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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

De la Victoria de Samotracia a Robespierre

mirollull2 | 31 Julio, 2006 21:27

Me intriga desde hace tiempo el significado de la Victoria de Samotracia, escultura griega del s. II aC. Victoria de SamotraciaEs una figura de mujer alada, de unos dos metros y medio, en mármol, sobre la proa de una galera, en mármol de color diferente. A diferencia del Discóbolo de Mirón, un original del s. V aC, conservado en copia en mármol, no se conoce su autor. E igual que la Afrodita de Melos, también llamada Venus de Milo, escultura en mármol del s. II, también de autor desconocido, está mutilada, y ambas fueron encontradas en sendas pequeñas islas griegas de extensión similar, que les dan nombre.

Samotracia era una isla consagrada a los Grandes Dioses. ¿Tiene, tal vez, alguna relación con este carácter sagrado que, después de alguna funesta navegación, la Victòria recalase decapitada en aquella isla? ¿Era una premonición; un signo profético?

Grecia estableció la democracia, que se dice que funcionaba muy bien, con el sistema de sufragio -en la cual, conviene recordarlo, no todas las personas tenían derecho a voto-. La Historia, sin embargo, como siempre pasa, se fue complicando, y tuvo que llegar la Revolución Francesa para reconducir la situación y retomar el recuerdo y la aplicación de las premisas democráticas griegas. Que lo hizo de una manera bastante expeditiva y trágica, es evidente; pero en Francia todavía tienen república, y la divisa "Libertad, Igualdad, Fraternidad" la han perpetuado, al menos, en la filatelia y -hasta la implantación de la falacia del Euro- en la numismática.

Fuera o no premonición o profecía la aparición de la Victòria de Samotràcia, hay que reconocer que la humanidad sólo sabe resolver -o intentar resolver- determinadas crisis o situaciones conflictivas con el instrumento de preciso mecanismo inventado por el doctor Guillotin u otros más rudimentarios o más sofisticados, y, en muchos casos mas generosos y selectivos en el número de personas simultáneamente destinatarias.

Yo, si bien con miedo de que se me entienda al pie de la letra, estaba pensando que una especie de decapitación podría ser la solución para acabar con muchos excesos, fechorías, latrocinios, abusos y prepotencias.

Y he aquí que el diario Balears de ayer, domingo, día 30, en primera plana, dice: "La ministra anuncia que rodarán cabezas por la huelga ilegal de el Prat".

Supongo que será un rodar de cabezas virtual, pero me tranquiliza y atenúa la osadía de mi idea comprobar que la ministra de Fomento nos ha salido robespierrina.

Woody Allen, Drácula y el insomnio

mirollull2 | 29 Julio, 2006 09:36

Woody Allen* nos cuenta la nefasta peripecia del Conde Drácula por un eclipse total de Sol.

El episodio del insomnio, que he conocido casualmente y relato a continuación, lógicamente, tuvo que suceder con anterioridad al suceso del eclipse narrado por Woody Allen.

El primer día de la crisis –día en dos de sus acepciones: 1 Ese espacio, contado desde las doce de una noche hasta las doce de la siguiente. 2 Tiempo durante el cual hay luz solar.– lo pasó muy incómodo e inquieto, con calambre en una pierna, teniendo que permanecer inmóvil en el, aunque acolchado, ajustado cubículo y no poder abrir la tapa del ataúd por el daño fatal que le causaría la luz del sol.

Para el segundo día ya pudo tomar sus precauciones, y cuidar de que ni en portones, portillos, claraboyas o tragaluces quedara ningún resquicio ni grieta sin tapar. Por lo menos podría pasear por su cripta, pasadizos y recovecos del sótano, iluminándose con los velones y candeleros, únicos utensilios que, en hornacinas, decoraban el fosco lugar. También para mejor distraer el paso del tiempo con algo de lectura, en su salida nocturna, recogió un tratado de hematología.

Al comprobar que se prolongaban los días de insomnio, pensó que podría aprovechar el tiempo para escribir su autobiografía, y, así, una noche bajó a la cripta un sencillo escritorio, una silla y un mazo de papel, frasco de tinta, portaplumas y plumillas.

