Administrar

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

VII • El postrero de diciembre del año de 1229

mirollull2 | 31 Diciembre, 2008 00:53

“Aunque el ánimo de los nuestros, alentado con tan celestial favor, era incontrastable, con todo eso los enemigos no dejaron de continuar la defensa animosamente. Entretanto era espantoso el clamor y la gritería, y el estruendo, y ruido de las armas, y el herir, y el caer con igual obstinacion y porfía; en los unos con el deseo ardiente de llegar al fin de la victoria, y en los otros por vender costosamente sus vidas. Arrojaban desde los tejados, hasta los niños y mugeres, piedras, fuego, leños: al fin todo era una cruel matanza y horrible carnicería. Duró esta sangrienta batalla todo el tiempo que el Jeque asistió en el combate: pero viendo que los suyos le iban ya desamparando, no pudiendo sufrir mas el peso de la batalla, se fué retirando.

Historia de Mallorca” width=

“Ganada parte de la ciudad, salieron de tropel por la puerta de Barbolet, que ahora llamamos de Jesus, y la de Portopí, hasta treinta mil moros huyendo á toda furia á los montes. Los nuestros, ocupados en recoger los despojos y tesoro, que segun dice Marsilio, era muy grande, no cuidaron de seguir el alcance. El número de los muertos dice la Historia real que fué veinte mil: el obispo Miedes no pone mas de diez mil: Desclot añade que llegaron hasta cincuenta mil, sin los cautivos que fueron treinta mil. De los nuestros escribe el mismo Desclot, que en la entrada de la ciudad fueron muertos solos cinco que hallaron en el foso. Entrada la ciudad, escribe Miedes que la batalla de ambas partes fué muy sangrienta y llorosa, y la victoria dudosa, sin especificar la suma de los que murieron por nuestra parte.

“Prosiguiendo despues la entrada, llegaron al lugar mas fuerte de ella, que aun hoy se llama la Almudayna, donde estaba y aun ahora se ve el alcázar y palacio real. Y para mas animar á los otros, refiere Muntaner, que iba el rey D. Jaime delante de todos con una espada en la mano, abriendo camino hasta llegar á la puerta de aquel lugar. Ofreciéronle los de dentro libre la entrada, con que les asegurase las vidas. Hízolo el Rey, dejándoles para su guarda un hombre principal. Entretanto tuvo noticia por medio de dos soldados de Tortosa, del lugar donde Jeque-Bohibe se habia retirado: fue luego allá en compañía del conde D. Nuño, y entrando donde el moro estaba le halló en una casa de un callizo, como escribe Carbonell, que no pasaba, armado con su loriga y sobreseñales de seda blanca, con solos tres de su guarda, armados con azagayas. Luego que vio al rey D. Jaime, escribe Marsilio, que se levantó en pié, y le hizo el debido acatamiento. Añaden Muntaner y Desclot, y algunos otros modernos, que D. Jaime le tomó por la barba, segun lo habia jurado. Mas ni la Historia real ni Marsilio, nos cuentan este hecho; ántes bien escribe Marsilio, siguiendo la relacion hecha en nombre del mismo Rey, que D. Jaime le trató, aunque infiel y enemigo, con mucha humanidad, asegurándole la vida. De donde se infiere el poco fundamento que tuvo Beuter, en decir que el rey D. Jaime mandó echar á sus pies al Jeque, y que le cortasen la cabeza. En lo demas del suceso del rey moro, no hallamos que en la Historia real ni en otras antiguas se haga mencion alguna, ni tampoco que el rey D. Jaime lo llevase á España para triunfar de él, como notó el obispo Miedes: el cual añade que tiene por mas cierto que lo dejó encarcelado en Mallorca, donde despues murio de tristeza y dolor. Pero entónces dejándole algunos ricos hombres y soldados para su custodia, volvió el Rey con su gente á la Almudena [...].

