Aarón Ben Yusef

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Sota, caballo y rey

mirollull2 | 08 Noviembre, 2006 23:41

Son Moix, corrupción municipal y Audiencia Nacional

Son Moix

Supongo que cuando escribo esto la alcaldesa ya ha tenido la reunión para tratar del proyecto urbanístico de Son Moix. Si Son Moix ya cumplió su misión olímpica, ¿por qué ahora no se puede hacer negocio con el Estadio Ono? Espero que Grande habrá tenido el detalle (ya que el deseo de Cirer de esparcir sus cenizas en el campo de Es Fortí no será posible) de incluir en los proyectos una hornacina para poner una urna que espere –y sea por mucho años- el polvo (Pulvis eris... ) futbolero de Cirer.

Corrupció municipal

Se está desbocando el encarcelamiento de alcaldes y concejales de consistorios municipales.

Formaciones políticas piden medidas especiales y el PSOE ha propuesto al PP un pacto contra la corrupción urbanística. Menos mal que hay gente con sentido común, porque, por el camino iniciado, nos podemos quedar sin consistorios. Bienvenido sea un pacto para no destaparse mutuamente la corrupción.

Aundiència Nacional

El gobierno nacional (de la nación española) está preocupado. A pesar de cambiar magistrados, la Audiencia Nacional sigue díscola y crea conflictos con De Juana Chaos.

El problema del ejecutivo del PSOE es que no tiene un abogado válido como en Mallorca el PP, que con argumentos jurídicos convence a los jueces y consigue la absolución o desestimación de causa en asuntos, entre otros, como el del presidente de la Autoridad Portuaria.

A Zapatero (Sr. Rodríguez) sólo le queda un recurso: solidarizarse con la huelga de hambre del prestigioso etarra. El ‘catering’ se lo podría servir Jockey, José Luis o Horcher.

El Cielo (II), la puerta

mirollull2 | 08 Noviembre, 2006 14:17

Doré. Estampa del cielo
Gustavo Doré
Reproducción fotomecánica de una xilografía
Edimat Libros, S.A. 2002

La buena mujer, rezando la letanía (cuando el latín, que ahora quiere reponer Benedicto XVI, era de uso normal en la práctica religiosa), tal vez por inspiración divina, convirtió la Puerta del Cielo, o sea, Janua Coeli, en “ja no-hi-ha celi” (ya no hay cielo).

Y, al parecer, tenía toda la razón. El cielo y también el infierno, al menos como nos lo han contado, no existen. Ya lo anticipó Juan Pablo II y en el Vaticano continúan la comprobación para declarar oficialmente la decisión conveniente.

La cosa, sin embargo, puede resultar muy complicada. Las alusiones y hasta las aclaraciones y menciones que hallamos en la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, son numerosas y contundentes.

Aunque siempre con una cierta ambivalencia, como firmamento y como paraíso o gloria, se dice que del cielo se puede venir y a él se puede ir.

La Biblia catalana aclara en una de las anotaciones que el cielo es el lugar en el que están los ángeles y Dios.

En el Génesis (28,17) se cuenta que Jacob vio la casa de Dios y la puerta de los cielos. En el Eclesiástico (44,16) se afirma: Henoc fue grato a Dios y fue llevado al cielo. Y después de esto, vi una puerta abierta en el cielo... queda escrito en el Apocalipsis (4,1).

Es amplia la apología y la exégesis que habla del cielo y no siempre como una entelequia difusa e incomprensible para nuestra carne mortal. La resurrección de la carne, la carne de un cuerpo glorioso que se reencuentra con el alma que ha venido enseñando la iglesia, ahora se queda en la duda y puede que a no tardar el Vaticano declare solemne y definitivamente, que el cielo no es más que una invención humana.

Al fin y a la postre, como lo de la fe del carbonero, en la sencillez estará la verdad. Y la revelación, en la letanía de la Virgen, se manifestó a la buena mujer: Ya no hay cielo

 
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