalá todas estuvieran a su altura. O a la de Benlliure, de Maura, en su época, que también.»

Ahora ya he visto el estafermo del Cardenal Despuig, y, para mí, Llop tiene toda la razón. Y no sólo porque el artefacto pueda responder a una concepción estética de otra época, sino por ser un armatoste, incluida la peana, que no tiene sentido.

Ya sé que no se puede pretender que en cada taller haya un artista, pero tampoco es necesario esparcir, sin que venga a cuento, piedras, plásticos, hierros o bronces.

La plaza de Santa Magdalena tenía la gracia de una fachada sencilla, esbelta y severa, sobre una acera discreta, formando un rincón acogedor con la pared del convento. Ahora, ya no: ¡qué pena!

La sucesión Miró

Ahora, tiempo después de haber sido publicado, el diario Ultima Hora dice que la familia Miró exigirá al IVAM que retire el catálogo –o libro– Homenaje a Artistas «donde se muestra una colección de vestidos que Ágata Ruiz de la Prada elaboró a partir de obras originales del pintor».

El diario, en un recuadro, también escribe «que la Successió, en diversas ocasiones, ha mostrado su disconformidad con determinados usos de la obra del artista (por ejemplo, la utilización política) y siempre se ha comprometido en su interés para salvaguardar el espíritu del legado mironiano».

En cuanto a la utilización política, no sé a qué se refiere, pero a mí no me ha gustado nunca ver fotografías del Consejo de Ministros con cuadros de Miró en las paredes: lo encuentro un despropósito ético.

En cambio, sí sé que la Successió Miró, S.L. dedica una especial atención a la vigilancia y recaudación de los derechos de autor del legado mironiano y que cuida de la correcta reproducción de sus imágenes, avalada con el adecuado “copyrigth”, en baldosas, platos, tazas y camisetas.

¿Que pensaría, hoy, el pintor de todo eso? En el año 1977, cuando ya se había inaugurado en Barcelona la Fundació Miró(1), en unos diálogos, Georges Raillard(2) le pregunta: «¿Sus nietos no se ofenden de que todo vaya a parar a un museo? Se oye hablar tanto en estos tiempos de una herencia infernal, miles de millones, inventarios, disputas, abogados, eso es lo que se lee en la primera plana de los periódicos detrás del nombre de Picasso...» Y esta es la respuesta: «No. Lo comprenden muy bien. Y más porque gracias a eso puede llegar a gran número de personas. Y además estoy persuadido de que se va hacia un futuro social que no permitirá a los particulares guardar cosas de este tipo. Por eso preferí el gesto voluntario de ofrecer mi obra a mi país.»

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(1) Miró dotó inicialmente el fondo, que después incrementó hasta unas 10.000 piezas, con 188 pinturas, 145 esculturas, 9 obras textiles, la obra gráfica completa y unos 5.000 dibujos.
(2) Conversaciones con Miró , Barcelona, 1978, traducción del original Ceci est la couleur de mes rêves , París, 1977.

Buscar las vueltas

Desde hace unos días, dos diarios locales –sobre todo uno– cuentan y no paran sobre las aventuras de los síndicos de cuentas por el territorio económico, según dicen escabroso y oscuro, del Consell de Mallorca.

Bueno, los titulares se refieren a Munar, a la cual los diarios, aprovechándose de los auditores públicos, buscan las vueltas, como si fuera una señora particular. Yo creo que tendrían que decir, como mínimo, la señora Munar; y todavía mejor, la “Molt Honorable Presidenta del Consell de Mallorca”.

A mí, estos asuntos, quizá por “deformación profesional”, me llaman la atención; no en balde, hace tiempo, en negocios industriales, fui Director de control económico y financiero.

Claro que en la empresa se tenían que salvaguardar el patrimonio de los accionistas y el buen rendimiento que del mismo se obtuviera; y por eso era lógico que se controlara la gestión tanto de los directivos y jefes de departamento como, también, del Consejo de Administración.

Sin embargo, en el caso del Consell o, mejor, de la señora Munar ¿quién tiene derecho a pedirle explicaciones? ¿No la dejamos mandar?; pues que lo haga a su gusto.

