Administrar

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año VI – Algo más sobre el gusto y el olfato • II

mirollull2 | 28 Febrero, 2011 20:08

 

Bulbo olfatorio. Gray
Henry Gray. Anatomy of the Human Body.
Grabado 771 de 1247.
Edición original: 1918.

Los receptores del olfato están en la pituitaria amarilla, situada en el techo de ambos senos nasales. Los receptores son numerosos filamentos, llamados cilios. Estos, en grupos de 6 a 20 se unen a columnas de células que atraviesan la lámina cribosa, alcanzan el bulbo olfatorio y, por el correspondiente nervio, llevan los estímulos al área olfatoria del cerebro.

Pensé si con el olfato podía acontecer algo parecido que con el gusto: que haya grupos de cilios sensibles a distintos estímulos olorosos. Y que ello pueda influir en que unos olores se noten más que otros. Aparte de que ya se sabe que para que una materia manifieste olor tiene que desprender moléculas olorosas que se dispersen en el aire, y que su captación dependerá de que aquellas sean sutiles o intensas, de su concentración aérea, de la distancia a que se hallen de los receptores olfativos, y de la buena sensibilidad de estos.

Se ha dicho que nuestro olfato sufre una fase importante de aprendizaje hasta los 20 años, manteniéndose estable hasta los 40 años y empezando a decaer a partir de los 50 o 60. Numerosos estudios han demostrado que las mujeres tienen mejor olfato y al envejecer lo pierden en menor grado que los hombres, aunque el tabaquismo puede perjudicar esa capacidad en hombres y mujeres.

Hallé que, efectivamente, hasta hace algunos años, se han definido siete clases básicas de sensaciones primarias de olor y que actualmente se cree que estas sensaciones primarias pueden ser entre cien y mil.

Las siete sensaciones primarias son:
Alcanforado
Almizclado
Floral
Mentolado.
Etéreo.
Picante.
Pútrido.

Lo planteé a un otorrinolaringólogo y me indicó que ha habido algunos estudios sobre ello. José Manuel Morales, que me mandó un artículo publicado en 2004, me explicó: «En cuanto a tu pregunta de cilios y olores específicos creo que lo que has podido leer tiene que ver con las investigaciones de Axel y Buck, por las cuales recibieron el Nobel en Medicina en 2004. Parece ser que el olfato está regulado por una superfamilia de 1000 genes y las neuronas olfatorias expresan un sólo tipo de receptor olfativo, cada receptor olfativo respondería a una o unas pocas sustancias olfatorias. Después de los trabajos de estos investigadores se ha postulado una teoría vibratoria que no ha llegado a ser demostrada científicamente, por lo que por el momento (que yo sepa), el conocimiento del olfato está en este punto».

Fue un intento de explanación que no ha tenido continuidad.

«No obstante, todavía queda mucho por andar en esta historia para poder contestar a numerosas preguntas como porqué somos capaces de oler 10.000 olores con menos de 400 receptores, porqué las células olfatorias se reproducen con facilidad mientras otras neuronas no lo hacen, o porqué oliendo un jersey de nuestro abuelo somos capaces de recordar una tarde de pesca y la felicidad que sentíamos en un verano remoto de cuando teníamos sólo ocho años. »
Antes de los años 90, se conocía la localización de la mucosa olfatoria en el techo de las fosas nasales, sus pigmentos e incluso las células que la formaban. También se conocía la anatomía de las vías olfatorias y la localización de algunos centros olfatorios. Pero poco se sabía del mecanismo real por el que las moléculas olorosas se codificaban en impulsos nerviosos y como este paso era regulado.» (J. Mullol i Miret)

Sistema olfativo” width =

Algo se ha avanzado en el conocimiento del olfato, pero poco se sabe de cómo interactúan los cilios y si se puede dar que sólo algún o algunos grupos pierdan o mermen su sensibilidad captora. Porque, sí, puedo afirmar, que la recuperación no es simultánea, aún teniendo en cuenta su distinta sutilidad o intensidad, para todos los olores ambientales. Somos varios en coincidir en que los olores de la defecación y de las ventosidades o no se perciben o, como me pasa a mí, su percepción se va recobrando gradualmente.

Ya conocía la posibilidad y técnica de recuperación del olfato antes de leer el trabajo de Gloria Vich Lozano en su tercer curso de logopedia y la publicación del de los hermanos Morales, otorrinolaringólogo uno y logopeda el otro, así como las experiencias de ambos con un grupo de laringectomizados de Castilla-La Mancha y luego en la Asociación de Laringectomizados de León. Después de laringectomía, había hecho ejercicios de evaluación del estado del olfato, ejercitado la captación de olores e inducido el paso del aire por la nariz con un manómetro en las sesiones del Hospital Son Llàtzer con la logopeda Eulalia Juan (quien, además, me dio a conocer los estudios y conclusiones de The Netherlands Cancer Institut - NKI), en una serie de las cuales sesiones estuvo Gloria para su trabajo de curso.

