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"Crónica de los avatares de mis cánceres y sus secuelas" (de laringe, de piel, de pulmón) y otros asuntos, y traducción de artículos de "Anotacions més o manco impertinents".

Mi silencio y yo

mirollull2 | 17 Abril, 2005 23:05

Retorno a casa. El día 11, como había escrito que estaba previsto, salí de la clínica y a las 11 h ya estaba en casa. También había dicho que contaría más cosas después de los 47 días de enclaustramiento. Y han pasado seis días sin que lo haya hecho. Y es que en estos días, salvo para hacer siesta, no he parado en todo el día desde que llegué hasta anteayer: tenía que terminar y revisar un trabajo urgente; después he seleccionado y ordenado una serie de papeles de las últimas semanas.

El regreso fue bien. Y también he estado bien estos días, como sigo estándolo: dentro de lo que cabe, claro. Tengo mis limitaciones. Me canso al andar y no puedo hacerlo deprisa; también me falta fuerza en los brazos y tengo dificultad en alzarlos y se resiente la musculatura de los hombros. Tampoco puedo encajar bien las muelas superiores con las inferiores para poder masticar; supongo que es cuestión de tiempo y de que la hinchazón de la zona acabe de bajar. Sigo con la sonda estomacal por si se presentara alguna emergencia y fuera preciso usarla. Si me agacho, me cuesta levantarme. O sea, bien, sin grandes problemas.

Por otra parte, he salido de la clínica algo distinto de como entré; era de suponer que algún cambio se produciría, ¿pero tanto?

El día que ingresé de urgencia por dificultad de respirar, ese mismo día tenía que recoger el resultado de un TAC y por la tarde, ir a la consulta del doctor para ver que había qué hacer con unas granulaciones que, en la cicatrización de la intervención anterior, habían aparecido e iban aumentando de tamaño.

En urgencias, aparte de aplicarme los remedios precisos (oxígeno, urbasón, análisis, exploraciones, etc.), ya se pudo contar con el resultado del TAC. La situación era preocupante; el resultado del TAC, si bien podía estar influido por la operación láser anterior, era alarmante.

Cabía alguna posibilidad de que la operación fuera “sencilla”, pero había que estar preparados para una operación complicada. Con la urgencia, había que disponer de quirófano para una posible intervención de unas cinco o seis horas. Podía ser necesaria una solución drástica: extirpación total de la laringe y “aledaños”, y separación de la vía respiratoria de la de alimentación, y dando salida directa a la respiración por el cuello. Esta era la solución más segura; otra solución conservadora de órganos aparentemente no afectados, podía tener secuelas de rebrote. Todo esto, suponiendo que la operación “sencilla” no fuera suficiente.

Le dije al doctor que, después de lo que él y otro compañero suyo que me había explorado habían visto y por los indicios del TAC, yo suponía que ambos estaban de acuerdo en el diagnóstico y que entendía que pensaban que la operación tendría que ser la drástica. Me contesto que hasta abrir no tendría la certeza, pero que seguramente tendría que ser así. Y así fue.

El “yo soy yo y mi circunstancia” de Ortega y Gasset para mí, ahora, es más preciso como “yo soy yo y mi silencio”. ¿Qué mi silencio es temporal? Seguramente: pero primero tendré que aprender a hablar sin mis cuerdas vocales. Mientras tanto me tengo que conformar con usar papel y bolígrafo, lo que si para una conversación normal en una situación estática ya resulta poco natural e incómodo, estando en movimiento o andando por la calle, es difícil de llevar a cabo.

En mi situación la espontaneidad de una respuesta o la necesidad de un comentario perentorio son casi imposibles. Mi circunstancia inmediata, pues, es el silencio; y ello representa una restricción bastante seria para la convivencia, por lo menos durante un tiempo cuya duración ahora desconozco.

Y algo que siempre me había parecido penoso y digno de lástima en otros –este agujero en la tráquea- sé ahora personalmente qué es y me toca vivir con él por un carcinoma de desarrollo rápido y agresivo, surgido inesperadamente donde, poco tiempo antes, una biopsia de comprobación diagnosticó no haber indicios de células cancerosas.

 
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