Si nos saltamos el principio, aunque menor, inicial de la democracia –el voto de la mayoría– en la elección de los gestores del caudal público, es una consecuencia normal que la condición esencial para la existencia de la democracia –el control de sus gestores– también sea sistemáticamente ignorado.

Por tanto, por mucho que insistan, los titulares y los escritos de estos días, muy pronto serán olvidados; el Muy Honorable Presidente del Gobierno Balear seguirá ofreciendo flores a la Muy Honorable Presidenta del Consejo de Mallorca; y el señor Inda, Director de El Mundo / El Día de Baleares, se quedará solo escribiendo diatribas como esta: «Catalina Cirer va camino de conseguir que honrado y eficaz no sean necesariamente palabras excluyentes. Hay un dato que apuntala mi tesis de que es trigo limpio: Munar la pone a parir.»

Valldemossa y su tenderete

Doña Leticia se evitó el fiasco de la visita a Valldemossa. Don Felipe, futurible rey de un reino incierto, le podrá explicar cómo la vio cuando disfrutaba los umbrosos corredores de la Cartuja, el sol del patio de los mirtos y los huertos de las celdas con la mirada abierta, por en medio de los montes de la Mola de Son Pacs y Na Fátima, a mar lejano de la Bahía de Palma.

Porque, ahora, Don Felipe o tiene que pensar que no es a Valldemossa a donde lo Patio de los mirtos de la Cartuja han llevado o que un cambio enorme ha convertido en un pueblo “souvenir” no ya el lugar en el que pasaron el célebre invierno Chopin y Sand, sino donde estuvieron Rubén Darío, Unamuno, Rusiñol, y Jovellanos encarcelado antes de que Godoy lo hiciera encerrar en Bellver para evitar el alivio que pudieran darle los cartujos y endurecer su pena, y hasta él mismo no hace muchas décadas.

En este viaje, al Príncipe lo han metido tras una tapia en un tenderete con mapas, fotografías y desniveles, montado por un actor americano.

El Presidente Matas, ahora virrey del chiringuito, le ha enseñado ufano esta compra del Gobierno y le ha explicado a Don Felipe algo de una tarjeta verde.

En verdad, la realización de esta visita a Valldemossa ha sido algo estrafalaria. O responde a alguna intención recóndita del Presidente del Gobierno Balear, o de quien, a sus órdenes, haya programado el recorrido principesco en su visita balear. Tal vez se ha querido evitar el paso por la sección de Arte Contemporáneo del Museo Municipal, para obviar la referencia a cualquier posible concomitancia con otro museo no visitado.

Esta ida a Valldemossa, bien hubiera podido sustituirse por una parada en el Escorxador, con lo que se evitaba la carretera, y al Príncipe se le hubiera podido dar, para cuando regresen de vacaciones él y doña Letizia, la tarjeta ciudadana.

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Ilustración: M.LL. Patio de los mirtos de la Cartuja . 1982. Acuarela.

El príncipe doblado

Pura casualidad. Veo la televisión muy poco. Y he aquí, que sin esperarlo oigo al Príncipe Felipe doblado al catalán. Y con un acento bien barcelonino.

Quizá es un intento de detalle digno de agradecer, pero no era necesario. En Mallorca, donde tenemos dos lenguas, podía hablar tranquilamente en castellano, también denominado español; todavía somos muchísimos quienes entendemos, y hasta podemos expresarnos de las dos maneras.

Al menos por mí, podía prescindir de ese doblaje que no nos suena a nuestro.

El fantasma de la Moncloa

En el Palacio de la Moncloa hay un fantasma. Un fantasma mucho más serio e importante que el fantasma de Canterville, cuyas andanzas terrenales nos cuenta Oscar Wilde; y al que, la familia americana que ha adquirido la mansión trata con displicencia y, encima, los hijos gemelos le hacen continuas perrerías.

El fantasma de la Moncloa Fusilamientos de la Moncloatiene mucha más entidad y poder que el pobrecillo de Canterville. El de la Moncloa tal vez provenga de los fusilamientos del 3 de Mayo, igualmente llamados fusilamientos de la montaña de Príncipe Pío, hecho que inmortalizó Goya en su pintura también conocida por “Los fusilamientos de la Moncloa”.

Curiosamente, al preparar este escrito, he encontrado en Internet una mención a psicofonías obtenidas en el Palacio de la Moncloa, en la que se dice que Aznar «ya confesó su deseo cuando era candidato de la oposición de seguir viviendo en su piso aunque ganase las elecciones», y «según antiguos miembros del cuerpo diplomático muy cercanos a presidencia del gobierno, al parecer el único motivo eran los comentarios que había escuchado acerca del Palacio y la posibilidad de fantasmas».

Sea o no creíble lo que explica la web “Valientes Platillos”, parece indudable que algún embrujo afecta a quienes pasan por la Moncloa como presidentes. Al llevar cierto tiempo en la mansión, se les altera el entendimiento y acaban haciendo y diciendo cosas difíciles de comprender e incluso inexplicables. Y a unos les pasa más pronto que a otros, porque el presidente actual en eso nos ha salido precoz.

El fenómeno, sin embargo, sólo se ha notado en los tres últimos presidentes, por lo que no parece que tenga su motivación en los fusilamientos ni en suceso más lejano, sino en alguna otra causa cercana.

Yo había pensado si esa alteración en el modo de ser y actuar presidencial provenía del malaje del Señor de los Bonsáis. Y he aquí que, continuando con el escrito de Internet –lleno, por cierto, de faltas de ortografía– leo: «Pero la pesadilla no pareció haber terminado. Un antiguo empleado de la Moncloa asegura que durante los últimos 18 años, aproximadamente desde 1982, “una impresionante y poco normal cantidad de fantasmas ha visitado los muros de este Palacio”.»

¿Será cierto que “haberlos, haylos”?

El feminismo de “El Mundo”

“El Mundo” lanza una nueva revista que los sábados se podrá adquirir conjuntamente con el diario. El diario mismo dice que con esta edición no hace sino seguir una iniciativa que funciona muy bien en países europeos y asiáticos.

“El Mundo” tal vez no va tan adelantado como nuestros excelsos partidos políticos en la defensa del feminismo, pero hace lo que puede para poner a las mujeres, prescindiendo de prejudicios sexuales, en el lugar que como personas les corresponde.

Del feminismo, un diccionario de la Enciclopedia Catalana da estas acepciones: 1 Movimiento que tiene como finalidad conseguir la igualdad política, económica y jurídica de la mujer respecto al hombre. 2 Presencia en un individuo perteneciente al sexo masculino de un cierto numero de caracteres sexuales secundarios femeninos.

Considerando estas acepciones, especialmente la primera, he aquí que “El Mundo” hace una buena aportación al movimiento feminista: la revista será dirigida por una mujer.

La directora de la nueva revista ha manifestado: «El tipo de público al que nos dirigimos va, por supuesto, desde las lectoras del periódico, a mujeres que no lo leían y que se van a acercar a él a través de la revista».

La revista, así lo da a entender, es todo un proyecto cultural y social de gran nivel y nada discriminatorio. Como lo del Gobierno del PSOE con Vogue.

Esta revista tratará de moda, de belleza, de decoración, de los temas que preocupan a las mujeres, etc. Será “un gran semanario femenino”.

En resumen, una revista que se echaba a faltar –basta dar una mirada a los kioscos de periódicos–, que servirá para igualar al hombre y la mujer; y, a mayor abundamiento, contribuirá al mantenimiento ecológico forestal.

Pero ya lo decían los latinos: «Primum vivere, deinde filosofare»; que, traducido al barcelonino, quiere decir «la pela, és la pela».

La alcaldesa y la farsa matrimonial

“El Mundo / El Día de Baleares”, del día 27 de abril, titula “Una decisión impecable”, en la sección “El Mundo OPINA”, la decisión de la alcaldesa Cirer de no celebrar matrimonios entre homosexuales. Y dice: «Pocos derechos hay más sagrados en la Constitución que el de un ciudadano a la libertad de conciencia, nadie debe entrar en el terreno más íntimo de una persona. La determinación de la jefa de Cort es impecable...”

Quisiera que me lo explicasen mejor, porque no lo entiendo. Según la alcaldesa, en la misma página del diario: «Para mí el matrimonio es un sacramento [...] Si el texto hablase de unión y no de matrimonio me podría plantear casar a las personas del mismo sexo que lo deseen...”

Ella no quiere hacerlo. En cambio, no tiene inconveniente alguno en delegar en los concejales, es decir, hacer que lo hagan en su nombre, la celebración de estos matrimonios. ¿Se puede entender una conciencia tan inconsecuente? Pero, no sólo es inconsecuencia, también es inconsciencia, falta de criterio y carencia de escrúpulos.

¿Porque, pues, la alcaldesa admite la celebración de los matrimonios civiles, que no son, tampoco, ningún sacramento? Y que, para acabar de arreglarlo, los celebrará bajo la misma ley que, tanto para homosexuales como para heterosexuales, establece unas uniones de ida y vuelta, una especie de ayuntamiento con papeles temporal; y, hasta, una trampa legal para nacionalizar extranjeros (fácilmente, sin diferencia de sexo, de tres a cuatro por año: bien organizado, toda una posibilitad de montar negocios de uniones temporales ficticias).

Será una ley de las más disparatadas que se puedan concebir. Si prospera, este gran invento socialista, servirá tanto para uniones conyugales estables como para amancebamientos de media hora con fin comercial. Será la ley de la farsa matrimonial. Pero, a los bienpensantes, –alcaldes del PP y similares– parece que sólo les incomoda la cuestión de los homosexuales.

Ratzinger, Carrillo, Fraga

Ratzinger perteneció a las juventudes hitlerianas; y entre nosotros, todavía muchos, de cierta edad claro, incluidos obispos, fueron del Frente de Juventudes y de la Falange.

Ello, por sí mismo y sin más, no significa demasiado. Pero, ¿a qué esos recordatorios y exaltaciones, precisamente ahora, llevados a cabo ostentosamente?

Esa insistencia que se está produciendo en remover el pasado, normalmente de forma sesgada a favor de las víctimas de izquierdas, no me parece ni oportuna ni sobre todo prudente.

No dudo de la bondad e incluso de la talla humana y personal de muchos de los que podríamos llamar “rojos”, –ni de la zafiedad y bajeza de algunos de los “otros”– tanto de los que murieron, o fueron muertos, como de los que han tenido que vivir bajo la represión y la injusticia.

Y el que se intente plantear y resolver situaciones personales todavía remediables, me parece un deber obligado e ineludible.

Pero, remover el pasado con afán partidista no lleva sino al resurgimiento de rencores y enfrentamientos entre los que aún, lamentablemente, hemos de llamar los dos bandos. Bandos que perviven en cada uno de los diecisiete trozos de la España actual. Y cualquier trozo que se independice no se librará de mantener su parte de ambos.

Y decía que no son oportunas determinadas reivindicaciones porque, no debemos olvidar –a algún juez podría ocurrírsele desempolvar hechos y actuaciones– que todavía hay, entre nosotros, significados actores de las dos Españas, unos discretamente instalados en la España de las autonomías, otros con presencia pública, dos paradigmas de los cuales son Santiago Carrillo y Manuel Fraga.

Benedicto XVI y “Camino”

En mi artículo “ El papado por el buen “Camino ”, indicaba, según mi parecer, por donde se iba a decantar la elección del nuevo Papa. No ejercitaba ningún don de adivinación; me fundaba en la evolución y actuación del papado de Juan Pablo II; en mis reflexiones sobre noticias y acontecimientos; y por la clarividencia a la que ya me referí, que me proporcionaba mi especie de enclaustramiento en la habitación 626.

Que el nuevo Papa cerraría todavía más que Juan Pablo II el camino abierto por Juan XXIII, para mí no admitía duda.

E incluso parece premonitorio que el Papa Juan Pablo II haya sido enterrado en el mismo lugar en el que lo fue Juan XXIII; es como poner el sellado final a lo que pudiera quedar vigente del papado del Papa bueno.

Así creía yo que iba a ser y así, por todos los indicios, será.

Benedicto XVI, entre sus intenciones, ha manifestado su voluntad de continuar con la herencia del Vaticano II. Supongo que lo ha dicho para satisfacer a una parte de la Iglesia reticente con su elección; y porque a nada compromete decir que se quiere continuar algo que prácticamente ya ha sido finiquitado.

¿Qué se puede esperar de un hombre que si de algo ha mostrado estar cada día más cerca es de la Inquisición? Y que, según se deduce, debe su elección a los cardenales que representan a los sectores más conservadores y duros de la Iglesia actual, incluido, lógicamente, el Opus Dei.

Tampoco cabe desdeñar otro factor: se le atribuye una gran inteligencia y ser muy hábil dialécticamente. Piénsese qué puede hacer un hombre ambicioso con estas cualidades.

Si es verdad que el Espíritu Santo ha inspirado a los cardenales electores, hay que pensar que por el cielo ya circulan ejemplares de “Camino”; o admitir que los designios de Dios son inescrutables.

La humanidad hueca

En mi opinión, más de dos tercios de la humanidad está vacía. No quiero decir que se haya quedado vacía por la falta del Papa. En esto, precisamente, una gran parte ha encontrado motivo para llenarse unos días.

Para mí, sólo por este vacío u oquedad tan generalizada, tienen sentido fenómenos multitudinarios, aparentemente espontáneos, pero que al fin y al cabo son producto de la necesidad de sentirse acompañados y unidos aunque sea en la nimiedad. Si a ello añadimos el gran despliegue repetitivo de los medios de información, que acaban por volverlo a todo banal, ahí tenemos la turbamulta borreguil capaz de soportar incordios e incomodidades, en pos de algo que satisfaga su curiosidad fetichista y colme sus ansias emocionales y sentimentales, o quizá sólo sentimentaloides.

Y cuanto más alto, universal y espectacular por su morbo de “vivo sin vivir en mí” es el símbolo más rendido queda y actúa el rebaño.

Ahora, principalmente, ha sido el caso de Juan Pablo II, al que pronto olvidará la mayor parte de esa multitud enfervorizada y desbordada. Y su tumba del Vaticano recibirá menos “fans” que la de Memphis.

Mientras tanto seguirán surgiendo motivos, unos aterradores, otros baladíes, para que esa humanidad hueca pueda llenarse con imágenes de colorines, o con la buena acción de encender velas y poner flores, o, según la última moda, convocarse a no se sabe qué ni para qué, con un repetido “pásalo”.

La verja de la Misericordia

Mientras a Palma le están creciendo enanos, marcianos, tubos de sube y baja, postes con timbres y luces, y toda clase de cachivaches que destrozan la estética de rincones, entradas de calles y plazas o plazoletas, todo en un afán de limitar la circulación, cosa que puede que se consiga, pero a un coste visual y de incomodidad excesivos, por otros lados se destruye la imagen habitual, con carácter propio e incluso agradable.

Llevo varios días –no olvidéis que estoy en la 626, justo al lado- oyendo como martillos neumáticos, con afán digno de mayor causa (por ejemplo, la desaparición del inoportuno e impertinente edificio de la Reina junto a las leonas del final del Born), se están cargando la verja que rodea la Misericordia.

Parece que han empezado por la calle del Obispo Campins, y que así seguirán por la Vía Roma y supongo que por la de Jardín Botánico.

Esta verja, es de suponer, debe de ser o un obstáculo para algo, que tal vez alguien sabe por qué. Posiblemente, con ese derribo, se quiere abrir el jardincito que encierra, ahora acogedor y agradable, a las aceras adyacentes, o se le considera un adefesio en contraste con la modernísima remodelación de sus aledaños.

Tal vez es eso, que se pretende arrasar el jardín, y transformarlo en una adición inhóspita y desangelada de la insípida y descangayada tapadera del aparcamiento del lugar.

Es de esperar, que una vez remodelado este espacio, posiblemente con alguna idea arquitectónica cogida a lazo, a alguien, con más luces, se le ocurrirá que, luego, lo que, en el entorno, no va a pegar ni con cola, va a ser La Rambla.

 
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