Aarón Ben Yusef

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año IV - Rudimentos de la voz esofágica

mirollull2 | 31 Marzo, 2008 14:36

El gremio de operados de laringe, muchos de ellos por laringectomía total, tiene, en cierto modo venturosamente, un crecimiento vegetativo constante. No es venturoso porque aumenten los afectados por esta clase de cáncer, sino porque la supervivencia es alta.

En cambio, desgraciadamente, la sanidad pública sigue sin considerar como una de sus funciones la rehabilitación de la voz. Alguien se rompe una cadera y no sólo se le repara el destrozo sino que también se le atiende para que regenere sus tejidos y recupere la movilidad. A los laringectomizados, como mucho, no sé si la sanidad pública, pero sí por lo menos los seguros privados, les facilitan fisioterapia de cuello, hombros y escápulas.

¡Vaya usted a saber si, subliminalmente, se considera ventajosa la eliminación de voces que pudieran ser discordantes! Aunque no son tantas como para que los efectos de la medida sean notables. Al Dr. Secades, poco después de la operación, le escribí ‘en el cuaderno de comunicación’ que no me preocupaba mucho no poder hablar, que así me evitaba decir tonterías. Su respuesta contundente, invalidaba mi aserción: “Pero no evitarás oír las de los demás”. Si se trataba de disminuir el número de tonterías poco se iba a notar mi falta de aportación.


Después de estas digresiones, volvamos a la conveniencia de que los laringectomizados, mutilados de voz en suma, adquieran una nueva manera de hablar, en cierto modo muy semejante a la que tenían con las cuerdas vocales.

Consideremos primero un símil, una trompeta, por ejemplo. La trompeta tiene dos elementos propios básicos para la fonación: una boquilla por la cual penetra el aire y una caja de resonancia con pistones moduladores que es el tubo; para que funcione le falta una entrada de aire. El aire se lo proporcionan los pulmones del trompetista a través de la boca de éste, cuyos labios, variando de posición, actúan de glotis.

En el habla normal humana tenemos el aporte de aire de los pulmones cuyo paso por la glotis es regulado en presión y cantidad por las cuerdas vocales (dos membranas que gradúan la abertura y cierre de la glotis) y que al llegar a la boca (parte de la caja de resonancia) es modulado por las mejillas, la lengua, el velo del paladar, los dientes y los labios, que lo convierten en sonidos articulados reconocibles.


La persona laringectomizada total, en principio, sólo carece de las cuerdas vocales, por tanto de la glotis, y, como consecuencia, del paso del aire pulmonar a la caja de resonancia. Pero la boca mantiene los elementos que pueden convertir en sonidos articulados, o sea, en voz, el flujo de aire en vibración que pueda recibir por otra vía.

Una muestra algo burda pero válida es que el estómago puede almacenar aire y también expulsarlo y al pasar por el cuello superior del esófago, por la vibración que éste le imprime, convertirse en sonido amorfo. Y así sucede con frecuencia, es sencillamente el acto de eructar.

Perfeccionando el mecanismo del eructo se obtuvo la voz esofágica, también llamada erigmofónica.

La voz esofágica se consigue utilizando el esófago como fuelle receptor y expulsor del aire y la boca superior del esófago –por lo que se le llama “neo-glotis”– como opresor y vibrador del flujo de aire que llega a la cavidad fonatoria.

Conseguir la voz esofágica requiere un aprendizaje bien orientado y la realización de ejercicios repetitivos y constantes. Estos ejercicios pueden iniciarse cuado el otorrinolaringólogo lo considere oportuno porque la cicatrización y tejidos estén estabilizados. No hay que desalentarse, ya que los primeros resultados, que serán precarios, pueden requerir varias sesiones. La consecución de sonidos, sílabas, palabras simples a complejas, y llegar a pronunciar frases con cierta agilidad y facilidad puede llevar meses.

El primer obstáculo que se tendrá que vencer será el de mantener totalmente independientes el acto de respirar y el de la entrada y salida del aire por el esófago. Las dos acciones son totalmente independientes; el simultanearlas no aporta ninguna ayuda y, en cambio, perjudica el sonido esofágico al sumarle un soplo que origina un ruido parásito. No está de más, en este momento, considerar que en el habla normal tampoco se simultanean la respiración y la emisión de sonido: la glotis, o está abierta para respirar o está haciendo vibrar el aire que, previamente retenido en los pulmones, envía a la cavidad fonatoria.

Tampoco sobra hacer otra consideración: en una persona con la voz normal, la glotis y el esófago pueden actuar simultáneamente y se puede hablar de una forma basta, es lo que ‘llamamos hablar con la boca llena’. En los laringectomizados, puesto que el esófago realiza la función deglutoria y la sonora, hay que alternarlas: o se traga alimento o se usa el esófago como fuelle de aire.

En cuanto a los ejercicios para desarrollar la voz esofágica, hay principalmente de dos tipos: los que persiguen la relajación muscular de cuello y pecho y la regeneración de la movilidad bucal y los que facilitan la obtención de la fonación. Pronunciar sílabas que empiecen por las letras P, T y K favorecen la entrada y salida de aire del esófago. Hay tablas de ejercicios y listas de sonidos, sílabas, palabras y frases recomendables, pero esto debo dejarlo para otro momento. Espero, ahora, que la ilustración y el vídeo sean adecuada explicación.

 
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