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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año VII – Mis dos opciones para la ducha

mirollull2 | 26 Agosto, 2011 22:01

Ducha con y sin protector

He escrito varios artículos sobre la práctica del baño y la ducha por los laringectomizados. En ellos he explicado diferentes maneras de protegerse de la probable entrada de agua en el estoma; aunque si ello se produce no suele ir más allá de una repentina tos para expulsar el líquido.

Peores consecuencias tendría disfrutar y relajarse con una notable cantidad de agua en la bañera, dormirse y que el cuello se sumergiera.

Los artículos a los que me refiero son los siguientes:
Año II - El mar y la ducha
Año IV - Baño y ducha de los laringectomizados
Año VI - Accesorios caseros · I: para ducha

Sin embargo, después de cuantas pruebas he hecho en las que he usado distintos tipos de protector del estoma, algunos de simple elaboración casera, he optado por dos opciones alternativas. Una, la ayuda para ducha de Provox, insertada en la base adhesiva del filtro HME; la otra, no utilizar nada y ser precavido con el chorro de la ‘alcachofa’ fija o con la de mano cuando me quito el adhesivo para poder limpiar el periestoma y su alrededor. Para mí cualquiera de las dos opciones es sencilla y nada complicada.

Evidentemente, el artilugio para ducha protege del agua que le llegue en chorro vertical u oblicuo descendente y horizontal, pero no de la inmersión.

Existen protectores de estoma para ducha de configuración semejante al Provox®. Me he referido a éste porque es el que uso y conozco a otras personas que también lo utilizan.

Colocación del sistema

Año VII - ¿Hay que limpiar la prótesis fonatoria?

mirollull2 | 24 Agosto, 2011 18:07

Cepillitos e irrigador

En poco tiempo se me presentaron varios casos de personas que no podían hablar con la prótesis fonatoria. Salvo en una, en la que la imposibilidad de que funcionara se debía o a la propia prótesis, a su colocación o a que se hubiera producido una excrecencia en el esófago que impidiera el paso de aire (le dije que acudiera al médico), en el resto la solución consistió en limpiar la luz de la prótesis.

Cepillo e irrigador Provox

En ocasiones anteriores me había encontrado con laringectomizados a quienes les pasó lo mismo con la prótesis que les habían implantado. Como mucho, algunos habían conseguido pronunciar algunas palabras sueltas o hablar algo después de una revisión médica; otros, ni eso.

A unos yo mismo les limpié la prótesis, a otros les he dado instrucciones por correo electrónico o por video conferencia.

Está claro que no pasa lo mismo a todos los laringectomizados a los que se ha implantado una prótesis. Los que he conocido con este inconveniente no son muchos –quizá una decena–, pero son demasiados.

Instrucciones usuario

La causa, con ligeras variantes, era pareja en todos: obstrucción del paso interior de la prótesis, por lo que el aire pulmonar no pasaba al esófago. A unos no se les había indicado nada sobre la limpieza ni se les había entregado el cepillito que va en la cajita de la prótesis; a otros, se les había dado el cepillito sin indicarles cuándo y cómo usarlo; a una mujer, incluso después de yo decirle que preguntara en la consulta, la enfermera y después un médico ORL le dijeron que no tenía que tocar ni hurgar en la prótesis. Le insistí en que no era correcto lo que le habían afirmado y que consiguiera el cepillito y que lo utilizara. Al día siguiente de hablar conmigo tenía visita con el médico que le había implantado la prótesis, y éste se sorprendió por lo que le habían dicho y le confirmó la necesidad e importancia de la limpieza.

 

Cepillito con agua

Las prótesis cuya implantación conozco en España y en Iberoamérica son Blom-Singer y Provox, y tanto una como la otra tienen instrucciones para el paciente en las qué se indica la forma de efectuar la limpieza interior de la prótesis y que se tiene que efectuar todos los días y las veces que sea necesario.

Es útil mojar el cepillito, sin que gotee, para mejor extraer la mucosidad depositada en la prótesis. En caso de emergencia se puede utilizar un cepillito dental cilíndrico y grueso; por su reducido tamaño, con el capuchón puesto, se puede llevar en el bolsillo. El echar un chorrito de agua al interior de la prótesis hacia el esófago, ayuda a la limpieza; aunque tiene el inconveniente de que si no se ajusta bien la boca del irrigador al cilindro de la prótesis, el agua puede rebotar a la tráquea, lo que es molesto y obliga a toser. Al decirle a mi médico que, con frecuencia me sucedía esto, me contestó: «–Pues no uses el irrigador».

Situación prótesis

JMJ y Jesús de Nazaret

mirollull2 | 23 Agosto, 2011 11:18

No podía cerrar mejor la JMJ el Santísimo Padre. Afirmó que «no se puede seguir a Jesús sin la Iglesia».

Bueno, depende del transcriptor. Unos dicen: «no se puede seguir a Jesús en solitario», otros: «no se puede seguir a Jesús sin seguir a la Iglesia».

De todos modos, ha tenido la delicadeza de no ser demasiado categórico. No ha dicho que no hay salvación fuera de la Iglesia. La misma teología reconoce varias maneras de obtener el bautismo en circunstancias extremas y especiales.

Ha hecho bien en recordarlo. Muchos seguidores de expresiones nuevas de la fe y de la teología de la liberación parece que no piensan así.

Jesús de Nazaret?  width =

Y si alguien puede saber de qué habla al referirse a Jesús ese debe ser precisamente el único Papa que ha analizado y descrito la figura de Jesús como fruto de la investigación personal y sin vincularse en otros exegetas y teólogos. Le ha dedicado dos libros: Jesús de Nazaret y Jesús.

Sin embargo, es posible que aún queden seguidores de Jesús que no vean claro que deba ser así.

Por mi parte, también fruto de mi investigación personal y sin querer llevar la contra al gran hombre que rige la Iglesia y vigila su continuidad, se me ocurre pensar si sería el Nazareno quien no seguiría a la Iglesia.

La economía de la salvación

mirollull2 | 22 Agosto, 2011 14:46

Grande, fastuosa e inmejorable manifestación católica, apostólica y romana en diversos escenarios y una tramoya con operatividad de precisión.

Tanto fervor por fuerza ha de conmover corazones indecisos, y la evidencia de tantas lobas, de hábitos religiosos, clergyman, sotanas, albas, estolas, roquetes, esclavinas púrpura, casullas acampadas, todo tan impoluto como si fuera recién estrenado, deben cautivar por la demostración viva de una fe inquebrantable en una confesión religiosa iniciada por la inspiración divina a los apóstoles, asentada por Constantino el Grande y elevada a imperio por la ya larga historia de las tres coronas pontificias.

El Santo Padre ha estado a la altura que le corresponde como pastor para mantener las convicciones de su rebaño y como propagandista y catequista para poner al alcance de los infieles la economía de la salvación.

Por otra parte, quien ponga en cuestión (o se escandalice) la buena armonía habida con las autoridades españolas que recuerde o sepa lo que San Pablo, gran impulsor del cristianismo sino el iniciador, dice a los Gálatas: «"Y les expuse el Evangelio que predico entre los gentiles en particular a los notables, para no correr o no haber corrido en vano." Pablo comprendía que su obra estaba gravemente comprometida si ellos la rechazaban totalmente, desde el punto de vista real y práctico, diga lo que diga sobre su misión autónoma y su Evangelio revelado, no debía sentirse en estado y con derecho para organizar su cristianismo completamente separado de ellos.»(1)

Quizás no sobre, para reforzar la congruencia y la solidez del pensamiento ratzingueriano en Benedicto XVI, repetir el escrito titulado «Benedicto XVI y "Camino"», que publiqué el 21 de abril de 2005.

Dice:

En mi artículo «El papado por el buen "Camino"» indicaba, a mi parecer, por dónde se decantaría la elección del nuevo Papa. No ejercía ningún don de adivinación, me fundaba en la evolución y actuación del papado de Juan Pablo II, en mis reflexiones sobre noticias y eventos, y, también, en la clarividencia, a la que me referí, que me proporcionaba mi especie de enclaustramiento en la habitación 626.
Que el nuevo Papa cerraría aún más que Juan Pablo II el camino abierto por Juan XXIII, yo lo tenía claro.
Incluso parece premonitorio que el Papa Juan Pablo II haya sido enterrado en el mismo lugar en que lo fue Juan XXIII, es como poner el sello final a lo que pueda quedar vigente del papado del Papa bueno.
Así creía que sería y así, por todos los indicios, será.
Benedicto XVI, entre sus intenciones, ha manifestado su voluntad de continuar con la herencia del Vaticano II. Supongo que lo dijo para satisfacer a  una parte de la Iglesia reticente en su elección, y porque no compromete nada decir que se quiere continuar algo que prácticamente ya se da por terminado.
¿Qué se puede esperar de un hombre que si de algo cada día ha mostrado estar más cerca es de la Inquisición? Y que, según se deduce, debe su elección a los cardenales que representan los sectores más conservadores y duros de la Iglesia actual, incluido, lógicamente, el Opus Dei.
Tampoco hay que olvidar otro factor: se le atribuye una gran inteligencia y ser muy hábil dialécticamente. No está demás pensar qué puede hacer un hombre ambicioso con estas cualidades.
Si se ver que el Espíritu Santo ha inspirado a los cardenales electores, es para pensar que en el cielo ya circulan ejemplares de Camino, o admitir que los designios divinos son inescrutables.

Sic transit gloria mundi

............

(1). Alfred Loisy, Los misterios paganos y el misterio cristiano, Barcelona, ​​Paidos Orientalia, 1990

Bandada de gaviotas pontificias

mirollull2 | 16 Agosto, 2011 11:43

Gaviotas refulgentes en hileras en el Retiro anuncian el blanco lavado de las almas en honor de la visita papal al devoto país de las vírgenes procesionales, del Cristo de Medinaceli y otros cristos milagrosos de los pasos de Semana Santa.

Este mundial acontecimiento de afirmación católica ha levantado bastantes ampollas y quejas en la España infiel, por las que se sienten justamente indignados los fervientes 'roucovaleros', los ungidos 'opusdeístas' y los legionarios de la divina realeza.

Poco tienen que reclamar, sin embargo, los infieles, muchos de los cuales verían con complacencia que tanta parafernalia fuera memorial de Elvis Presley, del negro de piel blanca, de la virginal 'madonna' de turno o de homínidos saltando sobre césped.

confesionarios

Pueden, por el contrario, sentirse satisfechos los meapilas indignados: nadie con dos dedos de frente escatima esfuerzos ni ayuda a una celebración sólo medible con la vara celestial. Y así lo admiten y reconocen unas autoridades soi-disant laicas que se inclinan ante la divina autoridad.

Si «París bien vale una misa» (como dicen que dijo el cínico Enrique III de Navarra para también ser Enrique IV de Francia), ¿qué no valdrá una misa (o varias) en el entorno del ejemplar, luminoso y sencillo portador de la mitra obispal? (Quedaron atrás la tiara y la silla gestatoria.)

El pueblo español tolerará orgulloso las molestias y una parte de los gastos (cuantiosa, por cierto, lo ha confirmado el ministro de Fomento al decir que no costará nada) que han aceptado hacerle asumir nuestros desnortados gobernantes a cambio de las ingentes bendiciones que reportará.

¿Hay que ser mezquino ante una Jornada Mundial de la Juventud que tanto entusiasmo ha suscitado entre la semilla de todo el mundo por un futuro mejor?

Llegado a este punto me permito plantear una duda: a todos aquellos que hayan pasado por las barracas gaviota del sacramento de la penitencia y después hayan participado de la Eucaristía, el Santo Padre les concede Indulgencia Plenaria. Tiene que haber una explicación teológica que no conozco. ¿O es que el sacramento de la penitencia sólo hace un lavado corriente del alma y se necesita un detergente especial que dé más blancura al blanco?

Asimismo, no entiendo que de las que han participado en la jornada, a aquellas que han abortado y se arrepientan, el pontífice las exonerará de la excomunión. Tengo que pensar que en ello el vicario de Dios ha tenido un lapsus o que le han pasado una información errada. El aborto es cosa de infieles, no de la juventud asistente. Como inciso aclaratorio puedo decir que cuando era joven, entre las alumnas y ex alumnas del colegio de la Pureza de María las había que se casaban embarazadas –conocí a varias–, pero nunca oí decir que abortasen.

Por otra parte se me ocurre hacer una sugerencia: el rebrote de collarines blancos que han atendido los postigos de las barraquitas penitenciales, antes de regresar a su hogar de origen, se podrían pasar por Somalia. No tendrían remedio para la desnutrición de los cuerpos de los moribundos, pero podrían abrir las puertas de la vida eterna a sus almas con el Sacramento del Bautismo. Sólo necesitarían llevarse cada uno un bidoncito de agua del Manzanares bendecida por el Santo Padre; con el bautismo no hace falta la indulgencia plenaria.