Intentó iniciar su escritura varias veces, pero sólo alcanzó a emborronar varias hojas que, arrebujadas, rodeaban la silla. Y en ésas andaba, cuando tuvo una iluminación. Esta noche, renunció a su salida licantrópica, subió a la segunda planta, y, en la biblioteca, pasando un candelabro con sus tres velas encendidas, fue revisando los lomos de los libros de los estantes.

Sobre el escritorio colocó el atril que había bajado con el libro, y sobre el atril depositó el libro. En la tapa se leía: Bram Stoker. Drácula. El conde cogió varias hojas, abrió el frasco de tinta, insertó una plumilla en el portaplumas, sumergió la plumilla en la tinta y, con el libro abierto en la primera página empezó a copiar.

El conde ahora podía escribir sin dificultad. Copiaba letra a letra –es de suponer que el libro que había recogido de la biblioteca era el original de Stoker, de 1897 (Westminster, Archibald Constable and Company–, pues no parece que el conde supiera inglés, cosa por otra parte innecesaria, ya que él conocía perfectamente su vida.

Llegados a este punto hay que plantear una cuestión. Si el conde, al escribir copiando del libro que tenía en el atril, plagiaba. ¿Es realmente un plagio reproducir la propia biografía? Lo dejo a la decisión de Bram Stoker.

Por todos los indicios que he podido hallar, posiblemente con la escritura del libro, Drácula superó su episodio de días (en su acepción 2) de insomnio. De la conservación del manuscrito del conde no se ha hallado ningún rastro. Cabría la posibilidad de que el conde, aunque Woody Allen no lo especifica, el aciago día del eclipse de Sol llevara consigo el original.

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* Woody Allen. Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. Tusquets Editores, Barcelona, 2005.

El cerebro mallorquinista, ¿lo habéis visto?

mirollull2 | 26 Julio, 2006 21:04

No sé si lo he soñado o si corresponde a la realidad; porque me estoy liando: los sueños me resultan tan reales que me cuesta distinguirlos al estar despierto; y la realidad cada día me parece más tan absurda y disparatada que, incluso, tiene difícil encaje en el entorno onírico.

Se trata de una gran pancarta en la que figura la imagen de una cabeza humana con el cerebro a la vista, que lleva puesto un chip del R.C.D. Mallorca. Si la habéis visto, eso quiere decir que no lo he soñado.

La imagen me sugiere dos consecuencias, a cuál peor. Si se ha conseguido implantar el chip en un rincón de la gran parte que dicen no utilizada del cerebro, quiza el daño quede justificado por el hito neurológico alcanzado. Si el chip se ha tenido que poner en la parte utilizada por el razonamiento, ya que el chip puede necesitar todo o casi todo el sector activo, el daño puede ser grave e irremediable.

También me demuestra que no he soñado el anuncio de la pancarta, comprobar que ya hay indicios del funcionamiento del chip.

Un artículo titulado “Soberbio Matas” me hace pensar que su redactor tiene la parte activa de su cerebro ocupada totalmente por el chip. Y, por lo que dice –junto a más amplias explicaciones que lo confirman– sobre el ‘trascendental y providencial proyecto’, entiendo que el señor Matas y la señora Cirer también tienen el rinconcito del cerebro –parcial o totalmente ocupado– con el chip colocado.

Quien no tiene el chip en el cerebro –está muy claro– es don Vicente Grande, que ya tiene valorados los beneficios directos y ‘colatarales’ de todo lo que puede construir en terrenos más o menos públicos o rurales con la excusa de un rectángulo de césped. Este señor, en el cerebro tiene una sociedad mercantil, un negocio, que vende carreras tras una pelota, empujones, chuts y goles, una actividad que permite que miles de personas puedan practicar el deporte de ensanchar los pulmones vociferando y librarse por un rato de la mala leche.

Es de suponer que el presidente (el del Gobierno local) y la alcaldesa confíen en que el chip, entre las instrucciones incorporadas, lleva la correspondiente indicación de voto; si no, ¿a qué viene su entusiasmo en un negocio particular?