“Luego que la ciudad fue tomada, mandó el Rey, como tan cristiano y religioso, bendecir la mezquita mayor, que era la iglesia que ahora llamamos de san Miguel, y celebrar en ella misa, en hacimiento de gracias de una tan señalada victoria, á la cual asistieron todos los prelados y ricos hombres, llorando tiernas lágrimas de contento, por ver consagrada á Dios y al culto sacrosanto esta isla. En memoria de esto, cada año se celebra una misa en esta iglesia, al tiempo que se hace la solemne procesion de la conquista. Y hase de advertir, segun nota Montaner, que la dicha procesion general fue ordenada á peticion de los primeros pobladores de la isla; y que en ella se trujese el pendon real, y que todos tuviesen obligacion de rogar por el alma del dicho Rey; y que todas las misas que aquel día se dijesen en la ciudad y toda la isla fuesen por la misma intencion, y para que Dios guarde y defienda á todos sus gloriosos descendientes y sucesores en la corona, contra todos sus enemigos: pia institucion y debido agradecimiento. Mas la costumbre que hoy vemos parece que se contenta con hacer una oracion panegírica en alabanza del autor de esta grandiosa empresa, y sacar en la plaza de las Cortes el pendon y otras insignias y armas reales, que se guardan con grande veneracion en la sala de la universidad: lo demas se remite á la devocion de cada cual.

“Habla ya anochecido; y así el Rey cansado de tantos y tan escesivos trabajos, queriendo reposar algun tanto, dio orden que el maestro fray Miguel Fabra y su compañero guardasen el tesoro del alcázar real, señalando para su defensa diez caballeros prudentes y valerosos con algunos otros escuderos. Fue esta tan insigne victoria el postrero de diciembre del año de 1229: no, como dice Beuter tropezando con la autoridad de Muntaner, el de 1228. Advirtiendo que los autores que la ponen en el de 1230, cuentan el principio del año desde el dia de Navidad de nuestro Señor Jesucristo, y los otros desde las kalendas de enero.

“El dia siguiente prosiguieron los soldados el saco, en el cual, como notó Marsilio, fué Dios nuestro Señor, como autor de la paz, servido que no se encendiese entre los nuestros riña ó disension alguna, como suele en semejantes ocasiones, y aun escribe el mismo autor, que solia contar Arnaldo de Castell-Viejo, que despues fue fraile dominico, que yendo los vencedores discurriendo por las calles y casas de la ciudad, hallaban muchas matronas y doncellas hermosísimas, las cuales les ofrecian monedas de oro, plata, piedras preciosas, gargantillas y cadenas, y otras preseas y joyas de mucho valor, y llorando tiernamente les decian: tomad, con tal que nos otorgueis la vida. En fin, fueron riquísimos los despojos, y la suma de oro y plata labrada casi infinita, con una gran cantidad de vasos ricos, armas, vestiduras, paños de oro y seda, lienzos, caballos y otros mil géneros de riquezas. Sobre todo fue de inestimable valor la recámara del Jeque, y el tesoro de las mezquitas casi de increible estima. Bastante materia para pagar tantos trabajos, y apagar la sed y codicia de los soldados, los cuales entretenidos y engolosinados con tan rica y grandiosa presa, anduvieron discurriendo por la ciudad ocho dias continuos. Añade el mismo Marsilio, que aun los mismos de la casa del Rey, y sus oficiales y ministros no se dejaron ver en todo este tiempo, por lo cual un noble aragones llamado Ladron convidó á D. Jaime en su casa á comer, y descansar aquel dia. Entre otros despojos no fué de menor precio la libertad, bien verdaderamente inestimable, que dieron á ciento y ochenta cautivos cristianos que hallaron vivos, los demas sin duda los pasaron los enemigos á cuchillo. A estos el Rey, como tan piadoso movido de compasion, mandó luego proveer de comida y vestidos. Este mismo dia, despues de haber oido misa y comido, se ocuparon en reconocer la ciudad, y hallando en ella una infinidad de cuerpos muertos, cabezas y miembros cortados, y la tierra toda tenida en sangre, y que corria peligro de encenderse alguna peste; procuraron con las veras posibles limpiarla. Para lo cual los prelados concedieron mil dias de perdon por cada cuerpo de moro que sacasen al campo. Echáronlos en unas grandes hogueras, para que no corrompiesen el aire. Pero esta diligencia ni otras muchas prevenciones fueron bastantes para atajar una cruel contagion que poco despues se encendió, como presto veremos. Los cuerpos de los caballeros y de algunos otros capitanes y soldados que murieron en esta entrada, fueron enterrados con sus mismas armas en la iglesia ó capilla, que aquel grande y apostólico religioso el P. M. Fr. Miguel Fabra habia mandado edificar con título de nuestra Señora de la Victoria, por esta tan singular y memorable que los nuestros habian alcanzado de los infieles, con el patrocinio de esta soberana Princesa.”