«El olfato, junto a los otros sentidos, vela por nosotros dando a nuestro cerebro la información necesaria para movernos en el mundo que nos rodea. Estamos acostumbrados a hablar de buenos o malos olores, a apreciar el olor de una comida incluso antes de verla, a detectar el olor de los alimentos en putrefacción sin tan siquiera abrir la tapa del contenedor de basuras o a reconocer los perfumes o el olor personal de un ser querido. No obstante, no siempre nos damos cuenta de la importancia de este sentido.
»La historia de este sentido empieza mucho tiempo atrás, hace casi 3.500 millones de años cuando, durante la aparición de la vida en la Tierra, las primeras células desarrollaron ya un sentido químico para percibir la información que les llegaba de su entorno. El olfato es pues el sentido más primitivo y el primero en aparecer en la escala evolutiva, representando durante millones de años una función relevante y vital para los organismos vivos. Tras evolucionar en los peces, el olfato se separa anatómicamente del gusto en los anfibios hace 400 millones de años. A lo largo de nuestra evolución, los hombres y las mujeres hemos aprendido a asociar los olores con situaciones agradables, a limpio o a humedad, así como a sensaciones de rechazo a alimentos en mal estado, de miedo al fuego o a los depredadores, de atracción a las flores y perfumes o a los seres amados, o de recuerdo a una escena de nuestra infancia evocada vívidamente por un olor. Es, además, un sentido con numerosas interconexiones con los centros de la memoria y de las emociones. Aunque en los seres humanos la pérdida del olfato no representa una alteración tan vital como en los animales, pueden crear importantes trastornos alimentarios, afectivos e incluso de seguridad con un importante impacto en la calidad de vida en quien la padece.» (J. Mullol i Miret)

Modelos de by-pass laríngeo

El olfato, también, es imprescindible para la apreciación de los sabores, estimula el apetito y la secreción de saliva. Es, en definitiva, un decisivo integrante de nuestra armonía vital.

La recuperación del olfato es una de las funciones atribuidas a los logopedas, tan importante como el desarrollo de la voz esofágica, en la rehabilitación de los laringectomizados. Es lamentable que frecuentemente no se considere así, como lo es que en determinados centros de atención a laringectomizados no se cuente con logopedas y los monitores en voz esofágica no vayan mucho más allá de hacer repetir sonidos, sílabas, palabras y frases, lo que, en no pocos casos lleva al desánimo, al aburrimiento y al abandono de quienes precisan una reinserción social satisfactoria. No siempre es así, claro. Hay excepciones: la que he mencionado del Hospital Son Llàtzer es una de ellas, y, de ello hace unos cuatro años, la primera que conocí. Posteriormente, supe de los trabajos del otorrinolaringólogo Juan José Morales con su hermano Ángel, logopeda, trabajos que trascendieron a la Asociación de Laringectomizados de León – ALLE, pasaron a la Asociación del Bierzo y seguidamente al programa “Volver a hablar”, de la AECC de La Coruña. Por otra parte, la Asociación del Bierzo ha firmado un convenio con la Universidade da Coruña para que los alumnos de logopedia puedan efectuar un ‘practicum’ en la sede de la asociación.

Modelos de manómetros

Bibliografía:

José Manuel Morales Puebla et al. Rehabilitación olfativa tras la laringectomía total. Acta Otorrinolaringológica Española, febrero 1010. http://www.doyma.es/revistas/ctl_servlet?_f=7064&ip=84.127.77.142&articuloid=13147307&revistaid=102
J. Mullol i Miret. El olfato y sus receptores. La historia de un Nobel. Acta Otorrinolaringol Esp 2004. http://acta.otorrinolaringol.esp.medynet.com/textocompleto/actaotorrino39/C02-1188.PDF
Rianne Polak et al. Rehabilitation of olfaction after total laryngectomy. Netherlands Cancer Institute, 2004. http://www.hoofdhals.nki.nl/olfaction/Start.aspx

 

Artículos relacionados:

Año VI – Algo más sobre el gusto y el olfato · I - http://bitacora.mirollull.com/post/97521

Año VI – El olfato y el gusto en los laringectomizados - http://bitacora.mirollull.com/post/88256

