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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año XII - Oler mejora el habla esofágica

mirollull2 | 05 Marzo, 2016 00:55

Que el olfato mejora el gusto, y así se potencia el sabor de comidas y bebidas, no creo que nadie lo dude. Que oler mejore el habla esofágica, si bien es comprobable, parece una aserción incongruente.

Cuenta visites al 3-3-2016

Pero vayamos antes con lo del "Año XII" que he puesto en el título. El pasado 25 de febrero se cumplieron once años de la larga siesta en quirófano para que me practicaran la laringectomía total; una intervención seria pero no de las más delicadas y arriesgadas. (Las neurológicas requieren más precisión y su resultado es más incierto: ¿verdad, Tuñy?) Al fin al cabo, un cáncer de laringe detectado a tiempo y extirpado pronto, es decir, sin darle tiempo a creer y extenderse, lo único que hace es que la persona se quede sin voz laríngea, tenga que respirar por un orificio en el cuello y apechugar con varias secuelas. Desde hace algunos años a mí ya me parece normal hablar con la voz esofágica y respirar por el cuello. ¿Que tengo algunas secuelas?, sí, es cierto, pero también tengo otras añadidas por la extirpación del cáncer de pulmón, a lo que hay que agregar el deterioro que genera aproximarse a los ochenta años. Y aquí sigo con trabajos y proyectos.

Publicaciones

El 6 de diciembre de 2005, medio años después de la intervención, publiqué Post626 – La utilidad de mi cáncer . Mis artículos se estaban convirtiendo en una guía para laringectomizados, familiares y también logopedas. Y hasta, en aquellos días, un cirujano ORL y una logopeda –y también una laringectomizada– sugirieron que lo publicado en la red se materializara en un libro. Once años después, la utilidad de mi cáncer sigue vigente. Las visitas que registraban los escritos del epígrafe “Mi cáncer”, ayer, al final del día, era de 1.706.067. Y de los veintiún artículos subidos a la red desde el 6 de marzo al 27 de diciembre de 2005 la cuenta ha subido a unos doscientos, que forman un compendio –atisbo enciclopédico sobre el cáncer de laringe– un tanto desordenado, cuya única orientación son los índices cronológico y el más o menos temático. Hacer un libro de ello, conllevaría un trabajo de revisión total, sistematización y complementación muy laborioso. Y aunque hace algo más de un año una persona profesional de la logopedia y la enfermería y ampliamente conocedora de los procesos de la laringectomía me propuso compartir la realización de un libro, creo que, por ambas partes, no tenemos fácil llevar adelante el proyecto. Hasta hoy, por tanto, sólo cuento con lo que se puede leer en la bitácora, con el opúsculo Cáncer de laringe: prevención, diagnóstico y tratamiento, publicado en 2010, y Crónica de los avatares de mis cánceres y de sus secuelas, un CD, realizado en 2012 (ya insuficiente), que recoge los escritos del 25 de febrero de 2005 al 28 de marzo de 2012, con Cura e higiene del estoma, sobre la cánula y otras indicaciones: guía breve para después de una laringectomía, de la que somos autores Elisabet Gimeno Arcos, enfermera, y el paciente que esto escribe, publicado por la Asociación Española Contra el Cáncer y de descarga disponible en su web, localizable por el enlace insertado en el título, y con El tercer –oma (2008), que recoge los artículos del episodio de la extirpación del cáncer de pulmón. Asimismo, en Youtube peplaring hay los siguientes vídeos: Inicio a la voz esofágica (2008), Voz esofágica y con prótesis fonatoria (2008), Voz Esofagica: tecnica esencial (2009), Laringectomizados en la piscina (2009), Laringófonos y amplificadores de voz (2011), Nadar con laringectomía (2014) y Laringectomía: voces de antes y después (2015), que suman 122.782 reproducciones.

Vuelvo al principio. A la cuestión del olfato, cuya disminución (hiposmia) o pérdida (anosmia) es habitual en los laringectomizados y a la que, incomprensiblemente, no suele prestarse atención, a pesar de la importancia de este sentido que complementa el disfute vital y actúa de aviso ante riesgos ambientales y alimentarios, y de la sencillez y facilidad con que se puede recuperar. Y, precisamente, en la maniobra para estimular la captación de olores se origina la ayuda para mejorar la continuidad y entonación de la voz esofágica que a mí me funciona y que sugiero se practique. Se puede realizar tanto con el “bostezo educado” completo como con el reducido. Los dos, uno en mayor cantidad que el otro, aspiran aire por la nariz que va a la boca y abriendo la boca del esófago (esfínter cricofaríngeo) –lo que ya hacemos de forma automática–, este aire, o parte de él, se agrega al reservorio esofágico. Por eso me he permitido titular este artículo como Oler mejora el habla esofágica.

Artículo relacionado:
Año VI – ‘Bostezo educado’ o ‘polite yawning’

NOTA: Dispongo en formato PDF, y puedo enviarlo por e-mail a quien me lo solicite, de:
Cáncer de laringe: prevención, diagnóstico y tratamiento,
El tercer –oma y
Cura e higiene del estoma, sobre la cánula y otras indicaciones: guía breve para después de una laringectomía.

 
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