VI • “Arremeted en nombre de Dios. ¿Qué temeis esta vil canalla?”

mirollull2 | 30 Diciembre, 2008 19:13

"Todo esto les representó, por la fidelidad que debian á su Dios y á su Rey, y por el juramento que tenian prestado, y por el valor y nobleza de sus personas, y por lo que debian á las esperanzas que todo el orbe habia concebido de aquella empresa. Finalrnente les aseguró una y muchas veces de su parte, que no dejaria con su persona de ayudarles hasta morir, y habida la victoria, la cual infaliblemente se prometia del favor del cielo, y valor de sus personas, de honrar sus trabajos y premiar aquellos peligros á que denodadamente se ofrecian, con una muy cumplida remuneracion. Y luego dando señal de acometer dijo: Ea varones, arremeted en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y entrad en la ciudad que Dios nos tiene ya dada. Mas ninguno se quiso mover. Levantando entónces los ojos al cielo con un singular afecto dijo: O Reina soberana Madre del Unigénito, nosotros habemos venido para serviros á vos y á vuestro Hijo en esta empresa, y para que su santo nombre y tu virtud gloriosa sean engrandecidas; rogad pues á vuestro Hijo que me libre de tan grande afrenta, y envíe a todo este ejército el espíritu de la verdadera fortaleza; y luego volvió en voz alta á decir: Ea, ea varones esforzados, arremeted en nombre de Dios. ¿Qué temeis esta vil canalla? Y habiendo repetido lo mismo tercera vez, comenzaron todos, como quien despierta de un torpe y pesado sueño, á moverse en buena ordenanza; y levantando un horrendo alarido á una voz dijeron: Santa María ! Santa María! Y miéntras se iban acercando mas, no cesaban de invocar el nombre santísimo de María; que, segun el mismo Rey nos refiere, lo apellidaron mas de treinta veces, hasta que llegaron cerca de la ciudad enfrente de la puerta Pintada.

