Aarón Ben Yusef

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año V - Laringectomizados, a la calle

mirollull2 | 27 Abril, 2009 15:35

La primavera
Alba Gracia. Dibuix de la primavera

Mañana, día 28, grupos de laringectomizados vamos a estar en la calle. Por la mañana y por la tarde. No es habitual ver a varios laringectomizados juntos; eso sólo suele pasar en las sesiones de aprendizaje de la voz esofágica. Lo normal es, en ocasiones, ver a alguno que llama la atención por tener la parte frontal del cuello hundida, llevar una placa calada de plata (o dorada o de oro) con una cadena en el cuello, o una cánula visible en el orificio del cuello, o un pañuelo o cubre estoma, y, sobre todo, si habla, por una voz bronca que se genera en el esófago.

Será el Día Balear de la Prevención y Tratamiento del Cáncer de Laringe.

En estas semanas se van a incorporar a las sesiones de recuperación de voz dos nuevos afectados por el cáncer de laringe y otro está en las pruebas de preoperatorio para ir al quirófano.

Esto es así, y no hay que darle vueltas. Hay que prevenir y procurar el diagnóstico precoz. Una calificación de T1-N0 siempre será más fácil de tratar que un T4-N0 (no lo voy explicar ahora; la clasificación de 1 a 4, parece lógica, ¿no?; y un N0 tiene menos riesgo que un N1, N2, N3…, y si la indicación M muestra la posibilidad o presencia de metástasis, la curación será más difícil), pero muchos ahí estamos, y mencionamos la palabra cáncer con normalidad. Y hemos superado, o estamos superando, el recelo que pueda originar nuestra nueva anatomía respiratoria y dejamos de extrañarnos por una voz que ha cambiado el tono y la fluidez de la que teníamos pero que mantiene sus características distintivas.

No hay motivo racional para que un laringectomizado sea objeto de rechazo. Ni es un nefando ni es contagioso. Quienes conviven con nosotros, los laringectomizados, lo han podido comprobar. Y si hay un testimonio esperanzador es el de los niños, y no digamos de los propios nietos. Lo aceptan sin el menor rechazo.

He aquí una muestra emotiva. Es un dibujo de Alba, cuyo abuelo está laringectomizado, de cinco años, la hija de Elisabet. Ésta me lo mandó con el siguiente comentario: «Me conmovió con qué normalidad ve ella el hecho de tener un «agujero en el cuello, hasta el punto de formar parte de sus dibujos habituales».

Detall

 
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