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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

De San Nicolás a Papá Noel

mirollull2 | 25 Diciembre, 2012 01:46

Desde hace algunos lustros, en el mes de diciembre abundan, sobre todo en centros comerciales, los papás noel. No es malo que así sea; San Nicolás, celebrado por su generosidad, tiene que ver con buenos ojos que, por llevar melenas y barbas blancas y vestirse de rojo y blanco, una tropa de ganapanes y gente sin trabajo pueda hacerse con un magro estipendio en estos días de bambalinas, oropeles, luces innecesarias y jolgorio de calendario.

Santa Claus. Dibujo japonés, 1914
Santa Claus, 1914, dibujo japonés, wikipendia

Se ha dicho que el atuendo rojo y blanco de ese personaje proviene de una, aunque no recomendable, muy difundida bebida que en 1931 lo juntó con su marca en una campaña de publicidad; no parece verosímil tal coyunda: la vestimenta roja y blanca del Papá Noel es anterior a la fecha indicada y es verosímil que responda al atuendo obispal y que la mitra se convirtiera en gorro. He leído que hacia 1823 hubo un poema navideño en Estados Unidos, que describe a Santa Claus con barba blanca, traje de pieles y trineo arrastrado por ocho renos; que en 1881 se divulgó un dibujo en el que aparece con el traje rojo actual; y, también con este atuendo, aparece en una ilustración japonesa de 1914.

El llamado Papá Noel, que viene de las nieves acarreando regalos en su trineo ingrávido tirado por renos celestes, tiene variados nombres y cunas; los primeros: San Nicolás y Turquía. Hoy, en oriente se le conoce como San Nicolás de Mira, de donde fue obispo, pero en occidente es conocido por San Nicolás de Bari, ya que cuando, en 1807, los musulmanes invadieron el territorio antes griego y que hoy es Turquía, los cristianos lograron sacar en secreto sus reliquias y llevarlas a la ciudad italiana. En la ciudad de Bari se obtuvieron tantos milagros al rezarle al santo que rápidamente su popularidad se extendió por toda Europa. Hay cientos de templos en todo el mundo dedicados a su figura. Ya en el año 550, en Roma se erigió uno en su honor.

San Nicolás nació en el año 225 ó 280(¿?) y falleció en 342, 345 ó 352. Se desconoce la fecha de su elevación a los altares, pues durante siglos –hasta que en 1584 se hizo oficial el Martirologio Romano y la oficina del santoral– se accedía a la dignidad derivada y participada con Cristo, el único que es Santo, por canonización espontanea, y mejor si mediaba el martirio, debido a los prodigios y señales divinos que adornaban una vida ejemplar. Y en esto, Nicolás, resplandeció desde la niñez.

De su admirable hagiografía, concordante con distintas fuentes y en sintonía con las que narran las sublimes vidas de los elegidos –la suya sobremanera colmada de actos devotos y milagrosos–, trascribo unos párrafos del Año Cristiano, que recoge el Martirologio Romano:

SAN NICOLÁS, OBISPO.
San Nicolás, obispo de Mira en Licia, tan célebre en todo el universo por el resplandor de sus virtudes, por el número de sus milagros y por la confianza de los pueblos en su intercesión, nació en Pátara, ciudad de la Licia en el Asia Menor. Sus padres eran muy ricos, pero todavía eran más piadosos; habían perdido toda esperanza de tener hijos cuando su madre se halló embarazada; lo que se miró desde luego como un don del cielo, y como el fruto de las grandes limosnas de sus padres, a quienes llamaban en el país padres de los pobres. Dios le previno tan visiblemente con sus bendiciones desde su nacimiento, que se asegura no fue posible hacerle mamar jamás los miércoles y viernes, como si hubiera comenzado desde entonces a ayunar estos dos días de la semana, que eran días de abstinencia y de ayuno en la Iglesia oriental. Su tío Nicolás, obispo de Mira, que le había puesto su nombre, y había ido a la iglesia a dar gracias a Dios por haber dado a su familia un heredero, tuvo, durante su oración, una revelación en que se le manifestó que el niño que Dios les había dado sería un astro luminoso que alumbraría con su virtud a toda la tierra.
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Año Cristiano, o ejercicios devotos para todos los días del año - Diciembre, Barcelona, Librería Religiosa, 1854.

San Nicolás, por todas su virtudes benéficas, y en especial por su dadivosidad y amparo a los niños, fue tomado como protector y abogado de numerosos oficios y actividades*, y designado patrono de varios países y lugares (Rusia; Nápoles y Sicilia, Italia; Campen, Holanda; Freiburg en Suiza; Lorena; la Diócesis de Liège; también en ciudades de Alemania, Austria y Bélgica). Y, al trascender su fama a tierras del norte de Europa, pasó a ser el portador de regalos la noche de Navidad. Inicialmente se auxiliaba de un paje negro, aunque realmente no era tal, sino un joven que se manchaba de hollín al entrar en las casas por la chimenea. El santo, después de ejercer su función navideña en Rusia, Alemania y en Holanda, donde, en consecuencia con su credo protestante, le cambiaron su atributo católico de santo por el del bonachón barbiblanco montado en trineo, y su nombre Sint Nikolaas derivó en Sinterklaas, y pasó a ser Sint Klaes, Santa Claus, al ser llevado a Nueva Amsterdam (Nueva York) por los holandeses emigrantes.

En Europa, en ciertas ocasiones se le había visto cruzar los cielos montado a caballo. Con el trineo pudo ampliar fronteras. Así, el 24 de diciembre, está en Europa, en las Américas y en donde haya un niño protegido por él, como los tres que volvió a la vida después de que fueran descuartizados, al que lleva juguetes y regalos, quizá en conmemoración de las tres jovencitas que, una tras otra, libró de la prostitución a que les inducía su padre, arruinado, para obtener la dote y poder casarlas: unos dicen que por la ventana, otros que por la chimenea, echó una bolsas de monedas de oro que cayeron junto a los calcetines.