Los maceros del Ayuntamiento, vigilantes de la jofaina

mirollull2 | 24 Julio, 2006 09:34

Que un niño se caiga dentro de la jofaina del Rey Jaime I, ahora, con tanto calor, puede hasta resultarle refrescante; a él y también a quien tenga que meterse dentro del agua para sacarlo.

Pero, Los maceros del Ayuntamiento guardando la jofainaen invierno, la cosa puede no tener ninguna gracia y acabar en una pulmonía o, cuando menos, en un buen constipado.

No creo que sea necesario poner socorristas junto al invento –los meses fríos tendrían llevar traje de neopreno–, pero podría ser útil, quedaría vistoso y daría un toque honorable a la imagen del rey, poner unos maceros del Ayuntamiento para coger rápidamente a los niños que cayesen en la jofaina.

Eso sí, los maceros, las horas que estuvieran de guardia, tendrían que ser ‘gambaroneros’, es decir, substituirían la maza por un gambarón.

Es una sugerencia que hago al Consistorio; y la ilustro con una composición fotográfica para que se pueda evaluar el resultado.

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Definir el invento acuático como jofaina en este bloc, por los comentarios recibidos, creo que ha sido un acierto. Gracias a todos y, en especial, a Gaspar Sabater, que en El Mundo/El Día de Baleares, de ayer, domingo, se hizo eco en el artículo "Una plaza desgraciada".

Justicia uniforme

mirollull2 | 21 Julio, 2006 23:57

"-¿Y qué crees que va a hacer la gente? ¿Rasgarse las vestiduras, fingir que ésa no es la manera en la que también ellos hacen sus negocios? ¿Recuerdas lo que dijo aquel cómico de la televisión cuando empezaros la investigación de Mani Pulite?"

"-¿Que todos éramos culpables de corrupción y todos deberíamos pasar unos días en la cárcel? -preguntó Brunetti, recordando la vehemente amonestación que Beppe Grillo hizo a sus conciudadanos. Grillo era un cómico, y la gente podía reírse, pero lo que dijo aquella noche no tenía gracia.

"-Sí -dijo Avisan, recuperando la atención de Brunetti- hace años que vengo escribiendo artículos sobre eso, y también sobre otras agencias del Gobierno, cuya función primordial es la de desviar dinero a amigos y parientes. Pero nadie protesta. -Esperó la reacción de Brunetti y repitió-: Y nadie protesta porque todos piensan que un día puede llegarles a ellos la oportunidad de hacerse con ese dinero fácil y que les conviene que el sistema siga tal como está. Y sigue."

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Donna Leon. Justicia uniforme, pág. 241, Seix Barral, 'booket', Barcelona, 2006.

Año II – “Mi cáncer”, ¿título desmesurado?

mirollull2 | 18 Julio, 2006 21:50

El Dr. Albert Jovell, ‘el médico paciente’, en una entrevista publicada en El País Semanal del 16 de abril de este año, que he visto ahora en una de esas ‘hemerotecas’ imprevisibles que son las salas de espera de los consultorios, habla de la asistencia médica y de su propia vivencia con el cáncer. También, casualmente, hace unos días vi y oí a Paco Fernández Ochoa, en un programa de televisión, creo que de Antena 3, sobre la suya.

El Dr. Jovell sabe que sufre un cáncer de timo que le está afectando severamente; y se ha unido al equipo médico que le cuida: es médico y paciente. Fernández Ochoa, con cáncer linfático, lo afronta con entereza, sin rebeldía ante ‘el porqué me ha tocado a mí’, con humor y con ganas de vivir. Incluso dice que aún siendo más bien agnóstico, ha descubierto que ‘hay algo’ que le da fuerza y esperanza. Ambos tienen una conciencia clara de los efectos de la quimioterapia y del riesgo permanente en que se halla su supervivencia.

Al leer a uno y oír al otro, me resurge la consideración de la importancia de esta enfermedad que tantas variantes presenta, quizá, con un principio común muy simple: una especie de ‘comecocos’ con actuación progresiva e incansable, que halla muchos puntos de nuestro organismo para elegir. Una sencilla célula que, vista al microscopio recuerda la forma de un cangrejo –de ahí le viene el nombre–, que se multiplica y expande destruyendo células sanas; cuanto más sanas y vigorosas, más vulnerables.

El cáncer es una alteración orgánica que ha sido considerada nefanda y de mal agüero, y, todavía lo es para personas y grupos sociales. Existen prevención y rechazo tanto en hablar del cáncer como en escuchar hablar de él; sin motivo –ni tan sólo es una enfermedad contagiosa–, pero hondamente arraigados. Seguramente, muchas personas consideran que alguien con cáncer es un apestado y además un sentenciado. Lo primero no merece comentario. Lo segundo, cierto en bastantes casos y hasta con desenlaces dolorosos, no es infamante: sólo el anuncio, más definido que para el común de los mortales, de la finitud. Albert Jovell dice: «Ahora soy muy consciente de que el pronóstico es malo, que mi vida tiene fecha de caducidad».

Cualquiera de nosotros sabe de cánceres fatales. Yo mismo he tenido conocidos y amigos con diagnósticos nada esperanzadores; algunos, con plazos que se les iban marcando y acortando progresivamente. Y hasta uno, médico, que telefoneó desde Madrid a otro común amigo de Palma para decirle que le quedaban unos seis meses de vida, el tiempo que le auguraban por el cáncer de esófago que le habían diagnosticado. Otros, sin embargo, posiblemente por el tipo de cáncer y por la oportunidad en detectarlo y en el tratamiento, han tenido y siguen teniendo una larga supervivencia; y hasta la curación de la enfermedad.

El Dr. Jovell, que también es impulsor y presidente del Foro de Pacientes, en la entrevista mencionada, respondiendo a Milagros Pérez Oliva, manifiesta: «Hay un proceso de estigmatización externa que hace que a veces se mire al enfermo como un desahuciado, y también de autoestigmación. A diferencia de otras enfermedades, muchos de los pacientes de cáncer, cuando reciben el diagnóstico abandonan. Abandonan la vida no en el sentido de que se entreguen a la muerte, sino que dejan de vivir la vida que vivían. El impacto es tan fuerte que se produce una ruptura vital. La enfermedad te domina, y la sociedad, de alguna forma, te invita a abandonar cuando te aconseja que cojas la baja y te quedes en casa; cuando, con la mejor intención, te dice: tienes cáncer, ahora debes pensar en ti; haz lo que te plazca. Es una forma de decir: como vas a morir, cumple tus deseos».

Y a otra pregunta, continúa: «En nuestro estudio explicábamos que el paciente de cáncer sufre un proceso de despersonalización. Pasa a ser un yo-cáncer. Yo he luchado contra estas fuerzas que te empujan a recluirte. Yo he dicho: me encuentro bien; voy a trabajar».

Yo, evidentemente, no sé por qué, quizá por mi forma de ser, de afrontar lo desconocido, en este caso tal vez mejor decir lo inesperado, no me he sentido nunca yo-cáncer. El cáncer era una disfunción que se inmiscuía en mi yo, pero veía claro, por el saber y la experiencia que me aportaba el Dr. Secades, que tenía un órgano afectado, importante para la comunicación, del que se podía prescindir; y que una resección total de ese órgano, la laringe, y el vaciamiento de ganglios, en principio no vistos afectados, podía llevarse toda la colonia de ‘cangrejitos’ antes de que hubieran tenido la posibilidad de expandirse.

La rúbrica bajo la que decidí agrupar los artículos sobre mi experiencia y avatares en el ‘bloc’ Aarón Ben Yusef , fue “Mi cáncer”, y ahí sigue. Era un título sencillo y expresivo, pero hoy me parece desmesurado: porque siento que mucho de lo escrito, y todo lo que siga escribiendo, ya no es sobre “mi cáncer” como afección perenne, sino relativo a mi cáncer –el que tuve– y sus consecuencias.

A veces pienso: ¿qué me queda a mí del cáncer? Tengo la sensación que del cáncer no me queda ya nada. En todo caso, la extirpación del cáncer se llevó una parte de la anatomía de mi cuello y originó unos cortes, recortes y reconstrucciones que me han afectado, me afectan y me seguirán afectando; aunque disminuyan las molestias y la zona del cuello y la clavículo-escapular se vayan asentando, sin prisas pero sin pausa, como sin duda va sucediendo, a la nueva configuración.

He llegado a un momento en que me parece una petulancia seguir hablando de “mi cáncer” si todo lleva a creer que soy uno de los privilegiados que lo han superado y, por tanto, cuya ‘fecha de caducidad’ dependerá de otras causas. El mes próximo se cumplirá año y medio de la laringectomía y, a pesar de que médicamente hay que esperar cinco años para darlo por cierto, mi evolución induce a desechar la posibilidad de recidiva o metástasis.

Después de todo lo escrito, sin embargo, mientras parezca que pueda se útil, seguiré escribiendo esta crónica de mi cáncer y de las secuelas y consecuencias derivadas de su extirpación. Supongo que aún hay aspectos que conviene dar a conocer.

Puntos de Tráfico y de los ‘baberos’

mirollull2 | 13 Julio, 2006 22:02

«El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.» Ésta es una aserción suficientemente conocida, sobre todo en al ámbito jurídico. Cosa nada fácil de observar con tanto proliferación de leyes. Para acabar de complicarlo, para aclarar el sentido de la ley, se añade la jurisprudencia. Y para redondearlo, hecha la ley, hecha la trampa; y también la habilidad de los abogados y jueces que saben buscarle las vueltas a la interpretación o la aplicación de la ley según conveniencias e inereses.

Esto, no obstante y evidentemente, no se puede aplicar a la Ley y las normas de Tráfico, que todo conductor ha de estudiar y aprobar en un examen denominado de teórica.

Por tanto, quien más quien menos sabe si comete una infracción mientras conduce. Y si te cogen, las sanciones están muy claras, y en algunos casos, bastante duras. La cosa más improbable, sin embargo, es que te cojan; lo vemos todos los días. Y quizá el quid es éste: control insuficiente. Porque las sanciones y la posibilidad de retirada del permiso de conducción, temporal o indefinida, no es nada nuevo.

Si se considera que las sanciones son insuficientes, por ley se pueden incrementar. Sin que sea necesario jugar a la entrega y retirada de puntitos como sanción complementaria.

Además, hay conductores que jamás han dispuesto de puntos, porque nunca han tenido permiso de conducir, que incluso con un atropello de consecuencia mortal lo han zanjado todo con agua bendita. Y otros infractores, por sí mismos, pierden el carné y para siempre; lo grave es que también lo quitan a otros; y los puntos que estos no han perdido, porque no han cometido ninguna infracción, sólo sirven como pequeñas flores para las víctimas que les acompañan.

No creo que quienes se compran los coches rápidos que anuncia la sociedad de consumo y aquellos que quieren que su ‘quiero-y-no-puedo’, con unos cuantos cambios, parezca un ‘ferrari’, se preocupen más por los puntos que por la sanciones que ya existían; tienen prepotencia suficiente para no preocuparse por minucias.

Sólo una vigilancia y una actuación efectiva sobre el tráfico pueden reducir las infracciones y su consecuencia importante, la siniestralidad.

La asignación y retirada de puntos me vuelve a la infancia, cuando los frailes del babero premiaban y castigaban nuestra conducta y aplicación escolar –además de con las calificaciones trimestrales y de fin de curso– con unos vales de colores distintos según los puntos que representaban.

Los puntos de tráfico, como los de los ‘baberos’, también se dan, se quitan y se pueden recuperar. Los de tráfico, los mínimos, después de los iniciales, se obtienen por buena conducta y los otros, los más, por horas de reciclaje y también un nuevo examen de algo que ya tienes aprobado. (Como si a un arquitecto al que se le cae una casa, aparte de las responsabilidades que tiene que afrontar, tuviera que repetir la carrera.)

Con los puntos de los ‘baberos’ obteníamos barritas de regaliz, que el prefecto nos canjeaba en proporción a determinadas cantidades.

De manera inversa, pagando horas de escuela y tasas, podemos obtener más puntos de tráfico. Posiblemente, ésta es la parte positiva de los puntos de tráfico, la aportación a la sociedad de consumo y negocio.

No hay mal que por bien no venga. Dicho de otra manera: “De la desgracia de Judas San Matías halló ventura”.

Jaime I en una jofaina

mirollull2 | 10 Julio, 2006 12:22

El rinconcito con los bancos del arquitecto Bennazar ha de lo más mono.

Y el Rey Jaime I cabalga imponente y desamparado sobre una roca que ha pedido toda su gracia al meterla dentro de una desastrosa jofaina.

El Rey Jaime I dentro de una jofaina

Menos mal que, que a buen seguro, todo este desatino no durará demasiado. Los planos de la próxima remodelación, el Departamento de Hacer y Deshacer del Ayuntamiento ya los debe de tener medio hechos o casi acabados. No habrá de pasar mucho tiempo sin que tenga que levantarse todo el pavimento de la plaza para cambiar las losas resbaladizas que se cuartean y saltan a trozos sólo con mirarlas. Y es que con obras continuadas o repetidas hay que contar, son una manera de mover el presupuesto y dejando untados goznes.

En relación al rinconcito hay algo que me intriga. Se ha puesto una muestra del mobiliario urbano del arquitecto Bennazar, y se ha presumido del retorno de los bancos. Pero sólo he visto tres. ¿Dónde están los demás?

A finales de los 50 del siglo pasado, Bilbao se instituyó en diócesis y fue designado obispo monseñor Morcillo, que no levantaba muchos palmos del suelo. Por la ciudad corrió la especie de que los bilbaínos habían puesto un telegrama a la Nunciatura, que decía: “recibida muestra conforme stop pueden enviar obispo”.
Ahora, al estilo de entonces, podríamos decir: vista muestra de los bancos, se puede instalar el resto.< />¿O es que, quizá, los bancos, como las hijas de Eva, sólo eran tres?

Gracias, señor Matas

mirollull2 | 09 Julio, 2006 21:25

Gracias, señor Matas, por dejar las cosas claras. Su rotundidad me ha impresionado. De la entrevista publicada hoy, domingo, en el diario El Mundo / El Día de Baleares, transcribo:
«– EI: ¿Cree en la honradez de Munar?
– Sí.»

Claro e indudable; y antes, en otra respuesta, ha dicho: «...yo tengo plena confianza en la presidenta».

Su concepto de la honradez, señor Matas, no ofrece la menor duda y, a mi parecer, sólo puede deberse o a que Santa Lucía no le ha conservado la vista o que Santa Rita, abogada de imposibles, no le ha podido aclarar el entendimiento.

Sea por lo que sea, gracias por dejarse retratar tan impúdicamente en una entrevista de tres páginas; sus respuestas –que he de suponer que no han sido tergiversadas por el periódico– me eximen del mínimo remordimiento de meterle en el cesto de la indignidad política normal.

Brahms en catalán

mirollull2 | 07 Julio, 2006 21:27

Supongo que se trata de una información equivocada. El titular dice: «El conservatorio prescinde de músicos de prestigio porque no saben catalán».

Si no es error, ha de ser una interpretación tergiversada. Si los mejores músicos y profesores de música son los que saben catalán es muy lógico que sus méritos profesionales cuenten a la hora de adjudicar las plazas fijas del Conservatorio Superior de Música y Danza de Baleares.

Si el Conservatorio prescinde de músicos de prestigio, es bien seguro que lo hace porque los que escoge tienen un prestigio superior.

Chopin: fragmentos
Fragmentos de partitura de Chopin. Sin traducir al catalán.
Del libro de Aránzazu Miró Aquell hivern de Chopin a Mallorca.

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Sobre la música, me permito una sugerencia. El Conservatorio podría hacer una buena contribución a la cultura musical: crear un gabinete o departamento de traducción de partituras al catalán. Podrían comenzar, por su vinculación a Mallorca, por la obra de Chopin y seguir con la obra de órgano de Bach, los conciertos de Mozart y los cuartetos de Brahms. Más adelante podrían pensar en obra más complicadas, quiero decir, que tengan partitura y libreto. De todos modos, la cuestión más importante es la traducción de los pentagramas y sus notaciones y anotaciones.

Trilingüismo, sí, pero con sensatez

mirollull2 | 06 Julio, 2006 12:11

Un gran acierto del gobierno del señor Matas es eso del trilingüismo, y no porque me sugiera una lengua venenosa trifurcada o las tres lenguas de un dragón de tres cabezas, sino por su utilidad práctica.

Para que la cosa quedase redonda, no obstante, la normativa tendría que fijas una lengua imperativa y las otras dos elegibles. Las dos elegibles, de indudable valor doméstico y cultural, bien aprendidas –no sólo para uso de SMS o de CHAT– serían para enriquecimiento y lustre personal; la imperativa, auténtica herramienta de comunicación y sobre todo de desarrollo y solución de problemas cotidianos, tendría que ser la imprescindible lengua inglesa.

Si ya hemos llegado a un punto en que las últimas generaciones no saben hacer un cálculo –ni la suma más sencilla– si no es tecleando los dígitos 0 al 9 y los signos adyacentes, ¿podemos esperar que puedan hacer cualquier trabajo o hallar información sin utilizar un ordenador e Internet? Y para esto, el inglés es el único idioma conveniente cuando no ineludible.

Si habéis intentado pasar, en un ordenador, de la pantalla “Bienvenido”, sabéis de qué hablo. Y si habéis probado la posibilidad de una traducción automática al saliros una página o unas instrucciones en inglés, habréis comprendido que la única manera de entender qué dice es saber inglés.

Por tanto, trilingüismo, sí, pero con sensatez. El español, y no digamos el catalán, para “la intimidad”, para los amantes de las letras y para quienes todavía creen en la cultura.

Olga Lucas, ¡vaya sorpresa!

mirollull2 | 04 Julio, 2006 23:52

Mis lecturas forman una secuencia ecléctica y desordenada. La lista de los títulos anteriores al último leído lo deja muy claro:

Elías Canetti. Las voces de Marrakesch
Miquel Pons. El Dimoni i altres contes
Luigi Pirandello. Relatos para un año
Susan Sontang. La enfermedad y sus metáforas
Andrea Camilleri. La paciencia de la araña
José Saramago. Ensayo sobre la lucidez
José Luis Sampedro. La senda del drago
Henry James. Vuelta de tuerca
Apuleyo. Eros y Psique
Donna León. Veneno de cristal

La lista, para mí, es sugestiva, variada y enriquecedora, por eso me parece más Olga Lucas: El tiempo no todo lo curanotable que el que tiene que añadírsele me haya atraído especialmente y me haya sido una verdadera revelación. Un libro ágil, claro, vivaz y penetrante. Es El tiempo no todo lo cura, de Olga Lucas.

La cubierta del libro, acertadamente, nos sugiere su contenido. La imagen es diáfana, precisa, sin aditamentos innecesarios; nos advierte de la simplicidad/complejidad de la aventura humana y su perpetuación, y que un revuelo de gracia e ironía trascendiendo lo simplemente aceptable la hace vívidamente justificable.

En el Epílogo, José Luis Sanpedro atribuye la limpieza de la mirada de la escritora en la forma de describir y de escribir, a que no se halla contaminada por los prejuicios de la España que tuvo que abandonar para nacer. Es posible; no digo que no. Sea cual sea el motivo, Olga Lucas a aportado una bocanada de aire incontaminado que estimula y agiliza la reflexión personal, dando un aliento nuevo y diferente a los relatos que componen el libro. Y con la conjunción de ligereza y profundidad confiere a su escritura un especial atractivo.

Los cajones y la ‘caja’

mirollull2 | 02 Julio, 2006 10:29

No me esperaba tener tan pronto otra prueba de la fijación por cajones, de la Presidenta. Y menos, referida tan directamente a la ‘caja’.

Según El Mundo / El Día de Baleares –implacable diario que airea los trapos sucios sin respeto ni consideración– la nueva caja de caudales particular de la señora Munar, que malévolamente relaciona con papeles de 500 €, mide 1’65 x 0’80 x 0’65 m, tiene 420 l de cabida y pesa 1 tm. (¿El Ayuntamiento habrá tenido que dar licencia para las obras de refuerzo del piso?

¿Cuál será la próxima demostración de la afición de la Presidenta por los cajones y las cajas?

Los psicólogos pueden estudiar si vale la pena diseñar un nuevo test, ‘el test de los cajones’, que, quizá, podría ser similar o complementar el test de Rorschach, el de las manchas de lados simétricos.

 
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