"De los peones, el primero que al entrar se aventajó á todos fué un soldado natural de Barcelona , cuyo nombre injustamente sepultó el olvido. Este arrojándose denodadamente con un pendon en la mano á la muralla, subió en ella con otros cinco tras él; y derribando los moros que defendían una torre, enarboló el pendon en lo alto, y desde allí haciendo señas con las espadas á los que estaban en el foso, los animaban á que acudiesen á socorrerlos: siguiéronlos otros trescientos de á pie, segun escribe Desclot, y luego la caballería. Entre estos, el primero de todos fué Juan Martinez Dezlava, de la familia del Rey; el segundo, Bernardo de Gurp; y el tercero se decia Sirot de la casa de sire Guillen, hijo natural del rey de Navarra; el cuarto Fernan Perez de Pina. Estos cuatro fueron los que llevaron el priz de haber entrado primero que todos, puesto que segun escribe Marsilio, hubo otros mas de ciento de igual valor y esfuerzo, los cuales también hubieran sido de los primeros, sinó los impidiera la estrechura del lugar. Trabóse con el rey moro y sus escuadrones, en la calle que ahora llamamos de san Miguel, una muy brava y sangrienta batalla. Estaba el Jeque en un caballo blanco, armado de todas armas, animando á los suyos y diciendo á gritos en arábigo: Rodo. Rodo. Que quiere decir, estad firmes. No desamparéis el puesto. Viéronse los nuestros al principio en grande aprieto, por la brava resistencia que hacian los de la ciudad, animados con el ejemplo y valor de su rey; mas al fin, vencidas todas las dificultades, se apoderaron de la entrada de la ciudad, atropellando y matando una infinita muchedumbre de moros, que como un muro impenetrable les impedia el paso. Refiere Marsilio que hallaron dentro una tan grande y tan lucida caballería, que con sus lanzas hacían casi imposible el poder pasar adelante. Pero el valor de los nuestros, alentado con la presencia del Rey, y mas con el favor del cielo, revenció todos los contrastes, y deshizo el poder orgulloso de aquellos bárbaros. Túvose, como cuenta Marsilio, por cosa averiguada, y lo confesaron despues muchos de los mismos moros, y el dicho autor lo oyó de ellos, y aun el mismo rey D. Jaime despues, habiéndolo mandado averiguar, halló que era verdad que un valiente caballero en un caballo blanco, armado de punta en blanco, iba delante de los escuadrones de los nuestros , y que fué el primero que entró en la ciudad; y segun refiere el mismo autor, se cree que fué el bienaventurado san Jorge, enviado por la Virgen santísima, cuyo nombre con tanto afecto y devocion habian todos tantas veces invocado, como tambien en tiempos pasados le envió, para perseguir al impío apóstata Juliano. Esto escribe Marsilio: otros sienten que aquel grande é insigne religioso, el maestro fray Miguel Fabra, del cual ya ántes habemos tratado, apareció en el aire con una espada en la mano, y que algunos de los mismos moros de la isla, que le habian visto pasar por el aire, despues de la conquista, viéndolo conocieron que era el mismo. Pero lo mas cierto y averiguado es, si ya no es que digamos que aparecieron entrambos, lo que queda referido. Puédese esto confirmar con la autoridad de aquel milagroso y apostólico predicador, san Vincente Ferrer, el cual espresamente dice que la festividad del santo mártir Jorge fué instituida por su aparicion, y por lo que favoreció á los cristianos en la conquista de la noble ciudad de Mallorca. Lo mismo escriben Zurita y otros.

San Jorge mata al dragón”
Copiado de la web corazones.org
(Cámbiese el dragón por un moro
y la princesa por la Reina Soberana)

"Denos aquí el lector licencia para que, desviando algun tanto los ojos de este sangriento espectáculo, los pongamos en este invictísimo guerrero, caudillo y patron de la nobleza cristiana, lumbrera de honor, terror y cuchillo de la perfidia mahometana. Su nombre en griego significa ira de la tierra; y con razon, pues el cielo soberano le opuso como un vivo rayo contra el furor mahometano, en defensa de nuestra sacra religion, lo que tambien denota el geroglífico, no historia, con que se nos pinta, librando de los dientes y uñas del espantoso dragon la inocente doncella. Invención ocasionada de las suertes maravillosas, con que este valentísimo capitan se esmeró en contrastar la braveza de los bárbaros, en defensa de la fe."

V • Alegre y solemne día del Nacimiento del Príncipe de la Paz

mirollull2 | 25 Diciembre, 2008 00:55

 

Historia de Mallorca

Desecha la junta de los prelados y ricos hombres, refiere Marsilio que llegó uno de ellos, y advirtió secretamente al Rey que mirase que convenía poner muy gran cuidado en guar¬dar que los moros de la isla, que hasta aquel punto se habían mostrado amigos y leales, no intentasen entrar en la ciudad, á dar socorro á los cercados; porque de aquella suerte seria en balde el cerco y todo cuanto hasta aquel punto habían ganado. El día siguiente llegaron al campo los dos bailes, á los cuales el Rey había encomendado las villas, afirmando que no se tenían por seguros entre aquellos moros: con que quedó confirmado aquel buen consejo. Mandó el Rey doblar las centinelas y postas, y poner mayores guardas, esto es, á la artillería y máquinas de batir, y enfrente de la puerta que entónces decían de Bardolet, y hácia la puerta de Portopí, y en cada una puso cien hombres de á caballo bien armados, para que defendiesen la entrada de los moros montañeses en la ciudad. Era en aquellos días el frio y heladas estraordinariamente rigurosas; por lo cual, no fiándose el Rey de la gente comun que había puesto en las centinelas, por haber hallado que muchos se retiraban á sus alojamientos, mandó que los ricos hombres y los caballeros de su mesnada, y lo mas lucido del ejército hiciesen las postas, y esto por espacio de cinco días continuos, de los, cuales los tres últimos fué tanta la vigilancia de este valeroso Príncipe, que jamas cerró los ojos, ni tuvo un punto de descanso, faltando á las necesidades del cuerpo, para acudir á las obligaciones de su oficio. Pidió en esta ocasion á los mercaderes que seguían el ejército sesenta mil besantes emprestados, prometiendo pagarlos, ganada que fuese la ciudad.

Llegado el alegre y solemne día del Nacimiento, despues de haber todos oído misa y comulgado con muy grande devoción, el Rey armó caballero á un hijo de un conde aleman, llamado Carroz, el cual en aquella jornada le servia, valerosamente, y después fue remunerado en el repartimiento de la isla. Todo aquel día se pasó en regocijo, júbilo y fiesta sin dar asalto, ni trabar escaramuza, honrando con aquellas muestras la venida al mundo del Príncipe de la paz; los otros tres siguientes se emplearon en cavar minas, desmantelar el muro, pegar fuego á las puertas, llenar el foso y abrir camino para la entrada. La noche antes del postrero de diciembre, que era el día señalado para el asalto general, vino á la tienda del Rey Lope Jimenez de Luecia, avisándole que juzgaba que seria espediente, que se diese aquella noche el asalto; porque había sabido que los de la ciudad estaban muy descuidados, que por las plazas no se veían sinó cuerpos de hombres muertos, y en los vivos una general confusion, temor y espanto; y que con dos mil soldados podian entrar dentro por las minas, con muy poca ó ninguna resistencia. El Rey, aunque mozo en los años, pero muy sabio y prudente en los negocios de la guerra, reprehendió gravemente aquel consejo, juzgando que no convenía aventurar el asalto, y fiarlo en la oscuridad y tinieblas de la noche; cuando ni el respeto debido á la presencia del Rey, ni la vergüenza ó recelo de ser tenidos por cobardes enfrena los ánimos de los soldados; los cuales las mas veces suelen encubrir su flaqueza, desamparando el puesto y asegurando sus vidas, pospuesto vilmente el honor y lealtad, á su propia salud, con el manto tenebroso de la noche.

IV • Cerco sobre la ciudad

mirollull2 | 20 Diciembre, 2008 18:41


Historia General del Reino de Mallorca. 1840

Habiendo cumplido con este oficio de piedad, y solemnizado la pompa funeral , segun el tiempo y lugar; el dia siguiente, que era miércoles á los primeros de diciembre, mandó el Rey asentar el campo en un llano distante dos millas de la ciudad, donde hoy dia se ve un monasterio de monges bernardos, llamado por esta causa la Real (de cuya fundacion, hecha por D. Nuño Sanchez, trataremos un poco mas abajo) enfrente de la puerta que hoy llamamos Pintada, y en aquel tiempo Belalcofol. Aquí hicieron sus trincheras y estacadas, y armaron tiendas y chozas, que parecía una gran poblacion. Y porque vieron que la ciudad era muy fuerte y bien pertrechada, (refiere Muntaner que ya en aquel tiempo era Mallorca una de las mas fuertes y bien muradas ciudades del orbe) resolvieron echar primero por tierra sus torres y muros con los ingenios de batir.

La artillería de aquellos tiempos consistía en unas grandes máquinas con que arrojaban piedras ó cantos, las que tenían diferentes nombres. Primeramente se llamaban con el nombre general, máquinas pedreras, y en latín petrarias: trabucos, o como dicen los alemanes, trybock, y segun piensa un grave autor moderno se deriva esta voz de la diccion francesa trabuchez, que significa máquina ó instrumento para tirar: manganells, quiere Beuter que se llamen, por unas mangas ó talegos llenos de plomo ó de guijarros que tenian al cabo; mas la verdad es, segun enseña Lipsio, que esta diccion es estrangera, y que en los escritores antiguos se llaman otras veces manangon, mangana, manganica, manga, mangonella , mangonalia. El vocablo lemosin fonebol se deriva del latino funda que significa fona, y en castellano, honda: llamábanse tambien algarradas, como se puede ver en la historia del Rey y en otros autores de aquellos tiempos.