Se le atribuyen cientos de milagros e intervino con éxito en cuestiones muy dispares: en una situación de hambre, obtuvo de un barco que recaló una buena parte de la carga de trigo asegurando al capitán que al llegar a destino no le faltaría ni un grano, y así fue; evitó naufragios por tempestades, y en una de ellas anduvo sobre el agua para recoger el timón que se había desprendido de la nave; salvó de la muerte a inocentes condenados; un día que en Mira, el recaudador de impuestos avisó que la tasa actual –ya difícil de pagar– se multiplicaría por 50, a petición de los ciudadanos Nicolás acudió personalmente a Constantino y le propuso una cantidad razonable –inferior a la actual–, que el emperador aceptó. Esta intervención de Nicolás, junto con la de las tres doncellas, ha hecho de este santo un habitual intercesor en asuntos económicos. Por ejemplo, el Opus Dei acude a San Nicolás en estas dificultades.

San Nicolás
San Nicolás (de eltestigofielorg)

A pesar de tal exuberancia de méritos –cabe destacar que, desde su fallecimiento hasta nuestros días, brota del sepulcro del santo un aceite aromático suave y benéfico que cura a muchos enfermos (de aquí procede que también sea patrono de perfumistas y farmacéuticos)–, a pesar de ello, un papa del Medievo puso en duda la autenticidad de tan preclara tradición de santidad y en 1969, por el Motu proprio Mysterii Paschalis del papa Pablo VI se ‘rebajó’ la festividad de San Nicolás en el Calendario Romano General, como la de otros personajes legendarios, cuyas vidas estaban poco documentadas, a la cuarta y última categoría de celebración, la de ‘memoria libre’. Por lo que he leído, San Nicolás causaba una extraña preocupación sobre Pablo VI, si no, siendo Bari un lugar de continua peregrinación para venerar y obtener favores del santo, por qué, en 1970, envió sus supuestos restos al obispo de Brooklyn (Nueva York); que éste, en 1972, cedió a la Iglesia católica ortodoxa de la misma ciudad.

No sé si, para compensar a los nicolases, Pablo VI canonizó a Nicolás Tavelic (†1391) y a Nicolás de Owen (†1606).

De todas maneras, ahí está él, San Nicolás, ataviado de Santa Claus o Papá Noel, repartiendo felicidad, sonrisas, a veces sonando una campanilla, y regalos y juguetes, en especial y con generosidad a los niños cuyos padres pueden pagar los encargos que ellos le hacen. Algo así como los reyes magos, pero en otra fecha y con más rango. A los reyes magos, ya se les ha bajado de la dinastía real y, por otra parte, carecen del halo de la santidad.

*Patrono de decenas de oficios y profesiones, entre los que están los siguientes: boticarios y farmacéuticos, arqueros, panaderos, toneleros, barqueros, fabricantes de cerveza, novias, novios y recién casados, cautivos, niños, jueces, pescadores, portuarios, harineros, estibadores, comerciantes, asesinos arrepentidos, perfumeros, solteronas, prestamistas, pobres, encarcelados, viajeros.

Año VIII – La alimentación en el cáncer de laringe

mirollull2 | 19 Diciembre, 2012 22:23

Está admitido que las células cancerosas proliferan mejor en un entorno ácido. ¿Quiere esto decir que si se pudiera alcalinizar directamente los tejidos próximos al cáncer, éste reduciría su progresión o la cesaría? Pues, posiblemente sí. He leído que el Nobel de Química Linus Pauling afirmó que mantener, en nuestro organismo, un pH ligeramente alcalino (entre 7.1 y 7.4) es la clave para mantener una buena salud. De lo contrario, en un ambiente ácido nuestras células se enferman y los tejidos se dañan. Y también conozco las controversias sobre las “asombrosas” curaciones de cáncer efectuadas por el doctor italiano Tullio Simoncini con el tratamiento directo con bicarbonato sódico de los órganos afectados. Es igualmente cierto que un pH 8 o superior es dañino para el organismo.
De lo que no cabe duda es que la alimentación es uno de los factores propiciadores del cáncer y al mismo tiempo puede evitar su aparición, y si ésta se produce, contener su desarrollo, retener su diseminación, y, una vez curado, inhibir su reaparición.
Existen publicaciones sobre la influencia –positiva y negativa– de la alimentación; una que le dedica varios capítulos es AntiCáncer. Una nueva forma de vida; pensaba escribir sobre ello, pero en vez de hacerlo, puesto que me ha venido como anillo al dedo y la autora me lo permite, reproduzco el siguiente artículo:

VOZ Y ALIMENTACIÓN
Mª Teresa Estellés Puchol
Diplomada Universitaria en Enfermería. Logopeda

Todos hemos oído repetidas veces y en muchas ocasiones: “somos lo que comemos”. En este articulo quisiera reflejar algunos conceptos que los logopedas debemos tener claros en cuanto a la incidencia que los alimentos tienen en nuestra voz.
Un correcto equilibrio ácido–alcalino es fundamental para la vida y conveniente para la voz; la inadecuación del pH (unidad de medida del grado de acidez o alcalinidad) incide con mucha frecuencia en las alteraciones de la voz. Denominaremos acidosis al aumento de acidez y alcalosis al aumento de alcalinidad. El equilibro entre el acido y el alcalino está determinado por el pH que deberá ser de 7, en una escala de 0 a 14.

Alimentos

¿Qué motivos pueden ocasionar los desequilibrios del pH?
Los motivos pueden ser varios, pero los principales son los hábitos que tengamos en cuanto a la alimentación, el estado anímico y el físico.
Con frecuencia cuando preguntamos a los pacientes por sus hábitos de alimentación, nos encontramos con dietas muy ricas en productos ácidos y pobre en alcalinos. En relación a su estado anímico refieren estrés, tensión muscular, alteración del sueño y fatiga. En su comportamiento habitual relatan sedentarismo, incorrecta ventilación pulmonar, contaminación de aire y esfuerzo intelectual. Todo ello dificulta que la sangre tenga una corriente de sustancias alcalinas que puedan neutralizar los ácidos.

¿Cómo podemos apreciar el déficit de alcalinos o el exceso de ácidos?
Las principales manifestaciones podemos apreciarlas de forma muy simple. En un déficit muy severo de alcalinos se puede llegar a la auto intoxicación del organismo, también se puede llegar a una desmineralización del cuerpo ya que ha tenido que quitarle de los tejidos los elementos minerales para protegerse.
Por debajo de un pH de 5 puede manifestarse con cálculos biliares y renales por formación de depósitos. Y lo más importante, la disminución de defensas que el organismo presenta ante la agresión de los ácidos, llegando a describirlo numerosos autores como la causa de malignización de algunas células que pueden vivir sin oxigeno.
El exceso de ácido es el enemigo más grande que tenemos para la voz, ya que no solo produce la sequedad de las mucosas de la faringe y la laringe sino que en muchas ocasiones, actúa como cáustico en la mucosa de los pliegues vocales.

¿Dentro de los alimentos ácidos hay buenos y perjudiciales?
Sí, entre los recomendables ácidos encontramos, el fumárico, de excelentes propiedades antioxidantes, defensor de la actividad digestiva por disminuir la bacterias patógenas del intestino. Es un gran regulador del pH y potencia la acción antimicrobiana, se utiliza como aditivo. El ácido tartárico que encontramos en la levadura, el zumo de uva, también es muy recomendable entre otras cosas porque es de eliminación rápida y de difícil absorción. El ácido málico que se encuentra en el membrillo, la uva, las manzanas y cerezas es muy bueno. Se emplea en la industria farmacéutica para la fabricación de laxantes y para la elaboración de los vinos con el fin de reducir la acidez. El ácido cítrico encontrado en el limón, la naranja, el pomelo que muchas veces se utilizan para la acidez estomacal.
Todos ellos son ácidos orgánicos que una vez metabolizados en el organismo se reúnen y combinan con minerales como el potasio, sodio, calcio y dan lugar a las sales minerales tan necesarias para las funciones cognitiva y físicas del individuo.
Entre los ácidos que son menos beneficiosos encontramos el oxálico, que se encuentra en las espinacas, acelgas, remolacha, ya que impiden la absorción del calcio y puede dañar la función renal. El ácido benzoico, que se encuentra en frutas como las ciruelas y está contraindicado en algunas patologías como el reumatismo y la gota. El tánico, que podemos encontrar en algunos vinos, café, té negro, frutas verdes, dificulta la digestión de las proteínas, y algunos autores lo asocian a algunos tipos de cáncer como el de colon. Cabe destacar que la desintegración de células animales presentes en las carnes deja residuos tóxicos y ácidos.

¿Puede tener consecuencias el exceso de acidez en la voz?
Rotundamente sí, no solo en la voz sino en todo nuestro organismo.
La tendencia a la depresión, irritabilidad y aumento de la sensibilidad esta descrita por numerosos autores. La palidez, cefaleas y conjuntivitis también. Los odontólogos y estomatólogos refieren múltiples artículos de caries, dientes agrietados e hipersensibilidad.
Los internistas indican que la manifestación de acidosis cursa con eructos ácidos, dolores de estómago, acidez, gastritis, ardor del recto, irritación de recto y úlceras. Los urólogos muestran que se manifiesta en orina ácida, ardor y molestias en vejiga, uretra y cálculos renales.
Los neumólogos relacionan la acidosis con alteraciones en las vías respiratorias, amigdalitis, sinusitis, tos pertinaz, hipertrofia amigdalina. Los alergólogos refieren muchas etiologías alérgicas a la acidez, disminuyendo la virulencia de estas, al retirar los alimentos ácidos y fermentables.
En dermatología, sensibilidad al frió (sabañones), grietas en los dedos, piel seca y descamada y manchas blancas. En el sistema muscular la acidosis se manifiesta produciendo calambres, tortícolis, tendencia a la tetania y el lumbago.
Los traumatólogos también manifiestan que muchas de las causas de la desmineralización de los huesos, produciendo osteoporosis y raquitismo, se encuentran en un déficit alcalino. En el sistema circulatorio las consecuencias que aparecen son hipotensión, tendencia a la anemia. En endocrino están descritas algunas hipofunciones de las glándulas en general, excepto la tiroides que tiene tendencia a acelerarse. En otorrinolaringología se demuestra que un porcentaje elevado de disfonías tienen su etiopatogenia en el reflujo gástrico.
Todos estos sistemas con mayor o menor intensidad, inciden en la producción de la voz, ya que la función fónica es patrimonio de muchos de ellos y una saliva ácida junto con reflujo ácido produce una grave sequedad e inflamación de la mucosa de los pliegues vocales.
Hay que tener en cuenta que muchas sustancias que no son ácidas, en la trasformación que sufren en su digestión, se convierten en ácidos.
Es muy importante que en el consumo alimenticio de nuestra dieta, el porcentaje de alimentos que ingerimos sea de un 60% al menos de alcalinos. La proporción que muchos autores dan como correcta es la de un 75% de alimentos alcalinos frente a un 25% de ácidos. No obstante hay autores (Dr. Ragnar Berg) más rígidos que recomiendan un 85% de alimentos base frente a un 15% de acidificantes.
Nuestro organismo necesita también proteínas (generadoras de ácidos) sobre todo a edades jóvenes, pero no olvidemos nunca que debemos neutralizarlos con alimentos alcalinos que mantengan el pH correcto. Recordemos que las células malignas no necesitan el oxigeno. La acidez expulsa el oxigeno de las células, las células cancerosas son anaerobias (no respiran oxigeno). Según Warburg (Otto Heinrich Warburg (1883-1970). Premio Nobel 1931 por su tesis La causa primaria de la prevención del cáncer dice que: «El cáncer es la consecuencia de una alimentación antifisiológica y un estilo de vida antifisiológico. Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los sanos son alcalinos».
Es importante que nos formemos en los beneficios que una correcta y equilibrada dieta puede reportar en nuestro cuerpo. Resulta curioso ver como por ejemplo el limón, que es muy acido, después de su digestión y asimilación es formador de alcalinos en nuestro cuerpo y sin embargo la carne, como casi todos los productos animales, que puede ser alcalina antes de su digestión dejara residuos altamente ácidos después de digerida.

A continuación relataré una serie de alimentos alcalinos.

Alimentos Alcalinos

VEGETALES: ajo, espárragos, vegetales fermentados, berros, brócoli, coles de Bruselas, col, zanahorias, coliflor, apio, acelga, hojas verdes, pepino, berenjena, col rizada, lechuga, hongos, hojas verdes picantes, dulce Diente de León, flores comestibles, cebollas, chirivías (altos en glicemia), chícharos, pimientos, calabaza, rutabaga, vegetales de mar, espirulina, germinados, calabazas, alfalfa, pasto de cebada, pasto de trigo, hojas verdes silvestres, hierbamora.
FRUTAS: manzana, aguacate, plátano (alto en glicemia), melón, cerezas, grosellas, dátiles, higos, uvas, toronja, lima, melón miel, melón valenciano, nectarina, naranja, limón, melocotón, pera, piña, todas las moras, mandarina, jitomate, frutas tropicales, sandía.
PROTEINAS: huevos, proteína de suero de leche, queso, cottage, pechuga de pollo, yogurt, almendras, castañas, tofu (fermentado), semillas de linaza, semillas de calabaza, tempeh (fermentado), semillas de calabacines, semillas de girasol, semillas germinadas de mijo, nueces
OTROS: vinagre de sidra y de manzana, polen de abeja, lecitina granulada, cultivos pro- bióticos, jugos verdes, jugos de vegetales, jugos de fruta fresca, leche orgánica (no pasteurizada), agua mineral (preferentemente magnetizada), té verde, té de hierbas, té de Diente de León, té de Ginseng, té Banchi Kornbucha. ENDULZANTES: stevia, azúcar no refinado. ESPECIAS/SAZONADORES: canela, curry, jengibre, mostaza, chile en polvo, sal de mar, miso, tamari, todas las hierbas. VEGETALES ORIENTALES: maitake, daikon, raíz de Diente de León, shitake, kombu, reishi, umeboshi, wakame, vegetales marinos.

AntiCáncer

Las verduras frescas, por lo general, son alcalinas, sin embargo las secas acidificantes con algunas excepciones.
Los cereales integrales y derivados son ligeramente acidificantes pero tendientes al equilibrio, como por ejemplo: arroz integral, germen de trigo, harinas integrales, pan integral, cebada. La sémola, el pan blanco y la harina refinada son muy acidificantes. Otros alimentos como el café, chocolate, azular blanco, grasas y aceites refinados y saturados, bebidas alcohólicas, pastelería, te, medicamentos como el acetilsalicílico (aspirina) son muy acidificantes.
En general los alimentos que poseen un contenido alto en azufre, fósforo y cloro son acidificantes y aquellos que su dosis es elevada en calcio, potasio y sodio son alcalinizantes.
Son varios los estudios (Dr.S Sack) que han demostrado que las verduras silvestres (ecológicas) tienen mayor cantidad de sales minerales que las de cultivo debido al uso de abonos químicos. Del mismo modo se ha comprobado que cuando la fruta es madurada artificialmente pierde su propiedad alcalina.
Este mismo autor apunta que para la neutralización de algunas legumbres y aceites refinados va bien tenerlos a remojo con una cucharadita de bicarbonato sódico o sumergir en ellos dejando que se quede suspendido.
La voz está íntimamente ligada a la alimentación y en términos estadísticos podemos afirmar que dos tercios de las personas que acuden a la consulta del especialista O.R.L. por presentar ronquera y/o molestias de voz presentan reflujo gastroesofágico.

¿Cómo podemos saber si tenemos reflujo?
El reflujo gastroesofágico puede ser delator o silente. Si es delator se manifiesta a través de malestar en la parte superior del tórax, la garganta, ronquera, sensación de bocado parado (bolo histérico), dificultad para tragar (disfagia). También podemos apreciar cambios comportamentales en la voz, por ejemplo, muchas veces nos preguntamos ¿Cómo es posible que después de estar toda la noche descansando me levante con tan mala voz y poco a poco a lo largo de la mañana, conforme voy ingiriendo y hablando la voy mejorando? Muy sencillo, porque por la noche, en la elaboración digestiva he fabricado un aumento de ácidos, a los que he facilitado, por la postura de decúbito supino (acostados), ascender hasta la mucosa de los pliegues vocales, irritándola y privándola de la elasticidad y turgencia, llegando hasta el efecto cáustico.

¿Además de la disfonía nos puede producir más problemas?
El reflujo crónico puede llegar a producir úlceras, neumonías y cambios anormales en las células, que pueden conducir al cáncer de esófago y de laringe.

¿Qué debemos hacer para cerciorarnos de que tenemos un reflujo acido?
En primer lugar acudir al especialista O.R.L., que lo apreciará bien a través de la observación endoscópica o también con la toma de exudado de mucosa en un porta y su posterior análisis y tratamiento farmacológico. Posteriormente lo derivará al logopeda para corregir los hábitos incorrectos vocales que ha instaurado, rehabilitar su voz y dar las pautas comportamentales y de alimentación que correspondan.

CONCLUSIÓN
Es muy importante que los logopedas, en nuestra formación continua, incorporemos y consideremos cada vez más los estudios dietéticos y de nutrición en relación a las patologías que atendemos y concretamente a las de la VOZ.

………………..

Dr. David Servan-Schreiber, AntiCáncer. Una nueva forma de vida, Madrid, Espasa, 2008.

La gaviota y las habas

mirollull2 | 15 Diciembre, 2012 18:17

La danza de la gaviota

–¿Cómo que no? ¿Un subsecretario comiendo con un mafioso del calibre de Franco Sinagra?
–¡Sí, figúrate qué escándalo, qué vergüenza! ¡Hagan lo que hagan, ahora nuestros honorables diputados se pasan por el forro a la opinión pública! Se drogan, van de putas, roban, trapichean, se venden, cometen perjurio, hacen negocios con la mafia, ¿y qué puede pasar? Como mucho, que se hable en los periódicos durante tres días. Luego todos se olvidan de ellos. Pero ellos de ti, que has levantado el escándalo, no se olvidan, de eso puedes estar seguro, y te lo hacen pagar. ?
–Se le podría pedir a Tomaseo autorización para interceptar las llamadas entre Sinagra y…?
–¿Y el honorable diputado Di Santo? Pero ¿se puede saber en qué mundo vives? Hoy por hoy, ningún magistrado te concedería esa autorización, y aunque estuviera dispuesto, tampoco podría hacerlo, porque esa gente sabe blindarse bien; antes tiene que dar el visto bueno el Parlamento. ¡Y ya puedes esperar sentado que lo dé! (pág. 206)
Andrea Camilieri, La danza de la gaviota, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2012.

En Nota del autor, A.C. puntualiza: «Al parecer no es superfluo señalar que los nombres y apellidos de los personajes, situaciones, episodios y ambientes pertenecen a mi fantasía y no a la realidad. Aunque, cuando se escribe, incluso inventado, ¿no se hace siempre referencia a la realidad?»

¿Juan era primo o tío de Jesús?

mirollull2 | 09 Diciembre, 2012 22:57

Me explico: al releer y buscar textos sobre la concepción inmaculada de María me ha surgido la duda que da título a este escrito. Pienso que podía ser tío, pero no encuentro datos para afirmarlo. El que Isabel y Ana, ambas de avanzada edad, fueran primas, me parece más cronológicamente posible que las primas fueran Isabel y una jovencita.

Sí, en cambio, he encontrado argumentos sobre la inmaculada concepción, unos en contra, otros a favor y uno concluyente.

El primer fundamento escriturístico, serio aunque no categórico, que expone la Iglesia Católica es: «Dijo Dios a la serpiente en el paraíso: 'Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza'. (Gén 3,15).»

Hay algún otro versículo en el Antiguo Testamento que también anuncia esta excepción divina del pecado original, pero poco más, salvo en el primer capítulo del evangelio de Lucas. En este capítulo, aunque no se menciona la concepción de María, sí se narra la de su parienta vieja Isabel, cuyo esposo, el sacerdote Zacarías, ante sus ruegos al Señor por tener un hijo recibió la respuesta por mediación de un ángel. «Al verlo, Zacarías se asustó y quedó desconcertado. El ángel le dijo: –No temas, Zacarías, que tu petición ha sido escuchada, y tu mujer Isabel te dará un hijo, a quien llamarás Juan. Te llenará de gozo y alegría y muchos se alegrarán de su nacimiento. Será grande a juicio del Señor; no beberá vino ni licor. Estará lleno del Espíritu Santo desde el vientre materno y convertirá a muchos israelitas al Señor su Dios. Irá por delante, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos, a los rebeldes con el sentir de los honrados; así preparará para el Señor un pueblo bien dispuesto. Zacarías respondió al ángel: –¿Qué garantía me das de eso? Pues yo soy anciano y mi mujer de edad avanzada. Le replicó el ángel: –Yo soy Gabriel, que sirvo a Dios en su presencia: me ha enviado a hablarte, a darte esta Buena Noticia.» (Lc 1,12-19) Salto varios versículos, después de los cuales sigue Lucas: «El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: –Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Al oírlo, ella se turbó y discurría qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: –No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reinado no tenga fin. María respondió al ángel: –¿Cómo sucederá eso si no convivo con un varón? El ángel le respondió: –El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te hará sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. Pues nada es imposible para Dios. Respondió María: –Aquí tienes a la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue. Entonces María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre; Isabel, llena de Espíritu Santo, exclamó con voz fuerte: –Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura dio un salto de gozo en mi vientre. ¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció. María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, mi espíritu festeja a Dios mi salvador, porque se ha fijado en la humildad de su esclava y en adelante me felicitarán todas las generaciones. Porque el Poderoso ha hecho proezas, su nombre es sagrado. Su misericordia con sus fieles continúa de generación en generación. Su poder se ejerce con su brazo, desbarata a los soberbios en sus planes, derriba del trono a los potentados y ensalza a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos. Socorre a Israel, su siervo, recordando la lealtad, prometida a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y su linaje por siempre. María se quedó con ella tres meses y después se volvió a casa.» (Lc 1, 26-56)

S Joaquín y Sta Ana
Muntaner, grabado al buril
61 x 90 mm

Sobre la concepción de María, y sobre Ana y Joaquín, sus padres, así como de la hermana menor de María, nada refieren los evangelios canónicos. Los evangelios apócrifos, sobre el período que estoy considerando, son más prolíficos, y muy acordes entre sí; sólo he hallado dos divergencias importantes. El Evangelio armenio de la infancia dice que María fue sietemesina, en cambio, El protoenvangelio de Santiago y El evangelio del seudo-Mateo afirman que nació a los nueve meses; los demás no mencionan el tiempo de gestación. La otra discrepancia está en la hermana de María, que, entre todas las escrituras, sólo figura en El Evangelio armenio de la infancia. «Y, pasado algún tiempo, los esposos se dijeron entre sí: Conduzcámosla a la casa del Señor, para que viva en su presencia, conforme a nuestro voto. Pero Ana advirtió a Joaquín: Esperemos a que adquiera conciencia de sí misma. Y, en aquellos mismos días, Ana quedó encinta, y trajo al mundo una niña que llamó Parogithä, diciendo: María será del Señor, y Parogithü constituirá nuestras delicias (phurgäiä) en lugar de María.»

Los evangelios apócrifos que he comparado son: El protoevangelio de Santiago, El evangelio del seudo-Mateo, El evangelio de Taciano y El evangelio armenio de la infancia. Hay que notar que en el pasaje ausente en los canónicos, en los apócrifos también está presente el ángel Gabriel. ¿El arcángel Gabriel, que unos siglos más tarde, aparece dictando el Corán a Mahoma, en las concepciones de María, de Juan y de Jesús, fue, por encargo del Espíritu Santo, un iniciador de la fecundación in vitro o de la inseminación asistida?

Por su interés, transcribo, unos versículos del capítulo I de El evangelio armenio de la infancia:
«5. Mas Joaquín, después de haber hecho sus ofrendas ordinarias, tomó un cordero, y, haciendo primero su oblación, lo sacrificó después sobre el altar. Y todos vieron por un prodigio inesperado salir de la arteria una especie de leche blanca en lugar de sangre. Ante tan singular espectáculo, los sacerdotes y todo el pueblo quedaron atónitos, sorprendidos y maravillados. Porque jamás se había visto un prodigio semejante al que se verificara en tal sacrificio. Y Eleazar, el Gran Sacerdote, requirió a Joaquín para que dijese en nombre de qué había presentado en ofrenda y en sacrificio aquel cordero sobre el altar.
»6. Y Joaquín respondió: Las primeras ofrendas las prometí al Señor, como un voto que debía cumplir. Pero este último cordero lo ofrecí en nombre de mi vástago futuro, y a él lo reservé. Y el Gran Sacerdote dijo: ¿Sabes lo que implica ese signo que el Señor te ha mostrado en nombre de tu vástago futuro? La leche que acaba de salir de esa arteria tiene una significación precisa. Porque lo que nacerá del vientre de su madre, será una hembra, una virgen impecable y santa. Y esta virgen concebirá sin intervención de hombre, y nacerá de ella un hijo varón, que llegará a ser un gran monarca y rey de Israel. Y, al oír estas cosas, todos los que estaban presentes, fueron presa de la mayor admiración. Joaquín se dirigió en silencio a su casa, y contó a su esposa los prodigios que habían ocurrido. Y, dando gracias a su Dios, se regocijaron, y dijeron al Altísimo: Hágase tu voluntad
»7. Y, cuando el embarazo de Ana alcanzó los doscientos diez días, lo que hace siete meses, súbitamente, a la hora séptima, Ana trajo al mundo a su santa hija, durante el día 21 del mes (de ...), que es el 8 de septiembre. El primer día preguntó a la partera: ¿Qué he traído al mundo? Y la partera contestó: Has traído al mundo una hija extremadamente bella, graciosa y radiante a la vista, sin tacha ni mancilla alguna. Y Ana exclamó: Bendito sea el Señor Dios de Israel, que ha escuchado las súplicas de sus siervos, que nos ha mostrado su amplia misericordia, y que ha hecho por nosotros grandes cosas, que han inundado de gozo nuestra alma. Ahora mi corazón está sólidamente establecido en el Señor, y mi esperanza ha sido exaltada en Dios mi Salvador.»

Con todo, lo antes expuesto no ha sido suficiente para aceptar como cierta la concepción inmaculada de María. Las iglesias protestantes, que niegan la autoridad de los obispos, del papa y de la tradición, y cuya doctrina suprema son las Escrituras interpretadas personalmente, no creen ni en la inmaculada concepción ni en la asunción de María.

Y además, también en la iglesia católica ha habido sensatas discrepancias ante tan elevada cuestión.

Copio a continuación –así me evito redactar mi explicación, que sería con menos florituras– un texto de cómo se llegó a la definición de la Inmaculada Concepción.

«No bastan estos textos [Gén 3,15, Lc 1,28; 1,42; 1,49] para probar por sí mismos el privilegio de la concepción inmaculada de María. Pero la bula Ineffabilis Deus, por la que Pío IX definió el dogma de la Inmaculada, los cita como remota alusión escriturística al singular privilegio de María.
»b) LOS SANTOS PADRES. Estos eximios varones, representantes auténticos de la tradición cristiana, fueron elaborando poco a poco la doctrina de la concepción inmaculada de María, que no siempre brilló en la Iglesia con la misma claridad. En la historia y evolución de este dogma pueden distinguirse los siguientes principales períodos: .
»1) PERÍODO DE CREENCIA IMPLÍCITA Y TRANQUILA
Se extiende hasta el concilio de Éfeso (año 431). Los Santos Padres aplican a María los calificativos de santa, inocente, purísima, intacta, incorrupta, inmaculada, etc. En esta época sobresalen en sus alabanzas a María San Justino, San Ireneo, San Efrén, San Ambrosio y San Agustín. .
»2) PERÍODO INICIAL DE LA PROCLAMACIÓN EXPLÍCITA
Se extiende hasta el siglo XI. La fiesta de la Inmaculada comienza a celebrarse en algunas iglesias de Oriente desde el siglo VIII; en Irlanda, desde el IX, y en Inglaterra, desde el XI. Después se propaga a España, Francia y Alemania.
3) PERÍODO DE LAS GRANDES CONTROVERSIAS (s.XII XIV)
Nada menos que San Bernardo, San Anselmo y grandes teólogos escolásticos del siglo XIII y siguientes, entre los que se encuentran Alejandro de Hales, San Buenaventura, San Alberto Magno, Santo Tomás, Enrique de Gante y Egidio Romano, negaron o pusieron en duda el privilegio de María por no hallar la manera de armonizarlo con el dogma de la Redención universal de Cristo, que no admite una sola excepción entre los nacidos de mujer. A pesar de su piedad mariana, intensísima en la mayor parte de ellos, tropezaron con ese obstáculo dogmático, que no supieron resolver, y, muy a pesar suyo, negaron o pusieron en duda el singular privilegio de María. Sin duda alguna, todos ellos lo hubieran proclamado alborozadamente si hubieran sabido resolver ese aparente conflicto en la forma clarísima con que se resolvió después.
»4) PERÍODO DE REACCIÓN Y DE TRIUNFO DEL PRIVILEGIO (s.XIV-XIX)
Iniciado por Guillermo de Ware y por Escoto, se abre un período de reacción contra la doctrina que negaba o ponía en duda el privilegio de María, hasta ponerlo del todo en claro y armonizarlo perfectamente con el dogma de la Redención universal de Cristo. Con algunas alternativas, la doctrina inmaculista se va imponiendo cada vez más, hasta su proclamación dogmática por Pío IX el 8 de diciembre de 1854.
»5) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
He aquí el texto emocionante de la declaración dogmática de Pío IX:
'Después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las súplicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda la corte celestial e invocando con gemidos el Espíritu Paráclito e inspirándonoslo él mismo:
Para honor de la santa e individua Trinidad, para gloria y ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra propia, declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, por gracia y privilegio singular de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles.
Por lo cual, si algunos –lo que Dios no permita– presumieren sentir en su corazón de modo distinto a como por Nos ha sido definido, sepan y tengan por cierto que están condenados por su propio juicio, que han naufragado en la fe y que se han separado de la unidad de la Iglesia' (D 1641).»(*)

Con lo expuesto, queda de manifiesto que –fuera o no María inmaculada en su concepción, como debió de serlo el nacimiento de Adán y Eva– la Iglesia Vaticana ha ido desgranando su doctrina, a veces como desvelada Penélope, con la misma verosimilitud, aunque siempre con pompa y abalorios, que la más alambicada ciencia-ficción.

Como conclusión, pienso que la filigrana de la declaración de inmaculada puede entrar en conflicto con la doctrina vaticana misma: la hipóstasis de María pone en entredicho la coherencia de la Santísima Trinidad. El simbólico triángulo tendría que convertirse en rombo. Pero ésta es materia para tratar en otro momento.

(*)Padre Antonio Royo Marín, O.P., “La Inmaculada Concepción de María” en www mariología org. (Conocí a este padre predicando unos ejercicios espirituales. Se comportó como un energúmeno. En la Inquisición hubiera sido un espléndido martillo de herejes y, al parecer, se creía un triturador de pecadores.)

Benedicto XVI no sabe dónde dejó la burra José

mirollull2 | 03 Diciembre, 2012 20:49

Suele ser normal que una minucia convertida en titular levante una polvareda entre redactores y comentaristas de lo que ahora se llama –debido a su diversidad técnica– medios de comunicación, y que el pueblo, por ello, sienta sacudidos los apoyos de su mitología emotiva.

La infancia de Jesús

Recientemente, la inquietud, se ha producido por unas afirmaciones que –según informan– ha efectuado Benedicto XVI en su libro La infancia de Jesús: en el portal de Belén no había ni mula ni buey, que la estrella queda en entredicho, que los pastores no cantaron y los reyes no eran tales.

Como es de suponer, lo manifestado por Benedicto XVI, no puede resumirse tan ligeramente; él razona lo que expone, somete la infancia de Jesús a una exégesis a la luz de citas precisas de las escrituras, las del Nuevo y del Antiguo Testamento, cuya correlación prueba y explica el cumplimiento del designio divino. «Jesús asume en sí la humanidad entera, toda la historia de la humanidad, y le da un nuevo rumbo, decisivo, hacia un nuevo modo de ser persona humana(sic)» (pag. 18). «Tampoco se trata sólo de Israel. Se dirige a toda la humanidad. El signo que Dios mismo anuncia no se ofrece a una situación política determinada, sino que concierne al hombre y su historia en su conjunto.» (pag. 56). «La historia de la elección de Dios, limitada hasta entonces a Israel, entra en toda la amplitud del mundo, de la historia universal. Dios, que es el Dios de Israel y de todos los pueblos, se demuestra como el verdadero guía de la historia.» (pag. 71-72). Su exégesis, por encima de detalles que pueden considerarse anecdóticos, muestra el entramado que une el Antiguo Testamento con el Nuevo, tan es así, que ambos, no sólo se complementan, sino que ninguno de los dos está completo ni es entendible sin el otro. «Los relatos de Mateo y Lucas no son mitos ulteriormente desarrollados. Según su concepción de fondo están firmemente asentados en la tradición bíblica del Dios creador y redentor.» (pag. 59). Benedicto XVI señala abundantes versículos en los que queda patente esta trabazón. Y su discurso muestra que la salvación del hombre iniciada en Abraham alcanza su perfeccionamiento en Jesús y que, a la inversa, la acción salvífica del hijo de Dios y su encarnación en una virgen estaba ya revelada en las escrituras desde antes de que Moisés iniciara con su pueblo el camino hacia la tierra prometida. «Es la gran fuerza de la esperanza en medio de un mundo que tan a menudo parece estar abandonando a Dios. El Reino del Hijo de David, Jesús, no tiene fin, porque en él reina Dios mismo, porque en él entra el reino de Dios en este mundo. La promesa que Gabriel transmitió a la Virgen María es verdadera. Se cumple siempre de nuevo.» (pag. 39).

Portal de Belén

Que los pastores no cantaron no he leído que lo haya afirmado; ¿tenía que referirse a los pastorcillos cantando villancicos? Benedicto XVI ha precisado que en los Evangelios consta que unos ángeles se aparecieron a los pastores, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas…». Y, sin negar que hubiera pastores, puntualiza que quienes cantaban eran los ángeles, porque éstos no ‘dicen’ sino que ‘cantan’, aclara. Otro sí: que los reyes no eran reyes, ni siquiera magos, –la palabra magos puede llevar connotaciones malignas–, sino sabios que habían descifrado el lenguaje de los astros. Sobre el buey y la mula, expone: «Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”.» (Pag. 76). Benedicto XVI añade: «En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3.2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.» (pag. 76-77).

De todas maneras, yo tengo que pensar que el exégeta, en este caso, ha hilado muy fino y sus conclusiones son un paradigma de la elucubración; es más probable que la iconología del belén no tenga otro motivo que la síntesis alegórica de la cristología popular. En los evangelios llamados apócrifos, que, creo, tienen tanta verosimilitud como los canónicos, el buey y el asno, o la mula, están claramente expresados. Y es posible que las seudoescrituras, por no ser objeto de uso y valoración, hayan sufrido menos o pocas alteraciones de copia, transcripción y traducción que los libros definidos como canónicos, que han pasado por manos, incluso bienintencionadas, que han pretendido mejorarlos, completarlos, enriquecerlos y engarzar entre sí las nuevas con las veterotestamentarias, denominación, ésta, que el blancosotanado utiliza con afección.

Con todo, sea o no intención del exégeta, hay que admitir que con su análisis, al pretender ajustar la leyenda a la veracidad, deja, lógicamente, desestructurada (en palabra moderna) la instalación de un belén que se corresponde con la tradición y la verosimilitud que durante muchos siglos han testimoniado la mayoría de los libros piadosos.(cf. Mn. Antoni Mª Alcover, Rondaies mallorquines, Editorial Moll, Mallorca, 2005, tomo V, pag. 7).

No había buey: es posible; no había mula, aceptémoslo, aunque hay motivo para creer que sí la había. «Y, llegados a mitad de camino, María dijo a José: Bájame de la burra, porque lo que llevo dentro me abruma, al avanzar. Y él la bajó de la burra, y le dijo: ¿Dónde podría llevarte, y resguardar tu pudor? Porque este lugar está desierto.» (Protoevangelio de Santiago, XVII, 3). «Y encontró allí mismo una gruta, e hizo entrar en ella a María. Y, dejando a sus hijos cerca de ésta, fue en busca de una partera al país de Bethlehem.» (Ib, XVIII, 1) Aceptemos que: «La conjunción astral de los planetas Júpiter y Saturno en el signo zodiacal de Piscis, que tuvo lugar en los años 7-6 a. C. –considerado hoy como el verdadero año del nacimiento de Jesús– habría sido calculada por los astrónomos babilónicos y les habría indicado la tierra de Judá y un recién nacido “rey de los judíos”.» (pag. 100), y que este suceso astral se ha transformado en la estrella en el acervo popular. Así vamos reduciendo la iconografía belenística; porque tampoco pudieron estar en el portal los tres sabios: desde que vieron la señal astronómica, se consultaron y se pusieron en marcha desde distintos lugares de Oriente, precisaron de varios meses, quizás más de un año, para alcanzar su destino. Y en ese tiempo, la Sagrada Familia ya vivía en su casa de Nazaret. Si, además, consideramos que ni Marcos ni Juan mencionan el nacimiento y la infancia de Jesús, y que Mateo les dedica 28 versículos y Lucas 51, es lógico que se recurra a los evangelios no canónicos, cuyo relato es más amplio.

Hay un aspecto mencionado por Benedicto XVI que quiero, por lo menos, destacar. Él lo trata de pasada y lo considera elucidado. Se refiere a si el nacimiento virginal es un mito o una verdad histórica, ya que en la historia de la religiones (egipcia, persa, budista, hindú, griega, romana y también en el judaísmo antiguo) se describen dioses y profetas nacidos de vírgenes, y dice: «Una lectura atenta deja claro que, ni en el primer caso ni en el segundo, existe un verdadero paralelismo con el relato del nacimiento virginal de Jesús. Lo mismo vale para los textos procedentes del ambiente grecorromano, que se creía poder citar como modelos paganos de la narración de la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. […] La diferencia de concepciones es efectivamente tan profunda que no se puede hablar de auténticos paralelos.» (pag. 58). Por mi parte, creo existen paralelos, además de la concepción virginal, que merecen atención y estudio (nacimientos en 25 de diciembre, estrellas anunciadoras, grutas, tres reyes, milagros, caminar sobre las aguas, ajusticiamiento o crucifixión, resurrección a los tres días...).

Uno de los argumentos de autoridad sobre la virginidad de María es un versículo tomado de Isaías 7,14: «Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa: “Dios-con-nosotros”». Según exégetas modernos, este versículo no parece referirse a María, aunque Mateo 1,23 lo incluya en su descripción del nacimiento, y además contiene una palabra asignada erróneamente. La palabra que fue traducida por ‘virgen’ significa ‘joven’. La subsanación ya figura en varias ediciones de la Biblia, aunque solamente en Isaías; en Mateo no se ha corregido esta cita de Isaías.

Divina pastora de las almas

Benedicto XVI, sin embargo, no centra su disquisición en la historicidad de los hechos, más bien la eleva a discurso de apologética teologal. «Los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No representan únicamente a las personas que han encontrado la vía que conduce hasta Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de las religiones y de la razón humana al encuentro de Cristo.» (pag. 102). «Al entrar en el mundo pagano, la fe cristiana debía volver a abordar la divinidad de las divinidades astrales. Por eso Pablo insiste con vehemencia en sus cartas desde el cautiverio a los Efesios y a los Colosenses en que Cristo resucitado ha vencido a todo el principado y poder del aire y domina todo el universo. También el relato de la estrella de los magos está en esta línea: no es la estrella la que determina el destino del Niño, sino el Niño quien guía a la estrella. Si se quiere, puede hablarse de una especie de punto de inflexión antropológico: el hombre asumido por Dios –como se manifiesta aquí en el Hijo unigénito– es más grande que todos los poderes del mundo material y vale más que el universo entero.» (pag. 107).

En conclusión, el libro de la infancia de Jesús, tiene dos lecturas: la piadosa, que como es normal en estos libros y más si, como éste, están bien escritos y son de lectura ágil, edifica a los devotos; y la analítica, que induce a la comprensión de un pensamiento teológico y religioso que, aunque ya en declive, ha marcado para bien y para mal el devenir de Occidente y aledaños.

A lo expuesto por Benedicto XVI, quizá disquisición crucial, que copio nuevamente: «La historia de la elección de Dios, limitada hasta entonces a Israel, entra en toda la amplitud del mundo, de la historia universal. Dios, que es el Dios de Israel y de todos los pueblos, se demuestra como el verdadero guía de la historia.» (pag. 71-72), se puede objetar que el Dios de Israel, que se supone que es el Dios de la Iglesia Católica, no tan sólo no ha llegado a ser el “de todos los pueblos”, sino que cada día está más lejos de serlo. Vayan unas cifras ilustrativas: en la población mundial, que ronda los 7 000 millones de humanos, en la actualidad hay unos 2 000 millones de seguidores del cristianismo, de los cuales más de la mitad son católicos. Las distintas ramificaciones islámicas alcanzan un número parejo al de los católicos, 1 200/1 300 millones. Al hinduismo se le atribuyen 1.000 millones de seguidores. Y el resto, entre las que se cuentan unos 13 millones de judíos, son filiaciones religiosas menores.

Como conclusión final, considero que Benedicto XVI ha hecho un fino encaje de bolillos, con los hilos convenientes –Virgilio incluido, con su cuarta égloga de las Bucolicas–, siguiendo la tradición iniciada por Pablo de Tarso y continuada por la patrística y el tomismo hasta nuestros días: una construcción ingeniosa para demostrar la racionalidad de lo que por definición –fe, creencia, dogma– es irracional.
Ya llega la última edad anunciada en los versos de la Sibila de Cumas; ya empieza de nuevo una serie de grandes siglos. Ya vuelven la virgen Astrea y los tiempos en que reinó Saturno; ya una nueva raza desciende del alto cielo. Tú, ¡oh casta Lucina!, favorece al recién nacido infante, con el cual concluirá, lo primero, la edad de hierro y empezará la de oro en todo el mundo; ya reina tu Apolo. Bajo tu consulado, ¡oh Polión!, tendrá principio esta gloriosa edad y empezarán a correr los grandes meses; mandando tú, desaparecerán los vestigios, si aún quedan, de nuestra antigua maldad, y la tierra se verá libre de sus perpetuos terrores. Este niño recibirá la vida de los dioses, con los cuales verá mezclados a los héroes, y entre ellos le verán todos a él, y regirá el orbe, sosegado por las virtudes de su padre.
De la IV Égloga de Las Bucólicas, Publio Virgilio Marón (70 a.C. – 19 a.C.)
 
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