Año VI – ‘Bostezo educado’ o ‘polite yawning’ - http://bitacora.mirollull.com/post/88667

Año VI – Accesorios caseros · III: para estimular el olfato - http://bitacora.mirollull.com/post/91079

 

Año VI – Algo más sobre el gusto y el olfato • I

mirollull2 | 22 Febrero, 2011 12:22

Maite, hace algún tiempo, expuso en estas páginas:
«Últimamente me he notado que, después de cinco años de haber sido laringectomizada y radiada, el olfato cada día es menor .Hace poco, lavando la manta del caballo, cuyo olor según mis hijas era insoportable, yo no era capaz de olerlo. Me voy dando cuenta que olores que son muy fuertes no soy capaz de detectarlos. Yo uso bastante el paso del aire por la nariz así que no sé si esto es una secuela de la radiación más que de la operación de laringe. También me he ido dando cuenta de que el gusto lo tengo bastante perdido ya que sabores muy salados o muy picantes a mí me parecen normales. ¿Podría ser una secuela de la radiación?, pues que creo que recién operada esto no me pasaba.» (Maite Arenas, 08/09/2010)

Sistema del olfato y el gusto

En principio, no notar el olor de la manta del caballo no se puede atribuir a una alteración olfativa producida por la laringectomía. Se debe a un efecto normal –que yo llamé saturación– por la persistencia de un mismo olor en cualquier persona. El otorrinolaringólogo José Manuel Morales me confirmaba: «Con respecto a lo que me comentaste del olfato, lo más probable es que la mujer esté adaptada al olor. Afortunadamente, nuestro olfato tiene un mecanismo de adaptación por el cual cuando estamos expuestos durante un tiempo a un olor terminamos por no recibirlo, y gracias a ello podemos estar en sitios con olores nauseabundos y sólo molestarnos al principio, hasta que el sistema se adapta, se fatiga o se satura (o como se denomine exactamente). Es como cuando utilizamos la misma colonia siempre, al usuario le parece que no lleva colonia y sin embargo la gente que le rodea es capaz de detectarla a la percepción.» Y lo mismo se da al entrar en casas ajenas en las que notamos un olor peculiar; en cambio al entrar en la nuestra, que seguramente también lo tiene, no lo notamos.

Áreas gustativas de la lengua

No deja sin embargo de llamarme la atención si la anosmia se produce de manera distinta ante olores diferentes. Según he leído: «Anosmia es la pérdida o disminución del sentido del olfato. Puede ser temporal o permanente. Un término relacionado es hiposmia, el cual se refiere a la disminución en la habilidad olfativa. En la mayoría de los casos la anosmia es curable con tratamientos naturales. Algunas personas pueden ser anósmicas de cierto olor en particular, esto es llamado "anosmia específica", y puede tener su origen de modo genético».

¿En relación al olfato, podríamos encontrarnos con algo semejante a lo que sucede con el gusto?, en él se estiman cuatro sabores elementales (dulce, salado, ácido y amargo) que son detectados, principalmente, por otros tantos grupos de papilas situados en distintas zonas de la lengua. A partir de estas cuatro sensaciones primarias, de la misma manera que todos los colores del espectro son combinaciones de tres sensaciones de color primarias, la persona puede percibir cientos o miles de sabores diferentes. Además de los cuatro sabores elementales, podría existir otra clase o subclase de sensaciones primarias, menos evidentes. Así, por algunos experimentos, se establece un quinto sabor, el “umami”, que es el sabor del aminoácido glutamato.

En cuanto a alteraciones, las papilas de la lengua pueden sufrirlas simples y momentáneas. Las produce la formación de una película o velo por adherencias: la lengua requiere limpieza, –simultaneable con el cepillado de los dientes–; y también la irritación por comida o bebida excesivamente calientes o cáusticas o que las papilas estén impregnadas de un sabor que afecte al siguiente que tienen que percibir La falta reiterada de captación o distorsión de los sabores, sin embargo, se originan por otras causas: unas son sencillas, otras, más importantes: se deben a enfermedades, irritaciones, tratamientos químicos del organismo, quemaduras, radioterapia, e incluso, a daño del nervio gustativo; en este último caso, aunque las papilas estén sanas, la señal que reciban no será transmitida al cerebro y no se traducirá en sabor.

Un factor decisivo en la buena captación de los sabores está en la salivación: los compuestos químicos de los alimentos se disuelven en la humedad de la boca y penetran en las papilas gustativas a través de los poros de la superficie de la lengua, donde entran en contacto con células sensoriales. Cuando un receptor es estimulado por una de las sustancias disueltas, envía impulsos nerviosos al cerebro. En los laringectomizados, el tratamiento con radioterapia tiende afectar, en general temporalmente, a todos o parte de los grupos de glándulas salivares y, en consecuencia, disminuir en mayor o menor grado la segregación de saliva. La escasez de saliva, además de disminuir la capacidad gustativa también entorpece la preparación digestiva que se inicia al masticar.

No hay que olvidar, además, que las múltiples sensaciones gustativas que apreciamos no emanan solamente al sentido del gusto. El gusto se ve potenciado por el olfato, tanto por lo que se percibe por las fosas nasales como por lo que, una vez los alimentos están en la boca, se transmite a los cilios por la comunicación de la faringe con el sistema olfatorio. Esto queda en evidencia, por ejemplo, al estar resfriados: los alimentos parecen insípidos, y eso es porque los receptores olfativos quedan aislados por la mucosidad nasal. Otro ejemplo es que para distinguir el sabor de un bombón, el cerebro aprecia dos estímulos: un sabor dulce a través de las papilas gustativas y un rico aroma de chocolate a través de la nariz.

Por otra parte, el paladar y la faringe, independientemente de su participación en el sistema gustativo, perciben la quemazón de la comida excesivamente caliente y acusan la irritación producida por agentes picantes y corrosivos. Una quemadura en la lengua la inhabilita temporalmente para captar sabores, es más, ante cualquier alimento se nota un mismo y único sabor. Y, en esa situación, el olfato no puede aportar nada.

A mí, durante más de un mes todo me supo a un metal extraño. Era niño, y recuerdo perfectamente el hecho y el entorno. Estaba de pie en la cama para que me dieran un jarabe. Tan pronto como tuve la cucharadita en la boca escupí con toda mi fuerza, no tragué nada, pero la boca me quedó quemada. Había sucedido lo que no debe hacerse: usar una botellita vacía de jarabe, sin quitarle la etiqueta, para comprar tintura de yodo (entonces se vendía a granel) que tenía el mismo color que el jarabe.

Con todo, el sentido del gusto no hay que darlo por perdido en los laringectomizados. La parte que afecta a la boca se va recuperando: las células gustativas se regeneran y lo mismo sucede con las glándulas salivares y los receptores olfativos.

Sin embargo, dado que los trastornos del olfato y del gusto rara vez constituyen una amenaza para la vida de la persona, suele suceder que no reciban la atención médica adecuada. Y en el caso de los laringectomizados, el no contemplar su recuperación en los tratamientos de rehabilitación, hace que ésta sea incompleta y que ellos se vean privados de unos disfrutes importantes para su estabilidad emocional.

La cola de un pobre piano mallorquín

mirollull2 | 02 Febrero, 2011 13:17

Vista de la Cartuja

El pobre piano mallorquín aún trae cola, y eso que sólo era un sencillo pianito que desesperaba a Chopin: chirriaba las notas.

Pero, dónde está ese pobre pianito que incluso Bartomeu Ferrà -quien con su mujer Ana Ma. Boutroux abrió como museo la celda cartujana donde vivían– escribió: « …debemos considerarlo definitivamente perdido mientras quienes pretendan poseerlo no acrediten seriamente su procedencia ».

Corredor de la Cartuja

La cita precedente la he sacado del libro de Aránzazu Miró Aquel invierno de Chopin en Mallorca. Este libro describe los noventa y ocho días que Frédéric Chopin pasó en Mallorca y analiza las obras que el músico terminó, inició o compuso íntegramente en la isla.

Como colofón revisa la repercusión turísticomuseística que aquella estancia de la pareja Chopin-Sand ha originado en la Cartuja de Valldemossa.

Las conclusiones que la autora saca del libro ya anticipan la sentencia judicial dictada estos días sobre un piano mallorquín fabricado cuando Chopin ya no estaba en Mallorca y sobre las celdas donde permanecieron -que según Sand eran dos (lógicamente contiguas)-, y que posiblemente la única segura que habitaron es la que está en medio de las destinadas a museo y la otra, con muchas probabilidades, la de al lado, que tiene el piano Pleyel, el cual llegó a la Cartuja la segunda quincena de enero.

Sin embargo, es incuestionable que unas celdas de la Cartuja se han convertido en verdaderos museos de testimonios chopinianos y sandianos; que por el corredor de la Cartuja queda el embrujo del Preludio n º 4 en Mi menor. Largo y que en las celdas y en sus jardines se disfruta de un gran hechizo.

Aquell hivern…

Ventana de una celda

 
Powered by Life Type - Design by BalearWeb - Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS