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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Sampedro lo llamaba 'ensayos' poéticos

mirollull2 | 17 Marzo, 2020 00:14

 

Cubierta del libro” width=

Caramba con Don José
Por segundo nombre Luis
Sigue Sampedro después
Nada se corta en la sátira
De los lópeces, Don Paco,
El Carrero volador
Y del Opus el ciempiés. 

No me imaginaba que para entretenimiento en momentos dados José Luis Sampedro hubiera recurrido a la versificación desenfadada que en su momento, aunque él plasmara uno al final de los versos, no habría obtenido el nihil obstat . Olga Lucas sabía de este puñado de poesías, cáusticamente divertido, que, con otras versificaciones de buen y fino humor —uno de los cuales, una corrección a un artículo de la Constitución cuando fue Senador Real*— forma parte de las setenta y cinco páginas ‘cómico-satíricas’ entre las cuatrocientas seis de poesías del libro.

Olga Lucas, en el prólogo de Días en blanco, escribe: «Por supuesto también conocía las frívolas, agrupadas aquí bajo el epígrafe Poesía cómico-satírica y que formaban parte de la cotidianeidad de Sampedro. Eran su forma de combatir el hastío, la rutina, de soportar las reuniones, en definitiva, de hacer más divertida la vida o simplemente su madera de estar en ella. Ninguna sorpresa.»

Las poesías insertas en La vieja sirena y Escribir es vivir también yo las conocía, y algunas más: las que me dio en hojas mecanografiadas por si las creía válidas, cediendo amigablemente a mi petición de unas poesías breves para hacer carpeta ilustrada. Escogí seis, luego se las devolví todas.

Un párrafo antes también escribe Olga Lucas: «Lo cierto es que yo conocía las poesías, digamos de la «edad adulta», que son prácticamente todas las que estaban mecanografiadas. Algunas de ellas publicadas en libros colectivos, unas pocas incluidas en Escribir es vivir y los 6 poemas publicados en Ventanas de viento, un libro ilustrado por el artista balear Miró Llull, a petición suya, y publicado en 1988.» 

Ventanas de viento en la Calcografía Nacional” width =
    El director de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Sopena,
    con los autores, en la presentación-coloquio
    de Ventanas de viento en la Calcografía Nacional, 1988

A las poesías de Sampedro y, en concreto a la carpeta, también se refiere Gregorio Salvador en la contestación académica: «Hablé de su entusiasmo juvenil por la lírica, de aquella revista Uno, que él escribía para sí mismo, porque ha tenido, creo, el pudor de la poesía, la ha considerado un género tan alto que, si bien no ha sentido reparo en mostrarse literariamente en cuentos, en novelas, en obras dramáticas y en ensayos —que lo son y espléndidos, algunos de sus trabajos de economista—, ha ido guardando celosamente, al parecer, sus versos. No sé si en él ha influido, como en mí, una frase de Antonio de Capmany, que decía, allá por los finales del siglo XVIII, que «en poesía, todo lo que no es excelente es despreciable». Seis poemas, escritos hace muchos años, ha publicado en 1988, ilustrados por su amigo el pintor Josep María Miró Llull, en una carpeta con ocho hojas de papel Michel, con estampación serigráfica realizada por este. Se titula el conjunto Ventanas de viento y se tiraron cincuenta ejemplares, casi en secreto. Una joya artístico-bibliográfica. Pues bien, de los seis poemas de Sampedro solo he de decir que no son, ni mucho menos, despreciables.» Léase Victoria, uno de los seis, que a mí me dio con el título de Triunfo, un poema que yo considero hondo y rotundo. Y, en cambio, véase lo que entresaco del escrito “Poesía y pintura”, con el que prologó mi exposición de 1989 en Palma de Mallorca, en la que figuraba mencionada carpeta: «Al fin la palabra irrumpe como determinación previa para las Ventanas de Viento motivadoras de mis comentarios iniciales. Palabra mínima: breves poemas de juventud, claramente adolescentes, anteriores a mi evolución hacia la expresión novelística. Palabras, bien lo sé, que sólo han alcanzado este enriquecimiento pictórico por la mutua amistad y tantas coincidencias de talante, que han impulsado al artista a valorar al escritor. Pero aunque mis ensayos poéticos de hace años no estén a la altura del homenaje plástico, me alegro de haberlo provocado porque en esas estampas resplandecen, en la sencillez, los rasgos más característicos del arte de Miró Llull.»

Días en blanco ha sido editado por José Manuel Lucía Megías, que ha revuelto, revisado y ordenado la poesía completa de Sampedro y escrito un claro y eficaz recorrido de sus avatares poéticos. Lucía manifiesta: «A lo largo de los años, José Luis Sampedro v a dejar constancia en sus versos -escritos sin la idea inicial de ser publicados- de sus estados de ánimo, de una particular forma de ver el mundo, de sentirse en él. Una particular forma de optimismo a pesar de todo lo que tiene que conceder para seguir sobreviviendo.»

Lucía, en su estudio, destaca el poema «Victoria», que también figura en la solapa de la sobrecubierta del libro —que en la carpeta repetidamente mencionada lleva el título de «Triunfo»—, un poema que me atrevo a considerar como emblemático del pensar y del sentir de Sampedro, y cuyos versos finales son:

«Que siempre que se mira bien el mundo
se asiste al acabar de alguna cosa.
Y que a pesar de todo,
muy en el fondo, inexplicablemente,
es hermoso ser hombre hacia la muerte.»


*Figura en la contestación del académico Gregorio Salvador Caja al discurso de recepción de José Luis Sampedro a la Real Academia Española en el año 1991.

 

Ventanas de viento
Carpeta negra de solapas de 285 x 385 mm

Ventanas de viento

Ventanas de viento

Ventanas de viento

Ventanas de viento

Ventanas de viento

Ventanas de viento

Ventanas de viento

Ventanas de viento

 
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