Aarón Ben Yusef

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año III – Prótesis fonatoria, nota histórica - III

mirollull2 | 10 Mayo, 2007 18:43

Todos los modelos de prótesis fonatorias han conseguido la disminución de tamaño y una mejor adaptación del diseño a la función que tienen que realizar, incluso con una impregnación de óxido de plata han reducido y hasta evitado, en algunos casos, la colonización de Cándidas.

La forma es semejante en todas; el cierre hacia la tráquea normalmente se efectúa por una lámina oscilante, y en algún modelo se realiza por una bolita de silicona deslizante. Su diámetro exterior suele estar entre los 16 y 20 Fr (3 french = 1 mm) y su largo varía desde unos 6 mm hasta algo más de 2 cm. El procedimiento de punción para abrir y dilatar la fístula y para colocar la prótesis también es semejante. La mayoría se introduce por el estoma en la fístula abierta en la tráquea; algún modelo, en cambio, desde el esófago a la tráquea.

En el momento de escribir este artículo he hallado constancia de las siguientes marcas: Bivona Duckbill, Groningen, Provox, VoiceMaster y Blom-Singer. De esta última, lógicamente, ya tenía conocimiento, pues la que llevo puesta es de su serie Advantage.

Tres modelos de prótesis

Después de haber leído que “Durante medio siglo, en general las laringes artificiales eran una verdadera tortura para los enfermos, que rara vez alcanzaban una voz siquiera aceptable”, me parece una delicia poder hablar normalmente bien con una Blom-Singer que acaba de cumplir el año de uso y que, salvo excepciones, sólo requiere media hora diaria de atención, y cuyas esporádicas molestias pueden ser toleradas con benevolencia.

He escrito que mi prótesis acaba de cumplir un año. Ello quiere decir que pronto le puede llegar el momento de la sustitución. ¿Cuál es la duración de una prótesis? Depende. Su envejecimiento o deterioro, pienso que está sujeto a varios factores: el acierto y calidad de su construcción, su ajuste en la fístula, el cuidado e higiene que se le dedique, que no se produzcan inflamaciones e infecciones, y que la fístula en que se aloja se mantenga estable y flexible. En 1996, en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, el Dr. Álvarez Vicent estimaba en 2 meses la necesidad de cambio. En otros sitios se habla de 4 ó 6 meses. El prospecto de la propia Blom-Singer, indica entre 6 y 10 meses. Otros lo estiman en un año. En mi caso, se ha decidido, después de observarla el doctor por fuera y por dentro con flexoendoscopio, esperar a que sea necesario, lo que se manifestará por un deterioro en el habla o por el incremento de filtraciones.

Ahora quiero hacer una consideración final. En Gran Bretaña y en el Norte de Europa es habitual la implantación de prótesis fonatorias a laringectomizados, una gran parte con la realización de fistuloplastias primarias. No se puede dudar que la posibilidad de recuperar inmediatamente la capacidad de comunicación fónica representa para el laringectomizado un importante estímulo para afrontar tanto las secuelas y disfunciones fisiológicas como la problemática psíquica y social que le esperan; pero, con la sola autoridad que me da mi condición de laringetomizado y de usuario de prótesis fonatoria, me permito preguntar si la aplicación generalizada de la voz traqueoesofágica es una solución acertada. ¿No es más prudente –aunque también más complicado y laborioso- organizar unos mecanismos sociales que, a la vez que atiendan otras necesidades del colectivo afectado, cuiden de la enseñanza de la voz esofágica? ¿En qué situación se encontrará el paciente –o los pacientes- que, por motivos fisiológicos u orgánicos, sufra obstrucciones frecuentes, le tenga que ser retirada la prótesis o, simplemente, llegue a una disminución de habilidad que no le permita efectuar la limpieza diaria de la prótesis y de la zona traqueal circundante? Se me puede objetar que el usar prótesis fonatoria, y por lo tanto usar la voz traqueoesofágica, no exime del aprendizaje de la voz esofágica, que una mínima prudencia aconseja el desarrollo de ésta, aunque sea débil. ¿Existen las condiciones necesarias para que ello sea así? Para algunos, sí; lo puedo afirmar porque estoy entre ellos. Pero las excepciones sólo son eso, excepeciones.

Después de todo lo expuesto, cabe hacerse una pregunta? ¿Qué es mejor hablar con prótesis fotatoria o sin ella? La respuesta prudente puede ser ésta: si se alcanza una voz esofágica buena, o por lo menos, suficiente, pienso que no es necesario recurrir a la prótesis. Tengo compañeros que han desarrollado o están desarrollando muy bien la voz esofágica. Y si la voz esofágica alcanzada es óptima, lo que también sucede, la preferencia no admite dudas. Hace pocos días he mantenido una conversación telefónica de unos 20 m con Maite, una mujer laringectomizada que tiene una voz esofágica óptima. Estoy por decir que, al no vernos, es decir sin poder observar la gesticulación del inicio y final de las frases, a ella le resultaba más fácil hablar que a mí; su continua inyección de aire en el esófago le originaba una conversación más fluida que la mía, que para dar una respuesta o reprender una frase necesito llenar de aire los pulmones y ocluir el estoma antes de emitir la voz. Maite, además cuenta con otra ventaja: si es necesario, con una mano mantiene el teléfono y tiene la otra libre para poder tomar notas. Se me dirá que puedo usar un teléfono de casco, es verdad; o, también que puedo usar una válvula automática para el estoma, es cierto, pero quizá de esto, como de las laringes electrónicas, convenga hablar en otro momento.

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Bibliografía:
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Artículos precedentes:
Año III - Prótesis fonatoria, ¿sí o no?
Año III - Prótesis fonatoria, inconveniencia y objeciones
Año III - Prótesis fonatoria, por qué, sí
Año III - Prótesis fonatoria, nota histórica - I
Año III - Prótesis fonatoria, nota histórica - II

 
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