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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Un ventanuco al jardín japonés

mirollull2 | 29 Marzo, 2007 18:55

Cierto día desapareció del ventanuco. Para mí fue un alivio.

Me recordaba la buena costumbre de las casas japonesas tradicionales. ¿Sabéis que tienen una senda que lleva a un rincón del jardín donde está el escusado? Un recinto que los usuarios cuidan de mantener limpio y en el que disfrutan de una vista refrescante y aromática y, a su tiempo, también florida.

Campamillas=
Hokusai. Campanillas
Xilografía.

“Un pabellón de té es un lugar encantador, lo admito, pero lo que sí está verdaderamente concebido para la paz del espíritu son los retretes. Siempre apartados del edificio principal, al abrigo de un bosquecillo de donde nos llega un olor a verdor y a musgo; después de haber atravesado para llegar una galería cubierta, agachado en la penumbra, bañado por la suave luz de los ‘shoji’ y absorto en tus ensoñaciones, experimentas, al contemplar el espectáculo del jardín que se despliega desde la ventana, una emoción imposible de describir.”


Junichiro Tanizaqui. Elogio de la sombra. Editorial Siruela

En Mallorca, quizá no tan refinadamente, en las casas rurales también había algo semejante. El pequeño lugar solía tener una puerta de madera con rendijas, curvada por el sol y la lluvia, o, a veces, una simple cortina de saco o de tela de colchón, y un ventanuco por el que se veían los almendros y los olivos. En una casa de montaña, incluso, utilicé un auténtico común. El cuarto era alargado y en un lado tenía, adosado a la pared, un banco encalado con asiento, de buena madera, con tres agujeros a bastante distancia para ser usados por tres personas a la vez. Y se oía el rumor de un regato que corría por el roquedal en que se asentaba la edificación.

También en la ciudad, en barriadas sobre todo, las casas de planta baja con huerto o jardín solían tener un lugar, algo fresco en invierno, bastante placentero. En casa de mis abuelos estaba bajo la escalera de la azotea, y muy cerca de la puerta había una hierba-luísa, unos arriates con limones y flores, y una mimosa.

Ahora, quien me trajo el recuerdo de todo esto (el que desapareció) ha vuelto. Y por el ventanuco no se ve un paisaje bucólico exterior o los jazmines de un jardín. Se ve a alguien que, desde dentro del recinto, nos habla cortando las frases y soltando las palabras a empellones: igual que si tuviera que hacer fuerza. Y pienso que si no es correcto hablar con la boca llena, mucho menos es decoroso dar las noticias como haciendo esfuerzos para evacuar.

Año III – Último TAC semestral

mirollull2 | 23 Marzo, 2007 01:31

Desde mi último escrito del epígrafe “Mi cáncer”, han transcurrido más de tres semanas.

De ese tiempo, algo hay que contar.

He pasado una traqueítis. Un ligero resfriado continuó con la inflamación de la tráquea. Había leído que, en los laringectomizados (sin que se haya determinado la causa), disminuye la propensión a contraer un resfriado. Posiblemente es así; dos años de experiencia me inducen a confirmarlo. No obstante, también es cierto, por la comunicación directa de la tráquea con el exterior, que se incrementa el riesgo de sufrir infecciones e inflamaciones del sistema respiratorio.
La traqueítis tiene que ser tratada con antibióticos, y las inherentes secreciones mucosas y mucopurulentas, fluidificadas para facilitar su expectoración. El tratamiento me lo prescribió la médica de cabecera, pero, puesto que el mismo día por la tarde tenía consulta con el OTR, me dijo que él lo confirmara. Éste asintió. El diagnóstico le resultó muy fácil: le bastó con asomar el flexoendoscopio por el estoma. La tráquea, al estar abierta al exterior, es más vulnerable; por el contrario, así, se facilita su observación y diagnóstico. Como puede comprobarse, una cosa por la otra. ¡No todo tienen que ser inconvenientes!

Otro asunto ha sido la revisión semestral con los correspondientes TACs con contraste de cuello y tórax. En esta ocasión, por ausencia del Dr. Secades, estaba en manos de otro excelente OTR y amigo, el Dr. Bonilla. Al darle las placas y el sobre, le dije: “He abierto el sobre y he leído el informe, ya que de no ser satisfactorio habría pedido que lo rehicieran; pues no me hubiera parecido bien que, si con Secades todas las revisiones anteriores han sido satisfactorias, a ti te viniera con problemas”. Lo leyó, se levantó, y me dijo: “Esto ya lo conoces. Pasa al sillón”. Me iba a explorar el cuello por dentro y por fuera. Después de pasar el “ojo mágico” por la nariz hasta el esófago, de observar la tráquea y de palpar a conciencia toda la estructura de la zona afectada por la laringectomía, dándome a entender que todo estaba en orden y seguía el curso normal, me indicó que, a partir de ahora, el próximo TAC será dentro de un año y las revisiones normales cada cuatro meses.

En cuanto a noticia, una ciertamente esperanzadora. Las gestiones para activar un programa de atención a los laringectomizados pueden llegar a buen fin en breve. Confío en ello. El que haya tenido la suerte de ser un privilegiado en la atención y apoyo recibidos desde la detección del cáncer hasta hoy (y que lo siga siendo), me permite conocer la precariedad (física, asistencial, terapéutica, psicológica, social...) en que se encuentran muchos de los laringectomizados especialmente después de abandonar la clínica.

Historias bastante góticas - V. El vampiro

mirollull2 | 07 Marzo, 2007 17:31

El vampiro del Santísimo

El vampiro del Santísimo
El vampiro del Santísimo
mll. 2007. Simulación

La obra artística de Miquel Barceló no es una obra estática, es una obra viva que se sazona con el tiempo.

Hace años me contaron que en una casa tenían un Barceló del cual iban cayéndose fideos en el sofá. La señora que había comprado el cuadro pidió al pintor que reparase el desaguisado. “No se tiene que tocar nada –le dijo el artista–; esto es normal: mis cuadros se van acabando y mejorando día a día.”

Quizá, ésta es la explicación de la rotura de vidrios en la Seo; también podrá serlo, la explicación, cuando se vayan soltando las 1.500 estacas que, con tornillos, fijan los trozos de barro cocido en el muro primitivo con restos de pintura antigua de la capilla de San Pedro.

Volviendo al vitral de estilo Transilvania, el estallido, muy bien podría estar motivado por la intrusión intempestiva del vampiro del Santísimo.

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El jorobado de Notre Dame
El toro cojo
La mano del Moro

Historias bastante góticas - IV. La mano

mirollull2 | 06 Marzo, 2007 10:23

La mano del moro

Para no ser pesado no contaré la historia completa del moro que convenció, de irse con él a África, a la sobrina del cura que había encontrado un tesoro al hundirse una pared de su casa.

La mano del Moro
La mano del Moro
mll. 2007. Reconstrucción

Cuando los enamorados esperaban la nave, la joven se quedó en el muelle, y el moro, con la excusa de un olvido, regresó a la casa para robar el cofre con el tesoro, y mató al cura. Pero fue descubierto, lo apresaron y le condenaron a cortarle una mano y a muerte.

Arrastraron al moro por las calles y, delante de la casa del cura, le cortaron la mano asesina y la clavaron en la pared.

Durante muchos años, la mano se podía ver en la fachada dentro de una hornacina, y todos los años, la noche del 15 de Noviembre, día de la sentencia, se oía un grito espantoso y la manos goteaba sangre y arañaba la oscuridad.

Ahora sólo queda su recuerdo: Calle de la mano del Moro. Una calle corta y estrecha entre las calles del Estanco y de Montenegro.

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El toro cojo

Historias bastante góticas - III. El toro

mirollull2 | 05 Marzo, 2007 10:33

El toro cojo


El <em>toro</em> cojo
El Bou cojo
S. Calatrava

No soy adivinador. Y si tuve la intención –muy pronto demostrada innecesaria- de ir al Puig de Sant Pere para calcular por dónde se podría esparcir el costillar cúbico del Bou, fue por la pura curiosidad derivada de la demostración física de la manzana ocasionalmente observada por Newton mientras miraba a las musarañas.

Quiero pensar y creer que el ingenioso arquitecto Calatrava no se esperaba lo sucedido, porque seguramente acudió a Delfos, y el oráculo le manifestó: “Permanebit, non in muro cadebit”, y se quedó satisfecho. Posiblemente, el arquitecto sólo sabía que el oráculo acertaba siempre, pero no sabía nada más. Si ahora vuelve a Delfos, a reclamar al oráculo, le responderá: “Ya te lo dije: Permanebit non, in muro cadebit”. (No había dicho: “Permanecerá, no caerá en la muralla”, sino: “No aguantará, caerá en la muralla.)

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Historias bastante góticas – II. El jorobado

mirollull2 | 04 Marzo, 2007 13:32

El jorobado de Notre Dame


Del jorobado de Notre Dame no es preciso dar muchas aclaraciones; quien más quien menos le conoce por obra de Walth Disney. Otra cosa es si saben que el autor de la novela de la que salió la película es Victor Hugo.

El jorobado de Notre Dame
El jorobado de Notre Dame
Victor Hugo

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El dragón de Coca

La novela gótica es inseparable de ciertos elementos de ambientación: paisajes sombríos, bosques tenebrosos, ruinas medievales y castillos con sus respectivos sótanos, criptas y pasadizos bien poblados de fantasmas, ruidos nocturnos, cadenas, esqueletos, demonios...
Pero muchos le otorgamos una definición distinta, de forma que caben en ella no sólo aquellas historias que suceden físicamente en los sótanos y criptas de los castillos, sino prioritariamente, las que tienen lugar en los más tenebrosos pasadizos y criptas de nuestra propia mente.

http://www.angelesgoyanes.com/gotica/index.html

Historias bastante góticas - I. El dragón

mirollull2 | 03 Marzo, 2007 19:14

El dragón de Coca


Cuentan las crónicas que un pequeño saurio pudo llegar a la ciudad acunado por el lastre de arena que soltó, antes de arribar a puerto, un bajel que llegaba a cargar.

El buen acomodo y la excelente alimentación que encontró en el barrio de la Calatrava lo convirtieron en un rollizo y temible dragón.

Un buen día, bien, una infausta noche, causó un serio sobresalto a la prometida del caballero Coch. Oportunamente, quien después se casaría con la joven, muy decidido lo ensartó con su espada, y lo ofreció a su amada: “He aquí el dragón de Coca”.

El dragón que, embalsamado, pasó largas temporadas en una caja de una casa señorial y era exhibido todos los años el día de la Fiesta de la Conquista, ahora descansa plácido, y recibe visitas, en el Museo Diocesano de Mallorca.

Drag de na Coca
El dragón de Coca.
Museo Diocesano de Mallorca

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