Eran estos instrumentos bélicos de muy grande importancia, y hacian casi el mismo efecto que hacen ahora los gruesos tiros de batir; pues no habia muro por fuerte que fuese, que pudiese largo tiempo resistir su furia. Las halas que arrojaban eran muy grandes, como se puede ver en los autores que refiere Lipsio: y el trecho no era tan corto , que algunas veces no pasase de tres estadios. En prueba de lo primero, esto es, de la grandeza y tarnaño de las balas, se ven hoy dia en esta ciudad unas grandes bolas, que es tradicion son del tiempo de la conquista: y en confirmacion de lo segundo escribe Marsilio, que tenian los moros mallorquines dentro de la ciudad una algarrada, la cual arrojaba una grande piedra que llegaba hasta los reales de los cristianos y pasaba cinco o seis tiendas de los nuestros. Y no es mucho que estuviesen los cercados tambien proveidos de estas máquinas, pues fueron los baleares (segun vimos atras) los inventores de estos instrumentos. Su figura era á modo de unas grandes ballestas. Quien quisiere con mas curiosidad saber todas estas particularidades podrálas ver en Lipsio. Adviértase de paso que si bien en aquellos tiempos los ingenios de batir eran los sobredichos, con todo eso, ya se habia dado principio á los tiros pequeños que llamamos arcabuces, como se echa de ver en los que hoy dia se conservan en la casa de esta ciudad de tiempo de la conquista; y eran, como yo he visto muchas veces , unos cañones de hierro de hasta tres ó cuatro palmos de largo, clavados en un palo sin artificio alguno, para poderlos disparar, que es sedal evidente que ya en aquellos tiempos se habia inventado el artificio de la pólvora, para ruina total del orbe. De donde claramente se infiere el descuido y error de los que dieron á este bélico y perniciosísimo instrumento mas nuevo origen. Hácese también mencion de otro instrumento ó máquina defensiva que se llamaba manteletos ó mantellos, y tambien gata. Algunos han creido que eran los mangatellos, de los cuales se hace mencion en los escritores de la edad de Carlo-Magno. Lo cierto es que eran semejantes á los que los antiguos romanos llamaban testado ó vinca, que es una máquina fuertemente trabada con tablazon de tres dobles, y bien enbarbotada, cubierta con una casa á dos aguas, defendida con hornija y tierra, con que se reparaban de los tiros de las algarradas ó trabucos.

Año IV – ¿Pueden fumar y beber los laringectomizados?

mirollull2 | 13 Diciembre, 2008 18:19

Pura lógica: por fumar o beber, no puede tener otro cáncer de laringe quien ha sido sometido a una laringectomía total. Y tampoco, si fuma, no le puede pasar el humo a los pulmones por la boca. Esta ‘sólida’ argumentación me la dio un laringectomizado. Yo le pude añadir que tampoco corría ningún riesgo de tener pólipos en las cuerdas vocales ni volvería a tener laringitis ni padecería nunca más disfonía.

Y hablando del tabaco, hay que admitir que los fumadores de pipa no se ‘hollinan’ los pulmones como quienes fuman cigarrillos. Aparte de que fumar en pipa es probablemente el modo más placentero de fumar, de aroma más agradable y menos irritante de las vías respiratorias de quienes están próximos al fumador. El fumador de pipa saborea el humo del tabaco y lo devuelve por la boca o por la nariz, pero nunca se lo traga. Y, quizá, el tabaco de pipa es el menos cargado de componentes –aditivos de por sí muy perniciosos– para estimular la ansiedad de fumar. Con la pipa se evita, además, tragarse el humo de la combustión del papel, otro factor dañino. Aún así, tampoco está a salvo del cáncer; el suyo suele ser de lengua.

pipas”  width =400

Otra cosa es que al fumador de pipa el humo, aunque en menor cantidad, le llegue a los pulmones por la respiración como a quienes están cerca de un fumador o en un local con el aire contaminado por el humo; y que a los laringectomizados, el humo de origen propio o ajeno les afecte los bronquios y los pulmones al entrar directamente por el estoma en la tráquea.

Estas consideraciones me han surgido porque, no hace mucho, en una clase de logopedia, un laringectomizado dijo que todas las mañanas se tomaba un carajillo y que el médico le había dicho que podía hacerlo. Y añadió que también fumaba. Magdalena, la logopeda, le advirtió que el tabaco, el alcohol y el reflujo gástrico son los principales inductores del cáncer y su reaparición. Yo, en cambio, le dije que no se preocupara, que, fumando, lo máximo que podía conseguir era un cáncer de lengua y que esto se podía solucionar con la resección parcial o total de la misma y que sólo le afectaría a la capacidad de hablar con la voz esofágica y de comer. También le podría surgir un cáncer en el paladar, en las amígdalas, en suelo de la boca, en el esófago, para sólo citar los puntos más próximos, y hasta con la posibilidad de hacerlo con efectos fatales. Pero en la laringe, ya nunca.

En otra clase de logopedia, también hubo quien dijo que en las comidas bebía vino. «Como se entere la Dra. Rosal...» –le dijo Lali. Y es que la Dra. Rosal no admite ninguna tolerancia con el alcohol y, con buen criterio, es muy severa en la aplicación de todas las medidas para curar el cáncer y prevenir su rebrote.

¿Se puede beber una copa de vino en una comida o alguna cerveza? Pues, sí. Pero una copa puede llevar a otra y más si antes de la operación se bebía en exceso.

Personalmente, nunca he sido bebedor: alguna copa de buen vino en ciertas comidas; y, hace años, esporádicamente, algún whisky o unos sorbos de armañac. Ahora, ni eso. Intenté beber vino en una comida y el primer trago me ardió en el paladar y la faringe, posiblemente por agudización de la sensibilidad debida a la radioterapia. A otros no les produce el mismo efecto.

En tiempos nada lejanos, un porcentaje alto de afectados por el cáncer de laringe respondía al tipo de fumador o bebedor –o ambas cosas– y de baja cultura. Aunque esta tendencia ha cambiado, en incluso el cáncer de laringe se da en personas que no han bebido ni fumado nunca, el alcohol y el tabaco son sus principales factores etiopatogénicos. Así lo confirmó la foniatra Dra. Bueno en el VII Encuentro de Voluntariado de Baleares de la Asociación Española Contra el Cáncer, al dar una clara y precisa explicación de esta afección.

Entonces, habría que pensar, los laringectomizados no fuman ni beben. Pues, no. Después de la ‘oportunidad obligada’ que han tenido de desintoxicarse, algunos, habiendo superado muy bien el postoperatorio y haber alcanzado una excelente recuperación reinciden en el fumar o en la bebida. Y, de verdad, da mucha pena saber el caso extremo de un compañero de logopedia que ha alcanzado una buena voz esofágica y del que esperaba pudiera ser monitor de rehabilitación de voz, que ha reincidido en la embriaguez.

Año IV – Baño y ducha de los laringectomizados

mirollull2 | 05 Diciembre, 2008 00:25

Anadelia me planteó: «En esta última operación [a mi madre] le dejaron una cánula en la garganta. Hay que limpiársela constantemente. Las enfermeras nos habían dicho que se lavara sólo con agua y jabón y que cuando se bañara se limpiara muy bien, pero ahora que fuimos a curación nos dijeron que nada de que se le moje, mucho menos cuando se bañe, ya que si le llega a entrar agua por ahí se le va a los pulmones y podría ser muy peligroso».

la ducha

En el artículo Año II – El mar y la ducha me referí a las precauciones a adoptar, «ya que hay que tener en cuenta que los traqueotomizados tenemos que enfrentarnos al agua en la higiene diaria».

La ducha y el baño, lógicamente, son una de las primeras preocupaciones del laringectomizado. Al salir de la clínica se topa con dos inconvenientes: un orificio en el cuello por el que no tiene que penetrar el agua del aseo –y menos, si es el caso, la espuma del jabón del afeitado– y, normalmente, una notable limitación en el movimiento de los brazos, frecuentemente de uno más que del otro. No se puede –o por lo menos cuesta– llevar las manos a la espalda y detrás del cuello. Y también, si uno quiere echarse en la bañera, le es casi imposible: los brazos no pueden ejercer la fuerza necesaria para aguantar tumbarse y volver a levantarse. ¿Qué se puede hacer, entonces? Prescindir del baño hasta que se recupere la movilidad suficiente y disminuya el dolor muscular de hombros y cuello que se produce al forzar la musculatura; y recurrir a la ducha y a la ayuda de un familiar.

En la ducha, el riesgo de entrada de agua en el estoma no es nada alto; se evita con una mínima precaución. Y si, aún así, penetra algo de agua, ésta será expelida con un acceso de tos, nada agradable, claro, pero inofensivo.

Si se opta por el baño hay que mantener la cabeza y el cuello algo levantados al tenderse y limitar el nivel del agua para que no llegue al estoma. Tampoco hay que echarse agua a la cara, ya que parte de ella iría directamente al estoma. Esta última advertencia parece una verdad de Perogrullo; lo es, pero no sobra: conozco quien ha tenido que erguir el torso e inclinarlo hacia delante rápidamente para expulsar el agua tosiendo.

En la bañera, conviene tomar dos prevenciones –útiles, además, para cualquier persona–: usar una alfombrilla de goma para evitar resbalones y disponer de una asa a la que poder agarrarse.

El lavado del cabello puede hacerse tranquilamente en la peluquería. En este caso sólo hay que advertir que se tiene estoma y que no se usen ‘sprays’ a poca distancia por la irritación que producen en la tráquea. En casa, el lavado del cabello, se puede hacer en un lavabo que tenga el grifo alto, en la pila de la cocina o estando arrodillado dentro de la bañera con el torso inclinado para que el chorro del agua pueda caer sobre la cabeza. En esta posición el agua siempre fluye hacia abajo y no penetra en el estoma.

ducha de mano” width =

Y ahora volvamos con la ducha, que parece algo más arriesgado y no es tal; es la forma más cómoda y sencilla de lavarse el cuerpo prescindiendo de la cabeza, sobre todo si en ésta se tiene el cabello abundante y largo como, generalmente, sucede en las mujeres.

Se puede dejar caer el agua de la ducha con toda tranquilidad adaptando la posición del cuerpo a la dirección del chorro del agua; incluso se la puede recibir sobre la cabeza si a ésta se la mantiene algo inclinada hacia delante: así el agua corre por los hombros, la espalda y por la barbilla hacia el pecho sin llegar al estoma.

Y una buena opción es usar la ducha de mano, que se puede dirigir a cualquier punto del cuerpo, incluso cercano al estoma, el cual, si se cree conveniente, se protege con una mano.

protector para ducha

Se puede, por otra parte, usar un protector de goma. Este se ajusta al cuello y tiene unos orificios para la respiración en el plano inferior. Tengo compañeros que lo usan y otros que han dejado de usarlo. Yo lo tengo, lo probé y no lo uso porque no me satisfizo. Existe también la posibilidad de cubrir el estoma con un babero infantil con el forro impermeable hacia el exterior.

Como recomendaciones finales hay que señalar:
En el baño y en el aseo no hay que usar ‘sprays’ ni jabones perfumados ni cualquier producto cuyas emanaciones puedan irritar la tráquea, especialmente en los meses siguientes a la intervención, ya que aquella, que ha pasado de ser un órgano interno a estar abierta al exterior, aún tiene su superficie interna muy sensible.
Es conveniente tener a alguien próximo que pueda ayudar o atender, especialmente al principio. Pero, incluso cuando uno ya se pueda valer por sí mismo, es prudente no cerrar la puerta y disponer de algún sistema que permita llamar la atención para ser atendidos por una emergencia.

 
Powered by Life Type - Design by BalearWeb - Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS