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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año II - Mi voz sorprende

mirollull2 | 02 Agosto, 2006 21:49

'L'escriure fa perdre el llegir' (El leer hace perder el escribir), solemos decir en mi tierra. Pues algo así, pero cambiando términos, aunque he hecho propósito de enmienda, me está pasando a mí. Desde que llevo la prótesis de voz estoy hablando con la voz traqueoesofágica, y he ejercitado mínimamente la voz esofágica o erigmofónica, con lo que he retrocedido en la habilidad que iba adquiriendo con ésta.

Resulta mucho más fácil hablar usando el aire que, desde los pulmones, la prótesis aporta a la parte superior del esófago que con el volumen mucho menor y a ligeros intervalos, que la cavidad bucal puede enviar al esófago para, acto seguido, ser impulsado de nuevo y sonar por la vibración del esfínter cricofaríngeo.

La voz traqueoesofágica, por su potencia, modulación y entonación, aunque bronca y de tono cavernoso, sorprende a quienes la oyen por primera vez. Y se admiran del esfuerzo y perseverancia que creen que se necesita para conseguir un habla tan audible, clara y de frases largas no entrecortadas.

Realmente, el esfuerzo y la perseverancia, en este caso, son mínimos. La razón o causa para tan sorprendente efecto está en la perforación efectuada desde la pared del esófago a la de la tráquea y al 'tubito' en ella colocado, que permite la utilización del aire pulmonar.

Salvo en el acomodar la inspiración y obturar la expiración por el estoma en el momento de hablar, la emisión de palabras o sonidos articulados se debe -y eso sí es un ejercicio perseverante de logopedia- a recuperar, después de la operación, la movilidad y gesticulación del aparato bucal y obtener la vibración, a su salida por la boca del esófago, del aire previamente introducido.

Lo primordial es realizar el esfuerzo -con la guía adecuada- para obtener, mejor o peor, la voz erigmofónica (sin prótesis), lo que, desgraciadamente, en algunos casos resulta inviable.

Drácula y el eclipse de Sol

mirollull2 | 01 Agosto, 2006 12:02

Alguien que ha leído mi relato sobre el episodio de insomnio de Drácula desea saber qué le aconteció por el eclipse de Sol total y no tiene a mano el libro de Woody Allen en que ello se cuenta.

Por tanto, puesto que no puedo recomendarle que acuda a las bibliotecas del Consell de Mallorca, no porque el sol que nos está achicharrando pueda serle tan pernicioso como lo sería a Drácula (es sabido que a éste la exposición a la luz del día podía causarle la aniquilación), sino porque este libro en concreto no está en el catálogo de la Biblioteca de Cultura Artesana ni en el de las otras asociadas, voy a referirlo sucintamente aquí.

El conde Drácula sale de su castillo ya a oscuras y acude a la cita que tiene en casa del panadero.

"-¿Qué le trae por aquí tan temprano? -pregunta el panadero.
"-Nuestro compromiso de cenar juntos -contesta el conde. Espero no haber cometido un error. Era esta noche, ¿no?
"-Sí, esta noche, pero aún faltan siete horas.
"-¿Cómo dice? -inquiere Drácula echando una mirada sorprendida a la habitación.
"-¿O es que ha venido a contemplar el eclipse con nosotros?
"-¿Eclipse?
"-Así es. Hoy tenemos un eclipse total."

El conde se queda pálido y azorado. Se produce un diálogo embrollado de tira y afloja entre el panadero, que le dice que no molesta y que puede esperar a la cena, y el conde, que quiere irse para volver por la noche. Es mediodía y el eclipse durará ya poco; al conde no le queda tiempo para irse y se ve obligado a resguardarse dentro de un armario.

Podemos imaginarnos la grotesca situación y los diálogos que se producen con la puerta del armario de por medio.

Mientras tanto llega el alcalde con su mujer, se enteran de que allí está el conde y participan, aunque extrañados, en la conversación. Comentan lo bonito que ha sido el eclipse.

"Así pasa el tiempo hasta que el alcalde, que ya no puede soportar esa situación, abre de golpe la puerta del armario y grita:
"-¡Vamos, Drácula! Siempre pensé que usted era una persona sensata. ¡Déjese de locuras!"

Y en el armario penetró, como un trallazo, la luz del día. Por eso afirmé que la crisis de insomnio, Drácula tuvo que tenerla antes del eclipse total; ya que si no, no podría haber escrito su autobiografía, cuyo manuscrito, tal vez porque el conde ese día lo llevara consigo, también desapareciera.

Por suerte, -por lo que la vida y hechos de Drácula han podido llegar hasta nosotros- Bram Stoker, había escrito y publicado su libro antes de los acontecimientos relatados por Woody Allen y por mí.

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Nota para los lectores de Lloseta y Esporles. El libro de Woody Allen Cómo acabar de una vez por todas con la cultura pueden hallarlo en su biblioteca municipal.

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