¿Algo más todavía? Pues, sí: una petición a los gobernantes. Que no sean tan generosos. Si tratan tan bien a la iglesia católica, ya deben estar preparando las peticiones otras organizaciones religiosas, sin ir más lejos el islamismo, o de cualquier compañía mercantil.

Lo lógico es que las convenciones y las campañas de propaganda vayan por cuenta de la entidad, nacional o multinacional, que vende los servicios y productos.

“Cuarteto para un solista”

mirollull2 | 12 Agosto, 2011 16:38

Grecia. Mozart. Francia. Mas Grecia: la del siglo IV a.C.; Francia: la de la Ilustración, aunque no sólo Francia; Mozart: la música.

Flor de un día
«El problema no son los dioses, la religión
o la creencia de cada cual. El problema está
en el fanatismo de una mayoría y la astucia
de una minoría en manipular y aprovechar
en beneficio propio la fe ciega en esa
futura vida inmortal» (Pág. 88)

No recuerdo su nombre, era un intérprete importante, posiblemente un pianista; en una entrevista radiada hablaba con entusiasmo de Mozart. En determinado momento el entrevistador le preguntó qué músico pensaba que era el mejor. Bach, –respondió. El entrevistador quedó sorprendido y le dijo que esperaba oír el nombre de Mozart. No se extrañe –aclaró–, usted me ha preguntado por el mejor músico y éste, sin duda, es Bach. ¿Y Mozart? –insistió el interlocutor. Mozart es la música, –fue la respuesta.

José Luis Sampedro menciona a Mozart en su último libro, que, escrito con Olga Lucas, intitula Cuarteto para un solista(1). Todo un juego de palabras, el título, de sugerente dilucidación. Pensemos lo que queramos: la imposibilidad de que un solista interprete un cuarteto; ¿un cuarteto dedicado a un solista?; un trompe-l’oeil –trampantojo, si así se prefiere– para que el jubilado profesor soñador y muy vital (¿alter ego del autor?) se adentre a través del espacio de la fábula, con la antorcha de su incuestionable lucidez y de su sabio bagaje, en la explicación del desmoronamiento progresivo de la humanidad y en la indicación de cómo se puede, todavía, retomar un camino de reconducción a la cultura humanista que tuvieron Grecia y la Ilustración.

Cuarteto para un solista

Tiene ciertamente –muy distinto sin embargo del están verdes de la zorra y las uvas–, un aire de fabulación este Cuarteto por su escritura clara, su síntesis de la historia, la ilación narrativa en suave crescendo, el discurso cabal, ceñido y coherente con cuanto ha sido y es José Luis Sampedro en su vida de profesor, maestro, pensador, escritor, humanista en suma que no ha rendido culto ni ofrecido sacrificios a los dioses de turno.

Luis María Ansón ha escrito que el prólogo de José Luis Sampedro al librito Indignaos(2) es superior al propio librito. Que cada cual juzgue. Y si no superior, más razonado e incisivo sí es el capítulo de Sampedro en Reacciona(3), en el que afirma: «Europa está, pero ya no es. Ni siquiera es el “pequeño cabo de Asia”, como la definiera hace un siglo Paul Valéry. Europa está en coma, como así lo demuestra su apatía ante los grandes problemas. Incluso parece simbólico que siendo Bruselas la capital europea Bélgica lleve más de medio año sin gobierno» Supongo que hoy, pocos meses después, el diagnóstico de Sampedro es todavía más ácido que el expresado con motivo de las algaradas de la indignación. Unas algaradas que debían ser acciones de reflexión conducentes a un cambio de rumbo radical en la navegación de la civilización occidental y que no llegan a mucho más que a la fanfarria de las organizadas por cualquier “orgullo”; y que además, utilizadas si no incentivadas, en España al menos, por el partido político en el poder, el ‘sistema’ contra el que pretenden alzarse las engulle complaciéndose en la desactivación del potencial explosivo de su razón de ser. Además, el hablar de la ‘crisis’ no es otra cosa que una traca mediática para distraer del desmoronamiento estremecedor que avanza incontenible.

De nada ha servido cuanto anticipó Oswald Spengler, por allá 1918 en La decadencia de Occidente(4): «El punto de vista para comprender la historia económica de las culturas superiores no debe buscarse en el terreno mismo de la economía. El pensamiento y la acción económicos son un aspecto de la vida, aspecto que recibe una falsa luz, si se le considera como una /especie/ substantiva de la vida. Y mucho menos podrá encontrarse dicho punto de vista en el terreno de la economía mundial de hoy, que desde hace ciento cincuenta años ha tomado un vuelo fantástico, peligroso y a la postre casi desesperado, vuelo que es exclusivamente occidental y dinámico y en modo alguno universal humano»; ni la advertencia de Ortega y Gasset en La rebelión de las masas(5):«Ahora bien: una vez que se ha visto esto, la probabilidad de un Estado general europeo se impone necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico». Claro que el estado supranacional europeo que planteaba Ortega y Gasset no llegó a ser —nada tiene que ver con ello la falacia de una moneda única– y ya nunca será posible.

Revista de Occidente

Tampoco ha sido ajeno a los análisis, pronósticos y advertencias el propio Sampedro. En una conferencia impartida en el Círculo de Economía de Barcelona el 18 de mayo de 1968, afirmaba: «¿Cuál es el problema vital dentro de esta materia? Creo que el título lo dice: “La economía mundial está en crisis”(6). No creo que me hagan falta muchos argumentos para demostrar que, no ya la economía, sino el mundo en todos sus aspectos está lleno de tensiones, dificultades, agudizaciones, problemas latentes.» Y el testimonio de su pensamiento claro y perspicaz, también inquietante e incómodo para los estamentos de poder, está en la enseñanza, en artículos, en conferencias, en libros, en entrevistas y reportajes publicados en prensa o emitidos por radio y televisión. La llaneza, la vivacidad, la seducción, la cordialidad, la afectividad que desprenden la persona y su obra son proverbiales. 

Yo le ‘encontré’ en 1963 en el nº 1, año I de la 2ª época de la Revista de Occidente. Supongo que me pasó como a muchos: lo que escribía y como lo hacía me llevaron a seguir su hacer y su ser, y en 1985 se entabló la amistad. Y ahora espero lo que publique después del Cuarteto.

En cuanto al Cuarteto, poco he dicho de él. Al fin y al cabo, lo mejor es leerlo; o releerlo, que es lo que voy a hacer. Adelanto, sin embargo, que es una narración-ensayo en la que con gran fluidez y tersura recorre con selectiva originalidad la historia de Occidente para explicar una inevitable y seguramente violenta mutación; aunque también abre un camino esperanzador para el regreso a la cordura.

En las últimas páginas podemos leer:

El médico se levanta. El Profesor saca de su bolsillo un resto de pan, lo lanza hacia delante:
–¡Mire, mire ese gorrión, admire esa presteza, esa agilidad afanosa, esa gracia inimitable! La ciencia de los hombres podrá fabricar simulacros y robots, incluso capaces de repetirse automáticamente, pero nunca ese prodigio emplumado creado por Vida, espíritu del Ser. Ese espíritu es, al fin, mi tierra prometida, a salvo en este castillo, mientras el rebaño humano se deshace en su marcha.

El libro de Sampedro, ¿qué queréis?, se me ha hermanado con el Concierto para piano número 9(7) de Mozart: por su perfecta rotundidad, pero sobre todo porque ese concierto aúna una profunda angustia con la más fundada serenidad.


1. José Luis Sampedro, Olga Lucas, Cuarteto para un solista, Barcelona, Random House Mondadori, S.A., Plaza-Janés, 2011.
2. Stéphane Hessel, Indignaos, Barcelona, Ediciones Destino, 2011.
3. AA.VV., Reacciona, Madrid, Aguilar, 2011.
4. Oswald Spengler, La decadencia de Occidente, Buenos Aires, La editorial virtual, Edición electrónica, 2006.
5. José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas, Madrid, Revista de Occidente, S.A., 1960 (Primera edición: 1929).
6. José Luis Sampedro, Economía Humanista; algo más que cifras, Barcelona, Random House Mondadori, S.A., Debate, 2009.
7. Wolfgang Amadeus Mozart, Concierto para Piano número 9 en mi bemol mayor, «Jeune-homme», K. 271

 
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