Aarón Ben Yusef

"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Reparto de medallas

mirollull2 | 06 Noviembre, 2005 19:45

En nuestras islas, cuando yo era niño, no era difícil que te dieran una medalla. Por la calle, la de San Nicolás mismo, parabas a una monjas –siempre iban dos juntas–, besabas la correa, el cordón o el rosario que pendía de la cintura sobre el hábito, y te podían dar una medalla del Corazón de Jesús o de la Milagrosa, que, encima, estaba bendita.

Unos años más tarde supe que también en el Salón de Otoño se concedían medallas a las obras de arte consideradas mejores, y que algunas instituciones y entidades otorgaban el honor de una medalla a personas o agrupaciones por actitudes y actuaciones relevantes.

Ahora, puesto que las cosas han cambiado y no es fácil encontrar una monja que te dé una medalla y Medalla de plata XXXII Salón de Otoñoel Salón de Otoño ya no existe, santos organismos de la administración autonómica y local han retomado, más que indignamente y con gran entusiasmo, el reparto de medallas, con una mezcolanza desigual y confusa –y de ahora sí, ahora no– de destinatarios y con una inadecuada y anticipada publicidad de listas.

Quizá hemos alcanzado un sistema generosamente “democrático” de concesión, pero tengo una duda: la actual manera de reparto ¿añade algún honor a quien recibe la medalla o ha rebajado la credibilidad de la distinción?

No quisiera que este he escrito se atribuyera a resentimiento por mi parte. Ni por asomo. Yo no me puedo quejar: me dieron medallas benditas y tengo una del Salón de Otoño.

 
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