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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Año II – Primer día, acuarela

mirollull2 | 26 Febrero, 2006 20:50

Hace una año, a la hora que ayer empecé la acuarela, estaba preparado para recorrer –peor dicho, pero más exacto: para que “me recorrieran”– pasillos y ascensor hacia el quirófano.

Posiblemente, Flor de almendro. 2006, 24x19cm, acuarelame sentía más seguro el año pasado, pues el trabajo lo tenían que hacer otros, que este año en que, después de mucho tiempo, retomaba los pinceles, los colores y el agua para una nueva aventura sobre el papel.

Se me ocurre, ahora, que la pintura a la acuarela, mutatis mutandis (cambiando lo que haya que cambiar), en el momento de la realización, como la cirugía, requiere seguridad y precisión, y que ambas, la cirugía y la acuarela, están sometidas a factores no totalmente controlables y que algunas veces tienden a seguir un desenvolvimiento propio. Claro, el acuarelista, ante la reacción imprevista del agua y del color, si no puede controlarla con el pincel o con la esponja, siempre tiene la posibilidad de rasgar la hoja de papel y empezar de nuevo. El cirujano, en cambio, no puede permitirse este apaño; tiene que continuar y hacer cuánto pueda para domeñar los órganos, músculos, tejidos... que se presenten rebeldes y de reacciones caprichosas o simplemente imprevistas.

Con la acuarela cualquiera puede atreverse; para la cirugía se necesitan estudios, práctica y experiencia.

Yo, de la cirugía, la única experiencia que tengo es la de dejarme llevar al quirófano. Si no recuerdo mal, por la laringe que tenía, fueron seis veces. ¿Tendré que volver? Dejo la pregunta en el aire. Aunque si así fuera, la labor de los profesionales del bisturí y de la clínica, por lo que he conocido, es lo que menos me preocupa.

Hace un año, a la hora en que estoy terminando este escrito, después de una noche y poco más en la UCI, empezaba mi recuperación, que todavía sigue.

Seguiré contando cómo se desarrolla mi proceso.

Y, además de todo lo que he venido haciendo, volveré a habérmelas con la acuarela.

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Pintura: Flor de almendro. 2006, 24x19 cm, acuarela.

Miró Llull, pintando
 
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